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Saw 6

Clasificada X por el Ministerio de Cultura del Gobierno de España

Debo confesaros que no tenía ninguna intención de dedicarle un post al inminente estreno de Saw 6. ¿La razón de ello? Simple pereza. La serie dejó de interesarme tras la segunda entrega.

Pero ahora resulta que, gracias a Mario, un buen amigo del blog, me acabo de enterar de la noticia del día (más concretamente del día de ayer… que siempre llego tarde): Saw 6, por lo visto, ha sido calificada como película X por el Ministerio de Cultura del Gobierno de España (ver clasificación), la misma calificación que, durante el mes de septiembre, tuvieron títulos cómo Maduritas de tetas cojonudas o Animadoras meneando el Pom Pom.

Muy posiblemente la razón esgrimida por el Ministerio para justificar la calificación de Saw 6 sea el contenido altamente violento de la película. O quizás considerar que Saw 6 hace apología de la violencia… quién sabe. Me resulta complicado entender qué se les habrá pasado por la cabeza a las cabezas pensantes del Ministerio de Cultura para llegar a la decisión que finalmente han tomado.

La consecuencia de todo esto (si es que finalmente se confirma la clasificación X) es que Saw 6 tendrá muy comprometida su distribución en las salas de cine españolas, o al menos en las salas convencionales. Si no me equivoco, la legislación vigente establece que las películas clasificadas X tan sólo podrán ser exhibidas en salas especializadas; o dicho de otra manera, Saw 6 únicamente podría verse, llegado el caso, en la prácticamente extinta sala X (en cualquier caso ya os aviso que no estoy nada puesto en estos temas).

¿Y mientras tanto qué sucede en los EE.UU con Saw 6? Pues que la nueva entrega de la serie ha sido calificada con la habitual R, lo que implica que los menores de 17 años deberán ir acompañados de un adulto para acceder a la sala de cine.

También hay quién cree que todo es una orquestada operación de marketing y que, en el último suspiro, todo acabará solucionándose y Saw 6 se estrenará finalmente en las salas convencionales sin ningún problema. Y, mientras tanto, ingenuos aficionados como un servidor, que no teníamos ningún interés en hablar de Saw 6, habríamos caído en la trampa, dedicándole a la película un espacio que, seguramente, no se merecía. Si es así, mi más sincera enhorabuena al cerebro de la operación.

Veremos cómo acaba todo… De momento aquí termina el post sobre Saw 6 que jamás debió existir.

Offspring

Los Picapiedra en plan salvaje...

Offspring

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  • Título original: Offspring
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Andrew Van Den Houten
  • Guión: Jack Ketchum
  • Intérpretes: Art Hindle, Polyanna McIntosh, Tommy Nelson
  • Argumento: Un clan de salvajes caníbales, ataviados con ropas prehistóricas y descendientes de un desaparecido farero, siembra el caos en una pequeña y apacible población costera cercana a la frontera canadiense.

57 |100

Estrellas: 3

Offspring

Offspring es una de las películas más extrañas, caóticas y desconcertantes que he tenido el placer de ver en los últimos tiempos.

Dirigida por el estadounidense Andrew Van der Houten (The Girl Next Door, 2007) y basada en la novela homónima del escritor Jack Ketchum (que a su vez es la continuación de una de sus obras más prestigiosas conocida bajo el título de “Off Season”), Offspring cuenta la historia de un clan de salvajes nómadas, descendientes de un farero desaparecido en 1858 tras una cruenta epidemia de viruela, que da rienda suelta a sus inquietudes antropófagas a lo largo de una zona costera a caballo entre los EE.UU y Canadá (supuestamente, la falta de colaboración entre ambos países es la causante de que los miembros del clan todavía no hayan sido atrapados).

La muerte accidental de un bebé hace pensar a la líder del clan que una terrible maldición caerá sobre ellos. Para que la maldición no se lleve a cabo la única salida del clan será secuestrar al precioso bebé de la familia Halbard.

Como podéis ver, la “extrañeza” de Offspring no proviene de su argumento. Enfrentarnos a un clan de salvajes caníbales nos remite, de forma irremediable, a títulos como Las Colinas Tienen Ojos (The Hills have eyes, 1977) o la saga Wrong Turn.
La auténtica rareza de Offspring proviene de su desarrollo y, en parte -se intuye- viene provocada por su acuciante falta de presupuesto.

La primera vez que vemos en pantalla a ese clan de caníbales ataviados con ridículos ropajes de cavernícolas de saldo, resulta complicado contener una jocosa carcajada.
Y, sin embargo, sus actos (ver la secuencia de la cocina) nos transmiten una violencia descarnada, irracional y, en ocasiones, desmesurada.

Cuando les escuchamos hablar mediante una especie de primitivo lenguaje, de nuevo nos invade la sensación de que algo no acaba de funcionar, y la probabilidad de que todo acabe en el más absoluto de los ridículos vuelve a estar muy presente y cercana.

Rodada de forma torpe, mal iluminada, interpretada de manera pésima por la mayoría de actores que intervienen en ella (con una mención especial para el desastroso papel jugado por la pandilla de incompetentes policías que investigan el caso), precipitada en buena parte de las secuencias de violencia (los caníbales aparecen, repentinamente, en los lugares y en los momentos más insospechados, hasta el punto de que todo parece improvisado sobre la marcha), y excesivamente dilatada en otras (el tramo final de la cueva es demasiado largo), con personajes insufribles y poco creíbles(el marido violento de una de las protagonistas) e incluso con desubicadas secuencias que parecen pertenecer a una película distinta (cuando el mencionado marido violento recoge en su coche a una joven autoestopista).

Uno diría, sin miedo a andar muy equivocado, que Offspring tiene todos los números para ser considerada una pésima película, y sin embargo supe (o pude) ver en ella un –repito- “extraño” encanto.

Offspring me gustó. Siendo plenamente consciente de sus múltiples limitaciones y errores, y de que en ocasiones se asoma peligrosamente al abismo del ridículo más espantoso, Offspring me acabó convenciendo gracias a sus repentino e impredecibles, caóticos, estallidos de violencia, que no escatiman en mutilaciones, violaciones, desmembramientos, tripas, ensañamiento con niños, etcétera.

Offspring, definitivamente, no es una buena película. Sin embargo me pareció una experiencia muy curiosa e incluso exótica, chocante; y esas son las razones por las que me gustaría recomendarla.

Lo mejor: Los impredecibles estallidos de violencia.

Lo peor: La historia es caótica.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Offspring" en VOSE.

Samurai Princess

Un nuevo Samurai ha nacido

El trailer de Samurai Princess está repleto de geisers de sangre, vísceras variadas, amputaciones de todo tipo, apéndices mecánicos (esa pierna-tijera) y patadas de kárate. Todo un espectáculo fungore nipón escrito y dirigido, en esta ocasión, por Kengo Kaji (también coguionista de Tokyo Gore Police).

La acción de Samurai Princess tiene lugar en una era Samurai alternativa, en la que las personas conviven con muñecas mecánicas altamente desarrolladas. Sin embargo, el excesivo avance tecnológico ha provocado que dichas muñecas pierdan el control, dando inicio a una guerra contra los humanos.
Dadas las circunstancias, el doctor Kyoraku, crea una ninja mecánica equipada con once tipos de armas y virtualmente indestructible.

Es casi redundante la advertencia, pero todos aquellos que disfrutásteis en su momento con The Machine Girl, Tokyo Gore Police, y que anhelais la llegada de Vampire Girl Vs. Frankenstein Girl; tenéis una cita ineludible con Samurai Princess.

Por cierto, los efetos especiales de Samurai Princess corren a cargo de Yoshihiro Nishimura, responsable de los efectos de Tokyo Gore Police.
Samurai Princess fue exibida en el pasado Festival de Sitges, dentro del Midnight X-Treme.

Colinas Sangrientas

El espectáculo debe continuar

The Hills Run Red

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  • Título original: The Hills Run Red
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Dave Parker
  • Guión: John Carchietta. John Dombrow. David J Schow
  • Intérpretes: William Sadler, Sophie Monk, Tad Hilgenbrink
  • Argumento: Tyler está obsesionado por una vieja película titulada The Hills Run Red, de la que tan sólo se conservan algunas imágenes y un trailer. Junto a su novia y su mejor amigo se dispone a realizar un documental sobre la búsqueda de la mítica película.

66 |100

Estrellas: 4

The Hills Run Red

Le dedico esta reseña al amigo Kuro que durante estos días está de estreno. Su nuevo blog, dedicado al cine de horror, gore y bizarro, lo ha bautizado con el nombre de Cinema Underground. No os lo perdais...

Hace escasos días os hablaba de la “necesidad” que tenemos los aficionados al terror de acudir a lugares comunes a la búsqueda y captura de propuestas cinematográficas que, a pesar de su evidente falta de originalidad, logren el objetivo primordial que cualquier película de género debería perseguir: el de entretener.

La problemática se vuelve todavía más acuciante al adentrarnos en los terrenos de subgéneros tan sobreexplotados como el slasher, dónde el margen de maniobrabilidad es prácticamente nulo.
Sin embargo, los fanáticos del horror solemos ser gente tenaz y persistente (¿obcecada?), y no desfallecemos a la hora de buscar, entre la marea de nuevas propuestas, aquel slasher que logre reactivar nuestra fe en el subgénero (una fe que, por otro lado, jamás hemos llegado a perder). En ocasiones, nuestra perseverancia obtiene su justa recompensa.

Colinas Sangrientas (The Hills Run Red), dirigida por el norteamericano Dave Parker, cuenta la historia de Tyler, un joven estudiante de cine obsesionado por una vieja película de la que tan sólo se conservan algunas fotos, un póster promocional y un trailer.
La leyenda cuenta que la película –titulada, precisamente, The Hills Run Red- se exhibió en una única ocasión -debido al contenido extremadamente cruel y sangriento de sus imágenes- antes de desaparecer de la faz de la tierra.

Tyler, en compañía de su novia y de su mejor amigo, decide emprender la grabación de un documental mediante el cual recuperar el legado de Colinas Sangrientas y averiguar el destino final tanto de la película como de su creador, el mítico director de cine Wilson Wyler Concannon. La única pista con la que cuenta, por el momento, es el paradero de la propia hija de Wilson Wyler Concannon, cuyo rostro, siendo una niña, aparecía fugazmente en el trailer de la película.

Posiblemente sea muy pronto para elevar a Colinas Sangrientas al altar de los grandes slashers, y lo que queda muy claro es que la película de Dave Parker no está llamada a renovar el género, ni nada por el estilo (ni falta que hace). Pero no tengo ninguna duda de que todos aquellos que amáis el subgénero slasher refrendareis la primera impresión que tuve nada más finalizar la película: Colinas Sangrientas es una auténtica gozada.

Me resulta incluso complicado escribirlo sobre un papel: la historia que cuenta Colinas Sangrientas me gustó, me atrajo. Por más que en el tercio final de la película a Dave Parker se le vaya un poquito la mano con el exceso de alusiones cinematográficas, lo cierto es la trama del cinéfilo obsesionado por averiguar el paradero de la película maldita me cautivó desde un principio, lo cual, tratándose de un slasher, no es moneda de cambio habitual.

Los protagonistas, sin dejar de ser un trío de jovenzuelos cuyo destino final todos conocemos de antemano, en esta ocasión juegan con algo de ventaja: saben perfectamente lo que deben hacer para sobrevivir al asesino de la máscara. Conocen de la importancia de un teléfono móvil, de los peligros que entraña alejarse de la civilización, y de lo necesaria que puede llegar a ser un arma en determinadas circunstancias. Por supuesto, y cómo manda la tradición, nada de esto parece que les vaya a servir de mucha ayuda, pero al menos son gente preparada que no se obstina en poner su vida en peligro a la menor ocasión que se les presenta.

Quizás porque la historia me enganchó o porqué el resultado final de Colinas Sangrientas me pareció de lo más estimulante, lo cierto es que la actuación de todos los actores jóvenes que intervienen en la película me parecieron de lo más aceptable. A destacar la presencia de la cantante y modelo metida a actriz Sophia Monk, una verdadera belleza alérgica a las vestimentas y con un papel determinante en la trama.

Por supuesto, Colinas Sangrientas también disfruta de los dos grandes ingredientes en las que debe basarse la receta de todo buen slasher: un asesino enmascarado y muertes violentas.
Su nombre: Babyface. Sus señas de identidad: ser una deforme y corpulenta bestia ataviada con la máscara de un bebé y dispuesta a hacer pedacitos a quién haga falta por el bien del espectáculo. Las muertes (no demasiadas) cumplen a la perfección y nos ofrecen las dosis justas de salvajismo y sangre (sin pasarse…).

Y en su tramo final Colinas Sangrientas, sencillamente, enloquece. Un cúmulo de referencias cinéfilas (genial la línea de diálogo que arremete contra el torture-porn como género cinematográfico… ¡al tiempo que las imágenes nos ofrecen una secuencia de torture porn!), conflictos familiares, violencia, giros imposibles de guión… y todo ello, lejos de mandar a tomar viento la historia de fondo, acaba resultando sorprendentemente divertido.

No es una película perfecta ni resulta, en absoluto, innovadora (no lo pretende). Todos sabemos lo que vamos a ver. Pero sin embargo, en esta ocasión la experiencia resulta absolutamente divertida, entretenida y disfrutable. Una desinhibida combinación de violencia, muerte, gore, sexo (¿os he hablado ya de Sophia Monk?), cinefilia y humor. En definitiva, un slasher juguetón y resultón que los seguidores del subgénero deberíais acoger con los brazos abiertos.

Incluso la consabida escena final (esa que siempre suelo echar por tierra) me pareció de lo más pertinente (ATENCIÓN: la mencionada escena tiene lugar tras los primeros créditos finales, así que tened paciencia y no abandonéis el barco antes de tiempo).

Lo mejor: Un slasher divertido de principio a fin.

Lo peor: Algo más de energía en las muertes (pocas) no le hubiera ido mal.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "The Hills Run Red" en VOSE.

Wasting Away

Los zombis también son personas...

Wasting Away es el título de esta comedia zombi independiente con fecha de 2007, dirigida por el norteamericano Matthew Kohnen, y que se ha alzado con el premio Midnight X-Treme del pasado Festival de Sitges. Anteriormente Wasting Away ya logró el premio especial del público en el ScremFest'07.

Wasting Away cuenta la historia de dos jóvenes parejas que trabajan en la cafetería de una bolera y que, a causa de un extraño líquido verde que proviene de un experimento fallido del ejército, se convierten en muertos vivientes.

Lo curioso del caso es que los jóvenes, tras su trasformación, siguen percibiéndose a sí mismos como personas de aspecto normal y no como zombis, por lo que acaban creyendo que todos aquellos que les rodean son los que actúan de forma realmente extraña.

Una premisa de lo más original para una comedia zombi que espero que no tarde mucho en llegar a nuestras manos.

Truco o Trato

La más terrorífica y divertida noche de Halloween

Trick'r Treat

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  • Título original: Trick'r Treat
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Michael Dougherty
  • Guión: Michael Dougherty
  • Intérpretes: Brian Cox, Dylan Baker, Anna Paquin
  • Argumento: Cinco terroríficas historias se dan cita durante la noche de Halloween en la pequeña localidad de Warren Valley y bajo la atenta mirada de Sam.

90 |100

Estrellas: 5

Trick'r Treat

Me gustaría dedicarle la reseña de Trick’r Treat a Eli Campora. Mientras asistía al despliegue de humor negro que desprende la película no pude evitar pensar en los relatos de Eli y en el estilo propio que les imprime. Espero que la película te guste Eli.

¡Por fin! Llevaba muchísimo tiempo –demasiado- esperando tener la oportunidad de ver Truco o Trato (Trick’r Treat), tras la excelente acogida que ha tenido la película de Mike Dougherty en los diversos festivales especializados en los que se ha proyectado (incluido el pasado Festival de Sitges).

Como ya he dicho antes la espera ha sido larga (supongo que a muchos os ha ocurrido lo mismo), por lo que el riesgo de que todo acabara en decepción existía, y a medida que pasaba el tiempo ese riesgo se hacía cada vez más fuerte.
Por suerte, en esta ocasión, cualquier amenaza de desengaño o frustración no ha acabado materializándose: Truco o Trato ES LA PELÍCULA.

Durante las celebraciones del festival de Halloween en Warren Valley, una pequeña localidad de Ohio, una joven pareja discute sobre la conveniencia de respetar las normas de la noche de los difuntos, un director de escuela saca a pasear su naturaleza más oscura y salvaje, una bella jovencita disfrazada de Caperucita Roja anda preocupada por la pérdida de su virginidad, un grupo de amigos investiga el terrible accidente sufrido por un autobús escolar que transportaba a niños con deficiencias mentales, y un huraño vecino tendrá que hacer frente a un sádico y burlón espíritu de Halloween.

Unos fabulosos títulos de crédito en forma de viñetas de cómic animadas, que inevitablemente nos traen recuerdos de las añoradas Historias de la Cripta (Tales From the Crypt) o del Creepshow de G.A. Romero, dan paso a cinco terroríficas historias, aparentemente independientes, que tienen como escenario (y respiran, se empapan…) la festividad de Halloween.
Dichas historias tan sólo son independientes en apariencia porque, en realidad, lo que ha hecho Mike Dougherty, guionista además de director de Truco o Trato, es trazar con tiralíneas y matemática precisión uno de esos guiones que están construidos para que podamos saborear y deleitarnos con cada uno de los espectaculares detalles y giros argumentales que nos ofrece en apenas 80 minutos de metraje.

La estructura narrativa que posee Truco o Trato es, sencillamente, extraordinaria.
Lo que en principio no son más que detalles que presumiblemente escapan a nuestra compresión, e incluso corren el riesgo de pasar desapercibidos, poco a poco cobran vida y adquieren sentido a medida que Mike Dougherty va hilvanando cada una de las historias, relacionándolas entre ellas, mezclando situaciones y personajes y, en definitiva, dando forma definitiva a este regocijante puzzle que acaba siendo Truco o Trato. Es como si el mejor Tarantino de Pulp Fiction hubiera puesto todo su empeño y esfuerzo en crear la película de Halloween definitiva (y en esta ocasión prescindiré, con plena convicción, de la trillada frase “salvando las distancias”).

Fantasmas, monstruos, asesinos en serie, leyendas urbanas… todo tiene cabida en la más terrorífica de las noches de Halloween (con permiso de Carpenter). Lejos de quedar malherida por el exceso de equipaje (y acabar siendo un insufrible pastiche como sí lo fue el Van Helsing, de Stephen Sommers), Truco o Trato sabe combinar con asombrosa habilidad un amplísimo abanico de referencias, tradiciones y criaturas nocturnas, dando como resultado un amplísimo crisol de horrores que en ningún momento cae en el ridículo o en la simple parodía, y que atesora un impresionante poder de seducción.

En el aspecto técnico Truco o Trato se apunta un nuevo y rotundo triunfo. Visualmente resulta una experiencia fascinante. Sencillas (en apariencia) transiciones como la de la calabaza transformándose en luna llena, o las hojas otoñales cayendo de un árbol y dando paso al único flashback de la película (un necesario, contundente y espectacular flashback que nos muestra el accidente de un autobús), nos ponen sobre la pista de que todo, absolutamente todo en Truco o Trato –fotografía, ambientación (impresionante la secuencia en la que los niños encuentran el citado autobús), montaje, diseño de producción, música…- está cuidado con mimo y dedicación.

El trabajo de los actores es otro de los puntos destacables. Desde un experimentado Brian Cox, perfecto en su enfrentamiento, cara a cara, con Sam, un pequeño diablillo de Halloween que tiene todos los números de convertirse en un nuevo icono del cine de terror moderno (atención a los "juguetitos" que utiliza para perpretar sus "travesuras"); pasando por un inspiradísimo Dylan Baker en el papel de un director de escuela perturbado y dotado de un macabro sentido del humor; una frágil y deliciosa Anna Paquin como virginal caperucita roja (tras su éxito en True Blood, la Paquin anda cerca de convertirse en una de las presencias femeninas más determinantes del género); y finalizando con la excelente labor de todos y cada uno de los niños que protagonizan el episodio del autobús (en mi opinión, el mejor de toda la película).

Truco o Trato es una película genial, que creo que convencerá tanto a aquellos que veamos en ella una forma de hacer cine de género que pertenece al pasado, y que ya no teníamos demasiadas esperanzas de volver a ver (con ecos a películas del estilo de Noche de Miedo, En Compañía de Lobos, Una Pandilla Alucinante, e incluso Los Goonies); cómo a aquellos nuevos aficionados que sean lo suficientemente anchos de miras para darle una oportunidad a una propuesta alejada, tanto en el fondo cómo en la forma, de la enésima secuela de Saw, el enésimo sucedáneo de Hostel, o el enésimo remake estilizado de algún clásico del horror.

Terror sin estridencias, sin sobrecarga de artificios, sin rancias y gastadas premisas argumentales ni reiterativos recursos mil veces vistos. Terror de altura, basado en la atmósfera y en el suspense, en la imaginación, en la fantasía, y en un afortunadísimo humor negro que se filtra sigilosamente por cada uno de los fotogramas de esta magnífica película de género que es Truco o Trato. Absolutamente imprescindible.

Y para finalizar me abro un turno de ruegos y preguntas a mí mismo (esto sí que es una estupidez). ¿Podremos disfrutar de Truco o Trato en una sala de cine? Efectivamente es a la vez un ruego y una pregunta, aunque por supuesto tengo muy claro cual es la respuesta (al fin y al cabo incluso en los USA el estreno de Truco o Trato se ha visto relegado al mercado doméstico... ojalá me equivoque). Pero en fín... por rogar que no quede.

Lo mejor: Todo

Lo peor: Que un servidor no tuviera la suficiente paciencia para verla en la noche de Halloween.

The Human Centipede

Es hora de conocer al ciempiés humano

Hay determinados proyectos que uno, definitivamente, no sabe cómo tomarse.
The Human Centipede es la última película del holandés Tom Six. Su argumento, como suele decirse, no tiene desperdicio: Dos jóvenes americanas que viajan a través de Europa sufren, en Alemania, un accidente automovilístico. Despiertan al día siguiente en un hospital abandonado, junto a un hombre japonés. Un alemán se presenta como un cirujano retirado, especialista en la separación de siameses. Los tres nuevos pacientes serán objeto de una siniestra y enfermiza operación cuyo objetivo es la creación de un ciempiés humano, uniendo sus cuerpos a través de sus sistemas gástricos.

Básicamente, y por lo que se desprende de las imágenes, se trata de unir la cara de cada una de los pacientes/víctimas al culo del paciente/víctima anterior. Casi nada...

The Human Centipede ha sido premiada como mejor película en el reciente Fantastic Fest 2009, y seleccionada para prestigiosos certámenes especializados, incluido el Midnight X-Treme de Sitges 2009.

La película ya ha sido descrita como una mezcla de los estilo de Takashi Miike y David Cronemberg. Si alguien, por casualidad, la vió en Sitges, que informe.

REC 2

Más y... ¿mejor?

REC 2

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  • Título original: REC 2
  • Nacionalidad: España | Año: 2009
  • Director: Jaume Balagueró y Paco Plaza
  • Guión: Jaume Balagueró, Paco Plaza y Manu Díez
  • Intérpretes: Jonathan Mellor, Oscar Sánchez Zafra, Ariel Casas
  • Argumento: Quince minutos después de lo acontecido en REC, un grupo de GEOS armados hasta los dientes y acompañados de un inspector sanitario, se adentran en el viejo edificio para rescatar a los posibles supervivientes de la infección.

55 |100

Estrellas: 3

REC 2

EL ORÍGEN DE TODO
Desde el primer instante en que se anunció la continuación de REC, las espadas se mantuvieron en alto.
REC fue, junto a El Orfanato de Juan Antonio Bayona, y para sorpresa de propios y extraños, la gran triunfadora del 2007 en materia de cine de género. Una auténtica marea que arrastró consigo a una legión de fans (entre los que me incluyo) tanto en España como a nivel internacional.

Las claves del éxito de REC fueron varias: situar la acción en un viejo edificio de apartamentos del Eixample barcelonés (una localización que aunaba el realismo requerido para el evento con una logradísima sensación de claustrofobia), un continuo uso del punto de vista en primera persona que, sin ser estrictamente innovador (ver El Proyecto de la Bruja de Blair), Balagueró, Plaza y Pablo Rosso (director de fotografía) elevaron hasta un nivel superior -magistral- convirtiendo un recurso puramente formal en un auténtico sello de distinción de la película.
Unos personajes (vecinos, policias, bomberos y equipo ENG) que resultaban todos ellos cercanos e incluso familiares, lo cual facilitaba enormemente la tarea de identificarnos con cualquiera de ellos de manera inmediata y sin demasiado esfuerzo.
Y, finalmente, una trama de virus e infecciones ignotas de la que apenas obteníamos información alguna y que desembocaba en un tramo final, con un asombroso giro hacia lo sobrenatural, que acababa de redondear la propuesta.

La conjunción de todos estos elementos, sabiamente mezclados por Balagueró y Plaza, dieron como resultado una película de género extraordinaria, fuera de lo común; cargada de tensión, sobresaltos, adrenalina, ingenio, sensación de realismo y, sobre todo, sobrada de talento por parte de sus creadores. En pocas ocasiones una película nos ofreció tanto con tan poco.

Y mientras REC se convertía prácticamente en una pieza de culto instantáneo, la posibilidad de una inminente secuela que intentara aprovechar el éxito de su predecesora se hacía inevitable (pese a que Balagueró y Plaza siempre reconocieron plantearse REC como una única entrega sin necesidad de continuación).

REC 2: MÁS Y… ¿MEJOR?
El punto de partida adoptado por Balagueró y Plaza para sacar adelante la secuela de REC me pareció inmejorable.
Situar la acción de REC 2 en los instantes inmediatamente posteriores a lo acontecido en REC y conservar dos de las grandes señas de identidad del original, su localización y el punto de vista en primera persona son, sin duda alguna, grandes aciertos.

Por un lado, todos los que disfrutamos de la horrible experiencia que supuso en su momento REC, estábamos deseando regresar al viejo inmueble del Eixample barcelonés y conocer el destino final de buena parte de quienes fueron sus inquilinos.

Por otro lado era obvio que Balagueró y Plaza mantendrían vigente en REC 2 el recurso formal que tanto bien le hizo a su predecesora: el punto de vista en primera persona. Pero Balagueró y Plaza son dos tipos inteligentes que de esto saben mucho. Conocedores del hecho de que cualquier buena secuela que se precie debe estar regida por el principio del “Más y Mejor”, Balagueró y Plaza explotan al límite el mencionado recurso formal para obsequiarnos con un fabuloso juego multicámara que nos ofrece el punto de vista de distintos personajes (GEOS, a través de las cámaras de sus cascos, y la handycam de un grupo de adolescentes), lo que permite a estos dos creadores (y magníficos creativos) divertirse de lo lindo con la rotura constante de la linealidad temporal y espacial de la narración (al tener diversos puntos de vista podemos viajar constantemente de un lugar a otro del inmueble con tan sólo cambiar de cámara, o incluso rebobinar el material grabado de alguna de las cámaras para volver atrás en el tiempo), y lo que es más complicado, lograr que dicho juego siga resultando atractivo y divertido, no únicamente para ellos, sino también para el espectador.

Por supuesto la máxima del “Más y Mejor” no solamente iba a ser aplicada por los creadores de REC 2 en un plano meramente formal. REC 2 tiene más de todo (o casi): más cámaras, más infectados (por llamarlos de alguna manera), más niña de Medeiros, más sangre, más sobresaltos, más acción (mucha más acción) y, sobre todo, muchas… muchas más explicaciones.

Balagueró y Plaza, apoyándose en los últimos quince minutos de REC, se suben a lo alto del trapecio y realizan un triple salto mortal hacia delante sin red. Si lo que, aparentemente, conocimos en REC era una especie de virus extraño que campaba a sus anchas por el edificio y que convertía a los infectados en criaturas rabiosas y sedientas de sangre… en REC 2 mejor nos vamos olvidando del tema. Balagueró y Plaza nos obligan a una nueva relectura de los hechos (repito: apoyándose en el tramo final de REC) y nos aproximan a una nueva realidad mucho más cercana a la Posesión Infernal (Evil Dead, 1981) de Sam Raimi que a los 28 Días Después (28 Days Later, 2002) de Danny Boyle. Es un salto muy, pero que muy arriesgado. Intuyo que no pocos fans del primer REC acabarán renegando de esta nueva realidad y se sentirán traicionados por un devenir de los acontecimientos que rompe la esencia más realista de la película original para decantarse, definitivamente, por el sendero de lo rigurosamente sobrenatural y demoníaco. Ver a los ¿infectados? comportarse, puntualmente, de forma tan distinta a cómo lo hacían en REC, resulta complicado de asimilar.

Personalmente acabé aceptando esta nueva realidad propuesta por REC 2. Creí que lo más acertado era, una vez puestos, dejarse llevar y entrar de lleno en la nueva apuesta de Balagueró y Plaza. Al fin y al cabo es una apuesta que demuestra valentía (más allá de que cada uno de nosotros la acepte o no). Así que, si en lugar de simples “infectados” ahora tenemos algo distinto… no hay problema (me dije)… sigamos adelante.

PERO AHORA, ¿CON QUIÉN NOS IDENTIFICAMOS?
Otro de los aspectos que cimentaron el éxito de REC era esa sensación de realismo que se reflejaba perfectamente en la descripción de los personajes, especialmente en el comportamiento y las reacciones de policias, bomberos e inquilinos del inmueble (y que Balagueró y Plaza supieron plasmar tan eficazmente en la secuencia de las entrevistas a estos últimos).

En REC 2 los protagonistas que se adentran en el inmueble son un grupo de GEOS armados hasta los dientes, un inspector de sanidad que les acompaña y que sabe más de lo que aparenta, un bombero que anda muy despistado, y tres adolescentes de la era YouTube que se adentran en el inmueble (situación bastante inverosímil) dispuestos a grabar un vídeo que será la envidia de sus compañeros de instituto.
En pocas palabras: me importaba muy poco el destino de todos y cada uno de estos personajes (algo que no ocurría en REC).
Hubo momentos en los que me pareció asistir a una cacería de infectados por parte de los GEOS (aunque la situación también funcionaría a la inversa: infectados dando caza a los GEOS), en la que me daba absolutamente lo mismo si la próxima víctima era un infectado o un GEO (y por supuesto tenía muy claro que me iba a alegrar cuando la víctima fuera uno de los estúpidos adolescentes que acceden al edificio a mitad de película). No sentí empatía alguna por ninguno de los personajes que aparecen en REC 2 y creo que ese es uno de los elementos que juegan en contra de la película.

MÁS ACCIÓN, MÁS SANGRE… MENOS SUSTOS.
Es cierto que uno de los principales escollos que debe superar cualquier secuela es la pérdida del factor sorpresa. REC 2 intenta superar esta dura prueba a través de un giro radical de los acontecimientos y de la acumulación de secuencias de acción (mucho más numerosas que en el REC original). Sin embargo se pierde por el camino uno de los aspectos básicos que hicieron de REC un éxito a escala internacional: la sensación de miedo. Un mayor número de ataques por parte de los infectados no significa un aumento de la sensación de miedo que llegan a trasmitir dichos ataques. En realidad, el efecto final es el contrario. REC 2 gana en adrenalina y energía lo que, por otro lado, pierde en suspense y capacidad de horror. Los ataques de los infectados, mucho más directos y rápidos que los vistos en REC, ya no sorprenden, ya no impactan de la misma manera que lo hicieron antaño, e incluso tuve la extraña (y desapacible) sensación de que algunas escenas de los ataques de REC 2 eran prácticamente calcadas a lo que ya vi en REC hace un par de años.

Sé que en este sentido Balagueró y Plaza lo tenían realmente complicado. El REC original exprimía sus virtudes (y su originalidad) hasta cuotas insospechadas, lo que exigía un esfuerzo extra a la hora de presentar algún tipo de innovación en las secuencias de violencia protagonizadas por los infectados. No creo que finalmente lo consiguieran…
REC 2 tiene mucha más acción que el primer REC, pero también resulta mucho menos terrorífica.

EL FINAL PARA EL FINAL… Y CONCLUSIONES
El giro final de REC 2 tan sólo contentará o convencerá a aquellos que previamente hayan pagado el peaje del giro argumental hacia lo sobrenatural al que me referí con anterioridad. Personalmente celebré el regreso de uno de los personajes principales de la serie y también el hecho de que tuviera en su mano la llave de una posible (y muy probable) tercera entrega.

En definitiva, REC 2 no me ha convencido. Y es una verdadera lástima ya que soy un incondicional de la primera parte y estaba ansioso por comprar mi entrada y sentarme en la cómoda butaca del cine para disfrutar de esta esperadísima secuela.

REC 2 aporta más acción y más hemoglobina, pero en cuanto a sensación de horror puro y de experiencia angustiosa sale terriblemente malparada al compararla con el original.
La sensación de realidad que ofrecían los personajes y las situaciones del primer REC se pierden en esta continuación. Y no solamente por ese controvertido giro hacia lo sobrenatural en la trama de REC 2, sino también por la poca empatía que son capaces de generar los nuevos personajes que se adentran en el inmueble.

Aún así creo que lo más oportuno para todos aquellos que disfrutasteis con el REC original es que os acerquéis a este REC 2. Cierto que, personalmente, me llevé una leve decepción, pero también es muy cierto que la película está cosechando muy buenas críticas, hasta el punto de leer, en varias ocasiones, que se trata de “la secuela perfecta”.
Por supuesto, y como siempre, la última palabra es vuestra.

Lo mejor: El esfuerzo por parte de Balagueró y Plaza por ofrecernos algo distinto e innovador pero respetando las constantes vitales del original.

Lo peor: Que dicho esfuerzo no se vea recompensado con un resultado final a la altura de las expectativas. Más acción pero menos horror.