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Devil's Fork

2009... exploit! exploit! exploit!

Devils Fork

Todo parece indicar que este va a ser el año del exploitation (al menos en cuanto al panorama de la serie b y z se refiere): "Bitch Slap", "Lesbian Vampire Killers", "Chrome Angels"...
Yo sigo pensando que el experimento "Grindhouse" a cargo del tándem Rodríguez-Tarantino, tiene mucho que ver en todo este asunto.

Ahora le toca el turno a "Desvil's Fork", película influenciada por las road-movies-explotation de los 70, tal y cómo reconoce su director y guionista Jeff Chitty.

"Devil's Fork" nos cuenta la historia de una pareja inmersa en un largo viaje en carretera que recoge a un par de sádicos autoestopistas dispuestos a poner a prueba su instinto de supervivencia. El viaje se convertirá en un auténtico infierno, dejando tras sus pasos un cruel baño de sangre.

Surveillance

A la caza del asesino

Surveillance

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  • Título original: Surveillance
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Jennifer Lynch
  • Guión: Jennifer Chambers Lynch, Kent Harper
  • Intérpretes: Julia Ormond, Bill Pullman, Pell James, Ryan Simpkins
  • Argumento: Dos agentes del FBI investigan un asesinato cometido en una carretera. Sus métodos de investigación pasan por encerrar a los testigos en diferentes salas de una comisaría para interrogarlos. Todos los implicados (excepto una niña) mienten más que hablan.

65 |100

Estrellas: 3

Antes de nada quiero comentaros un par de temas que no están directamente relacionados con la película, pero que creo que son importantes.
Quizás os preguntéis qué hace una película cómo “Surveillance” en un lugar cómo Almas Oscuras (o quizás no…). “Surveillance” es un thriller, dirigido con mano sorprendentemente firme por Jenniffer Lynch, que poco o nada tiene que ver con el género de terror. La razón por la que me decidí a incluirla en el blog era la de conocer más detalles sobre la película que le arrebató el primer premio a la genial “Déjame Entrar” (Let The Right One In, 2008) en el pasado Festival Internacional de Sitges. Curiosidad satisfecha…

En segundo lugar desearía quitarme de encima, lo antes posible, el pesado lastre que supone la alargadísima sombra del padre de la directora, el gran David Lynch, que ejerce funciones de productor en “Surveillance” (y que nadie se moleste cuando califico a Lynch de pesado lastre. Adoro el cine de Lynch -Terciopelo Azul, El Hombre Elefante, Corazón Salvaje,…-, aunque en ocasiones no tenga ni idea de lo que pretende decirme –Mullholand Falls, Carretera Perdida-). Es cierto que algunos aspectos estéticos, el uso de la banda sonora, y ese ligero tono surrealista que envuelve la trama, nos remiten inevitablemente al reconocidísimo estilo que David Lynch otorga a sus obras. En mi opinión, nada de ello es criticable. ¿Quién mejor que su propia hija para acogerse al estilo Lynch? Al fin y al cabo lo lleva en la sangre.

Surveillance

Pero es que además, “Surveillance” logra tener suficiente entidad propia como para poder desligarse, por completo, de cualquier comparación con el cine de David Lynch.
Así que, con vuestro permiso, me quito definitivamente este peso de encima y os empiezo a hablar de “Surveillance”.

Jennifer Lynch llevaba 14 años apartada de la dirección debido al descalabro que supuso su debut tras las cámaras: la pretenciosa y vacía "Boxin Elena", vapuleada –de forma justa- por la crítica e ignorada por el público.

Y cuando, finalmente, decide volver al circo, lo hace con un género –el thriller- que pasa por ser el más sobrexplotado y recurrente de los últimos tiempos. Los finales de los 90, y principios del 2000, fueron una auténtica vorágine de thrillers que, salvo honrosas excepciones (“Seven”, “Memento”,...), siempre seguían un un camino muy estricto: montar una trama más o menos rebuscada, ofrecer al espectador una serie de falsas evidencias para lograr despistarlo, y golpearle, finalmente, con un giro inesperado de los acontecimientos que desembocara en un final que nadie podía esperarse (o, como mínimo, ese era el objetivo perseguido).

La fórmula siempre era la misma, y el público, a base de ver repetido una y otra vez el mismo esquema, ha acabado aprendiendo la lección. Cada vez somos más desconfiados y nos creemos menos lo que intentan vendernos. Crece nuestra incredulidad y suspicacia, al mismo ritmo que merma nuestra ingenuidad. Las posibilidades de que un thriller consiga sorprendernos, cogernos con la guardia baja, son cada vez más escasas.

Y, por desgracia, “Surveillance” no es una excepción.
Pese a todo lo expuesto hasta el momento, debo reconocer que no me considero el tipo más despierto a la hora de encontrarle la trampa a este tipo de películas; pero, por desgracia, en “Surveillance” sí lo logré. Apenas alcanzada la mitad del metraje pude intuir cual era el desenlace final de la historia.
¿Significa esto que “Surveillance” es una mala película?¿un thriller fallido? Quizás como thriller no cumpla la principal de las expectativas que definen el género: sorprender al espectador. Pero, afortunadamente, y pese a lo previsible del desenlace, pude disfrutar una barbaridad con este oscuro, divertido, y en ocasiones obsceno viaje, que nos depara un buen número de sorprendentes escenas antes de alcanzar su giro final (y si alguien no logra descifrar el mencionado giro con antelación, mi más sincera enhorabuena. La satisfacción debería ser todavía mayor.).

Construida a través de una serie de flashbacks que nos cuentan lo que verdaderamente ocurrió en la escena del crimen –y que todos los implicados intentan ocultar a base de mentiras-, “Surveillance” encuentra su verdadera fuerza en dos factores: la sólida construcción de todos y cada uno de sus personajes (tanto los principales como los secundarios), y un soterrado humor negro que tiñe tanto los diálogos, cómo todas las escenas de violencia que salpican la trama. En este sentido cabe destacar a la pareja de policías más corruptos, indeseables, despreciables, y morbosamente divertidos que recuerdo. Es curioso sorprenderse a uno mismo con una sonrisa culpable dibujada en la cara mientras asistimos al recital de humillaciones y vejaciones perpetradas por este par de gamberrros y canallas uniformados.

También cabe resaltar el trabajo de todo el elenco de actores, con mención especial para Bill Pullman en una asombrosa recreación de agente del FBI algo desequilibrado y peligroso. No logro recordar a Bill Pullman en un papel tan extraordinario como el que le ha ofrecido Lynch en esta película.

“Surveillance”, no es una obra maestra del género, pero, pese a su ritmo algo lento, es un thriller ameno, siempre entretenido, distinto, muy bien filmado, y con algunas escenas de violencia que resultan divertidas por su condición de extravagantes y excesivas –casi paródicas-. Si una vez descubierta su trampa –en el caso de que logreis anticiparos a la jugada- conseguís manteneros firmes y darle una oportunidad a la película, no os defraudará. Todo se reduce a darle más importancia al camino recorrido que al previsible destino final de nuestro viaje…

Lo mejor: su fascinante galería de personajes.

Lo peor: que el final sea demasiado previsible.

Bullet Films y su Wolfsbayne

Hombres lobo, vampiros, nazis y... ángeles en moto

Christy Carlson Romano

La gente de Bullet Films parece que estan dispuestos a hacerse un importante nombre en el panorama del cine de horror independiente.
Si en el anterior post os presentaba "Chrome Angels", un disparatado proyecto de la misma productora que mezclaba chicas en moto, paletos y robots de última generación, ahora es el turno de su particular Hellboy licántropo (según palabras de su propio director) en "Wolfsbayne".

La película nos cuenta la historia de un heróico hombre lobo que deberá salvar al mundo de la amenaza de una terrible secta -cuyo líder es el actor Marc Docascos- que rinde culto al nazismo-vampírico -sic-.
En cuanto al reparto, destaca la figura de la cantante y actriz Christy Carlson Romano (ver foto), de la que me ha sorprendido saber que es la voz del personaje animado Kim Possible, una serie que le encanta a mi hija.

Es inevitable acordarse de "Underworld", "Blade", la mencionada "Hellboy" y, posiblemente, una decena de títulos más. Pero lo que parece estar claro es que los amigos de Bullet Films están muy dispuestos a ofrecernos diversión sin complejos (y sin presupuesto) durante lo que resta de año. Bienvenidos sean...

Y como aperitivo, el trailer de "Wolfsbayne", y un par de fotografías de los Ángeles que nos quedaban por ver pertenecientes al casting de "Chrome Angels"

Two Chrome Angels

Chrome Angels

¿Una competencia seria a las chicas de Bitch Slap?

Chrome Angels

Muy poco se sabe del argumento de "Chrome Angels". Aunque una vez visto el trailer, queda bastante claro que estamos ante una nueva propuesta de bajo presupuesto y toneladas de desfachatez. Motos, chicas, paletos y robots..., estos serían, a grandes rasgos, los ingredientes que definen una película como "Chrome Angels".

Parece ser que el argumento sigue las correrías de una banda de chicas motoristas que hacen parada en un extraño pueblo en el que toda su población está constituida por robots. El destino de las chicas motoristas les llevará a unir sus fuerzas con los paletos locales para acabar con la hegemonía de los robots... ¡¡¡DEMENCIAL!!!

El elenco de chicas es bastante prometedor. Y para muestra una tal Frida Show (foto superior), a la que no tengo el gusto de conocer absolutamente de nada -ni falta que hace-, pero que pone el listón bastante alto.

La Semilla del Mal

Una colección de sustos que ya conocemos de antemano

La Semilla del Mal

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  • Título original: The Unborn
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: David S. Goyer
  • Guión: David S. Goyer
  • Intérpretes: Odette Yustman, Gary Oldman, Cam Gigandet
  • Argumento: La joven y bella Casey se ve asediada por un Dybbuk, un demonio que, bajo la apariencia de un niño, pretende habitar su cuerpo.

21 |100

Estrellas: 2

David S. Goyer parece empeñado tanto en demostrar sus excelencias como escritor, dejando su impronta en guiones del calibre de “Blade”, “Dark City”, “Batman Begins” o “Batman Dark Knight”; cómo en hacernos partícipes de su mediocridad tras las cámaras, con su olvidable –y en ocasiones vergonzoso- debut como director, “Blade: Trinity”, y un segundo y semidesconocido proyecto del que no puedo comentar nada porque, como la mayor parte del planeta, no he tenido la oportunidad de verlo (ahora, todos los que la hayáis visto “The Invisible”, tomaos el tiempo que considereis necesario para resaltar mi ignorancia).

Con este panorama, “La Semilla del Mal” parecía ser la ocasión perfecta para que Goyer, de nuevo director y guionista del evento, diera un paso firme y decisivo para reivindicar su lugar en la industria.

La Semilla del Mal

“La Semilla del Mal” es un híbrido entre cualquier película de fantasmas asiática, con niño paliducho y perverso incluído (dejo que seáis vosotros mismos los que busquéis un título adecuado a esta comparación. A mí todas las películas de fantasmas asiáticas me parecen iguales...); y una versión pobre y trasnochada del “El Exorcista” (The Exorcist, 1973) -desde una secuencia que nos remite a la mítica imagen de la niña-araña bajando las escaleras, hasta un exorcismo final que, en cuanto a intensidad y capacidad de horror, está a años luz de lo que sucedía en el clásico de William Friedkin-.

El principal problema de “La Semilla del Mal” está en la notoria incapacidad de Goyer para manejar, con un mínimo de solidez y singularidad, los resortes de terror que acompañan a la película. De esta forma, “La Semilla del Mal” acaba siendo un simple compendio de sustos con preaviso, que carece de la fuerza y la rabia necesarias para complacer, mínimamente, a cualquier buen aficionado al género.

El modus operandi seguido por Goyer para dar forma a cada una de las escenas de impacto de la película, es de una obviedad aplastante. En primer lugar apaga la música. Fuera banda sonora. Silencio absoluto.
En segundo lugar un par de falsas alarmas, para que el espectador se confíe y crea que el peligro ha pasado –sic-. Y, finalmente, el impacto, convenientemente acompañado del atronador efecto sonoro correspondiente –y único culpable, a la postre, de que se te acaben revolviendo las tripas-.

Y este es, basícamente, el mecanismo que el director utiliza, una y otra vez, en todas las escenas de horror directo que se dan cita en la película.
Es cómo si Goyer mandara un telegrama al espectador segundos antes de que se produjera cada susto, informándole debidamente de lo que estaba a punto de ocurrir y cómo iba a ocurrir. Así que, lo único que le queda por hacer al espectador es esperar. Y cuando por fín crea que algo va a suceder... pues sencillamente, sucede. No hay lugar para la sorpresa. Todo se ve venir de lejos, todo es cansinamente previsible; con lo cual se pierde la capacidad de impactar al espectador, de asustarle, de conseguir que salte de su butaca.

Nos sabemos de memoria todos los sustos de “La Semilla del Mal”: espectros que emergen de la oscuridad, personajes que levantan sus ojos del suelo para mostrar su peor cara, espejos que esconden terribles sorpresas... Nada nuevo. Y lo peor de todo es que “La Semilla del Mal” nos muestra los clichés de siempre con la blandura y neutralidad de una película que pretende ser apta para todos los públicos. La película viaja con el piloto automático puesto, sin forzar los límites de ninguna de las situaciones de terror que se nos plantean.
Incluso su excelente fotografía, sus correctísimos efectos visuales, y la evidente belleza de su protagonista femenita -Odette Yustman, a la que vimos en “Monstruoso” (Cloverfield, 2008)-, acaban jugando en su contra; ofreciéndonos un producto final demasiado aséptico, demasiado limpio, carente de riesgo.

Por buscarle algún punto positivo, la trama que explica el orígen del fantasma, situándolo en los márgenes de la cábala y antecesor a cualquier religión conocida.

En definitiva, una nueva decepción de David S. Goyer, un guionista metido a director que, lejos de lograr despejar dudas, ha conseguido con “La Semilla del Mal” que su crédito como realizador se agote peligrosamente.

Por cierto, acudí a ver la película el día de su estreno –viernes-, en sesión nocturna -22:30 horas-. La sala ofrecía un estupendo aspecto, con prácticamente las tres cuartas partes del aforo vendido. La gran mayoría del público asistente eran parejas, en las cuales la chica no tardaba ni cinco minutos en agarrarse con fuerza al brazo del chico.
Y, posiblemente, las sesiones de tarde también gozaron de muy buen aspecto, repletas de grupos de adolescentes devorando palomitas y soltando una risilla nerviosa en cada susto.
Supongo que si lo que buscaba Goyer era hacer una película de terror que no molestara demasiado y fuera fácilmente soportable para la gran mayoría del público, habrá logrado su objetivo. Si lo que buscaba era una auténtica película de terror, que realmente provocara miedo y que convenciese al verdadero aficionado al género, la cosa es mucho más discutible.

Lo mejor: Ciertos aspectos originales que hacen referencia al orígen de la amenaza.

Lo peor: La absoluta previsibilidad y blandura de todos sus momentos de terror.

Melodia en mi

Hoy tengo el honor de presentaros el primero de dos relatos cedidos por el amigo Davo Valdes de la Campa. Su título, “Melodía en mi”. Un relato fascinante que no os debeis perder.

Davo Valdes de la Campa es un escritor morelense, becario del programa "Jovenes Creadores" de Literatura por parte del Instituto de Cultura de Morelos, segundo lugar en el "Primer Petro Concuros de Cuentos" organizado por la revista cultural "La Piedra", estudiante de derecho, voluntario de Greenpeace y editor de dos blogs vía Internet. Amante del cine, en especial el genero de terror. Nerd, vegetariano y dormilón. Escribe sobre el terror fantastico, el terror real y terrenal de la cotidianidad y profundiza en la enfermedad, la soledad y la muerte. Sus cuentos contienen atmosferas y elementos muy propios y terrorificos. Sus textos casi autobiograficos brindan una visión realista y cinematografica de temas prohibidos y rehuidos por la sociedad. Humor negro y critica social completan el estilo de este naciente escritor.
Gracias Davo por confiar en Almas Oscuras.
La ilustración que acompaña al relato es origianal de la artista local Mexictil, y estuvo directamente inspirada en la lectura del mismo.

La Horde

Una jauría zombie en versión francesa.

The Horde

Nuestros vecino franceses parecen haberle echado el ojo al género zombie, lo cual es una excelente noticia.
Tras el anuncio del que promete ser uno de los proyectos más locos y demenciales del año con nuestros entrañables zombies como protagonistas, "Paris by Night of The Living Dead", el director galo Yannick Dahan nos trae lo que el mismo define como un cruce entre thriller, fantástico y horror zombie, bajo el título de "La Horde".

El argumento sigue a un grupo de policias corruptos que asaltan un viejo edificio abandonado en el que se esconde el mafioso culpable de la muerte de uno de sus compañeros. En mitad del enfrentamiento entre policias y mafiosos, surge lo inesperado: una horda de salvajes y hambriento zombies invade el edificio.
Si quieren sobrevivir, deberán colaborar...

Por si fuera poco, en el apartado de producción de "La Horde" encontramos el nombre de Xavier Gans, el director de la brutal e imprescindible "Frontiere(s)". A priori, toda una garantía...
Os dejo un teaser del cortometraje "Rivoallan", que el propio Yannick Dahan ha definido cómo una precuela de "La Horde". Por desgracia no espereis encontrar ningún zombie en el teaser, ya que se centra en la confrontación entre policias y mafiosos.

Repo! The Genetic Opera

Una epopeya gótica y sangrienta a ritmo de ópera rock.

Repo The Genetic Opera

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  • Título original: Repo! The Genetic Opera
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Darren Lynn Bousman
  • Guión: Darren Smith, Terrance Zdunich
  • Intérpretes: Alexa Vega, Paul Sorvino, Anthony Head, Paris Hilton
  • Argumento: Una epidemia provoca el fallo de los órganos internos de los humanos. GeneCo, tiene en su poder el monopolio de la venta de órganos, y Repo Man es el encargado de recuperar los órganos de aquellos clientes que inclumplan sus deudas con la corporación.

70 |100

Estrellas: 4

Repo The Genetic Opera

Me he pasado demasiado tiempo solicitando ideas frescas y planteamientos originales que lograran dar un vuelco al actual estado del género.
Demasiado tiempo malviviendo a base de secuelas, remakes o propuestas que jamás lograban despertar sensaciones inéditas.

Las excepciones son pocas. Cada año se pueden contar con los dedos de una sola mano las películas ante las cuales reaccionamos con entusiasmo por tratarse de propuestas innovadoras, nunca vistas con anterioridad.

Y ahora nos llega “Repo! The Genetic Opera”, el musical de horror-gótico-futurista (menuda definición... aunque os aseguro que “Repo” tiene más de musical que de ninguna otra cosa), dirigido por Darren Lynn Bousmann (Saw II, III y IV), para mostrarnos que no todo está perdido, y que proyectos radicalmente novedosos e insólitos tienen su lugar en el vigente panorama del horror moderno.

Repo The Genetic Opera

Probablemente los quince primeros minutos de metraje serán suficientes para que cualquiera de vosotros se haga una idea muy clara sobre si “Repo” es, o no es, la película que estaba esperando.

Quince minutos son suficientes para darnos cuenta de que la revolución visual y estética que prometía “Repo” se queda, prácticamente, en nada. O en muy poca cosa. Unos planos generales que nos remiten –lejanamente- al universo creado por Ridley Scott en "Blade Runner", y unos interiores deudores de la estética de videoclip de cualquier grupo de rock-gótico que triunfe actualmente en la MTV.
No busquéis en “Repo” un concepto visual innovador o transgesor. No lo tiene. “Repo” es visualmente correcta y efectista, siempre a la altura de lo requerido por la historia que se nos cuenta. Pero, ciertamente, sus imágenes están lejos de suponer la revolución, en este aspecto, que muchos esperábamos (posiblemente, las restricciones presupuestarias a las que se ha visto sometido Darren Lynn Bousman, han acabado haciendo mella en el resultado final de la película).

Quince minutos son más que suficientes para que aquellos que todavía alberguen alguna duda –por pequeña que sea- sobre si podrán disfrutar o no de un auténtico y genuino musical, en el que el 99% de los diálogos son cantados (creo que tan sólo hay un par de líneas del guión que no se inscriben en el marco de una canción); abandonen definitivamente el barco y busquen alguna alternativa –del tipo que sea- que cubra los casi cien minutos que dura “Repo”.
Porque “Repo” es, ante todo, un musical. Cierto que posee elementos que la acercan al género del terror – la sangre, el ambiente gótico, la violencia desmedida -; pero todo aquel que no se vea capaz de aceptar las reglas intrínsecas al género musical –personajes que se expresan, constantemente, a través de la música, el baile, y la letra de las canciones- difícilmente podrá entrar en el juego que nos propone “Repo”. Si el espectador de “Repo” no tiene cierta experiencia y afinidad con el género musical, posiblemente su experiencia con la película esté condenada al más rotundo fracaso.

Quince minutos son suficientes para darnos cuenta del aluvión de números musicales que se nos viene encima. Es absurdo pensar que todos estarán al mismo nivel. Cómo ocurre en cualquier otro musical, “Repo” tiene marcados altibajos que vienen definitidos por la fuerza de sus números musicales. Frente a contundentes y conmovedoras escenas como la de “I’m infected”, tenemos otras mucho más convencionales y rutinarias que entorpecen el ritmo de la película.

Quince minutos bastan para comprobar que la historia que nos cuenta “Repo”, es demasiado pobre y que no da para muchas alegrías. Un cocktail de odios, venganzas, y secretos de família que, perfectamente, podrían formar parte de cualquier folletín de sobremesa. Pronto tenemos la sensación de que, entre tanto número musical, la historia no avanza o, por lo menos, no lo hace con la fluidez necesaria.

Con todo esto, ¿cuál fue mi reacción pasados los primeros quince minutos de película? Pues seguí pegado a la pantalla y me dejé llevar por el universo oscuro, trágico, radical, excéntrico, gótico, sangriento, musical y plagado de maravillosos personajes secundarios que nos ofrece “Repo The Genetic Opera”.

Su empaque visual no es todo lo esplendoroso que debería haber sido, la historia no da para casi cien minutos de película, y algún que otro numerito musical se te acaba atragantando... pero, ¡qué demonios!, cuántas veces tendremos la oportunidad de disfrutar de una ópera rock sangrienta tan original como esta.

Pese a sus múltiples carencias, “Repo” es demasiado innovadora para no recomendarla. No es un plato para todos los gustos y, seguramente, muchos de vosotros toméis la opción de abandonar a los dichosos quince minutos; pero, en cualquier caso, vale la pena el riesgo. Yo, repetiré...

Por cierto, debemos esperar más de quince minutos para averiguar que “Repo” sea, quizás, la única película, de todas las posibles, en la que París Hilton no desentone en absoluto.

Lo mejor: Una apuesta atrevida, arriesgada y distinta.

Lo peor: No es fácil conectar con el universo que nos propone Repo.