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Dead Cert

Gangsters Vs. Vampiros... ¿por quiénes apostais?

Desde Gran Bretaña nos llega Dead Cert, película de vampiros dirigida por Steve Lawson que nos cuenta la historia de un rudo grupo de mafiosos londinenses que negocian la venta de su club nocturno, El Infierno, con un grupo de empresarios que quieren hacerse con el local a toda costa.

Ante la negativa de los mafiosos a vender el club, estos acabaran descubriendo la verdadera naturaleza de los empresarios: vampiros que no dudarán en hacer de las suyas para recuperar una propiedad que antiguamente les pertenecía.

Dead Cert todavía no tiene fecha de estreno, y el trailer que os presentamos por lo visto fue rodado, únicamente, con material de los primeros siete días de rodaje, con el objetivo de presentarlo en el AFM (American Film Market) del pasado mes de noviembre.

Quién sabe… quizás Daybreakers acabe siendo un éxito y tengamos la oportunidad de disfrutar en pantalla grande de una nueva generación de vampiros que vayan más allá de los chupasangres adolescentes, tiernecitos y enamoradizos de los últimos tiempos.

The Dead

Por si fuera poco...

Nadie podría decir que África es un continente favorecido por la mano del hombre, especialmente si este hombre pertenece al “primer mundo” (repugnante definición).

Nadie podría decir que, en cine, el genero de zombies este actualmente en desuso, más bien todo lo contrario.

Estas dos frases convergen en un punto: The Dead. Una producción británica, que tiene próximo su estreno para este 2010, creada por los casi desconocidos Hermanos Ford (Howard y Jonathan) como directores y guionistas de una historia que, según ellos, llevaban madurando desde su juventud. Se nos viene otro film de zombies, esta vez ambientado en un país africano en guerra.

Pese a la cansada sensación de estar rodeado de zombies porque convienen los resultados en taquilla y no la verdadera calidad de los proyectos acometidos, no he podido evitar fijar los ojos en esta cinta que parece buen terreno para las reflexiones más profundas sobre la guerra, la crueldad humana y el egoísmo; usando a los no-muertos como fuerza de empuje para estas reflexiones. Vamos, la vuelta del genero como siempre ha tenido que ser, y con la suficiente calidad técnica como para destacar en el saturado panorama de los muertos vivientes.

Os dejo con unas imágenes, la sinopsis y el trailer de la cinta que protagonizará el carismático actor, bien curtido en serie de televisión y al cual pudimos ver en Salvar al Soldado Ryan, Rob Freeman

El teniente Brian Murphy (Rob Freeman) acaba estrellando su avión de reconocimiento contra las costas del sur de África. Atravesando los vastos desiertos de la región trabará amistad con un militar local llamado Daniel Dembele. Ambos unirán sus fuerzas para luchar contra el desierto, la guerra y una horda de muertos vivientes que se interpone entre ellos y sus familias

Lake Mungo

En aguas melancólicas

Lake_Mungo_Review

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  • Título original: Lake Mungo
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2008
  • Director: Joel Anderson
  • Guión: Joel Anderson
  • Intérpretes: Talia Zucker, David Pledger, Rosie Traynor
  • Argumento: 2005. Vísperas del día de Navidad. Alice y su familia están de excursión en una presa. Cualquier alegría se trunca cuando la joven no regresa del agua. Sin embargo, la familia Palmer aun no ha pasado lo peor. Algo de Alice vaga tristemente por su cuarto.

70 |100

Estrellas: 4

Entramos de lleno en la cuarta edición del After Dark Festival con Lake Mungo. Como todos sabréis, el After Dark es una “festival” norteamericano que comienza este próximo viernes 29 de Enero. No es un festival al estilo tradicional, digamos que básicamente es una distribución de ocho películas independientes de terror y de muy diversas nacionalidades. De tal forma, que se promueve su proyección en cines (solo en Estados Unidos), así como la distribución internacional en DVD. Una loable labor que año tras año va mejorando (a la vez que cobra más relevancia en los medios), aunque la calidad de las cintas muchas veces esté por debajo de lo esperado. Pero no olvidemos que hablamos de cine independiente siempre realizado con medios limitados y, cuando menos, este After Dark 2010 debería ser alabado por su intencionalidad y copiado en el resto de países del globo.

Por nuestra parte, podéis encontrar más noticias y reseñas relacionadas con estas distribuciones independientes, en la parte derecha de vuestro navegador, así como el resumen de la edición del año pasado en este link: After Dark Festival 2009

Para esta ocasión tenemos un falso documental, quizá más conocidos como “Mocumenataries” (otra muestra paralela de este estilo sería The poughkeepsie tapes la cual no he tenido el gusto de ver), desde el país de los canguros y koalas. A pesar de su procedencia, no esperéis una obra al estilo Braindead ó Undead, todo lo contrario. Se podría decir, que más que antes un film de terror estamos antes un drama con ligeros toques sobrenaturales. No esperéis sangre, ni sustos fáciles, ni acción. En los puntos álgidos del metraje, como mucho, sentiréis un escalofrío en la columna vertebral provocado por la inquietud de algunas imágenes así como por la tristeza general que emanan los ambientes, los paisajes y las miradas de los personajes de la opera prima del prometedor Joel Anderson, que previamente solo había rodado, en 2002, un desconocido corto llamado “The Rotting Woman”.

Enciendo el televisor, emiten en antena un documental sobre los Palmer. Una clásica familia media australiana, envuelta en unas circunstancias nada normales.

En las vísperas de Navidad la familia Palmer disfruta de una mañana de relax a los pies de una presa cercana a su casa cuando, y casi de forma imperceptible, la hija pequeña desaparece en las aguas del lago. Russel (David Pledger), June (Rosie Traynor) quedan destrozados por la perdida de su hija. Su bella, amable y algo callada Alice. Su hermano Mathew (Martin Sharpe) no se queda menos afectado, no puede entender la muerte de su hermana pequeña. Catorce años, la flor de la vida y las tranquilas aguas de la presa se la han llevado sigilosamente.

La desaparición de su hija parece que solo fue la punta del iceberg. Al poco tiempo, en la casa de la familia se empiezan a registrar fenómenos paranormales, todos ellos, asociados con Alice: su imagen borrosa en una foto, sueños que atormentan continuamente a su madre, ruidos sordos en la habitación de la muchacha, una figura femenina en grabaciones caseras de video. El documental narra, con cierta parsimonia, la investigación de dichos fenómenos. Recurriendo a sus propios medios e incluso a la ayuda de un psíquico de cierto renombre en Australia: Ray Kemeny (Steve Jodrell), los Palmer van averiguando hechos sobre su pequeña, que lejos de aclarar las causas de ahogamiento, les llevan a hundirse en el pequeño y siniestro mundo de secretos adolescentes de Alice.

Apago la televisión y me quedo unos minutos en silencio, cuestionándome la veracidad de las imágenes ofrecidas en pantalla. Siendo un escéptico me cuesta aceptar la parte sobrenatural de la historia. Pero quitando los típicos efectismos de documental directo para el cable, me siento perturbado por lo que he visto. Al fin y al cabo el pequeño mundo interior de una chica de catorce años puede ser más inquietante que cualquier cara de Bélmez ó avistamiento OVNI. De todos modos, y desechando los cabos sueltos, me alegra que los Palmer encuentren el consuelo de conocerse y sentirse más unidos, a través de la muerte de su hija y sus supuestos mensajes desde la muerte.

Este último párrafo sería el que hubiese escrito de no haber sabido que Lake Mungo es una película de ficción. Y es que lo primero que destaca es el cuidado que se ha puesto para recrear un documental cualquiera que podrías visualizar en tu cadena favorita del cable. De hecho el título de la película esta tomado del lago que realmente existe en Nueva Gales del Sur, Australia. Y es, además, este lago Mungo el catalizador de toda la historia, introduciendo su incidencia en la trama de una forma natural y elegante, que será del agrado de la mayoría (de hecho hasta casi el final de la película os preguntareis porque decidieron llamarla de esta manera).

Destacable la actuación de todos los actores, especialmente la falsa familia Palmer, que roza la perfección. Un trabajo de expresividad facial muy por encima de a lo que nos tiene acostumbrado Hollywood. Y las pausas en los testimonios que nos ofrecen, hacen patente el mimo del director por su primera producción. Comparado con los histerismos de Monstruoso, resulta relajante poder ver una cinta, que sin histrionismo, nos intenta contar algo aterrador a la par que realista.

En este punto es cuando yo empiezo a encontrar algunas pegas a la recreación de un documental al uso. Por un lado, pequeños defectos que restan inmersión a la experiencia. Es inevitable que estas pequeñas fallas ambientales destaquen más de lo deseado puesto que desde que pulsamos “play” sabemos que no estamos ante un verdadero reportaje. Estos fallos, para mi, han sido el uso de efectos de sonido y músicas demasiado “sobresaltantes” para unas escenas que, como bien podréis imaginar, invitaban a lo reflexivo más que a saltar del sofá. Si juntamos a lo fácil de la parte sonora, en algunos casos, con la edición más propia de una película tradicional que de una crónica televisiva; tenemos como resultado ese deterioro en la recreación del falso documental. Reconozco que tal vez solo sean manías mías, porque todas las imágenes, actuaciones, fotografía e iluminación son muy naturales y de hecho, ese realismo, me lleva a la parte más negativa de Lake Mungo, como cinta de terror.

¿Un documental es terrorífico? ¿De verdad alguien se ha asustado delante de Cuarto Milenio? Supongo que mi declarado escepticismo es el encargado de sesgar mi opinión, pero yo creo que la cinta que nos ocupa es solo un drama (intenso, eso sí) con elementos sobrenaturales ejerciendo de catalizadores para el desarrollo argumental. Más desasosiego me causó una grabación sobre cierta “afición” de Alice, que todas sus apariciones ultraterrenas. La pega que tiene el tratamiento de filtrar, con la subjetiva realidad, toda una historia de fantasmas es que, a mi parecer, pierde mucha intensidad. Y como las grabaciones y fotografías que se muestran con elementos sobrenaturales son muy realistas y se presentan con la fría formalidad de un reportero, me resultó imposible dejarme llevar por esa parte de la historia. Una muestra que marca lo mejor y lo peor en este aspecto: la fiesta grabada con móvil en el lago Mungo: Inquieta ligeramente, pero es tan oscura, difusa y “real” que no consiguió llegarme de forma alguna.

¿Por qué tiene entonces una valoración tan elevada?

El drama. Cuando la película está en su punto medio, comencé a oír al señor aburrimiento picando el timbre; ahora, cuando me quise dar cuenta el argumento había tomado unos tintes más oscuros y melancólicos de lo que podía imaginar. “Alice tenía un secreto y es que tenía secretos”. Gran frase que resume la melancolía a la que me refería y que funciona como piedra de toque para el desarrollo de todos los personajes del falso documental. No quiero ahondar en este tema más de lo necesario porque es la gran sorpresa del film y lo que creo le está dando la buena y justa fama labrada en la red. Pero el desarrollo de los sentimientos de cada personaje, que se produce delante de la cámara por su relación con Alice, y ese pequeño mundo oculto que poseía, es lo más logrado del film. Natural, profundo, real. Un dramón con mayúsculas en muchas de las confesiones de June, la madre de la Alice. Sobresaliente en la faceta que más han trabajado los autores de Lake Mungo. Habrá que estar atento a la trayectoria de Joel Anderson, porque tanto como director, como guionista, destaca por una efectividad impropia en un principiante.

Y de estos preceptos parte mi más sincera recomendación para aquellos espectadores que estén interesados en un drama emocional con tintes paranormales alejada relativamente de efectismos “fáciles” tipo Actividad Paranormal ó Monstruoso. Pero hay que ser muy conscientes de que el ritmo corresponde a un reportaje para la pequeña pantalla, no existe apenas acción.

Que nadie se decepcione ni se aburra si esperaba encontrarse un Posesión Infernal 4. Avisados estáis. A este respecto, que el poster usado para esta reseña no os lleve a engaño. Existen otros posters más aocrdes con la verdadera naturaleza de Lake Mungo

La verdad es que el After Dark 2010 está empezando con buen pie en Almas Oscuras, esperemos que no baje la calidad en el resto de películas que están pendientes. De momento y tomándose una piña colada a orillas del lago Mungo, se despide vuestro corresponsal de lo sobrenatural…Bob.

Lo mejor: Lograda recreación de un documental y el escalofrío triste que nos recorre continuamente en su tramo final.

Lo peor: Detalles sonoros impropios de un documental y demasiado efectistas. Si quieres ver terror esta no es la película adecuada.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Lake Mungo” en VOSE.

7 Days

La furia de un padre

Desde Canadá nos llega 7 Days, thriller dirigido por Daniel Grou, y cuyo título original, Les sept jours du Talion, deja mucho más claras sus verdaderas intenciones: ojo por ojo, diente por diente.

Bruno Hamel es un doctor que vive junto a su esposa, Sylvie, y su hija de 8 años, Jasmine. Son la estampa de una familia feliz. Pero una tarde todo cambia; su joven hija es violada y asesinada. Cuando el asesino es capturado, Bruno decide secuestrarlo. Lo planea perfectamente y una vez lo consigue, manda un comunicado a la policía contándoles que durante 7 días el monstruo será torturado hasta la muerte.

7 Days (Les sept jours du Talion) se ha estrenado en el Festival de Sundance y las primeras críticas recibidas son muy positivas.

La Tranza

José Pérez nos presenta Rarezas 3.0

Nuestro buen amigo José Pérez, autor de Dead Memories (no os lo perdais), vuelve a Almas Oscuras, su casa, para traernos La Tranza, un terrorífico relato recogido en Rarezas 3.0, compendio de terroríficas historias (algunas publicadas, otras no) que tienen su orígen en oscuras leyendas o simples comentarios de personas cercanas al autor.

Gracias José.

Eaters

El spaghetti-zombi resurge (otra vez) de sus cenizas

Regresa el spaghetti-zombi (infragénero que causó furor en los 70, con la divertida Nueva York bajo el terror de los zombis al frente) de la mano de los desconocidos directores italianos Luca Boni y Marco Ristori, y bajo la atenta mirada de Uwe Boll en calidad de productor del evento.

Eaters cuenta la historia de un par de cazadores de muertos vivientes, Igor y Alen, que unen sus fuerzas con el científico Gyno, para encontrar una respuesta definitiva que explique la razón del fin de la raza humana.

El escritor, productor y co-director de Eaters, Marco Ristori promete una road movie repleta de sexo, zombis, gore, experimentos médicos y una variopinta colección de estrafalarios personajes.

Sé que el cartelito de “Uwe Boll Presents” y el hecho de que el trailer parezca más propio de un videojuego de penúltima generación que de una película de zombis, puede echar para atrás a más de uno. Pero se trata de una película italiana de zombis, y aunque sólo sea por dejar paso a nuestra acusada nostalgia, seguiremos de cerca el devenir de Eaters a la espera de darnos de bruces con un exploit desvergonzado, loco, cutre y divertido… y si no es así, siempre nos quedará su contundente cartel publicitario.

The Canyon

Pongamos todo de nuestra parte para que las cosas salgan mal...

The Canyon

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  • Título original: The Canyon
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Richard Harrah
  • Guión: Steve Allrich
  • Intérpretes: Yvonne Strahovski, Will Patton, Eion Bailey
  • Argumento: Una pareja de jóvenes recién casados se ve atrapada en la inmensidad del Gran Cañón del Colorado.

54 |100

Estrellas: 3

Ya sea un ejército de aves intentando acabar con nosotros a picotazos (Los Pájaros, 1963), la actitud rencorosa y vengativa de la fauna de un bosque australiano (Largo fin de semana, 1978) o un extraño virus de origen vegetal que nos aboca al suicidio colectivo (El Incidente, 2008), lo cierto es que el cine de terror siempre ha sido un buen aliado de la madre naturaleza a la hora de devolvernos (como seres humanos) parte del daño y el deterioro que llevamos causándole durante cientos de años.

Sin embargo, los medios de autodefensa empleados por la naturaleza no siempre han sido tan sofisticados como los mencionados en el párrafo anterior. En muchas ocasiones no ha necesitado ni de plagas de carácter bíblico, ni de animales airados, ni de vegetales furiosos para preservar su propia integridad. Le ha bastado (y sobrado) con un único elemento a su favor: la desbordante estupidez del ser humano.

Lori y Nick son una joven pareja de recién casados que, en lugar de pasar la luna de miel en una isla paradisíaca y alojarse en un lujoso hotel rodeado de palmeras, campos de mini golf y buffets libres, deciden que es el momento oportuno en sus vidas para descubrir juntos, subidos a lomos de sendas mulas, la inmensidad del Cañón del Colorado.

No tardarán demasiado tiempo en arrepentirse de su decisión. Permisos burocráticos, un guía clandestino aficionado al alcohol y a contar batallitas de juventud, un terreno hostil siempre dispuesto a ponerles las cosas difíciles y una manada de lobos hambrientos que verán en nuestros protagonistas la promesa de un suculento banquete como hace tiempo que no han degustado.

Es habitual en el survival contar con la indolencia, la despreocupación o el descuido de los protagonistas para justificar, en cierto modo, el colocarlos en una determinada situación de peligro o el convertirlos en víctimas propicias de una determinada amenaza.
Por lo general es algo que aceptamos como parte del juego. Sin embargo debemos apreciar ciertos grados o niveles de negligencia. O para que nos entendamos: no es lo mismo tomar la decisión de bajar al interior de un gruta creyendo que no has sido el primero en hacerlo (The Descent, 2005), o plantarle cara a una pandilla de adolescentes que le faltan el respeto a tu chica (Eden Lake, 2008), que el cúmulo de errores y estupideces cometidas, una tras otra, por la pareja protagonista de The Cayon.

Estupidez Humana (Parte 1): No seré yo quien le ponga trabas a la idea supuestamente romántica de casarte a espaldas de la familia para, acto seguido, decidir pasar la luna de miel en el interior del Gran Cañón. Pero lo que está claro es que un poco de previsión tampoco les hubiera ido nada mal a nuestra parejita.

Bajar hasta las entrañas del Gran Cañón no parece que vaya a ser una tarea sencilla. Lógicamente existen controles, medidas de seguridad, unas normas que hay que cumplir y unos permisos que se deben adquirir en el momento preciso.

Los protagonistas de The Canyon ignoran por completo todo este tipo de cuestiones y se limitan a tirar por el camino más recto: ignorar todo el papeleo, todas las medidas de seguridad, y hacerse con los servicios de un guía clandestino… lo cual nos lleva, directamente al segundo punto del día.

Estupidez Humana (Parte 2): Ponerse en manos de un viejo guía clandestino, aficionado (muy aficionado) a la bebida, que asegura tener en su poder un par de permisos en regla. Por supuesto, a nuestra entrañable pareja protagonista en ningún momento se les ocurre pedirle al guía que les muestre el mencionado par de permisos.

Estupidez Humana (Parte 3): Las cosas se han puesto feas, muy feas. Y en un desesperado intento por lograr cobertura para el teléfono móvil, ambos deciden escalar un montaña sin tener ni puñetera idea de cómo hacerlo. ¿El resultado? Lo dejo a vuestra imaginación…

De todo este panorama descrito hasta el momento se deriva una consecuencia básica: en ningún momento nos creemos a los personajes. Y en esta ocasión no es un problema de los actores (en realidad, el rol de protagonista femenina desempeñado por Yvonne Strahovski, es uno de los aspectos más destacables de The Canyon), sino que se trata de un obstáculo derivado del guión. Los protagonistas de The Canyon llegan a tomar decisiones tan ilógicas, tan en contra de su propio beneficio o su propia seguridad, que cuesta muchísimo trabajo compartir su sufrimiento o ser partícipes de su dolor.

Otro de los problemas de The Canyon obecede a la incapacidad de Richard Harrah, su director, de mantener una intensidad regular durante toda la narración. De esta manera, junto a secuencias que Harrah resuelve de manera espléndida, dotándolas de unas meritorias dosis de intensidad y dramatismo (ver la secuencia del accidente que sufre uno de los protagonistas y las consecuencias inmediatas que se derivan del mismo), coexisten otras en las que la película pierde gran parte de su energía y empuje de manera alarmante (ver la secuencia del ataque de los lobos. Más que lobos hambrientos en busca de su presa, parecen tiernos corderitos extraviados buscando el camino de regreso a la granja).

En lado positivo, las bellísimas estampas de un, a su vez, desafiante Cañón del Colorado, y la actuación de Yvonne Strahovski en el papel de la desafortunada recién casada que en un momento dado se ve obligada a coger las riendas de la situación.

Por desgracia, Harrah no logra en ningún momento decantar la balanza a su favor; y si en algún instante está a punto de conseguirlo, la secuencia final de The Canyon acaba poniendo las cosas en su sitio. Lo que nos lleva a la Estupidez Humana (Parte 4… en esta ocasión cometida, no por los protagonistas de la película, sino por su guionista y director): El final de The Canyon es idéntico al final de una de las mejores películas de terror del 2007. Y no me estoy refiriendo a un final cualquiera… en absoluto. Me estoy refiriendo a uno de los finales más comentados y polémicos de los últimos años. Un final que The Canyon se limita a fusilar sin miramientos. Una auténtica lástima.

Lo mejor: ¿Por qué un aprobado justo? Sigue siendo un survival. Hombre contra naturaleza. Y sigo siendo un incondicional del subgénero.

Lo peor: Los protagonistas actúan, demasiado a menudo, de manera totalmente ilógica y en contra de sus propios intereses.

Buried

Los espacios son cada vez más estrechos

El realizador español Rodrigo Cortés, quién nos sorprendió a muchos con su infravalorada ópera prima Concursante, vuelve a ponerse tras las cámaras para dirigir Buried, un proyecto rodado en España pero con clara vocación internacional, a tenor del actor escogido para interpretar el papel protagonista: el norteamericano Ryan Reynolds (The Amitvylle Horror, Blade:Trinity).

Buried cuenta la historia de Paul, un contratista norteamericano que trabaja en Irak y que, tras un ataque de la insurgencia iraquí, abre los ojos en un ataud sin más compañía que un mechero y un teléfono móvil. El tiempo corre en su contra si quiere salir con vida….

No será la primera vez que nos enfrentemos a un protagonista enterrado vivo y con pocos medios a su alcance para salir adelante. Ya en La Obsesión (The Premature Burial, 1962), el inefable Roger Corman sometió al elegante Ray Milland a una situación parecido adaptando el relato corto de homónimo de Edgar Alla Poe (personalmente, siempre la he considerado la adaptación más interesante de Corman del universo Poe).

Más recientemente, Quentin Tarantino hizo lo propio con su musa Uma Thurman (en el papel de Beatrix Kiddo) en la genial Kill Bill. Y si no me equivoco, el mismísimo Tarantino dirigía un capítulo especial de CSI Las Vegas en el que uno de sus protagonistas era enterrado vivo mientras una mini-cámara web grababa el interior del ataúd.

En cualquier caso, toda la confianza puesta de nuevo en Rodrigo Cortés y muchísima curiosidad por lo que puede dar de sí una película de argumento tan minimalista como el de Buried. La película se estrenará en Sundance 2010.