Gallino The Chicken System
Gallino The Chicken SystemGallino The Chicken System
de Carlos Atanes
España | 2012 | 82
Strippers vs Werewolves
Strippers vs WerewolvesStrippers vs Werewolves
de Jonathan Glendenning
UK | 2012 | 93
Kill Zombie (Zombibi)
Kill Zombie (Zombibi)Kill Zombie (Zombibi)
de Martijn Smits y Erwin van den Eshof
Holanda | 2012 | 90
Panic Button
Panic ButtonPanic Button
de Chris Crow
UK | 2011 | 96
The Seasoning House
The Seasoning HouseThe Seasoning House
de Paul Hyett
UK | 2012 | 90

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Some Guy Who Kills People

Un serial killer gracioso

Some Guy Grande

Some Guy PosterSiempre es agradable traeros noticias, más si cabe cuando son buenas noticias. ¡¿Y cómo no iba a serlo el regreso al cine de género de una figura emblemática como John Landis?! La única pega que podríamos ponerle a este retorno es que no se produzca detrás de las cámaras si no únicamente como productor ejecutivo. Sin embargo, el producto no puede pintar más interesante:

Some Guy Who Kills People es una comedia negra de terror, centrada en las vivencias de un perdedor norteamericano al que un buen día se le hinchan las gónadas y decide catar el sabor de la sangre que mana de las venas de aquellos que siempre le han hecho la vida imposible… y todo, delante de las narices de unos agentes de policía no especialmente brillantes. Humor, vísceras, mala leche e incluso comics, véase el divertido póster homenaje a la pasión por el tebeo, se dan cita en un proyecto que, al menos, cuenta con un buen actor como Kevin Corrigan, participante en comedias de nuevo cuño como Superfumados y Supersalidos (lamentables traducciones españolas, lo sé), y una imagineria muy acorde con las miles de áreas suburbanas norteamericanas donde anónimos personajes grises se debaten entre las apacibles bondades de una vida anodina y el deseo de destruir todo lo que odian de esta sociedad hipócrita y prepotente que los convierte en un tornillo más del engranaje de papá estado.

Lo único que escama de esta cinta es el director que acomete la difícil tarea de relanzar una mezcla de géneros con denominación de origen, el de la comedia de horror estadounidense, que en la actualidad solo se salva por honrosas excepciones como Zombieland: hablo de Jack Perez, un hombre que cuenta en su haber con Mega Shark vs Giant Octopus no otorga mucha confianza, la verdad.

No obstante si está metido en el ajo el director de Granujas a todo ritmo, Un hombre lobo americano en Londres y el mundialmente famoso video de Thriller por algo será; el trailer transmite muy buenas sensaciones, un humor muy negro y ácido que casa a la perfección con el espíritu que transmitía Landis en su magnifica participación para la serie de televisión Masters of Horrors, llamada Family, la cuál poseía unos aires muy próximos a Some Guy Who Kills People. ¡Crucemos los dedos!

POR: Bob Rock el 10/02/11
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Death and Cremation

Un serial killer quemado

Death and cremation Grande

Death and cremation PosterJarod… ese chico marginal del instituto. Huérfano de padre, harto de aguantar al maltratador novio de su madre, agobiado por vivir en una caravana e ignorado por cualquier chica que se precie; solo encuentra solaz en el color negro… su ropa, sus uñas, su cabellos… siempre negro: “Emo style”
Casualmente conoce a Stan, el dueño de una funeraria, que le invita a unirse a él como aprendiz. Pronto, Jarod descubre que su verdadera vocación se encuentra entre los restos mortales de los vecinos del villorrio donde agoniza su juventud. Envueltos por los vapores del formol y el aroma inconfundible que emana del horno crematorio, Stan y Jarod se revelan como el profesor y alumno perfectos; su asignatura es la muerte y nadie cancelará el curso, bajo riesgo de acabar ocupando la bandeja del incinerador…

Otra cinta independiente nos llega desde Estados Unidos y, esta vez, parece reenfocar la típica historia de maestro-alumno (canonizada en la ochentena Karate Kid) desde la irónica perspectiva de un thriller cargado del humor negro inherente a los tanatorios (¿habéis visto Dexter?) y, sobre todo, llena de afición por el asesinato fácil. Incluso quiero verle un aire a Verano de Corrupción, tanto con respecto al relato de Stephen King como a la decente adaptación de Bryan Singer.
Uno de los grandes alicientes de Death and Cremation (título suficientemente explicativo) es contar en el papel de maestro en el peligroso arte del homicidio, con Brad Dourif, prolífico actor de reparto, al que todos recordaremos siempre por prestar voz (en la versión original) a Chucky, nuestro “muñeco diabólico”. Y no menos aliciente, al menos para un morboso servidor, es querer ver pasear su desfondado cuerpo a Daniel Baldwin, el cuál ni siquiera se salva en Vampiros de John Carpenter

Dirigida y escrita por el debutante Justin Steele, esta humilde cinta de terror psicológico (aunque con explicitas muertes a la antigua usanza, según tengo entendido) parece haber acumulado buenas críticas entre la prensa especializada de sus país de origen; e incluso ha conseguido, tras una pasear errático por festivales especializados en cine fantástico, una distribución para mercado doméstico que le asegura ponerse al alcance de nuestras ávidas manos… esperemos no quemárnoslas, y que la cinta no sea un tratado gótico de las neuras de jóvenes atormentados del siglo XXI, en pro de una perturbadora relación malsana entre dos psicópatas en potencia… ¡si no siempre podemos hacer una pira con nuestras copias!

POR: Bob Rock el 10/02/11
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Safehouse

Mi amigo el robot asesino

Safe House Grande

Safe House PosterHe de confesar una malsana afición a las películas de “engendros mecánicos”, esos robots desmelenados que se cargan a todo bicho viviente que se ponga por delante, incluso si es su creador (alegoría nietzscheana capturada de forma definitiva en la magistral Blade Runner). No en vano me amamanté cinematográficamente a la sombra de una década, los ochenta, donde la fiebre “terminator” creó una nueva forma de entender el cine de acción fantástico; un espíritu malsano, claqueteante y punk que hunde sus profundas raíces en glorias como Robocop, Hardware, Soldado Universal o en el abuelo Hal-9000. A su vez, esta trasgresión cibernética tampoco le hizo ascos a la serie B más rancia, especialmente a “la caspa de la mia mamma”, o la explotation italiana para más señas, que colmó de replicas robóticas las estanterías de los video-clubs ochenteros, llegando a cristalizar en la delirante Shocking Dark (estrenada en España como Terminator 2), una mezcolanza de Aliens y Terminator que tarde o temprano será encumbrada al olimpo del cine fantástico.

Bromas aparte, ya veis la ilusión que me hace presentaros un proyecto que bebe de toda esta fiebre metálica y se presenta como una serie B sin presupuesto y sin tapujos. No está mal que, para desintoxicarse de tanto apocalipsis zombie y documentales de mentirijillas, surjan propuestas que escarben en la basura del celuloide, citada anteriormente.

Así pues, este año se estrena Safehouse, del director/guionista Ryan Braund, un jovencito británico premiado por algún trabajo que no he llegado a averiguar. Este thriller de ciencia ficción y acción nos presenta a cuatro ladrones de poca monta refugiados en unos almacenes abandonados que han sido acordonados por la policía. Sin embargo, las fuerzas de la ley y el orden, al mejor estilo de la OCP (y no me refiero a la Orden del Crepúsculo de Plata), deciden usarlos como cobayas mandando una imparable (a la par que experimental) maquina de matar cibernética. Pero los ladrones no están indefensos: cuentan con una radio y un arsenal de armas. ¡Es hora de que comiencen las hostilidades!

Esperemos que, al menos, este humilde proyecto cristalice dentro de nuestras gastadas neuronas como simple ejercicio nostálgico de una época, la de los robots asesinos que pondrían el culo de Nº 5 mirando a Cuenca, la cuál jamás volverá… o ¿quién sabe?, al fin y al cabo todo es cíclico… ¡bien lo sabe Sarah Connor!

POR: Bob Rock el 07/02/11
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Vanishing on 7th Street

La vieja oscuridad

Vanishing Poster

  • Título original: Vanishing on 7th Street
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Brad Anderson
  • Guión: Anthony Jaswinski
  • Intérpretes: Hayden Christensen, Thandie Newton, John Leguizamo
  • Argumento: Tras un apagón masivo en Detroit, un grupo de personas lucha por sobrevivir frente a la amenazante oscuridad capaz de tragarse a toda la humanidad

LA VALORACIÓN:

62 |100

Estrellas: 3

Vanishing Grande

Una apacible noche cualquiera en Detroit; sus habitantes se dejan llevar por el deseo de ocio: el calor de las salas de cine, el amargo whiskey ambientado por la gramola de un bar, el perfumado humo de las velas aromáticas flotando en una habitación acondicionada para horas y horas de sexo salvaje…
Hasta que de pronto, un repentino apagón generalizado sume la ciudad en tinieblas. La oscuridad mantenida a raya mediante la magia blanca, o luces eléctricas si preferís, se hace reina de las calles y así comienza el fin de la humanidad
Nuestros protagonistas, una quiropráctica, un reportero infiel, un encargado del proyector de una sala de cine y un niño, se despiertan rodeados de negrura para descubrir aterrorizados como todo aquel que se vea desprovisto de luz desaparece, literalmente, no dejando más que sus ropas detrás. Las sombras son amenazantes, la civilización parece haber sido desmantelada en tan solo unas horas, la tecnología casi inservible; incluso el sol, agotado, ve su ciclo alterado ofreciendo escasas horas de luz al día.
¿Por qué está pasando todo esto? ¿Por qué la oscuridad ha decidido no llevárselos a ellos todavía? Las preguntas bullen en las cabezas de los escasos supervivientes, mientras desconcertados buscan un rincón iluminado que los mantenga a salvo de esos susurros emanando de las tenebrosas calles. Sin aparente posibilidad de salvación, reflexionan en pequeños grupos, al abrigo de alguna pobre luz, sobre el lugar que ocupan en el mundo y si la aparente oportunidad de sobrevivir en esta nueva era lóbrega es una bendición o una maldición…

Vanisihing on 7th Street, de mejor o peor forma, es una película existencialista. Y para acercarse a esta afirmación lo primero es conocer la recomendable obra cinematográfica de Brand Anderson, su director.

Psicológico, ésta es la primera palabra que se me ocurre a la hora de diseccionar el trabajo de este director empeñado en alejarse de los convencionalismos del cine de terror físico. Se hace patente dicho adjetivo cuando recordamos la opera prima del director norteamericano, os hablo de Session 9 (2001); un debut que recibió muy buenas críticas y merecidas, además. Se trata de un trabajo muy personal, como toda su filmografía, el cuál explora la psique de varios lampistas inmersos en la remodelación de un sanatorio mental abandonado. Un título destacable gracias a los actores involucrados y al buen hacer en cuanto a la transformación/degradación de la psique de todos los personajes, a través de las metafóricas sesiones grabadas de una paciente gravemente enferma.
Pero no abandonamos el adjetivo que encabezaba estos párrafos. La siguiente cinta de Anderson es probablemente la mejor de su carrera: El maquinista (2004), otra inmersión en el trastorno de personalidad desarrollada milimétricamente, con gratísimos guiños hacia el espectador, obra y gracia de su protagonista, Christian Bale, un hombre corriente que se hunde en una espiral de fantasía que solo intenta enmarañar la verdad de que todos albergamos un monstruo demente en nuestro interior.
Con Transsiberian (2008) seguimos en la misma vena psicológica pero desde una perspectiva menos médica y más convencional, aunque no menos interesante. Se trata de un thriller de misterios y crímenes sito en el famoso tren Transiberiano, una buena muestra de cómo mantener la tensión en la vena del mejor Hitchcock.

Todas estas cintas se sustentan sobre unos guiones basados íntegramente en los personajes, el desarrollo de los mismos; la exploración de sus necesidades y anhelos es lo que genera el impulso narrativo y desarrolla el argumento. Esta voluntad de realizar un cine que conmueva y remueva las entrañas, elementos omnipresentes en la obra de Anderson, se complementa a la perfección con el plantel de actores que ha participiado en sus obras: David Caruso, Eduardo Noriega, Ben Kingsley, Woody Harrelson, Jennifer Jason Leigh, Aitana Sánchez-Gijón, Christian Bale… Abrumador, ¿verdad?

Si, hasta el momento, la carrera de Anderson está fuertemente anclada en el suspense psicológico, ¿qué papel juega el existencialismo de Vanishing on 7th Street dentro de la idiosincrasia del director? La respuesta es clara y simple: casa perfectamente puesto que la corriente filosófica del existencialismo esta enraizada en el desarrollo infantil de la personalidad y la lucha contra la homogenización que la misma naturaleza nos impone. Psicología básica, vamos.
Dentro de estos parámetros, un título que muestra a la desgarradora oscuridad como un vacío donde los seres humanos dejan de existir, parece más que revelador al respecto. De hecho, una forma de enfrentarse nuestros protagonistas a la sombra conquistadora es repetir para si mismos su nombre como constatación de su propia esencia. También ciertas alusiones religiosas, que hay que tomarse con precaución, reflejan por donde apunta el guión de Anthony Jaswinski; siendo la primera vez que este director y guionista trabajan juntos.

Sin embargo, ¿qué hay debajo de todas estas reflexiones intelectuales a las que nos invita Vanishing? Pues poquito más, lo que se convierte en el mayor fallo de la película.
Se nos propone un interesante escenario, un fin para la civilización acorde con los tiempos de ego desatado que vivimos; incluso contamos con una amenaza, la falta de luz, original en cierta medida. El desarrollo técnico es excelente, los efectos visuales están integrados comedidamente con la propia trama (no asistimos a una fiesta de fuegos artificiales pero las sombras son omnipresentes y verdaderamente siniestras) y el entorno generado mediante el adecuado sonido ambiental y el control de luces de una fotografía que navega entre los sueños románticos y la pesadilla sobrenatural; magnifica la secuencia donde el niño recuerda como era el bar cuando todo era “normal”.
Por su parte, los actores están comprometidos con su papel, excelente ese John Leguizamoque creía perdido desde Wong Foo salvo por excepciones como La Tierra de los Muertos Vivientes; hasta Hayden Christensen lo hace bastante bien dentro de los límites que ofrecen sus líneas. Porque, y fijaros bien que lastima, son precisamente esos límites los que convierten a Vanishing en una burbuja vacía a nivel puramente argumental y en la peor película de su director.

Los diálogos imposibilitan la credibilidad y carisma de los personajes; incluso se hace patente una falta clamorosa de los mismos, como si ante la imposibilidad de desarrollar la historia de los personajes, el guionista hubiese decidido evitarse problemas enmudeciendo voluntariamente los pensamientos de sus creaciones. Desgraciadamente, sobre todo habida cuenta de que estamos ante un film con tan solo cuatro actores en dos terceras partes del metraje, no asistimos a ninguna evolución ni llegamos a entender que les pasa por la cabeza a nuestros cuatro amigos; pero lo realmente triste es que ni siquiera se invite al espectador a imaginar porque está ocurriendo lo que ocurre, o, en caso de que la aparición de unas sombras abducentes no obedezca a razón alguna (algo que en lo particular prefiero), que al menos las personas sometidas a la amenaza reflexionen más profundamente sobre lo humano y lo divino; puesto que sus cavilaciones obedecen más a la necesidad de decir algo para no tener una película de cuarenta y cinco minutos que a un trasfondo emocional.
No hay tensión, no hay garra; todo es bidimensional y aunque partamos de una premisa muy buena y unos quince minutos iniciales potentes, se va desinflando la cinta al no presentar más que un batiburrillo de ideas existencialistas de poco peso, eso sí, dentro un marco apocalíptico nada desdeñable y una ambientación, ¿por qué no decirlo?, nostálgica.

Sin lugar a dudas, esta colaboración entre Brad Anderson y, el poco experimentado, Anthony Jaswinski se queda en un chasco dado lo poco resolutivo del guión, a pesar de la maquillada nota debida principalmente a las buenas ideas sueltas que andan desperdigadas por el film. Tal vez Anderson debería volver a redactar sus películas, algo que tan buen resultado le dio en Session 9.

Anecdóticamente comentaré que, respecto a la originalidad de la idea base de una oscuridad que absorbe la personalidad humana, probablemente el libreto se preparó con un cuento de terror en mente: “La vieja oscuridad” de Pamela Sargent, 1983, publicado en The Magazine of Fantasy and Science Fiction. Es castellano lo podréis encontrar en el libro “Horror 5”, editado en 1989 por Martinez Roca; y si le echáis un vistazo podréis comprobar como ciertas ideas coinciden en un porcentaje sospechoso; aunque sinceramente Vanishing on 7th Street termina por otros derroteros menos satisfactorios.

En definitiva, una película menor que agradará a aquellos a los que no les importé pensar, dejarse llevar por ambientes o sensaciones, y disfrutar de la reflexión antes que de la acción (de la cuál también hay pero sin aportar valor añadido alguno). Si esperas respuestas claras y profundas, una cinta de terror desarrollada a base de sustos o escenas impactantes… pues os aburriréis bastante, incluso sintiéndome, como público objetivo, más cerca del primero grupo que del segundo, solté más de un bostezo en una parte central lenta en demasía.
Solo os invito a que la veías y opinéis por vosotros mismos, aunque procurad no ser muy severos porque las películas que intentan ser distintas, con corazón y humildad, bien merecen nuestro respeto aunque esta vez haya estado demasiado bajo la influencia de un cine apocalíptico más comercial…

Lo mejor: La interesante idea original, la atmósfera siniestra de un mundo envuelto en sombras vivas y el esfuerzo de los actores

Lo peor: El escaso carisma de los personajes: se tenía que haber profundizado más en su personalidad, la historia podría dar más de sí

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Vanishing on 7th Street” en VOSE.

POR: Bob Rock el 06/02/11
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127 Horas

Viviendo lo más cercano a un infierno esclarecedor

127 horas

  • Título original: 127 Hours
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2010
  • Director: Danny Boyle
  • Guión: Danny Boyle, Simon Beaufoy
  • Intérpretes: James Franco, Kate Mara, Amber Tamblyn
  • Argumento: Aaron Alston es un joven con gran afición por el alpinismo y el riesgo. En uno de sus viajes en solitario, una roca cae sobre su antebrazo, abandonándole a su suerte en una zona oculta y sin apenas movilidad.

LA VALORACIÓN:

80 |100

Estrellas: 4

127 horas

AVISO PARA DESPISTADOS
Partiendo de que la historia real en que se basa la película es de sobra conocida, y si no lo era, la publicidad está en ello, he preferido hacer la reseña “destripando” algunas partes importantes. Por ello, el que desconozca aún lo que sucedió, el devenir de los hechos y el propio desenlace, es mejor que deje estás líneas para cuando termine el visionado.

Danny Boyle es uno de esos directores que, pese a llevar una carrera irregular e impredecible, siempre son interesantes. Al fin y al cabo, todo tiene su conexión. Boyle es irregular, pero se arriesga en cada nuevo proyecto. De ahí que también sea impredecible y, por tanto, interesante de seguir. Sus inicios fueron portentosos. Tras la muy interesante opera prima Tumba abierta (Shallow Grave, 1994), se sacó de la manga uno de los iconos del celuloide (y más allá de él) de los noventa. Hablo, por supuesto, de la obra maestra Trainspotting (1995). Pese a que después diese un bajón con la aburrida Una historia diferente (A Life Less Ordinary, 1997) o con la, dicen, fallida (desde mi punto de vista algo infravalorada) La playa (The Beach, 2001), volvió a demostrar talento, potencial visionario y un estilo dinámico con el sleeper 28 días después (28 Days Later, 2002). Y en a los años más recientes que preceden a este 2011, entre otras propuestas “menores” aunque interesantes, se apuntó su primer mehahit con la curiosa Slumdog Millionaire (2008). Carrera interesante, ¿verdad? Pero un servidor echaba de menos, no el talento, pues lo sigue teniendo, pero sí el toque especial, mágico, como se quiera denominar, que sentía al ver una cult movie en potencia como Trainspotting. Ese día ha llegado.

Antes de meternos en lo que es la película, os hablaré de la persona cuya historia real la hizo posible. Se trata de Aaron Ralston, nacido en 1.975. Además de estudiar ingeniería mecánica, era un experto en cuestiones de alpinismo y aventura. En una de sus escapadas solitarias, en el Blu John Canyon, cerca de Moab, Utah, el joven se encontró con un terrible imprevisto: una roca se desprendió, aplastándole el antebrazo derecho y atrapándolo contra la pared del cañón. Ralston no había dejado ningún mensaje a familiares ni amigos. Nadie conocía sus planes. Después de cinco días de vanos intentos por escapar, y con el hambre y la sed flaqueando aún más las pocas fuerzas que le quedaban; después de haber terminado de grabar su video despedida en el móvil; y después de haber grabado su nombre y fecha de muerte en la roca, un repentino sentimiento de vida se apodero de él. Tal sentimiento le llevo a apuntarse el brazo. Tal apuntación, la real, se alargó durante cuarenta minutos. En la película queda resumida en dos, pero están filmados en tal estado de gracia que provocan una atmosfera tan intensa como sus explicitas imágenes.

La historia ha sido puesta en imágenes de forma (casi) literal, adaptando el espeluznante libro que escribió el propio Aaron. Las 127 horas que convivió con la roca, en soledad, fueron allí y son aquí motivo de elaborar no una típica trama survival de afán humano para la superación de adversidades, sino un duro relato sobre lo frágil entre y la vida y la muerte; entre las cosas a las que se da una importancia mayor o menor dependiendo el lugar de la balanza en el que te haya tocado jugar. El viaje de Aaron en la película, y por tanto el nuestro, no se limita a seguir sus vivencias al lado de la roca, también a seguir sus vivencias interiores, las de su mente. Boyle ha sido inteligente para saber distanciarse del tópico, y nos lleva hacia un cine reflexivo, comedido a la vez que histérico y desafiante. No se ha limitado a contar un guión ya conocido, y sobre el papel poco complejo, sino que elabora una retahíla de planos poderosos y de trucos de montaje que hablan por sí mismos.

En todo caso, el director es en 127 horas una (importante) herramienta para que pueda dar lo mejor de sí la verdadera alma de la función: James Franco. Espectacular. Hasta ahora no me había caído demasiado en gracia, pero hay que reconocer que es capaz de llevar sobre sus hombros, durante más de hora y media, un personaje bastante peliagudo. Y lo borda. Supongo que muy supervisado y bien dirigido, lo que James Franco compone aquí es uno de los personajes dramáticos más creíbles, emocionantes, sinceros e incluso originales (atención a cuando, en pleno delirio, ofrece a cámara lo que sería un particular concurso televisivo) de los últimos años. Desde el primer minuto consigue que seas cómplice de su aventura, para después sufrir junto a él hasta el final.

La banda sonora, como suele suceder en el cine de su director, también supone un importante complemento para meterte en la película. Y es que Boyle, después de Tarantino, puede que sea el que mejor en esto de seleccionar que canciones poner en sus trabajos, así como en que momento situarlas. Hay elecciones rarísimas y que, a priori, desentonan, pero sirven para crear personalidad; para diferenciar; para elevar hasta el cool, al atrevido, al culto, un drama que en manos equivocadas podría pasar por un telefilme de lagrima fácil.

Aún con tantos valores merecedores de aplauso, para el aquí firmante Trainspotting sigue un paso por delante. Pero, ojo, 127 horas es lo mejor que ha hecho su principal responsable desde aquella, y tampoco la sigue a mucha distancia. Esto, amigos, es mucho decir. Básicamente es como decir que la echéis un ojo lo antes posible, pues os esperan noventa minutos de la mejor reserva cinematográfica para este año.

Lo mejor: Prácticamente todo. La dirección de Danny Boyle, la interpretación de James Franco, la selección de canciones, lo respetuoso del guión tanto para el Aaron Ralston real como para nosotros, los espectadores, la fotografía, los efectos de maquillaje...

Lo peor: Se me ocurre poca cosa. ¿Qué Trainspotting siga siendo jodidamente insuperable? ¿Pero eso que tiene que ver con 127 horas? Nada, pues todos a verla de cabeza.

POR: Carlos "J. Trent" Cubo el 04/02/11
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Beach Creature

Trikinis ensangrentados en las playas de Indonesia

Beach Creature Grande

Beach Creature PosterCuando uno presenta una noticia bajo la sombra de semejantes… fotogramas, no puede más que pedir disculpas al encantador sector femenino de Almas Oscuras por traer novedades de baja estofa cuyo único interés son los cuerpos (mayoritariamente de mujeres) de buen ver y cuatro escenas divertidas, a la par que gratuitamente sangrientas, con un monstruo “muerde culos”. Dejando a un lado la eterna polémica de que sexo muestra más sus encantos en pantalla, Beach Creature se trata, obviamente, de una explotación directa de Piranha 3D, cuya reseña pronto publicaremos en ésta vuestra playa. Así que estamos ante una serie “B” cuyo verdadero protagonista debería ser la criatura marina carnívora diseñada con más imaginación que presupuesto; un proyecto (casi) digno de la propia Asylum, pero con un toque exótico: su procedencia, ni más ni menos que Indonesia.

De las manos de Rizal Mantovani, prolífico director de video-clips y series B cuyo mayor “honor” es contar en su haber con la saga Kuntilanak, se estrenará en su país natal este diecisiete de Febrero; aunque supongo que pasará sin pena ni gloria por las retinas febriles de cientos de jóvenes asiáticos con exceso de hormonas, tengo claro que con el frío invernal que cubre buena parte de España, las paradisíacas tomas de cuerpos bien torneados bajo el ataque de ese ser inclasificable han prendido un ligero fuego en mi interior, que espero capaz de ayudarme a sobrellevar la espera del tan ansiado verano…

Hasta la próxima película de terror, aquí me quedo al resguardo de las palmeras, sorbiendo un daikiri, mientras esas muchachitas juegan al volley-playa entre grititos de excitación… ¡RRINNNNGG! ¡Vaya! ¡Espera! Es el maldito despertador, son las seis de la mañana y mi jefe espera sentado en su mazmorra a que atraviese media ciudad helada para fustigarme con sus ratios de productividad… ¡ojala la criatura playera se lo hubiese llevado a él!

Cuatro amigos se aventuran ansiosos en un viaje para conocer la playa de Virgin Beach, una exclusiva atracción turística comprada por un joven empresario. Lo que nadie sospecha es que en un pueblo cercano se ha liberado el Jenglot, una criatura marina con predilección por la carne humana, que se supone guardián de la pureza de las playas donde habita. Pronto empieza la caza que limpiará de sexo, drogas y música techno las sagradas costas del Jenglot

POR: Bob Rock el 03/02/11
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Sangriento Don't Stop

Violencia y gore de la mano de Sergio Morcillo

Don't Stop trailer

Don't Stop posterQue ganas tenía de poder disfrutar, al fin, del trailer definitivo de Don`t Stop, el nuevo y sangriento cortometraje de nuestro buen amigo Sergio Morcillo.

En primer lugar os recuerdo su argumento: “Las hermanas Miriam y Sandra, acompañadas de John, el novio de esta última, viajan por carreteras secundarias para conocer el viejo caserón que su difunto abuelo les ha dejado en herencia.

Al llegar a su destino se encontrarán con la desagradable sorpresa de que la casa está habitada por una extraña familia de cazadores que afirman ser los propietarios legítimos de la misma.

La noche se cierra, y los tres jóvenes deciden aprovechar la aparente hospitalidad del cabeza de familia para pasarla en la casa. Pronto, un brutal baño de sangre les llevará a descubrir el terrible secreto que esconde la herencia de su abuelo. Cuando la pesadilla da comienzo… ya no hay forma de pararla.”

Sergio me comenta que el proyecto está prácticamente listo y que Don’t Stop se estrenará en breve en las ciudades de Madrid y Barcelona. Los actos de presentación contarán con la presencia en directo del grupo So Cruel, creadores del tema principal de la banda sonora del cortometraje.

A continuación Don’t Stop iniciará su periplo por los principales festivales de cortometrajes nacionales, entre ellos el próximo Festival de Sitges; e incluso Sergio me transmite su voluntad de moverlo por certámenes extranjeros, como el Bloody Week-End en Francia.

Eso es todo. Os dejo con el trailer de Don’t Stop, un cortometraje en el que, os recuerdo, Almas Oscuras participó activamente durante su fase de pre-producción. Un servidor colaboró con Sergio en la escritura definitiva del guión.

POR: Joan Lafulla el 01/02/11
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Seconds Apart

Marchando otra ración del After Dark Originals

Seconds Apart

Seconds ApartSeth y Jonah son gemelos… además de un par de asesinos despiadados. Condenados desde el mismo día de su nacimiento, los hermanos poseen poderes telequinéticos que suelen utilizar de las formas más terroríficas que podamos imaginar. Cuando algunos de sus compañeros de estudio conozcan un destino sangriento, un investigador local sospechará que los hermanos andan detrás de tan terribles asesinatos. El desenlace enfrentará a los dos hermanos en una cruenta batalla… el mal contra el mal.

Buenas sensaciones iniciales (al menos para un servidor) las ofrecidas por Seconds Apart, thriller sobrenatural con el que el director de orígen colombiano Antonio Negret acude al After Dark Originals del presente año.

Al menos las primeras imágenes y el trailer de Seconds Apart no me han transmitido esa sensación, tan habitual y molesta, de estar viendo lo mismo de siempre. Por mi parte un voto de confianza para Seconds Apart… y si después las cosas salen mal, pues ya habrá tiempo de lamentarse.

Os dejo con las primeras imágenes y el trailer final de Seconds Apart. La película de Negret tuvo un estreno limitado en salas de cine norteamericanas el pasado 28 de enero.

POR: Joan Lafulla el 01/02/11
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Deserted House

Cazafantasmas de encefalograma plano

Deserted House Poster

  • Título original: Deserted House
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2010
  • Director: Lee Cheol-ha
  • Guión: Kim Eun-kye
  • Intérpretes: Sin Kyeong-seon, Jeon In-geol, Yoon E-na
  • Argumento: Un equipo de televisión está rodando un documental sobre casas encantadas, acompañando a tres jóvenes cazafantasmas se adentran en una fábrica maldita de la que nunca volverán.

LA VALORACIÓN:

28 |100

Estrellas: 2

Deserted House Grande

Después de ver Deserted House no puedo dejar de preguntarme una cosa: “¿se piensan algunos productores de cine de terror que el público objetivo es gilipollas?”

Está hablado, y más que hablado, que el sentido del humor oriental es poco ácido, más bien infantiloide; y, hasta cierto punto, esta perspectiva se podría adoptar a la hora de evaluar algunos de sus títulos de horror. Especialmente aquellos obviamente destinados al consumo masivo por parte de adolescentes de ojos rasgados que solo desean un ratito de oscuridad para magrear su novia (digo yo que todos los adolescentes del mundo tendrán los mismos objetivos en mente). Este es el caso que nos ocupa hoy, una película que bebe de éxitos modernos basados en la técnica “cámara en mano” y sustos en plena cara ([REC], Paranormal Activity o, la madre del cordero, El proyecto de la Bruja de Blair), pero perfectamente procesada y despiezada para el cómodo consumo de la masa quinceañera surcoreana. Pongan su mente en blanco, háganse una perola de palomitas y véanla con un acompañante atractivo y de susto fácil, porque solazarse en las blandas carnes de la lujuria, con los dedos pegajosos por la mantequilla, será el único consuelo ante el sopor hecho película y llamado Deserted House.

Junio de 2010: Un equipo de televisión surcoreano prepara un documental sobre una casa encantada de historia reciente: la fábrica de galletas del Sr. Kim. Sin nada que ver con la franquicia Wonka, esta factoría prosperó la primera década del siglo XXI; al menos hasta que el Sr. Kim tuvo un supuesto lío de faldas con una empleada que al tiempo desapareció. Dicen las malas lenguas que la esposa de Kim mató a la amante y hundió el cadáver en un charco tras los edificios que también ejercían de vivienda. Al poco tiempo se encontró a la familia del Sr. Kim, su mujer, sus dos hijos y él mismo, asesinados en su propia casa. Desde entonces, la fábrica es solo un lugar de mal agüero que espanta a los vecinos y se dice encantado por una presencia maligna que vuelve locos a todos los que se atrevan a entrar en la propiedad.
Precisamente eso es lo que pretende el grupo de jóvenes “exploradores de casas encantadas”, un grupito de repelentes pardillos/novatos/geeks al que se va a rodar pasando la noche en la finca.
Agosto de 2010: Una vez llegados allí, nunca más se supo del grupo de documentalistas y exploradores hasta que, tras ir a buscarlos, se encontró la cámara y las cintas de las últimas horas de los muchachos. Ahora, por fin restauradas digitalmente, las dañadas copias se hacen públicas y la opinión pública conocerá el contenido que demuestra la existencia de fuerzas sobrenaturales en el mundo.

Básicamente, tal y como indica el argumento, acompañamos al grupo de documentalistas en sus últimas horas a través de la mirada de la cámara que estos usaron para emprender el trabajo. En los primeros compases asistimos a declaraciones de gente de la zona, los primeros preparativos y encuentros entre el grupo de exploradores. Aquí ya podemos notar el gran problema que convierte a Deserted House en un bodrio sin paliativos: la nula credibilidad de los actores y situaciones. Los actores son malos, muy malos; jóvenes iniciados en el cine surcoreano y, en el caso de los actores más creciditos, personas que dudo hayan estado nunca antes frente a un objetivo. Además, la historia de la maldición en sí se siente tan trillada que solo provoca cansancio. Si al menos los actores protagonistas tuvieran un ápice de carisma podríamos ignorar los manidos clichés en juego, pero entre lo patético de los personajes (es ver a los cazafantasmas de marras y uno solo desea encorrerles a gorrazos) y la nula dirección artística (“poner cara de susto o de imbéciles, cualquiera me basta”, decía el director) no hay ser humano que aguante el tramo inicial y mucho menos el nudo, que es cuando el equipo de exploradores se dedica a “mariposear” sin gracia por la casa. ¡Ah! Y no esperéis sustos en la primera hora y cuarto de metraje, precisamente eso la hace insoportable: vueltas y más vueltas comentando detalles sin interés alguno, dentro de una historia que ya sabes de antemano como va acabar.

A todo esto le podemos sumar lo confuso de bastantes momentos (¿pero no filmaban solo con una cámara?), algo que a mi juicio es totalmente lógico dado el carácter de falso documental, pero que en este caso se hace aún más molesto, dado que si no hay nada (absolutamente nada) que contar, ¿para qué enfangarlo? Tal vez os quede la esperanza de un tramo final repleto de sobresaltos (a estas alturas ya nos da igual que sean fáciles, infantiles o estúpidos… ¡lo qué sea!), no obstante, también nos quedaremos con las ganas. MICRO-SPOILER: La inevitable muerte de los seis muchachos que deciden pasar la noche en la fábrica Kim, se produce de forma atropellada, sin ritmo, muy confusamente y con un broche final de escándalo… MACRO-SPOILER: la “posesión” de la cámara por el espíritu furioso, la cuál desafía nuestro nivel de aguante frente a la vergüenza ajena… SALIENDO DE ZONA DE SPOILERS. Una conclusión esperpéntica que deja al guionista entre el redactor de los libretos de “Sálvame” y el agente artístico de Leticia Sabater. Una tomadura de pelo en toda regla que a más de uno, como al que esto suscribe, pondrá de una mala leche de narices.

En cuanto al apartado técnico no hay nada que reprocharle a la película de Lee Cheol-ha, señor del que prometo no volver a ver ninguna película (y teniendo en cuenta que su fuerte parece el cine romántico tampoco creo que me pierda nada). Todo está medido y tratado para generar una sensación barata de tensión (que no miedo), la cuál no acaba de cuajar por todo lo comentado anteriormente; la fábrica abandonada es realmente un edificio destartalado y pocas pegas se le pueden poner al tratamiento de luces, algo fundamental dentro del cine “en primera persona”. Ni siquiera comentaré el uso de sonido ambiente y efectos, aspecto no menos fundamental, porque si bien me parece cuidado me provocó cierta desazón, y más aburrimiento, el uso de score ambiental para aumentar la sensación de tensión. Digo yo que si la intención era engañar al espectador, haciéndole creer que las imágenes proyectadas pertenecen a una filmación real, bien podrían haber evitado ciertos efectismos que más provocan risa que otra cosa. Como única nota positiva destacaré que, en el acelerado tramo final, la muerte de uno de los cazafantasmas resulta impactante y bien desarrollada con tan solo cuatro duros; mediante una trampa visual muy simple se logra el mejor momento del metraje, desgraciadamente de un minuto de duración. Indudablemente la cinta debería haber estado enfocada más en la dirección que apunta dicha escena; que, dicho sea de paso, es lo único que justifica la benevolente nota de la reseña.

Insisto en que Deserted House se trata de una cinta destinada claramente para el consumo directo de adolescentes y, por su fuera poco, a aquellos poco familiarizados con el cine de terror. No en vano uno de sus reclamos era la participación de una contorsionista para reforzar la sensación de realismo en las tomas protagonizadas por el espectro que infecta las ruinas. Puro marketing, habida cuenta de que dicha contorsionista debió de grabar cinco minutos máximo. En fin, todo un ejemplo de cine hecho sin escrúpulos con el único objetivo de sacar unas moneditas a la sombra de la expectación que generan otros títulos, que en lo particular, tampoco son especialmente de mi agrado (excepto [REC]). Si queréis perder hora y media de vuestro tiempo, creo que existen docenas de películas bastante peores (¿tal vez Gacy House?) pero que al menos os arrancarán una sonrisa. Insustancial, intranscendente e inaguantable…

Lo mejor: La ambientación de la fábrica y la muerte de alguno de los odiosos cazafantasmas

Lo peor: Los personajes están planteados de forma infantil e interpretados a la par. Pocos sustos en una película carente de carisma e incapaz de transmitir miedo

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Deserted House” en VOSE.

POR: Bob Rock el 31/01/11
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Rabies

Jóvenes tenistas israelíes en las garras del trampero loco

Rabies Grande

Rabies PosterUn hermano y una hermana de veinte años, escapan de casa después de que se descubra su oscuro secreto (se abren las apuestas para determinar cual es el “oscuro secreto”). Ellos encuentran refugio en una desierta reserva natural, entonces la chica cae en una de las trampas de un sicótico asesino y, atrapada, solo le resta la esperanza de que su hermano busque ayuda. Un guardabosques y su viejo perro, dos policías abúlicos, cuatro tenistas (¿?) y un asesino; todos van hundiéndose en una espiral de miedo, malentendidos y violencia; adornada, eso sí, con profusión de trampas macabras.

Vaya con los israelíes, después de un psicotrópico corto que pude ver hace poco, cortesía de Elniniodecristal, y tras descubrir la existencia de este slasher, no me extraña las que montan allá por oriente próximo y que se consideren el pueblo elegido de dios (disculpad el tono sarcástico pero es que después de tantos años con la maldita guerra en marcha, me parece motivo suficiente de burla contra israelíes y palestinos).
Ahora en serio, no pinta nada mal este proyecto que dentro de su ostensible humildad parece estar tratado con esa ironía que sienta tan bien a los slasher: personajes algo caricaturescos, gritos adolescentes exagerados (impagables esas muchachitas vestidas de tenistas) y un trasfondo sangriento que espero sea lo fuerte del proyecto; porque puestos a pedir, ya que la cinta tiene un origen tan poco común, sería agradable encontrar una fuerte idiosincrasia propia en lugar de una imitación de los modelos preestablecidos por los todopoderosos Estados Unidos (aunque viendo el curso de las decisiones políticas de Israel…)

Como ya comentaba en la reseña de Evil in the Time of Heroes y creo que otras noticias, se agradece la creación de nuevos productos de terror en países no habituales, aunque me gustaría que nos olvidásemos de emular los clichés que la cultura anglosajona (y lo digo con todo mi cariño y afición a la misma) nos ha inculcado en esto del cine fantástico; del que al fin y al cabo son los verdaderos creadores, le guste o no al expresionismo alemán. Un buen ejemplo son cintas recientes como Sauna o clásicos como Malpertius, cuyo marcado sabor propio las hacen merecedoras de toda la difusión que obtienen los Freddys de turno… a ponerse las pilas tocan!!!

POR: Bob Rock el 30/01/11
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