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El mal cuerpo de Jennifer

Jennifer's Body se estrella en la taquilla norteamericana

A la tremenda Jennifer (Megan Fox) se le ha quedado mal cuerpo al conocer los primeros datos en la taquilla USA de su película, tras el primer fin de semana en cartelera. Jennifer's Body, película dirigida por Karyn Kusama, con guión de la oscarizada Diablo Cody, y protagonizada por la estupendísima Megan Fox en el papel de una cheerleader poseida por un demonio castrador y dispuesta a hacer picadillo a todo aquel que quiera beneficiársela, ha recaudado tan sólo 6,8 millones de dólares durante su primer fin de semana de exhibición. Una cifra exigua si tenemos en cuenta que estamos hablando del primer fin de semana de una película de terror destinada al público juvenil (este tipo de películas suelen tener su punto más álgido durante el primer fin de semana).

Es posible que las primeras críticas aparecidas sobre la película con aterioridad a su estreno, la mayoría de ellas de signo muy negativo, haya jugado en contra de la película de Diablo Cody y Megan Fox.

En cualquier caso siempre hay que ser cautos con este tipo de informaciones y datos manejados por la taquilla USA. Lo mejor será esperar a ver Jennifer's Body con nuestros propios ojos para poder opinar con conocimiento de causa.
Jennifer's Body se estrena en los cines españoles el 25 de septiembre. Os dejo con el trailer oficial en castellano.

House of the Wolf Man

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Eben McGarr escribe y dirige House of the Wolf Man, un delicioso homenaje a las películas de monstruos de La Universal que causaron sensación en las décadas de los 30-40.

Si en 1944 se estrenó House of Frankenstein y en 1945 House of Dracula, la siguiente tenía que ser, precisamente, House of the Wolf Man, sin embargo el proyecto nunca llegó a materializarse.

Ahora, en pleno siglo XXI, llega Eben McGarr para subsanar la injusticia cometida sobre el monstruo licántropo, y nos ofrece lo que puede llegar a convertirse en una auténtica delicatessen para los más nostálgicos. House of the Wolf Man está enteramente filmada en un precioso blanco y negro, y protagonizada por Ron Chaney, nieto de del legendario Lon Chaney Jr., quién encarnó al hombre lobo original (The Wolfman, 1941) y bisnieto de Lon Chaney Sr. (protagonista de varios clásicos, entre ellos El Fantasma de la Opera, 1925).

House of the Wolf Man cuenta la historia del Dr. Bela Reinhardt, quien invita a cinco personas a su castillo para determinar quien de ellos heredará sus bienes. Para ello se organiza un concurso, y el ganador será… el que quede con vida.

Cómo único detalle quizás negativo para algunos aficionados señalar las palabras de su director en referencia al carácter "familiar" de House of the Wolf Man: "es una película para toda la familia, ya que no posee sangre, lenguaje ofensivo o sexo. Es para todos los miembros de la familia." Personalmente es un detalle que no me importa en absoluto teniendo en cuenta la naturaleza del proyecto. La propuesta me sigue pareciendo interesantísima y muy curiosa. No os perdáis el trailer.

The Wolfman

Benicio Del Toro aullándole a la luna

Tras varios retrasos parece que por fín está confirmada la fecha de estreno en España de The Wolfman, la nueva versión del clásico de la Universal Studios dirigido por George Waggner en 1941, y que en esta ocasión dirigirá Joe Johnston y protagonizarán Benicio Del Toro (todo eso que se ahorran en maquillaje), Anthony Hopkins y Emily Blunt, entre otros.

La fecha en cuestión es el 10 de Febrero de 2010.

El asesino de la caja...

A solas con El Asesino de la Caja de Herramientas

The Toolbox Murders

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  • Título original: The Toolbox Murders
  • Nacionalidad: USA | Año: 1978
  • Director: Dennis Donnelly
  • Guión: Neva Friedenn
  • Intérpretes: Cameron Mitchell, Pamelyn Ferdin, Wesley Eure
  • Argumento: Un asesino con pasamontañas y diestro en el manejo de herramientas, siembra el terror en un inmueble de Los Ángeles durante dos noches seguidas.

38 |100

Estrellas: 2

The Toolbox Murders

El productor Toni Didio quedó impresionado ante la mesiánica experiencia que le supuso La Matanza de Texas de Tobe Hooper, allá por el 1974. Y no precisamente por las cualidades artísticas de la película de Hooper, ni por su capacidad para aterrorizar a las plateas, ni su carácter de pesadilla total que vendría a inculcar aires de perturbador realismo al género terrorífico… La verdadera fascinación de Toni Didio por La Matanza de Texas era, más bien, una cuestión de matemáticas.

Con un discretísimo presupuesto de 140.000 $, La Matanza de Texas de Tobe Hooper acabó recaudando más de 30 millones de dólares. Todo un hito del cine independiente.

Inspirado por el mareante baile de cifras que arrojó la película de Hopper, Didio creyó que el público norteamericano estaba preparado (y deseoso) de consumir una nueva muestra de cine barato y extremadamente violento. La clave del éxito pasaba por tratar de superar los índices de violencia y brutalidad de La Matanza de Texas. Pero, quizás temeroso de quedarse corto en su intento de emular el salvajismo exhibido en La Matanza, Toni Didio creyó que lo más prudente sería añadirle un nuevo e infalible ingrediente a la fórmula: sexo.

Con todas estas ideas cabalgando por su mente, Didio se hizo con los servicios de Dennis Connelly, director curtido en series de televisión pero sin experiencia en cine (y tampoco en el género terrorífico). El resultado de tal asociación fue El Asesino de la Caja de Herramientas (The Toolbox Murders), un protoslasher, afín al exploitation, y anterior a títulos claves del subgénero cómo La Noche de Halloween (Halloween, 1978. Se estreno siete meses después de The Toolbox Murders) o Viernes 13 (Friday 13th, 1980).

Un inmueble de Los Ángeles se vé asediado, durante dos noches seguidas –sic-, por un brutal asesino que utilizará un arsenal de herramientas para cometer sus crímenes.

Los quince minutos iniciales de The Toolbox Murders deberían figurar, por méritos propios, en cualquier antología que se precie del subgénero slasher.
“Sexo, sangre y violencia… sexo, sangre y violencia” Connelly debía tener muy claro que aquellos tres conceptos debían suponer la clave del éxito, así que decidió abandonar de pleno cualquier atisbo de sutileza e iniciar The Toolbox Murders con la rabia y la fuerza de un caballo desbocado. Posiblemente estos quince primeros minutos (por los que, básicamente, ha pasado a la historia una película cómo The Toolbox Murders) disfrutan de la mayor densidad de víctimas por centímetro de película rodada en la historia del slasher.

Cuatro asesinatos ininterrumpidos y un secuestro en apenas quince minutos, en los que el protagonismo se lo disputan un expeditivo asesino ataviado con un pasamontañas y diestro en el manejo de todo tipo de herramientas, y un plantel de hermosas mujeres siempre dispuestas a mostrar cada palmo de su anatomía e incluso hacernos partícipes de sus más íntimos anhelos onanistas (Kelly Nichols, rostro conocido en el sector pornográfico, protagonizando la más famosa secuencia de la película, que se inicia con la actriz sumergida en un baño de espuma y entregada a los placeres del amor propio).

Una vez finalizados esos quince minutos (reiterados hasta la saciedad en esta reseña… por algo será), acaba una película y empieza otra totalmente distinta.
Una vacua y absurda investigación policial que nos lleva a un callejón sin salida, la distinta reacción de los familiares más allegados a la adolescente secuestrada por el asesino (uno de los aspectos más interesantes de la película. Mientras el hermano mayor de la chica intenta acercarse al secuestrador –con consecuencias funestas-, la madre opta por evadirse del drama que ha supuesto la pérdida de su hija acudiendo a su lugar de trabajo con toda normalidad); y, finalmente, la posibilidad de penetrar en el ámbito de privacidad del depredador, del asesino, desprovisto de su máscara y obcecado en adiestrar a la joven secuestrada sobre la suciedad, la depravación y la maldad de la sociedad.

Lo que podría haber sido un interesantísimo quiebro al slasher clásico y convertirse en un seductor retrato psicológico del asesino (al estilo, por ejemplo, de lo que nos ofreció, casi una década más tarde, John McNaughton con su Henry, retrato de un asesino), acaba ofreciéndonos, debido esencialmente a la torpeza narrativa de Connelly, una patética imagen del que posiblemente sea el asesino en serie más desconcertante en la historia del subgénero. Una mezcolanza de represión sexual, puritanismo, conservadurismo y dolor por la muerte prematura de su hija ¿?, convierten al personaje principal de The Toolbox Murders, histriónicamente interpretado por Cameron Mitchell, en una ilógica e inexplicable máquina de matar mujeres desnudas. Al día de hoy sigo intentando buscarle una explicación razonable a la relación que pueda existir entre la muerte de su única hija y el ansia asesina del protagonista.

Y para acabar de rematar la faena, la aparición “estelar” de un sobrino del asesino que viene a confirmar aquello de que “a quién los suyos se parece, honra merece”.

La jugada, en un principio, no le salió bien a Toni Didio. En el momento de su estreno The Toolbox Murders pasó totalmente desapercibida, tanto para el público cómo para la crítica. Sin embargo, a principios de los 80, en plena fiebre slasher (ya se había estrenado Viernes 13), The Toolbox Murders experimentó, a raíz de su estreno en el mercado doméstico, un incesante fenómeno de reivindicación por parte de muchos aficionados al género.

Hoy en día, su aspecto de militante serie Z y, sobre todo, la incongruencia y torpeza mostrada por Connelly a la hora de desarrollar los diversos temas planteados (en especial el que hace referencia al perfil psicológico del asesino) provocan que The Toolbox Murders sea una película complicada de ver y difícil de recomendar.
El tiempo la ha tratado mal. El paso de los años ha sido cruel con The Toolbox Murders, y pese a que un sector de la crítica (y aficionados al género) se empeñan en recuperar la propuesta de Connelly elevándola a la categoría de culto (entre sus defensores a ultranza se encuentra el mismísimo Stephen King), un servidor sigue viéndola cómo una película fallida, mediocre hasta la médula y tan sólo recuperable en sus quince minutos iniciales, suficientes para calmar nuestros anhelos vouyerísticos (pero ampliamente superados por propuestas más recientes con mayor empaque visual).

En 2003, Tobe Hooper (caprichos del destino), llevó a cabo un remake de The Toolbox Murders titulado en España La Masacre de Toolbox. Actualmente se está ultimando la secuela de la película de Hooper.

Lo mejor: Sus minutos iniciales.

Lo peor: Reservada para completistas del subgénero.

Broken

La supremacía del más fuerte

Broken

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  • Título original: Broken
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2006
  • Director: Simon Boyes y Adam Mason
  • Guión: Simon Boyes y Adam Mason
  • Intérpretes: Eric Colvin, Nadja Brand
  • Argumento: Hope sobrevive a una durísima prueba, quedando a merced de un psicópata que la mantiene retenida en mitad de un bosque. El amor por su hija mantendrá a flote su espíritu de supervivencia.

72 |100

Estrellas: 4

Broken

Por lo visto, los británicos Simon Boyes y Adam Mason tuvieron serios problemas a la hora de encontrar financiación para Broken.
Los anteriores trabajos de Adam Mason (The 13th Sign y Dust) habían pasado prácticamente desapercibidos, por lo que encontrar el apoyo para su nueva propuesta terrorífica no iba a ser una tarea fácil.

Finalmente Boyes y Mason decidieron que la única solución a su problema pasaba por financiarse ellos mismo el proyecto con los pocos medios que tenían a su alcance. Una decisión que, a la postre, tendría una influencia decisiva (y afortunada) en el concepto mismo de lo que iba a ser Broken.

El título inicialmente previsto por Boyes y Mason para su película era The Heart Eater, y su argumento abandonaba a un nutrido grupo de jovenzuelos en mitad de un bosque para ser convenientemente masacrados. Sin embargo, las restricciones presupuestarias provocaron la decisión de sus creadores de simplificar al máximo las cosas. El nutrido grupo de joven carnaza se convirtió en una única y sufrida protagonista de mediana edad enfrentada a su secuestrador. El resultado de todas estas vicisitudes fue rebautizado con el nombre de Broken.

Hope es una madre soltera que intenta rehacer su vida. Tras una agradable cita con un semidesconocido, llega a casa justo a tiempo para dar las buenas noches a su hija Jennifer, de seis años. A la mañana siguiente despierta en el interior de un arcón de madera. Tras sobrevivir a una cruenta prueba de iniciación deberá aprender a convivir con su secuestrador, quien la mantiene retenida en mitad de un bosque.

Esa secuencia citada en el argumento como “una cruenta prueba de iniciación” supone uno de los principales escollos a los que deberá hacer frente Broken. No porque se trate de una mala secuencia… todo lo contrario. Es una magnífica secuencia que aparece prácticamente al inicio de la película, que está rodada de forma espléndida, y que resulta cruel, sádica y un auténtico mazazo para el espectador. Sin embargo también es una secuencia que puede inducir a una idea equivocada sobre lo que Broken nos tiene reservado. Broken no es un sucedáneo de Saw. Ni tampoco es Hostel, ni nada que se la parezca (por más que la comentada secuencia de inicio esté a la altura, en términos de crueldad explícita, de los citados títulos).

Broken es una película de personajes. Todo su argumento gira en torno a la relación entre una víctima cautiva y su secuestrador. Tras un intenso comienzo, capaz de ponerte el corazón en la boca, Broken recupera su ritmo natural, pausado y contemplativo, para establecer los sólidos cimientos que definirán una relación en la que cada uno de los involucrados irá evolucionando según sus propias necesidades, de supervivencia por un lado (el lado de la víctima) y de ratificación de la supremacía por el otro (el lado del secuestrador).

La batalla, sin cuartel tanto a nivel físico como emocional, está servida. Hope, la víctima, deberá superar el pánico y el dolor iniciales para así ser capaz de encontrar las armas (psíquicas) con las que hacer frente a su oponente. La necesidad de conocer el destino de su hija le llevará a sacar fuerzas de donde parecía imposible sacarlas.

Por otro lado un secuestrador, del que no sabemos absolutamente nada acerca de sus motivaciones (algo que, muy probablemente, supondrá un grave problema para buena parte de los espectadores), y que deberá actuar siempre con la convicción y dureza necesarias para mantenerse fuerte en su despótica posición dominante. No le resultará fácil. Los días van pasando y la relación entre ambos se va consolidando al tiempo que la cuerda se tensa, hasta el punto de que el secuestrador acabará mostrando sus debilidades y su cansancio… su humanidad, al fin y al cabo.

El trabajo de Boyes y Mason tras las cámaras es soberbio. Una magnífica fotografía, la excelente recreación de un ambiente malsano, la música, los calculados, efectivos y dolorosos estallidos de violencia…; toda una labor que, unida al impresionante trabajo de los dos actores protagonistas, viene a confirmar que Broken es una película poco menos que imprescindible.

Pero a pesar de ello Broken no es una película fácil. Requiere del esfuerzo y la complicidad del espectador. Hay detalles importantes susceptibles de provocar su rechazo. Su ritmo lento (pero necesario), un secuestrador del que desconocemos cualquier razón que le impulse a actuar como lo hace, la insistencia de la protagonista por desaprovechar cualquier ocasión que se le presenta de acabar con su opresor (un servidor ve dicha actitud plenamente justificada en el hecho de que el secuestrador pueda ser la única persona que conozca el paradero de su hija), un tercer personaje en discordia que no aporta demasiado a la trama y un típico final que tanto tiene de impactante cómo de tramposo y sensacionalista.

Recomiendo efusivamente Broken en el supuesto de que todavía no la hayáis visto (… ya me pediréis cuentas más tarde). Pero tened en cuenta, pese a lo que podáis leer por ahí o lo que os puedan sugerir los primeros quince minutos de la película, que no estamos ante un producto derivativo de Saw.
Broken no es torture-porn, ni su principal punto de interés reside en las secuencias de violencia (que también las hay). Broken es la crónica de una terrible y decarnada confrontación, a nivel físico y psíquico, entre desiguales. Un duelo intenso (por momentos brutal), en el que vuelve a ponerse de manifiesto uno de esos temas universales que a algunos tanto nos apasiona: le irracional ferocidad que puede llegar a alcanzar el ser humano.

Atención: la calidad de imagen del trailer es pésima, pero no he encontrado nada mejor.

Lo mejor: La historia, los actores, los estallidos de violencia...

Lo peor: Que se la pueda tomar por lo que no es.

Paranormal Activity

Hogar, dulce hogar

Paranormal Activity

Paranormal ActivityParanormal Activity es el título de la película de bajísimo presupuesto (se especula con 11.000 $ de presupuesto) escrita y dirigida por el israelí Oren Peli, que actualmente está causando sensación en los USA.

Tras las excelentes críticas y reacciones del público cosechadas en los festivales especializados, un gran estudio como es la Paramount decidió hacerse con los derechos de Paranormal Activity en principio para llevar a cabo un remake de la misma. Por suerte, los amigos de la Paramount entraron finalmente en razón y decidieron que lo más acertado era potenciar la película que ya tenían en sus manos y olvidarse del remake.

De esta manera Paranormal Activity iniciará su andadura en los cines USA a partir del próximo 25 de septiembre.

Paranormal Activitycuenta la historia una joven pareja de clase media que se muda a un típico suburbio norteamericano. Ambos están cada vez más preocupados por lo que parece ser una presencia demoníaca en la casa, y que se vuelve más activa durante la noche.
Para tener pruebas de lo que ocurre, instalarán una cámara de vigilancia en la que se grabarán cosas increíbles, especialmente mientras duermen... o al menos mientras lo intentan.

Os dejo el reciente trailer oficial de Paranormal Activity (que capta las reacciones supuestamente reales del público, algo que ya vimos durante la promoción de REC... si no me equivoco), y un enlace al trailer anterior (por si queréis prescindir de las mencionadas reacciones del público).
Trailer anterior (sin reacciones)

Bad Girls Burn in Hell

La familia que tortura unida... permanece unida

Bad girls burn in hell

Los amigos de Death Factory Inc se declaran una productora independiente especializada en "cine de horror underground brutal y extremo". Bajo esta coartada han sido los responsables, hasta el momento, de un par de títulos que no he tenido el placer de ver, Death Factory y Bloodstained Romance.

Bad Girls Burn in Hell es el título de su nuevo trabajo. Dirigida por Joe Hollow y Travis Miller, Bad Girls Burn in Hell cuenta la historia de Ted y Susan Shepherd, un bien avenido matrimonio que parecen llevar una vida perfecta: respetados por todos sus vecinos, plenamente integrados en la comunidad, asíduos a la iglesia... y también raptores y torturadores de jovencitas pecadoras a las que "educarán" en la oscuridad de su sótano.

Torture porn de bajísimo presupuesto, generoso en sangre y chicas ligeras de ropa. Cine exploit de la peor/mejor calaña y del que hacía tiempo que no teniamos noticias en Almas Oscuras.

Chaos

De nuevo... la última casa a la izquierda

Chaos

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  • Título original: Chaos
  • Nacionalidad: USA | Año: 2005
  • Director: David DeFalco
  • Guión: David DeFalco
  • Intérpretes: Kevin Gage, Stephen Wozniak y Sage Stallone
  • Argumento: Dos chicas jóvenes acuden a una Rave en mitad del bosque. Su búsqueda desesperada de drogas las llevará hasta una cabaña en la que permanecen refugiados cuatro peligrosos criminales.

39 |100

Estrellas: 2

Chaos

Cuando dentro de veinte años algún aficionado al cine de terror haga repaso de lo que dio de sí la cosecha del 2009, muy probablemente el remake de La Última Casa a la Izquierda dirigida por Dennis Iliadis sea uno de los títulos que saldrá a colación (junto a otros tantos remakes que acabarán copando la lista: Viernes 13, Sorority Row, San Valentín Sangriento…).

Posiblemente, cuando ese mismo aficionado repase la vendimia del 2005, ni siquiera reparará en el hecho de que La Última Casa a la Izquierda ya tuvo su remake inconfeso en Chaos, película escrita (supongo que no le costaría mucho trabajo escribir el libreto de Chaos…) y dirigida por David DeFalco. ¿Remake inconfeso? Así es. Durante los títulos de crédito finales de Chaos no se menciona en ningún momento la película de Wes Craven (a pesar de que el póster de Chaos es una réplica casi exacta del póster original con el que se dio a conocer La Última Casa a la Izquierda original). Uno podría pensar que todo fue una cuestión de disputas legales por los derechos de autoría y que David DeFalco no tuvo la posibilidad de presentar su película cómo un auténtico remake de La Última Casa a la Izquierda; el problema es que durante esos mismos títulos de crédito que omiten el nombre de Wes Craven se puede leer la sentencia “Basada en una idea original de David DeFalco y Steven Jay Bernheim”… y eso duele.

Duele porque la historia que nos cuenta Chaos es una copia casi exacta de lo que nos contó Wes Craven en 1972 (y, por favor, que nadie vaya a decirme que DeFalco se basó en El Manantial de la Doncella, de Bergman). Me da muchísima pereza, pero ahí va el argumento: dos chicas jóvenes acuden a una Rave en mitad del bosque. Su búsqueda desesperada de drogas las llevará hasta una cabaña en la que permanecen refugiados cuatro peligrosos criminales. Las chicas se verán sometidas a todo tipo de torturas y vejaciones por parte de sus raptores.

Pero, por mucho que pueda doler esa sentencia antes mencionada, tampoco hay que rasgarse las vestiduras y desestimar una propuesta cómo Chaos tan sólo por la sinvergüencería demostrada por DeFalco a la hora de apuntarse la autoría de la idea original. Al fin y al cabo, Chaos es puro cine de explotación… en su máxima expresión (de qué otra manera podría entenderse ese infame anuncio, al inicio de la película, que nos avisa de que Chaos es una de las películas más brutales jamás filmada para, acto seguido, afirmar que su intención es la de “educar y salvar vidas”… impresionante. Me quito el sombrero. No pude evitar una sonora carcajada).

Todo en Chaos está pensado para recaudar un buen montante de dólares en su distribución en el mercado doméstico. Y para alcanzar dicha meta, DeFalco sabe perfectamente que La Última Casa a la Izquierda de Craven supone un material de partida inmejorable.

¿La manera de “explotar” ese material de partida? Muy sencillo, aumentar considerablemente el nivel de brutalidad, repugnancia y perturbación en las secuencias de violencia.
DeFalco logra parcialmente su objetivo. Ciertamente aquellas secuencias en que los criminales violan y agraden a las muchachas superan en brutalidad y repugnancia a lo visto en el original de Craven (y, por supuesto, en dichos términos, sobrepasan, en mucho, los logros del remake de 2009). Y ese es, sin duda alguna, el gran (¿y único?) acierto de Chaos y la razón por la que los amantes del exploit deberían acceder a la película de DeFalco sin pensárselo dos veces. Sin embargo es mucho más discutible que aumentar los niveles de atrocidad y barbarie en determinadas secuencias (muy puntuales), sea sinónimo de encontrarnos ante una experiencia global más perturbadora que la ofrecida por la película original de Craven. Un servidor no tuvo, en ningún momento, dicha sensación.

Ya sea porque los villanos de la función carecen de ese inolvidable aire de amenaza, agresividad y, porque no decirlo, carisma de David Hess y compañía (pese a los esfuerzos de un muy acertado Kevin Cage en el papel de Chaos), o porque las víctimas no logran transmitir, de forma convincente, todo el dolor del que son objeto, o quizás porque me faltó esa musiquita country tantas veces criticada en el clásico de Craven o, en definitiva, porque todo lo visto en Chaos ya lo había visto antes… pero lo cierto es que la película de DeFalco en ningún momento me resultó tan incómoda, y de difícil digestión cómo la primera vez que vi La Última Casa a la Izquierda de Wes Craven.

Incrementar la truculencia de determinadas secuencias no es suficiente para amplificar el nivel de pesadilla experimentado. Chaos así lo confirma.

Con todo esto, Chaos no dejaría de ser un experimento curioso y aceptable (por lo que supone ver cómo DeFalco, efectivamente, pone toda la carne en el asador en las secuencias de violencia), si no fuera por el desastroso y ridículo final que nos tenía reservado.
El desenlace de la película es, probablemente, el único momento en que DeFalco se aleja, con decisión, de lo expuesto anteriormente en La Última Casa a la Izquierda. A priori no me parece una actitud reprochable. Todo lo contrario. No soy amante de los remakes. Así que cuando me enfrento a uno de ellos, por regla general, suelo agradecer cualquier intento de apartarse, definitivamente, de lo expuesto por el original. Chaos es una excepción a esta regla.

Su último tramo, y en especial su secuencia final, se desvincula totalmente de lo expuesto por Craven en La Última Casa a la Izquierda. El problema es que el final alternativo propuesto por DeFalco en Chaos (supuestamente justificado por las ideas racistas de uno de los personajes… no lo tengo nada claro) es un auténtico desastre. Una estrepitosa incongruencia que te deja con un mal sabor de boca terrible. Una innegable estupidez de las que claman al cielo.
El único instante en que DeFalco pretende ser original. La única idea propia que el bueno de DeFalco tiene en su poder… y es la culpable de que la película acabe hundida en un pozo de miseria.

Lo mejor: las secuencias de violencia contra las chicas son brutales.

Lo peor: el horrible final le resta muchos puntos.