The Machine
The MachineThe Machine
de Caradog James
UK | 2013 | 90
The Collection
The CollectionThe Collection
de Marcus Dunstan
USA | 2012 | 82
Kill Zombie (Zombibi)
Kill Zombie (Zombibi)Kill Zombie (Zombibi)
de Martijn Smits y Erwin van den Eshof
Holanda | 2012 | 90
Truth or Dare
Truth or DareTruth or Dare
de Robert Heath
Gran Bretaña | 2012 | 92
The Seasoning House
The Seasoning HouseThe Seasoning House
de Paul Hyett
UK | 2012 | 90

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Sweatshop

En tu fiesta me colé...

Sweatshop Poster

  • Título original: Sweatshop
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2009
  • Director: Stacy Davidson
  • Guión: Ted Geoghegan, Stacy Davidson
  • Intérpretes: Ashley Kay, Peyton Wetzel, Brent Himes
  • Argumento: Charlie y sus amigos acuden a un almacén abandonado donde una “rave” salvaje e ilegal se celebra. Allí, entre sexo, drogas y música tecno-gótica, una enorme figura va acabando con los invitados.

LA VALORACIÓN:

40 |100

Estrellas: 2

Sweatshop Grande

Quiero dar las gracias de nuevo a Cratosxp (de Subsploitation y Sesión de Noche) por el magnífico montaje de esta cinta. Puede que las películas sean mejores o peores, pero sin el trabajo altruista de señores como Cratosxp no podríamos ni ver la mitad de las películas que por aquí se reseñan.

Sweatshop es una película norteamericana independiente rodada en 2009, y de la cual se hablaba bastante bien, sobre todo después de su premiado paso por distintos festivales menores. Incluso suscitó bastante interés dentro de la prensa especializada hasta el día de su distribución oficial. Momento en el que el público, comenzaba a difundir los demasiados defectos de un slasher cuyo planteamiento con respecto a la definición y diseño tanto del asesino como de sus atroces actos es correcto y, si me apuráis, hasta divertida visualmente; pero que en el resto de apartados muestra una carencia de ideas y de profesionalidad alarmante. ¡Y aún así un servidor seguía teniendo ganas de ver otra película que pasa a engrosar el creciente listado de “terror sin pena ni gloria”!

De a cuerdo, Sweatshop no inventa nada nuevo ni puñetera falta que hace, pero entre asesinato y asesinato del misterioso psicópata las escenas de relleno (aquí más que nunca) se suceden largas e impasibles luciendo casi como una comedia involuntaria: porque las relaciones entre los ya de por sí patéticos personajes, sus diálogos diarreicos y la falta de emoción, lógica o tensión en cada una de las tomas, llevan continuamente al espectador a preguntarse: “¿está pasando todo esto de verdad?” Sorprendente la falta de credibilidad que padecen los personajes; por otra parte, único contenido de un guión cuya historia no da ni para rellenar una servilleta.

Charlie y sus amigos (una recua de chicas y chicos góticos) van a montar una de sus famosas “raves” en un almacén abandonado. Un trago de alcohol aquí, una obsesión desmedida por el dinero, escenitas de sexo injustificadas por allá, entre tamaña organización aparece el verdadero dueño del local: un asesino en serie que anda un poco mosqueado por no haber sido invitado a la fiesta. Pero aun así, ante tamaño desprecio, ayudará a organizar la fiesta encargándose de marcar a los invitados con un martillo pilón más grande que el del mismo Thor.

Poco más de cuatro líneas sirven para completar hora y media del metraje del segundo proyecto de un tal Stacy Davidson. Obviamente un “slasher”, caso muy parecido a las películas de muertos vivientes, no necesita un gran argumento detrás para ser memorable; tan solo la correcta definición de los personajes y sus interrelaciones frente a los ataques (que deben ser tan destacables como su perpetrador) que atentan con su integridad física. Y ahí radica la mayor debilidad de Sweatshop (referencia precisamente a las “raves” por aquello del sudor – sweat – remojando la pista de baile): los personajes son el paradigma de lo despreciable y la falta de credibilidad. Recurriendo a la estética gótica como atractivo visual me parece surrealista el trabajo de los actores que bien podrían haber sido de cualquier otra tribu urbana o de ninguna. ¡Qué mal actúan los condenados! Sus frases agobian por lo tópicas que resultan y lo injustificables que son todas sus reacciones (las escenas de sexo rivalizan en decadencia con las vistas en los últimos trabajos de Steven Seagal), si a esto le añadimos unos tipos que no se creen nada de lo que están haciendo ya tenemos una primera mitad de película inaguantable sin tomársela a broma. Y quizás ese fuese el objetivo de los guionistas, hacer de los personajes una broma patética más agradable de masacrar ante el espectador. No es una mala alternativa para reflotar una película – que por otro lado se siente continuamente barata –, sin embargo, el nivel de pelusilla que provocan, unido a los continuos bailes intrascendentes y los tejemanejes irrelevantes que se llevan estos “jóvenes” góticos entraditos en años, ocasiona una repulsa tal que no quedan ganas de reírse siquiera. Un fracaso a nivel argumental y un ejemplo a no seguir en cuanto a la realización de una cinta de género.

Además la ambientación se hace pesada: los pasillos, salas y recovecos del almacén resultan cutres a más no poder. Ni siquiera existe un esfuerzo por presentarnos originalmente los escenarios, o al menos encuadres atractivos. No, todo lo relativo a la técnica tira por lo ramplón y solo destaca cuando la casquería aparece en pantalla.

¿Qué carisma, qué fuerza posee el asesino en cuestión? Ninguna y toda, La Bestia, que así se llama el interfecto, no pasará a la historia como un serial carismático pero si que destaca por su nivel de brutalidad y por su aspecto y diseño casi improvisado. Allí está en su almacén machacando despiadado a los pobres incautos que se ponen en el radio de acción de su gran martillo. No existen respuestas a su presencia, no hay motivaciones, no hay sentido, ni siquiera humor negro. Cual Alemania conquistando Polonia, todo lo que aparece ante su paso es arrasado sin piedad, y todo por… ¡pues por nada! Si el colmo de lo ilógico son “las novias de La Bestia”, unas señoras que jamás llegaremos a saber ni lo que pintan, ni lo que representan; claro está sin aportar nada de valor a la película. Adicional y negativamente, y por mucho que las escenas sangrientas lo sean y mucho, la forma de dosificar la presencia de “La Bestia” es enervante, tendremos mucho más de narrativa hueca con la sempiterna presencia de los góticos que apariciones por parte del asesino. Eso sí, la calidad de los efectos especiales está asegurada merced al enfoque artesano que les ha dado el señor Davidson, el mismo un experto diseñador. Incluso podremos asistir a algún momento pseudoriginal (¿os gustan las piernas femeninas?).

No obstante, la escalada de terror es demasiado progresiva para lo que tiene que ofrecernos el film, y resultarían más impactantes las masacres que realiza “La Bestia” en un documental o en un trailer que en un largometraje vacío y sin sentimientos. Aunque he de confesar avergonzado que la resolución final, la fiesta que parece que nunca llega, ha sido de mi gusto, sobre todo por ver morir a tanto gilipollas junto. Hay que sacar conclusiones positivas hasta de una visita al infierno, ¿no?

Una película solo apta para completistas del sub-género slasher o aquellos que disfruten con el gore sin necesidad de excusas – aunque yo diría que los FXs tienen más de salvajes que de “gores” –. En definitiva, una cinta insuficiente y descompensada que termina de romperse debido al poco cariño aplicado en todos sus apartados, excepto la realización de los efectos especiales, y al lamentable trabajo del reparto. Solo queda tomársela en calce de humor, reunir a unos amigotes y, con los consiguientes estupefacientes, reíros hasta hartaros de una película cuyo mejor adjetivo es “cretina”.

¡Ah! Y los amantes de la música preparaos: pura escoria techno-gótica pseudocomercial… así de simple.

Lo mejor: Ver morir a los repelentes personajes; así sabemos que avanza el metraje

Lo peor: Lo falso, superficial y banal de Sweatshop

POR: Bob Rock el 25/08/11
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Alyce

La pobre y loca Alicia la lía parda

Alyce Grande

Alyce Poster 2Jay Lee fue el principal culpable de la controvertida comedia de terror Zombie Strippers, y digo controvertida porque su planteamiento y reclamos estaban demasiado bien presentados como para depararnos el chasco que resultaba la dichosa cinta. Ni la presencia de Jenna Jameson ni Robert Englund ni un vergel de senos turgentes podían esconder la banalidad de una cinta barata bastante aburrida. Ahora, el director y guionista vuelve a la carga con un proyecto que a priori supone un cambio de tercio importante. No abandona el tono bizarro, pero esta vez para contar una historia más atractiva, profunda e incluso cercana al CAT III hongkonés.

Alyce es una chica un poco rara, introvertida y con pocas amistades. Ella y su amiga Caroll deciden ahogar las penas creadas por la estupidez masculina en la azotea de los apartamentos donde vive Alyce. Alcohol y éxtasis, mala mezcla que lanza, accidentalmente, a Caroll desde la cornisa.

Sumergida en un caótico mar de culpabilidad, la mente de Alyce va perdiendo el contacto con la realidad, buscando refugio entre las drogas y las malas compañías sus pensamientos se van tornando oscuros y confusos. Un odio tan irracional como visceral empieza a impregnar su visión de las cosas y lo que antes eran simples objetos corrientes – una licuadora, sierra, un bate de béisbol, un microondas -, ahora son estupendas herramientas para acallar la ansiedad que la posee.

Alyce Poster 1Con claras referencias a las novelas sobre Alicia de Lewis Carroll y una puesta en escena digna de una secuela de Taxi Driver, pasada por el violento tamiz del gore; esta historia se presenta interesante pese a lo tosco que me ha parecido el trailer. Y es que Jay Lee tampoco luce como un director de talento, aunque es probable que los limitados presupuestos con los que cuenta resulten un handicap difícil de superar.

Dentro de estos parámetros y con un plantel de actores, mayoritariamente secundarios, ya participes de otras producciones similares (Tamara FeldmanHatchet, Larry CedarThe Crazies o James DuvalDonnie Darko), deseemos que Alyce, actualmente en post-producción, sea todo un puñetazo en la boca del estomago y ponga de manifiesto, con la crudeza que lo hizo Dream Home, la alienación que la sociedad actual está provocando en el individuo… ni más ni menos que lo expresado por Robert de Niro allá por 1976.

POR: Bob Rock el 25/08/11
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Burke and Hare

Cadáveres fresquitos al mejor postor

Photobucket

Photobucket La primera vez que oi hablar de este proyecto se me pusieron los pelos como escarpias: el grandísimo John Landis iba a adaptar las andanzas de los famosos WilliamBurke y William Hare, o los “Crímenes de West Port” al cine con los no menos grandes Simon Pegg y Andy Serkis (sin olvidarnos de secundarios de super lujo del nivel de Tom Wilkinson, Tim Curry e Isla Fisher)como protagonistas…mama, es una fórmula quimérica que no puede salir mal de ninguna de las maneras, y menos aún si la plasmas con un (negrísimo) sentido del humor. Que es una de las marcas de la casa del señor Landis, no solo en sus comedias sino también en esa pequeña joya que fue Un Hombre Lobo Americano en Londres (esta se merece un Horror Revival pero ya!!…ummm, ya tengo deberes). Y aunque la película ya ha sido estrenada, y se puede encontrar fácilmente, aquí, en el tercer mundo de los estrenos cinematográficos relevantes, hemos tenido que esperar a que los buenos chicos del Festival de Sitges la hayan incluido en su sección oficial para poder verla. Para un servidor junto con ATTACK THE BLOCK y la nueva de Shunji Iwai, VAMPIRE, es uno de los platos fuertes del festival.

PhotobucketComo comentabamos antes la película está basada en las “andanzas” de estos dos piezas, William Burke y William Hare, que a mediados del siglo XIX se dedicaban a la lucrativa tarea de surtir de cadáveres fresquitos a las facultades de Medicina, algo muy común por entonces (os recomiendo este libro para saber más del tema). Lo normal era desenterrar los cadáveres de gente, digamos de los estratos sociales más bajos, al poco de haber fallecido y entregarlos fresquitos a algún doctor sin demasiados escrúpulos. Pero los “Williams” fueron un paso más allá. Pronto la demanda y los beneficios fueron tan lucrativos que, ya puestos, por qué no provocar ellos mismos los cadáveres?. Así que de desenterradores profesionales pasaron a convertirse en asesinos en serie (se habla de entre 14 y 16 muertes confirmadas, ahora las reales…).

Con estos mimbres bien se podría haber hecho una película muy siniestra, oscura y desasosegante; lo que no hubiera estado nada mal, con algo de necrofilia incluido, pero Landis ha apostado por la comedia negrísima y creo que el resultado puede ser un ejercicio de cachondeo y mala leche sublime. Por último comentar que la película viene avalada, como no podía ser de otra manera, de los renovados Ealing Studios, maestros del humor británico más irreverente desde 1902!!.

POR: Elniniodecristal el 25/08/11
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Al filo de Medianoche

Por Alicia Domínguez y Víctor F. Corven

La oscuridad trajo la calma.

Puede que el delirio trajera el conocimiento. Se que la consciencia me arrebató la humanidad. ¿Qué humanidad?… buena pregunta.
Creo que el libro de la vida no es triste, solo cuenta con capítulos amargos,también creo que mi vida ya no me pertenece.Solo quiero cerrar ese puto libro y esperar que pase lo que tenga que pasar.
Puedo sentir toda esa oscuridad, noto la larga lengua de la humedad lamiendo todo mi cuerpo. Me acurruco en una esquina intentando sentirme segura,intentando abrazar un cuerpo, que no es otro que el mío.
Me duele la muñeca y tengo tres uñas rotas. Dos me las rompí arañando la pared en un estúpido intento de salir de allí como fuera. La tercera, me la rompí mordiéndola psicóticamente en un vano intento de autocontrol. Cuando la sangre me corría rápida por el dedo y las punzadas de dolor cada vez eran mas frcuentes, paré de morder y empecé a chupar la sangre oxidada de mi labio.
En lugar de arañar la pared, tendría que haberme arañado el pecho hasta dejar el corazón al descubierto. Está claro que a mi solo me sirve para bombear una sangre amarga y caducada, para sacarla y meterla por unos conductos tan inútiles como la sensación de asco que me recorre estas malditas venas.
Un corazón para las ratas, unas ratas con mas corazón que yo.
Siempre tuve claro que terminaría así,aunque los matices, que al final son los que determinan si las cosas salen bien o mal, no son como yo esperaba.

POR: Missterror el 24/08/11
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Bloodline

Imitando un estilo amado

Bloodline Poster

  • Título original: Bloodline
  • Nacionalidad: Italia | Año: 2011
  • Director: Edo Tagliavini
  • Guión: Mario Calamita, Edo Tagliavini
  • Intérpretes: Francesca Faiella, Virgilio Olivari, Marco Benevento
  • Argumento: Sandra y su cámara Tony son obligados a preparar un reportaje en el set de rodaje de una película porno extrema. En las localizaciones de dicha película, es donde Sandra perdió de niña a su hermana gemela a manos del “Cirujano”.

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 3

Bloodline Grande

Sara y Tony son reporteros para una cadena de televisión virtual, y sus reportajes siempre tratan sobre temas escabrosos, metiéndose así en más de un lío. Su último trabajo involucra la vida personal y pasada de Sandra: tendrán que realizar un reportaje sobre el rodaje de una película porno extrema, justo en el caserón y alrededores donde un psicópata, apodado “el Cirujano”, terminó con la vida de su hermana gemela. En el set de rodaje personas desaparecen, como si la tarea del “Cirujano” no hubiese sido completada, entre apariciones del fantasma de su hermana y la lujuria desatada del extraño equipo de producción, Sandra tendrá que enfrentarse a los temores de su pasado y a los ataques de los cuerpos redivivos de parte del reparto.

Bloodline es un homenaje, en toda regla, al cine que determinados autores editaban por Italia durante los lejanos años ochenta: D’Amato, Fragasso, Mattei, Fulci Se podría decir que estamos ante una explotación italiana, a la antigua usanza, de los sub-géneros “slasher” y “zombie”. Todo merced a una mezcla de elementos y conceptos bastante dispar y mostrada sin rubor ante problemas de continuidad o agujeros arguméntales; añadiendo una ambientación decadente y perversa a partes iguales, tan del gusto mediterráneo. Personajes que se antojan repulsivos, para cualquier espectador medianamente humano, nos acompañan en un desfile de efectos especiales gore muy bien dosificado; y aunque no resultan muy originales, conceptualmente hablando, casan a la perfección con el tufillo a serie-b desvergonzada de una simpática cinta que apela al tributo descarado, rápido y divertido solo apto para recalcitrantes de los bizarrismos italianos de los ochenta.

El autor del invento se llama Edo Tagliavini, que en su puesta de largo se acompaña, en varios apartados técnicos, de ya clásicos dentro del cine que el mismo homenajea: Claudio Simonetti y Sergio Stivaletti. El primero es el compositor de muchas de las obras maestras del giallo (Tenebre, Suspiria, Rojo Profundo), aunque a muchos de vosotros os sonará más por su nombre de guerra: Goblin. El segundo es un artesano de los FX que todos los aficionados, al género más casposo, cafre y lleno de látex, conocemos por su trabajo en clásicos como Demons o Mi novia es un zombie.
Aunque, todo hay que decirlo, la participación de estas bestias pardas de la industria únicamente se traduce en un par de apartados, la banda sonora y el diseño de efectos especiales, funcionales pero tampoco brillantes. Se nota mucho oficio pero algo de desgaste en el trabajo de dos “abueletes” que tiran más de manual que de imaginación a la hora de afrontar Bloodline. Lo que no quita para que la calidad esté garantizada en estas facetas y en otras tan importantes como la fotografía, la iluminación, vestuario y diseño de producción en general. Todo luce fantástico, cierto que recorremos muchos lugares comunes: fantasmas a la italiana con esos rostros incomprensiblemente desfigurados, caserones poblados de una sucia sensualidad, quirófanos médicos improvisados, zombies exageradamente violentos, laberintos de arbustos claustrofóbicos… y un largo etcétera de elementos tremendistas que buscan siempre llamar la atención sobre los principios más clásicos del cine de explotación italiano.

Uno de estos componentes, y que siempre ha provocado mucha simpatía al aficionado en general y a un servidor en particular, sería la definición de unos personajes bastante simples, pero con una dudosa capacidad para la toma de decisiones absurdas y los comentarios ilógicos. Un “cocktail” algo loco que suele empañar el desarrollo coherente de una trama (y es que en Bloodline cuesta bastante ubicarse dentro de los distintos avances arguméntales) y que, en esta ocasión, se nota forzado una vuelta de tuerca. Es decir, el espectador aficionado a la caspa italiana tendrá continuamente la sensación de haber visionado situaciones similares pero más “auténticas”. Obviamente, al estar rodada durante el siglo XXI, Bloodline contiene un acabado final estético más próximo a producciones recientes que a las homenajeadas. Por lo tanto, es fácil durante el metraje sentir que todo lo forzado, a nivel de guión y desarrollo de personajes, se vuelve hasta incongruente. Quizás este complicado equilibro entre lo moderno y lo tradicional se traduzca en impacto para el espectador más joven, añadiendo un valor añadido para las nuevas generaciones que no pudieron alquilar en su día, por ejemplo Demons… al menos eso quiero pensar para que nadie desahucie Bloodline solo porque me ha gustado.

Desgraciadamente, porque afea ligeramente el disfrute de las exacerbadas reacciones de los personajes, los actores no resuelven con acertada eficacia sus papeles. Un plantel bastante joven (y desconocido para el que suscribe) que se esfuerza, también se divierte, pero que no llega a resultar creíble – aquí entra de lleno esa artificialidad que comentaba – y ninguno de ellos proporciona el tono adecuado a su carácter, simplemente dejándose llevar por lo obvio. Sinceramente, para ambientarse en el set del rodaje de una porno, Bloodline se muestra floja con la sexualidad e, incluso, alguna actriz se ve falta de talento y “sex-appeal” – lo que no quiere decir que la proverbial belleza italiana esté ausente… en absoluto –. Un sabor picante necesario y que hubiera subido algún octano la primera mitad del metraje que, obviamente, se centra más en la problemática de los actores dentro del rodaje de una película pornográfica “avant-garde”. Lo cual me lleva a otra faceta del marcado estilo retro que se gasta Bloodline.

Atención los más impacientes, el film está concebido como un homenaje consciente a los formatos italianos de hace treinta años. Los tiempos, y las escenas con “chicha”, están distribuidos con esto en mente, de tal forma que la primera mitad de la cinta nos va metiendo en situación lentamente, entre los desmanes del “Cirujano” y los salvajes ataques de los zombies, desgranando las sorpresas necesarias (y justas, la verdad) para mantener el interés del espectador paciente. Puede que alguien acuda a Bloodline esperando un festival de gore, o un splatter descerebrado… pues no, el festival descerebrado se haya presente en la desvergüenza con que se desgrana el argumento y su falta de prejuicios a la hora de mezclar los fantasmas, los muertos vivientes y al asesino psicópata de turno. Y estoy siendo muy parco con respecto a este desarrollo para evitar aguaros el asombro que despiertan ciertos giros; igual no por su originalidad si no por el desparpajo con que se muestran en pantalla. De hecho, como en tantas otras cintas, recomiendo visionar Bloodline con poca información: para bien o para mal, que sea la misma obra la que hable y luego otros “juntaletras” ya divagaremos si es necesario.

Precisamente, el argumento es uno de los puntos fuertes – al menos para un servidor –. Es sencillo, bastante parco en cuanto a composición de diálogos, pero contiene las dos vueltas de tuerca justas, muy propias de un cine ya perdido, que nos llenaran de regocijo si comulgamos con las consabidas explicaciones a los misterios del “Cirujano” y su legado. También se consigue un mayor lucimiento del simple guión merced a un esfuerzo patente por crear una ambientación extraña y desasosegante; y aunque en la parte final del metraje, no sea tan fuerte dicha ambientación, un aire a pesadilla recorre cada fotograma de Bloodline, y esto es algo heredado directamente de obras italianas pretéritas. Ahora, quien necesite argumentos complejos y dinámicos, que abandone las intenciones de tragarse esta cinta entera, no podrá… claro que también le deseo suerte dentro del género terrorífico actual: en cuanto a complejidad narrativa y argumental va apañado.

En resumen, un producto conscientemente casposo y bizarro que no renuncia a lo explicito, aunque sea mediante la ausencia muchas veces de lógica, ni a la faceta más gamberra del cine de los ochenta, usando también buenas dosis de terror moderno (esto último hace hincapié en el buen nivel del acabado técnico respecto a lo que sería esperable normalmente de una película de serie-b pura raza). Una ligera revitalización dentro del panorama fantástico italiano, junto a Ubaldo Terzani Horror Show o Eaters), que vuelve a traer una brisa de esperanza a los que no estamos muy conformes con el devenir del cine de terror actual. No es una obra de arte, ni siquiera una película formalmente buena, pero toda una delicia para los sentidos más básicos del espectador bizarro sin escrúpulos.

Una propuesta que siento más indicada para los fanáticos de lo retro, antes que para las nuevas generaciones criadas al amparo de Saw, sobre todo por el ejercicio de nostalgia que supone su planteamiento. No quiero decir con esto que un buen aficionado al cine de terror se aburriese con Bloodline, todo lo contrario, pero me da la sensación de que buena parte de público actual busca la reinvención de la rueda antes que eficacia y, además, reniega del terror sobrenatural o de películas (¡y poner las orejas trolls!) que expuestas antaño en las estanterías de cualquier videoclub, hoy serían cintas de culto.

Lo mejor: La ambientación, el suspense y misterio tras el personaje del “Cirujano”; la atmósfera decadente 100% italiana y el ritmo narrativo: muy acorde al estilo de cine que se practica en la cinta

Lo peor: El trabajo medio de los actores suspende. Durante el metraje será fácil sentir la engañosa sensación de “esto ya lo he vivido”.

POR: Bob Rock el 23/08/11
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Inbred (2)

Los niños malos también vuelven en septiembre

Inbreed Poster Grande

Inbred Triptico Posters

Inbred PosterUn jóvenes delincuentes urbanos y sus responsables parten hacia un fin de semana de servicio comunitario en el aislado y remoto pueblo de Mortlake, Yorkshire. Tras los primeros roces con los siniestros lugareños, el grupo de chavales descubrirá que este fin de semana la vida es algo que hay que ganarse.

Aprovechando la première mundial de Inbred, película independiente de la que os trajimos noticias al final del año pasado, en el más que consolidado Frightfest Festival este 29 de Agosto, los responsables de este splatter con mucho sentido del humor negro, nos traen una buena cantidad de pósters con interesantes diseños y un nuevo teaser trailer que ayudará a abrir aun más el apetito, ante lo que parece una de las comedias de terror del año (aunque eso dicen todas).

Mucho humor macabro, casquería y ganberretes (ya sabéis que por Almas Oscuras siempre gustan las cintas protagonizadas por pequeños cabroncetes: The Children, La Huerfana y Eden Lake) se dan cinta en el nuevo proyecto de Alex Chandon, responsable de la algo descafeinada Cradle of Fear, cinta que haría las delicias de los aficionados a Cradle of Filth. Definitivamente, estamos frente a un proyecto que no desentonaría dentro de la programación del festival de Sitges (¡oído cocina!).

Sin más, recomendaros un paseo por su Web Oficial, ya que encontraréis más imágenes y pósters interesantes…

POR: Bob Rock el 23/08/11
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Empress Vampire

¿Quién quiere ser desangrado? ¡Yo, yo, yo!

Photobucket

PhotobucketLa noche de Halloween, un altercado entre policías y ladrones es interrumpido por una extraña y pequeña figura inmune a las balas. Las investigaciones posteriores llevan al agente del FBI Higgins tras la pista de una misteriosa mujer china que es ni más ni menos que… ¡la emperatriz vampiro! Una seductora hembra cuya semilla dio origen al resto de vampiros. Ella y su cohorte de seguidores plagan la ciudad de cadáveres y de hormonas revolucionadas.

Los aficionados al cine de vampiros estás de enhorabuena, y si también lo son de la “caspa” o de las cintas “cutres” lo estarán doblemente, porque tanto el trailer como las imágenes de Empress Vampire están cortadas con ingentes cantidades de vampiras ardientes, vísceras “no-sense” y efectos especiales rocambolescos a cada cuál más malo. De hecho un servidor, que es bastante aficionado a las películas de serie-z, se ha quedado con el culo congelado en la silla. ¿Dónde diablos estaba escondido semejante caspón? ¿Será todo lo salvaje y sensual que debería haber sido We are the night?

No es que espere mucho (y mucho menos erotismo explícito) de este proyecto norteamericano, directo a DVD y sin fecha de edición, que dirige y escribe el amateur Phil Condit, pero es innegable el poderío que lucen las vampiras protagonistas a primera vista: sangrientas, devora-hombres y poseedoras de todo eso que siempre buscamos, los hombres, lejos de nuestras parejas (sic!).
Como curiosidad añadir que Ange Maya, la interprete de la emperatriz que también ejerce de guionista y productora, es una curiosa dama china gimnasta muy de niña y que, tras pasar por la universidad de matemáticas, se enroló en la policía para, en la actualidad, ejercer como reportera en televisiones de su país y practicar exóticas danzas orientales; labor que demuestra en pantalla con sugerentes bailes.
Con todo lo bueno y lo malo de este sub-producto, solo recomendaros una visita a la Web Oficial, donde disfrutaréis de más y más cutrerio del bueno.

Como veis, toda una mujer nos espera con los brazos abiertos, entre rayos y fogonazos CGI de bajo presupuesto, para hincarnos el diente… pero, ¡hey! ¡Quietos “paraos”! ¡¡Como primera victima de sus intensos mordiscos y chupones ya tiene al que suscribe!!

POR: Bob Rock el 22/08/11
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Origen del Planeta de los Simios

Cuando los clásicos pueden evolucionar…para bien

Origen de los Simios Poster

  • Título original: Rise of the Planet of the Apes
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Rupert Wyatt
  • Guión: Rick Jaffa, Amanda Silver
  • Intérpretes: Andy Serkis, James Franco, John Lithgow
  • Argumento: Un científico trabaja en una cura para el Alzheimer probando con monos. Algo sale mal y se ve obligado a llevarse a un mono recién nacido para evitar su muerte. El mono evoluciona de forma sorprendente, pronto empezará a plantearse algunos cambios.

LA VALORACIÓN:

80 |100

Estrellas: 4

Origen Simios grande

En 1968 Charlton Heston descubrió en la orilla del mar de lo que creía un planeta extraño, que en el pasado la humanidad no hizo bien los deberes. Aquella terrible escena con la Estatua de la Libertad semihundida en la arena y con Heston maldiciéndonos a todos, ha perdurado hasta hoy como uno de los mayores iconos cinematográficos de la historia: el impactante clímax de una notable película llamada a convertirse en clásico de la ciencia ficción. Los simios eran amos del planeta Tierra y los humanos que quedaban eran los nuevos simios. El enorme éxito sirvió para que cuatro secuelas poco destacables y una serie de animación vieran la luz en los años posteriores. Sin embargo, ese éxito se perdió con cada nueva película y, pese a que en el 2001 Tim Burton lo intentó defecando un remake que vendió bastantes entradas, El planeta de los simios no volvió a ser lo que un día fue. Pero tranquilos, pues…

…Cada cierto tiempo sucede. Una película de la que nadie espera nada, que no cuenta con una publicidad enorme en comparación con otros blockbuster veraniegos o navideños, ni con un presupuesto que da para comprar el mundo tres veces y que parece sentenciada semanas antes del estreno…da la sorpresa. Si hace varios meses preguntabas a alguien sobre El origen del planeta de los simios te respondía con gesto áspero, cansado. O bien arqueaba una ceja. O bien te afirmaba con humo saliendo de las orejas que no vería nunca más algo que tenga en su titulo “planeta” y “simios”, después de sufrir el remake. Pero, señoras y señores, niños y niñas, cada cierto tiempo sucede. Y este origen, precuela a priori innecesaria, a priori insufrible, a priori ninguneada, se ha convertido no solo en un gran éxito comercial, sino también en una de las mejores películas en lo que va de año.

Entonces, arrepentidos del error del prejuicio, miremos ahora con la mente limpia y ajusticiada la lección que nos ofrecen sus responsables sobre como realizar un entretenimiento de calidad que además de inteligente resulte espectacular; que además de “palomitero” resulte intimista; que además de archiconocido resulte sorprendente.

El origen del planeta de los simios supone, de primeras, un punto y a parte en la captura de movimiento. Esta técnica, utilizada, entre algún otro, por Peter Jackson y, sobre todo, el devoto en la materia Robert Zemeckis, se basa en capturar la interpretación del actor por medio de variados parches, situados en su rostro y cuerpo, que envían al ordenador la información necesaria para crear un personaje ficticio a partir de sus gestos y movimientos. En la trilogía de El señor de los anillos (2001-2003) obtuvo su primer gran personaje con Gollum, y experimentos animados fallidos como Polar Express (2004) o Beowulf (2007) pusieron su empeño en hacer crecer el invento. Pero la cumbre a batir ha llegado con los nuevos simios. Especialmente con uno llamado César. Cosas de la vida, interpretado detrás de los parches por el gran Andy Serkis; el mismísimo Gollum o…el último King Kong (2005).

Tiene más merito aún si contamos que los minutos que César/Serkis está en pantalla, borra de un plumazo las (buenas) interpretaciones de James Franco o el siempre bienvenido John Lithgow, y obviamente las apariciones-florero de Freida Pinto. Tal vez ella junto a algún que otro cliché en la exposición de malos-malosos humanos constituyen las únicas y pequeñas notas negativas de la función.

A los pocos minutos de proyección, cuando el ojo se acostumbra a visualizar los efectos “por captura” de los simios, cuesta distinguir lo que es real y lo que no. Sus gestos nos provocan sensaciones cada momento: les acompañamos en su tristeza, en su dolor y finalmente, en su revolución. Sin necesidad (salvo algún estereotipo aislado, como ya comenté) de hacer de los humanos unos villanos de película, es difícil no sentir esas ganas de mostrar tu apoyo a los peludos. Y no, no simpatizo con los del PETA ni similares.

El director del invento se llama Rupert Wyatt, y lo único que ha hecho anteriormente más o menos reconocible es el thriller independiente The Escapist (2008). A partir de ahora, Wyatt pasa a formar parte de los cineastas a tener en cuenta. Y digo esto porque la puesta en escena de El origen… es simplemente magnifica. Se mueve con idéntica soltura en el drama que en la acción, y no deja ninguna escena sin algún interés visual añadido. La acción, cuando estalla durante el largo clímax final, va directa al grano y, dentro de su sencillez, convierte algo esperable desde el comienzo de la trama en una aventura intensa y emocionante. Por descontado, hay que agradecerle a él y a su equipo de montaje que hayan dejado todo clarito, de la forma más clásica posible. Esto es, nada de diez planos por segundo ni montaje epiléptico ni de explosiones más molestas (para el tímpano) que impactantes (para la vista), ni efectos especiales hasta el agotamiento ni salidas de tono chorra ¡Y sin 3D!

Todavía nos quedaría hablar de toda la parte obvia de denuncia social ecologista; de llamada de atención, como lo era El planeta de los simios original, sobre como el hombre debe autoevaluarse y recapacitar. Pero creo que aquí lo más interesante e importante es que con un 30% del presupuesto de cosas como la nueva de Transformers o la nueva de Piratas del Caribe, se ha conseguido ofrecer una lección de cómo hacer un blockbuster veraniego sin necesidad de vender humo ni de tomar al personal por idiota. Que ya se sabe que el cine está muy caro y hay que elegir bien por lo que uno paga.

Lo mejor: Andy Serkis, los sorprendentes efectos especiales, un guión sencillo pero inteligente y siempre interesante, la puesta en escena del cuasi novato Rupert Wyatt…

Lo peor: El personaje-florero de Freida Pinto y algún otro personaje humano muy estereotipado.

POR: Carlos "J. Trent" Cubo el 22/08/11
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Terror en Amityville

Entre la realidad, la ficción y las historias interminables

Amityville Poster

  • Título original: The Amityville Horror
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1979
  • Director: Stuart Rosenberg
  • Guión: Sandor Stern
  • Intérpretes: James Brolin, Margot Kidder, Rod Steiger
  • Argumento: Un joven matrimonio se decide a comprar la casa de sus sueños. Una casa que, un año atrás, fue escenario de un horrible crimen. Perturbadores sucesos sobrenaturales harán la vida imposible a los nuevos propietarios.

LA VALORACIÓN:

65 |100

Estrellas: 3

Photobucket

Sucedió en 1974. Concretamente, el 13 de noviembre. Un pequeño pueblo, de nombre Amytiville, situado en el condado de Sufflok, Nueva York, se haría famoso debido a un cruento crimen. El joven Ronald DeFeo asesinó a sus padres y a sus cuatro hermanos. Su argumento en el juicio fue, nada menos, que escuchó voces procedentes de la casa que le incitaban a hacerlo. Voces que le advertían del mal que guardaban para él sus seres queridos. Un caso más de locura, una buena actuación para evitar la cárcel con los presos comunes o un caso de casa encantada, lo cierto es que encendió una llama que con el paso del tiempo creó la leyenda.

DeFeo no pudo evitar la carcel, y el 19 de noviembre de 1975 comenzó una condena de 25 años por cada asesinato. Actualmente sigue preso.

Uno año después de la carnicería y con el juicio del criminal todavía reciente, una nueva familia, los Lutz, compraron la casa a un precio rebajado, considerándolo una autentica ganga para lo que parecía ser la casa de sus sueños. Y aquí comienza el verdadero embrollo: exactamente 28 días después de su adquisición, los Lutz tuvieron que salir con lo puesto de la casa, en una noche de tormenta, y no regresar jamás. Los acontecimientos sobrenaturales que presuntamente vivieron aquellos días fueron puestos en papel en 1979 por la periodista Jay Anson. Un libro que no tardó en encontrar la atención por parte de productores de Hollywood. Así, ese mismo año, se dieron prisa para tener lista Terror en Amytiville, adaptación al celuloide casi literal del libro de Anson.

Aprovechando la fiebre y moda que habían desatado los medios y el libro sobre el caso, lo tuvo fácil para convertirse en un gran éxito comercial. Éxito que dio el pistoletazo de salida para lo que sería, a poco riesgo de equivocarme, la saga más longeva de la historia (siete secuelas, un remake y dentro de poco una secuela de dicho remake) en cuanto al subgénero de casas encantadas. Lo que no quiere decir que también haya sido la mejor. Más que nada porque, salvo tras la aceptable primera entrega, que ahora pasaré a comentar, y la más o menos potable segunda (que no era una continuación sino una ficción basada en el personaje de Ronald DeFeo), las demás solo contribuyeron a llenar las estanterías más polvorientas del video club.

La ventaja que tiene Terror en Amytiville frente al resto de la saga es su equipo. Aunque aprovechados a medio gas, contó con un director de calidad probada como Stuart Rosenberg, autor de La leyenda del indomable (1967) o la posterior Brubaker (1980). Contó también con un interesante reparto, encabezado por James Brolin, Margot Kidder y Rod Steiger. La notable banda sonora, nominada al Oscar y al Globo de oro, fue obra de Lalo Schifrin. No iba mal la cosa. El problema es que, aunque aceptable como apunté anteriormente, *la película se resiente de un trabajo ajustado a lo funcional por parte de director y reparto. * Así, la puesta en escena de Rosenberg sigue los acontecimientos con poco entusiasmo, mientras que sus intérpretes de carácter componen correctos personajes, dentro de las limitaciones de su desarrollo en el guión, pero a medio camino entre la profesionalidad y la búsqueda del cheque.

¿Qué tiene entonces esta película para considerarse actualmente un pequeño clásico del cine de terror? Si no destacaba especialmente en ningún apartado, ¿cómo es que se sigue hablando de ella, se siguen haciendo secuelas, remakes y reboots? La respuesta la encontrareis en los propios sucesos que la procuraron su existencia. Y es que estos hechos, ya sean verídicos o una simple estafa, en su época fueron lo suficientemente impactantes para sugestionar a varias generaciones y dejar el morbo servido. Una sugestión y un morbo que, a poco que uno sea aficionado a estos temas, le llevará curioso y dócil ante el visionado del film. Predispuesto, vaya.

Sobre todo en su época, hay que reconocer que Terror en Amytiville funcionaba como “show de los horrores”. No hay que evaluarla, en este caso, como buena o mala, términos quizás demasiado radicales cuando se habla de algo que es puramente sugestión y curiosidad. Aunque algo desfasada hoy en día, funcionó y puede seguir funcionando por su cúmulo de situaciones escabrosas, algunas de ellas realmente aterradoras: extraños líquidos oscuros que salen de los grifos y del aseo, apariciones fantasmales y plagas de moscas cuidosamente organizadas, entre otras cosas. Sin olvidarnos del cambio de humor que experimentaban los miembros de la familia, sobre todo el marido, George, según dicen de asombroso parecido con DeFeo, y que se sintió, alguna que otra vez, poseído por el mismo mal que rondaba la cabeza de aquel.

Más allá de todo esto, no pasa ni pasará de ser una película de casas encantadas del montón. Pese a su popularidad y su aura de clásico e incluso de obra de culto, no estamos ante algo realmente a destacar. Más bien, ante una pequeña rama de las muchas, de mayor o menor interés, que han surgido a raíz del caso DeFeo y el posterior caso Lutz. Algo que hoy en día se encuentra por encima de cualquier fraude demostrable. La historia espectral de Amytiville posiblemente es falsa, y posiblemente los Lutz fueron un poco más ricos después de vender los derechos a la periodista. Ninguno de los varios inquilinos posteriores de la casa ha tenido que salir por patas ni han relatado acontecimiento extraño alguno. Pero, sea como sea, la leyenda de aquella casa, de aquel pueblo que fue y es improvisado destino turístico, ha quedado viva en papel y celuloide.

Lo mejor: Todo lo que rodea el caso, la leyenda que surgió y, como elementos puramente cinematográficos, la notable banda sonora de Lalo Schifrin y el impacto de algunas escenas terroríficas.

Lo peor: Pese a su popularidad y actual estatus de pequeño clásico, no deja de ser, en conjunto, una de casas encantadas del montón. Se queda a medio gas si tenemos en cuanta el potencial de la historia y del equipo detrás y delante de las cámaras.

POR: Carlos "J. Trent" Cubo el 22/08/11
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Conan el Barbaro (2011)

Sobredosis de acero

Conan Poster

  • Título original: Conan the Barbarian
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Marcus Nispel
  • Guión: Thomas Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer, Sean Hood
  • Intérpretes: Jason Momoa, Ron Perlman, Rose McGowan
  • Argumento: Conan, el cimmerio, parte de su aldea arrasada en busca de venganza contra el asesino de su padre

LA VALORACIÓN:

51 |100

Estrellas: 3

Conan Grande

Me gustaría dedicarle esta reseña a Roger Tapia, increíble persona y mejor amigo. Él compartió conmigo las andanzas del cimmerio.

Esta reseña parte de un placer culpable, dicho placer son las historias nacidas, hace poco menos de un siglo, de la mente de Robert E. Howard. Más en concreto las que refieren a cierto bárbaro que llegó a ser rey y cuyos sombríos ojos, enmarcados por una negra melena, contemplaron y protagonizaron el devenir de la Era Hiboria: Conan, él de Cimmeria. El género de Espada y Brujería (termino acuñado por uno de sus exponentes más perfeccionistas, Fritz Leiber) vendría a narrarnos historias fantásticas en un hipotético medievo o era pretérita, plagada de peligros en forma de monstruos primigenios, malvados hechiceros contrahechos y bellas mujeres más peligrosas aun… todo ello desprovisto de la épica de otras narraciones fantásticas al estilo de El Señor de los Anillos. Si algo diferencia a la Sword and Sorcery, también llamada por un servidor Dark Fantasy, de otros géneros hermanos, es lo despiadado de su entorno, lo crepuscular de sus héroes (en su mayoría ladrones y aventureros que venderían a su madre por un pieza de oro) y lo exótico de sus entornos que muestran un mundo hostil donde solo la magia y el acero permiten la existencia de ciudades y reinos.

Y refiriéndonos tan solo a los relatos de Conan: nos encontramos con los seres más peligrosos y despiadados, las damas más bellas y seductoras, los magos más poderosos y taimados y los héroes más brutales y honestos. No es de extrañar que el musculado norteño genere afición por donde pase e inspire desde comics hasta grupos de metal, pasando por, lo más importante dentro del contexto que nos ocupa, películas.

El citado placer culpable se prolonga en el tiempo hasta el año de nuestro señor 1982. Entonces se estrena la primera adaptación cinematográfica de nuestro guerrero favorito. Arnold Schwarzenegger interpretaba al bárbaro de pocas palabras en una cinta dirigida por John Milius, que se convertiría en obra de culto merced no al respeto hacia el mundo creado por Howard (del que solo se atisban retazos), si no al respeto hacia el espíritu de su obra. Así tenemos una banda sonora sensual y épica que ambienta un relato violento, simple y plagado de momentos que permanecen grabados en la retina del aficionado (¡quien podría olvidar esa decadente orgía en el palacio de Thulsa Doom!). Se continuarían, dos años después, las aventuras cinematográficas de Conan pero el resultado sería esta vez bastante inferior. Han de pasar la friolera de veintisiete años antes de que el cimmerio vuelva a cobrar vida dentro del celuloide.

Sirva este breve repaso para justificar de nuevo una reseña que se sale ligeramente de los cánones de Almas Oscuras, y para ubicarnos dentro del marco cultural donde nace la cinta que hoy nos ocupa. Conan, el Barbaro, de nombre homónimo a la citada película de Milius no es un remake al uso. Como está tan de moda, Marcus Nispel nos trae una reinterpretación “sui generis” de un producto simplemente comercial. A este paso, el director alemán va a ser recordado como el artífice de “remakes” más prolífico de la historia reciente del cine (dudoso honor que compartiría junto a Alexandre Aja aunque con muy distintos resultados). Cuatros son sus largometrajes y tres son “revisiones”: la infame Viernes 13 (2009), la aceptable La Matanza de Texas (2003) y, la que nos ocupa, Conan, el Bárbaro. Tanto la tosca huella de su director, también responsable de la aburrida Pathfinder (2007), como los problemas arrastrados desde la concepción inicial del guión son los que marcan las pautas para entender un nuevo producto comercial que se antoja insuficiente, amén de agotador, para la diversión del espectador generalista y justito para el aficionado irredento al personaje en cualquiera de sus versiones (comic, literatura, cine). Un servidor se adscribe al segundo grupo y os asegura que aprueba la película más por amor hacia una creación literaria única que al valor del propio largometraje, cuya extensión (casi dos horas) me resultó agónica en su último tercio.

Antes del comienzo de la Era Hiboria, la tierra de los hombres estaba dominada por los nigromantes de Acheron y el poder que les otorgaba la máscara construida con los huesos de los Dioses. Destruida y perdida durante las últimas batallas de los Señores de la Muerte contra las últimas tribus libres, ahora, el atormentado Khalar Zym planea recuperar los pedazos de la máscara y sojuzgar el mundo bajo su mano y la de su hija hechicera. Tras los rastros de destrucción que deja a su paso, entre las ruinas humeantes del último poblado cimmerio, se alza el pequeño Conan. Amantado por la sangre vertida desde el acero de la espada jura venganza contra Khalar Zym y parte hacia los reinos hiborios labrándose una reputación de salvaje y mujeriego ladrón.

Así en frío el argumento del que parte este Conan, el Bárbaro deja entrever una buena dosis de la mitología original creada por Howard. Batallas y mucha “pelusilla” entre reinos, un joven desposeído de todo lo que amaba, un guerrero cuya sed es solo de sangre. En definitiva, una primera aproximación a esta cinta, llena de ilusión a los amantes de la acción y las aventuras; incluso los primeros compases se abren potentes: Con una “voz en off” recitándonos, cual poesía en prosa, el nacimiento de la Era Hiboria, el salvaje “parto” del que será rey por derecho propio y cimentará su leyenda con los cadáveres de sus enemigos, la bárbara infancia del cimmerio de mirada azul y fría como el acero. El ritmo, la violencia gráfica – tremenda la escena donde un jovencísimo Conan acaba con cuatro enormes pictos – y la presencia de un siempre eficaz Ron Perlman como padre del bárbaro y jefe de la tribu, entretienen y no resultan ni acelerados ni forzados. Pero lo que muestra el arranque del metraje expone al espectador avispado los graves problemas sufridos en la dirección del guión: una vez Conan llega a su vida adulta, todo el metraje restante (casi hora y media) se convierte en una sucesión de luchas intercaladas por breves escenas (o panorámicas) que justifiquen el siguiente combate, así hasta su abrupto y desangelado final.

¿Y a qué se debe este molesto e increíble desequilibrio entre acción e historia? Muy sencillo, el primer esbozo del libreto fue redactado y aprobado para arrancar la producción. Ya sabéis que estos primeros borradores luego son completados con mayor detalle y cuidado. Pues bien, dicha tarea se la repartieron entre las dos lumbreras Thomas Dean Donnelly y Joshua Oppenheimer, cuyo currículo está plagado de obras comerciales, intrascendentes y con un gusto por lo evidente demasiado simplón (aunque no niego cierta efectividad como en su más reciente libreto: Dylan Dog). Tal debió ser el desaguisado, cometido por estos dos señores, que muchas de las escenas y partes “totalmente inrodables” fueron re-escritas (o escritas del todo) en el mismo set de rodaje por Sean Hood, cuyos mayores logros son Cube 2 y El cuervo 4 (otro figura, ¡vamos!). El resultado final se traduce en ese alocado ritmo donde el 70% del metraje muestra peleas más o menos afortunadas. Conan no necesita de muchos diálogos que supongan una excusa para matar o follar, pero la tremenda diferencia entre la plasmación de su infancia con respecto a su vida adulta es, cuando menos, curiosa. Además, la forma de resolver el final de la historia, amen de las sucesivas incoherencias y “desapariciones” de escena de algún personaje (¿dónde diablos se queda varado el buen pirata Ukafa?), se convierte en un calvario para el espectador… sinceramente, la última media hora pensé que estaba ante un mal capítulo de la serie Hercules más que ante una película completamente terminada. Lanzo un aviso para aquellos que esperéis un final espectacular: no, la cinta va de más a menos a pasos agigantados.

Pero entonces, ¿merece la pena darse un paseo por esta Era Hiboria? Bueno, se puede disfrutar sin muchas pretensiones y olvidándose del título de la cinta. Al menos encontraréis retazos del mundo que imaginó Howard enfundados en una banda sonora que no le llega ni a la suela de los zapatos a las composiciones de 1982 (Basil Poledouris); de hecho, me hizo mucha ilusión que mostrasen pictos, aunque no se nombre a su pueblo. El presupuesto, más limitado del que hacen gala otras producciones, está bien aprovechado en unos vestuarios, decorados y efectos especiales potables y (¡albricias!) los actores no lo hacen mal. Aquí es donde más sangre podría hacer el aficionado tradicional, pero realmente Jason Momoa (Juego de Tronos – TV) se divierte interpretando al bárbaro y esto se refleja en pantalla, pese a lo escasas y pobres que resultan las escenas de interpretación pura. Lo mismo podríamos extrapolar al resto de actores, destacando positivamente al tandem antagonista, que en la parte masculina encabeza un eficaz Stephen Lang (Avatar) y una sexy (de una forma algo bizarra) Rose McGowan (Grindhouse,Embrujadas).

Sin lugar a dudas, el problema de Conan, el Bárbaro no reside en su elenco ni en su planteamiento técnico – eso que la dirección es la más básica que podría ofrecer un cineasta, buena muestra de ello es la lucha con el morador de la mazmorra: mal planteada, pésimamente coreografiada y aun peor rodada –, el problema reside en que aun buscando en esta película acción y leches a raudales, llegan a carretillas, sin estilo, “cutres” en ocasiones y tan carentes de imaginación que uno llega a cansarse y mirar el reloj. Y eso, amigo Marcus Nispel, solo tiene un nombre: mediocridad.

Mención especial para la versión en 3D. Metido con calzador durante la post-producción, podemos decir que es una estafa en toda regla: apenas perceptible, incluso llega a molestar, distraer y emborronar las escenas de acción, resultando su presencia prescindible e incluso molesta. Por favor, evitad gastaros ese extra en una tecnología que aquí, solo aumentará vuestra decepción.

Conan, el bárbaro no es el proyecto que los aficionados estaban esperando, aun así al pertenecer a una franquicia es imposible no ver algo positivo en la resurrección del cimmerio. Sin embargo, dudo que otros espectadores sepan disfrutar este exceso de sangre y acero (sí, el nivel de violencia, sangre y hasta pechitos está garantizado) con cero gramos de historia detrás…

… y ahí dejo esto en el aire: ¿pero los puentes siempre se rompen en el momento oportuno?

Lo mejor: El acto donde Conan es un niño, el vestuario y algunos decorados

Lo peor: El guión casi inexistente, el exceso de luchas y un 3D llamado estafa

POR: Bob Rock el 21/08/11
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