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Zombieland (2)

¿Patrick Swayze en Zombieland?

Ya os hablé en su momento de Zombieland, la esperadísima comedia de horror zombi dirigida por Ruben Fleischer y protagonizada por Woody Harrelson que, si todo va bien, se estrenará en españa el próximo 27 de Noviembre.

Pues bien, hace tan sólo unos días saltó la noticia de que el recientemente fallecido Patrick Swayze puede tener un cameo en la película.
Por lo visto los guionistas de Zombieland, Rhett Reese y Paul Wernick, han explicado que, dos años atrás, buscaban a un actor de renombre para una aparición estelar en lo que, por aquel entonces, tan sólo era un piloto para una serie de televisión. El escogido finalmente fue Patrick Swayze, quién filmó algunas escenas junto a Harrelson interpretando a un zombi con muy mal carácter.

Poco después de filmar dichas escenas Patrick Swayze supo que estaba enfermo y abandonó el proyecto para someterse a tratamiento. Los responsables de Zombieland intentaron la misma jugada con actores de la talla de Sylvester Stallone, Joe Pesci, Mark Hammill, The Rock, Kevin Bacon, Jean-Claude Van Damme y Matthew McConaughey; pero finalmente ninguno de ellos acabó participando en la producción.

Ahora se especula si las escenas rodadas por Patrick Swayze podrían ser recuperadas para el montaje final de Zombieland. No sé que porcentaje de simple rumor o de realidad tiene la noticia... en cualquier caso tendremos que esperar a la fecha de estreno.

Os dejo con nuevas imágenes, el poster de la película, y el trailer definitivo. A esperar...

La Fabrica de las Avispas, 1984

The Wasp Factory, de Iain Banks

Enfrentarse a La Fábrica de las Avispas,es enfrentarse a una lectura dura y dañina, no por su explícita violencia (que la hay), por su lenguaje sin artificios o por las imágenes mentales que nos hagamos de cada una de las páginas; enfrentarse a esta lectura es cruel porque asistiremos a actos terribles por parte de niños/adolecentes y principalmente porque las víctimas siempre serán personajes inocentes que necesitan ser protegidos por alguien más fuerte que no está a su lado (las víctimas también son niños o animales).

La Fábrica de las Avispas es la primera novela de Iain Banks, autor de culto dentro de la ciencia ficción con su serie de novelas sobre La Cultura (Pensad en Flebas, El Jugador, El Uso de las Armas, Excesión...), donde mostraba al mundo literario su potencial con las letras, un arma infalible para más adelante lanzar un mensaje político claramente de izquierdas (es Escocés y defensor a ultranza de la independencia de Escocia), pero la novela que nos ocupa no tiene ni tintes políticos, ni de ciencia ficción, es un paseo por la cabeza de un chico de 16 años que proviene de una familia totalmente desectructurada.

Argumento: Frank Couldhame es un chico de 16 años que nos mostrará en primera persona su universo particular. Abandonado al nacer por su madre, su padre decide no registrarle en el censo del pueblo (viven en la costa escocesa), por lo que tendrá que vivir una infancia y pubertad en la semirreclusión, semiescondido en una semiclandestinidad que le aparten de la convivencia con otros niños, por lo que al no tener más que el referente casero de un padre mentirosos compulsivo y un hermano mayor totalmente loco, crea su propio mundo, un universo en el que todo toma forma, su forma, la forma de Frank, la forma en que Frank hace las cosas y así debe ser.
Frank cuenta con muchas distracciones diarias: juega con su "destructor" (su tirachinas), hacer excursiones cargado con su "mochila de guerra", vigilar "el poste de sacrificios", preguntar a su particular oráculo para saber el futuro llamado "La fábrica de las Avispas", rodear el "territorio de conejos", "el búnker" o el "parque de las serpientes", pero sobre todo, lo que hace Frank es maquinar cómo deshacerse de sus víctimas con artilugios de los más curiosos (desde cometas,serpientes hasta la ingeniuidad de un niño y una bomba de por medio). Las víctimas son familiares y conocidos y Frank nos explica cómo preparó sus muertes y cómo las vivió sin remordimientos.
Todo se complica,cuando el hermano mayor de Frank (aficionado a prender fuego a perros y demás animales) se escapa del hospital psiquiátrico donde está internado para ver a su familia...

Comentario: Iain Banks nos sumerge en el mundo particular y terrible de una mente de un chico con claros problemas de identidad y una frialdad abrumadora en ciertas ocasiones. Frank no es el producto del mundo que le rodea, Frank es el propio mundo que rodea a los demás, porque Frank entiende la vida de un modo muy individual y esa es la forma de vida elegida y aceptada como válida por él durante toda la novela,p orque pese a pertenecer a una familia desectructurada al 100%, no son las circunstancias las que le obligan a actuar así, es él quien elige un mundo imaginario que sabe que el resto de la gente no comparte ni compartirá jamás. Definitivamente Frank no está loco.

Sus asesinatos nunca serán directamente cometidos por él, si no que planificará con cuidado cada uno de sus actos y luego los justificará ante un espectador impotente e incluso con sentiemiento de culpabilidad por haber empatizado más con el asesino que con sus víctimas, un juego en el que entramos porque Banks es especialista en hacernos asumir actos terribles como cotidianos, por ello le bautizaron como "malabarista del suspense".

El ritmo del libro, frente a lo que pueda parecer, no es frenético, sino más bien tranquilo y pausado, donde digerimos poco a poco todo lo que acontece, donde incluso a veces nos llegamos a reir o al menos sonreir (Banks hace gala de un gran humor negro) y al minuto siguiente nos echamos las manos a la boca para ahogar un grito por lo que está a punto de suceder (recordemos que tanto víctima como verdugo son niños...).
La tensión llega a su punto álgido con la entrada en escena der su hermano mayor Eric. En ese momento la dicotomía se hace evidente en las conversaciones telefónicas que mantiene ambos hermanos: Eric habla nervioso, no sabe cómo actuar, se muestra inseguro, mientras que Frank relativiza todo, se muestra calmado, locuaz, sereno (asistimos a un encuentro entre la locura y la maldad).
Frank, como ya he dicho, no está loco, simplemente es de esas personas que nacieron para matar, para hacer daño. La verdad es que después de hacer esta valoración me viene a la cabeza la pregunta del millón: ¿El asesino nace o se hace?, lo cierto es que después de leer la biografía de Henry Lee Lucas me convencí a mi misma de que el asesino Nace; pues bien, Frank nació asesino y para él la violencia o el asesinato es parte de un ritual.

Después de asistir a la disección de la mente de un asesino en serie en potencia, Banks aún nos tiene reservada una gran sorpresa para el final (por supuesto no la voy a desvelar), un final que se antoja aún más perturbador y que, por supuesto, me encantó.

A todos/as los que os gusten la emociones fuertes, no por salvajismo sin límites (como en otras novelas comentadas), sino por el mal cuerpo que te deja la lectura por lo que nos involucramos en ella, os recomiendo alto y claro La Fábrica de las Avispas, una visita a la cámara de los horrores de la mente humana.

Audie and the Wolf

Desventuras de un lobo despistado

Audie and the wolf

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  • Título original: Audie and the Wolf
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: B. Scott O'Malley
  • Guión: B. Scott O'Malley
  • Intérpretes: Derek Hughes, Tara Price, Christa Campbell
  • Argumento: Un lobo propiedad de un indio abatido a tiros por un grupo de agentes federales huye hacia la ciudad. Atropellado por una bella aspirante a actriz, el lobo despierta en un habitación convertido en un ser humano.

38 |100

Estrellas: 2

Audie and the wolf

Contar con una buena idea que vender es, sin duda alguna, algo bueno, algo positivo. Intentar dilatar en exceso esa misma idea con la pretensión de que ofrezca un rendimiento más allá de lo que realmente da de sí… es peligroso. Me explico.

Audie and the Wolf, comedia independiente firmada por B. Scott O'Malley, parte de una atractiva idea (casi una anécdota), y en ningún momento se despega de ella. De manera que da vueltas, y vueltas, y más vueltas sobre la misma hasta lograr extenuarnos.

Un indio propietario de un lobo y sobre el que pesa una acusación de terrorismo, es abatido por un grupo de agentes federales. El lobo consigue escapar previa advertencia de su moribundo amo de que se aleje del mundo de los humanos.

Desorientado y sin rumbo fijo, el lobo es atropellado en mitad de la noche por una escultural (y siliconada) aspirante a actriz, quién, en un gesto que la honra (y que le acabará costando caro), recoge al lobo herido y lo lleva hasta su casa.

Un tipo desnudo y ensangrentado despierta en una habitación acompañado de una hermosa mujer tumbada en la cama… y degollada.

La idea que nos vende (o al menos lo intenta) B. Scott O'Malley es sencilla, pero lo suficientemente atractiva (a priori… al fin y al cabo alguien dijo que las ideas sencillas son siempre las más efectivas) cómo para captar nuestra atención y despertar nuestro interés por el devenir de este desdichado (y desconcertado) lobo convertido en humano.

B. Scott O'Malley le da la vuelta al género licántropo. Lo pone boca abajo y su Audie and the Wolf nos presenta a un antihéroe cuya naturaleza original es la de un animal salvaje (un lobo) que, por obra y gracia de no se sabe muy bien qué o quién, acaba convertido en hombre.

A partir de este punto de partida, que nos puede parecer más o menos original, más o menos simpático o gracioso (particularmente, la sola idea del lobo convertido en hombre, y las posibilidades cómicas que atesoraba dicha situación, me empujaron a darle una oportunidad a Audie and the Wolf), la película de B. Scott O'Malley se precipita hacia un terrible y doloroso desacierto: la monotonía.

El arsenal cómico de Audie and the Wolf se limita a Jon Doe (nombre que recibe el lobo en su versión humana) intentando, con pobres resultados, hacer frente a sus instintos animales (su hambre carnívora) y almacenando a un buen número de víctimas casuales (todo aquel que se acerque a los aledaños de la casa) en el sótano, con el propósito de mantener salvaguardado el secreto de su verdadera naturaleza salvaje.

El destino final de las víctimas de Jon Doe me lo guardo por ser uno de los puntos álgidos en la trama de Audie and the Wolf.

Cómo ya he apuntado antes, la idea inicial me parece atractiva. Incluso bien resuelta durante los primeros treinta minutos de la película, en los que B. Scott O'Malley aprovecha la extraña situación vivida por el sufrido protagonista para insertar todo tipo de chistes, más o menos acertados, muchos de los cuáles vienen acompañados con generosas dosis de sangre y gore (sin llegar en ningún momento al punto de que ello afecte a nuestros curtidos estómagos).
A destacar la esforzada labor de Derek Hughes, quién logra salir airoso de su arriesgadísima recreación de un lobo con apariencia humana.
Las posibilidades de caer en el más ridículo de los esperpentos eran muy elevadas, y sin embargo Hugues logra mantener el tipo en todo momento.

El gran inconveniente de Audie and the Wolf es que la fórmula se agota demasiado pronto. Y además se agota por el camino más cruel posible: el de la reiteración y, como consecuencia de ello, el aburrimiento.

El desarrollo de Audie and the Wolf es absolutamente plano. Lo experimentado en esos treinta minutos iniciales (Jon Doe acumulando víctimas en el sótano) vuelve a repetirse una y otra vez hasta llegar al final con las fuerzas muy justitas y con nuestro interés por la historia muy deteriorado.

B. Scott O'Malley intenta romper esa monotonía introduciendo un elemento romántico personalizado en la figura de Audie, una joven repartidora de carne a domicilio que se enamora perdidamente de Jon Doe. Sin embargo la relación entre ambos queda tan desdibujada y tan carente de emoción que, lejos de suponer un bálsamo o una tabla de salvación al tedioso desarrollo de la trama, acaba siendo un obstáculo más en el camino.

Con todo, Audie and the Wolf no es un desastre total. Logra funcionar puntualmente en la medida en que alguno de sus chistes funciona (pocos). Pero es una lástima que B. Scott O'Malley haya confiando tan ciegamente en su idea original y no haya sabido otorgarle a la historia algún otro aliciente que rompiera un desarrollo de la misma excesivamente rutinario.

Lo mejor: Su arranque.

Lo peor: Se vuelve monótona.

El mal cuerpo de Jennifer

Jennifer's Body se estrella en la taquilla norteamericana

A la tremenda Jennifer (Megan Fox) se le ha quedado mal cuerpo al conocer los primeros datos en la taquilla USA de su película, tras el primer fin de semana en cartelera. Jennifer's Body, película dirigida por Karyn Kusama, con guión de la oscarizada Diablo Cody, y protagonizada por la estupendísima Megan Fox en el papel de una cheerleader poseida por un demonio castrador y dispuesta a hacer picadillo a todo aquel que quiera beneficiársela, ha recaudado tan sólo 6,8 millones de dólares durante su primer fin de semana de exhibición. Una cifra exigua si tenemos en cuenta que estamos hablando del primer fin de semana de una película de terror destinada al público juvenil (este tipo de películas suelen tener su punto más álgido durante el primer fin de semana).

Es posible que las primeras críticas aparecidas sobre la película con aterioridad a su estreno, la mayoría de ellas de signo muy negativo, haya jugado en contra de la película de Diablo Cody y Megan Fox.

En cualquier caso siempre hay que ser cautos con este tipo de informaciones y datos manejados por la taquilla USA. Lo mejor será esperar a ver Jennifer's Body con nuestros propios ojos para poder opinar con conocimiento de causa.
Jennifer's Body se estrena en los cines españoles el 25 de septiembre. Os dejo con el trailer oficial en castellano.

House of the Wolf Man

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Eben McGarr escribe y dirige House of the Wolf Man, un delicioso homenaje a las películas de monstruos de La Universal que causaron sensación en las décadas de los 30-40.

Si en 1944 se estrenó House of Frankenstein y en 1945 House of Dracula, la siguiente tenía que ser, precisamente, House of the Wolf Man, sin embargo el proyecto nunca llegó a materializarse.

Ahora, en pleno siglo XXI, llega Eben McGarr para subsanar la injusticia cometida sobre el monstruo licántropo, y nos ofrece lo que puede llegar a convertirse en una auténtica delicatessen para los más nostálgicos. House of the Wolf Man está enteramente filmada en un precioso blanco y negro, y protagonizada por Ron Chaney, nieto de del legendario Lon Chaney Jr., quién encarnó al hombre lobo original (The Wolfman, 1941) y bisnieto de Lon Chaney Sr. (protagonista de varios clásicos, entre ellos El Fantasma de la Opera, 1925).

House of the Wolf Man cuenta la historia del Dr. Bela Reinhardt, quien invita a cinco personas a su castillo para determinar quien de ellos heredará sus bienes. Para ello se organiza un concurso, y el ganador será… el que quede con vida.

Cómo único detalle quizás negativo para algunos aficionados señalar las palabras de su director en referencia al carácter "familiar" de House of the Wolf Man: "es una película para toda la familia, ya que no posee sangre, lenguaje ofensivo o sexo. Es para todos los miembros de la familia." Personalmente es un detalle que no me importa en absoluto teniendo en cuenta la naturaleza del proyecto. La propuesta me sigue pareciendo interesantísima y muy curiosa. No os perdáis el trailer.

The Wolfman

Benicio Del Toro aullándole a la luna

Tras varios retrasos parece que por fín está confirmada la fecha de estreno en España de The Wolfman, la nueva versión del clásico de la Universal Studios dirigido por George Waggner en 1941, y que en esta ocasión dirigirá Joe Johnston y protagonizarán Benicio Del Toro (todo eso que se ahorran en maquillaje), Anthony Hopkins y Emily Blunt, entre otros.

La fecha en cuestión es el 10 de Febrero de 2010.

El asesino de la caja...

A solas con El Asesino de la Caja de Herramientas

The Toolbox Murders

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  • Título original: The Toolbox Murders
  • Nacionalidad: USA | Año: 1978
  • Director: Dennis Donnelly
  • Guión: Neva Friedenn
  • Intérpretes: Cameron Mitchell, Pamelyn Ferdin, Wesley Eure
  • Argumento: Un asesino con pasamontañas y diestro en el manejo de herramientas, siembra el terror en un inmueble de Los Ángeles durante dos noches seguidas.

38 |100

Estrellas: 2

The Toolbox Murders

El productor Toni Didio quedó impresionado ante la mesiánica experiencia que le supuso La Matanza de Texas de Tobe Hooper, allá por el 1974. Y no precisamente por las cualidades artísticas de la película de Hooper, ni por su capacidad para aterrorizar a las plateas, ni su carácter de pesadilla total que vendría a inculcar aires de perturbador realismo al género terrorífico… La verdadera fascinación de Toni Didio por La Matanza de Texas era, más bien, una cuestión de matemáticas.

Con un discretísimo presupuesto de 140.000 $, La Matanza de Texas de Tobe Hooper acabó recaudando más de 30 millones de dólares. Todo un hito del cine independiente.

Inspirado por el mareante baile de cifras que arrojó la película de Hopper, Didio creyó que el público norteamericano estaba preparado (y deseoso) de consumir una nueva muestra de cine barato y extremadamente violento. La clave del éxito pasaba por tratar de superar los índices de violencia y brutalidad de La Matanza de Texas. Pero, quizás temeroso de quedarse corto en su intento de emular el salvajismo exhibido en La Matanza, Toni Didio creyó que lo más prudente sería añadirle un nuevo e infalible ingrediente a la fórmula: sexo.

Con todas estas ideas cabalgando por su mente, Didio se hizo con los servicios de Dennis Connelly, director curtido en series de televisión pero sin experiencia en cine (y tampoco en el género terrorífico). El resultado de tal asociación fue El Asesino de la Caja de Herramientas (The Toolbox Murders), un protoslasher, afín al exploitation, y anterior a títulos claves del subgénero cómo La Noche de Halloween (Halloween, 1978. Se estreno siete meses después de The Toolbox Murders) o Viernes 13 (Friday 13th, 1980).

Un inmueble de Los Ángeles se vé asediado, durante dos noches seguidas –sic-, por un brutal asesino que utilizará un arsenal de herramientas para cometer sus crímenes.

Los quince minutos iniciales de The Toolbox Murders deberían figurar, por méritos propios, en cualquier antología que se precie del subgénero slasher.
“Sexo, sangre y violencia… sexo, sangre y violencia” Connelly debía tener muy claro que aquellos tres conceptos debían suponer la clave del éxito, así que decidió abandonar de pleno cualquier atisbo de sutileza e iniciar The Toolbox Murders con la rabia y la fuerza de un caballo desbocado. Posiblemente estos quince primeros minutos (por los que, básicamente, ha pasado a la historia una película cómo The Toolbox Murders) disfrutan de la mayor densidad de víctimas por centímetro de película rodada en la historia del slasher.

Cuatro asesinatos ininterrumpidos y un secuestro en apenas quince minutos, en los que el protagonismo se lo disputan un expeditivo asesino ataviado con un pasamontañas y diestro en el manejo de todo tipo de herramientas, y un plantel de hermosas mujeres siempre dispuestas a mostrar cada palmo de su anatomía e incluso hacernos partícipes de sus más íntimos anhelos onanistas (Kelly Nichols, rostro conocido en el sector pornográfico, protagonizando la más famosa secuencia de la película, que se inicia con la actriz sumergida en un baño de espuma y entregada a los placeres del amor propio).

Una vez finalizados esos quince minutos (reiterados hasta la saciedad en esta reseña… por algo será), acaba una película y empieza otra totalmente distinta.
Una vacua y absurda investigación policial que nos lleva a un callejón sin salida, la distinta reacción de los familiares más allegados a la adolescente secuestrada por el asesino (uno de los aspectos más interesantes de la película. Mientras el hermano mayor de la chica intenta acercarse al secuestrador –con consecuencias funestas-, la madre opta por evadirse del drama que ha supuesto la pérdida de su hija acudiendo a su lugar de trabajo con toda normalidad); y, finalmente, la posibilidad de penetrar en el ámbito de privacidad del depredador, del asesino, desprovisto de su máscara y obcecado en adiestrar a la joven secuestrada sobre la suciedad, la depravación y la maldad de la sociedad.

Lo que podría haber sido un interesantísimo quiebro al slasher clásico y convertirse en un seductor retrato psicológico del asesino (al estilo, por ejemplo, de lo que nos ofreció, casi una década más tarde, John McNaughton con su Henry, retrato de un asesino), acaba ofreciéndonos, debido esencialmente a la torpeza narrativa de Connelly, una patética imagen del que posiblemente sea el asesino en serie más desconcertante en la historia del subgénero. Una mezcolanza de represión sexual, puritanismo, conservadurismo y dolor por la muerte prematura de su hija ¿?, convierten al personaje principal de The Toolbox Murders, histriónicamente interpretado por Cameron Mitchell, en una ilógica e inexplicable máquina de matar mujeres desnudas. Al día de hoy sigo intentando buscarle una explicación razonable a la relación que pueda existir entre la muerte de su única hija y el ansia asesina del protagonista.

Y para acabar de rematar la faena, la aparición “estelar” de un sobrino del asesino que viene a confirmar aquello de que “a quién los suyos se parece, honra merece”.

La jugada, en un principio, no le salió bien a Toni Didio. En el momento de su estreno The Toolbox Murders pasó totalmente desapercibida, tanto para el público cómo para la crítica. Sin embargo, a principios de los 80, en plena fiebre slasher (ya se había estrenado Viernes 13), The Toolbox Murders experimentó, a raíz de su estreno en el mercado doméstico, un incesante fenómeno de reivindicación por parte de muchos aficionados al género.

Hoy en día, su aspecto de militante serie Z y, sobre todo, la incongruencia y torpeza mostrada por Connelly a la hora de desarrollar los diversos temas planteados (en especial el que hace referencia al perfil psicológico del asesino) provocan que The Toolbox Murders sea una película complicada de ver y difícil de recomendar.
El tiempo la ha tratado mal. El paso de los años ha sido cruel con The Toolbox Murders, y pese a que un sector de la crítica (y aficionados al género) se empeñan en recuperar la propuesta de Connelly elevándola a la categoría de culto (entre sus defensores a ultranza se encuentra el mismísimo Stephen King), un servidor sigue viéndola cómo una película fallida, mediocre hasta la médula y tan sólo recuperable en sus quince minutos iniciales, suficientes para calmar nuestros anhelos vouyerísticos (pero ampliamente superados por propuestas más recientes con mayor empaque visual).

En 2003, Tobe Hooper (caprichos del destino), llevó a cabo un remake de The Toolbox Murders titulado en España La Masacre de Toolbox. Actualmente se está ultimando la secuela de la película de Hooper.

Lo mejor: Sus minutos iniciales.

Lo peor: Reservada para completistas del subgénero.

Broken

La supremacía del más fuerte

Broken

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  • Título original: Broken
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2006
  • Director: Simon Boyes y Adam Mason
  • Guión: Simon Boyes y Adam Mason
  • Intérpretes: Eric Colvin, Nadja Brand
  • Argumento: Hope sobrevive a una durísima prueba, quedando a merced de un psicópata que la mantiene retenida en mitad de un bosque. El amor por su hija mantendrá a flote su espíritu de supervivencia.

72 |100

Estrellas: 4

Broken

Por lo visto, los británicos Simon Boyes y Adam Mason tuvieron serios problemas a la hora de encontrar financiación para Broken.
Los anteriores trabajos de Adam Mason (The 13th Sign y Dust) habían pasado prácticamente desapercibidos, por lo que encontrar el apoyo para su nueva propuesta terrorífica no iba a ser una tarea fácil.

Finalmente Boyes y Mason decidieron que la única solución a su problema pasaba por financiarse ellos mismo el proyecto con los pocos medios que tenían a su alcance. Una decisión que, a la postre, tendría una influencia decisiva (y afortunada) en el concepto mismo de lo que iba a ser Broken.

El título inicialmente previsto por Boyes y Mason para su película era The Heart Eater, y su argumento abandonaba a un nutrido grupo de jovenzuelos en mitad de un bosque para ser convenientemente masacrados. Sin embargo, las restricciones presupuestarias provocaron la decisión de sus creadores de simplificar al máximo las cosas. El nutrido grupo de joven carnaza se convirtió en una única y sufrida protagonista de mediana edad enfrentada a su secuestrador. El resultado de todas estas vicisitudes fue rebautizado con el nombre de Broken.

Hope es una madre soltera que intenta rehacer su vida. Tras una agradable cita con un semidesconocido, llega a casa justo a tiempo para dar las buenas noches a su hija Jennifer, de seis años. A la mañana siguiente despierta en el interior de un arcón de madera. Tras sobrevivir a una cruenta prueba de iniciación deberá aprender a convivir con su secuestrador, quien la mantiene retenida en mitad de un bosque.

Esa secuencia citada en el argumento como “una cruenta prueba de iniciación” supone uno de los principales escollos a los que deberá hacer frente Broken. No porque se trate de una mala secuencia… todo lo contrario. Es una magnífica secuencia que aparece prácticamente al inicio de la película, que está rodada de forma espléndida, y que resulta cruel, sádica y un auténtico mazazo para el espectador. Sin embargo también es una secuencia que puede inducir a una idea equivocada sobre lo que Broken nos tiene reservado. Broken no es un sucedáneo de Saw. Ni tampoco es Hostel, ni nada que se la parezca (por más que la comentada secuencia de inicio esté a la altura, en términos de crueldad explícita, de los citados títulos).

Broken es una película de personajes. Todo su argumento gira en torno a la relación entre una víctima cautiva y su secuestrador. Tras un intenso comienzo, capaz de ponerte el corazón en la boca, Broken recupera su ritmo natural, pausado y contemplativo, para establecer los sólidos cimientos que definirán una relación en la que cada uno de los involucrados irá evolucionando según sus propias necesidades, de supervivencia por un lado (el lado de la víctima) y de ratificación de la supremacía por el otro (el lado del secuestrador).

La batalla, sin cuartel tanto a nivel físico como emocional, está servida. Hope, la víctima, deberá superar el pánico y el dolor iniciales para así ser capaz de encontrar las armas (psíquicas) con las que hacer frente a su oponente. La necesidad de conocer el destino de su hija le llevará a sacar fuerzas de donde parecía imposible sacarlas.

Por otro lado un secuestrador, del que no sabemos absolutamente nada acerca de sus motivaciones (algo que, muy probablemente, supondrá un grave problema para buena parte de los espectadores), y que deberá actuar siempre con la convicción y dureza necesarias para mantenerse fuerte en su despótica posición dominante. No le resultará fácil. Los días van pasando y la relación entre ambos se va consolidando al tiempo que la cuerda se tensa, hasta el punto de que el secuestrador acabará mostrando sus debilidades y su cansancio… su humanidad, al fin y al cabo.

El trabajo de Boyes y Mason tras las cámaras es soberbio. Una magnífica fotografía, la excelente recreación de un ambiente malsano, la música, los calculados, efectivos y dolorosos estallidos de violencia…; toda una labor que, unida al impresionante trabajo de los dos actores protagonistas, viene a confirmar que Broken es una película poco menos que imprescindible.

Pero a pesar de ello Broken no es una película fácil. Requiere del esfuerzo y la complicidad del espectador. Hay detalles importantes susceptibles de provocar su rechazo. Su ritmo lento (pero necesario), un secuestrador del que desconocemos cualquier razón que le impulse a actuar como lo hace, la insistencia de la protagonista por desaprovechar cualquier ocasión que se le presenta de acabar con su opresor (un servidor ve dicha actitud plenamente justificada en el hecho de que el secuestrador pueda ser la única persona que conozca el paradero de su hija), un tercer personaje en discordia que no aporta demasiado a la trama y un típico final que tanto tiene de impactante cómo de tramposo y sensacionalista.

Recomiendo efusivamente Broken en el supuesto de que todavía no la hayáis visto (… ya me pediréis cuentas más tarde). Pero tened en cuenta, pese a lo que podáis leer por ahí o lo que os puedan sugerir los primeros quince minutos de la película, que no estamos ante un producto derivativo de Saw.
Broken no es torture-porn, ni su principal punto de interés reside en las secuencias de violencia (que también las hay). Broken es la crónica de una terrible y decarnada confrontación, a nivel físico y psíquico, entre desiguales. Un duelo intenso (por momentos brutal), en el que vuelve a ponerse de manifiesto uno de esos temas universales que a algunos tanto nos apasiona: le irracional ferocidad que puede llegar a alcanzar el ser humano.

Atención: la calidad de imagen del trailer es pésima, pero no he encontrado nada mejor.

Lo mejor: La historia, los actores, los estallidos de violencia...

Lo peor: Que se la pueda tomar por lo que no es.