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The Orphan Killer

El serial killer del siglo XXI

TOK Póster

  • Título original: The Orphan Killer
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Matt Farnsworth
  • Guión: Matt Farnsworth
  • Intérpretes: Diane Foster, David Backus, Matt Farnsworth
  • Argumento: Marcus, tras pasar su infancia en un orfanato católico, vuelve para llevar la palabra de Dios hasta Audrey, la hermana que lo abandonó. “Audrey, voy a lavar tus pecados con sangre”

LA VALORACIÓN:

85 |100

Estrellas: 4

The Orphan Killer Grande

AVISO: La reseña puede contener algún destripe.

AVISO: Matt Farnsworth, el director de The Orphan Killer, se ha puesto en contacto con Almas Oscuras para asegurarnos que la edición “oficial” de la cinta no contiene ningún problema con el audio. No se ha editado la reseña pero quiero recalcar que, para bien o para mal, el sonido de las copias ilegales no refleja la intención de sus creadores. Para comprobarlo, podéis haceros con una copia original (es región libre y contiene subtítulos en español) en el siguiente enlace.

NUEVO AVISO: Matt Farnsworth pone a la venta la edición limitada de la máscara de Marcus. Un producto genial de merchandising que todos los aficionados estabamos esperando. Puedes adquirirla justo AQUÍ.

En los últimos años, en concreto desde el apocalíptico 2000 hasta la fecha, docenas de películas de terror han intentando, con mejor o peor fortuna, resucitar el subgénero slasher; siempre a través de un par de claves subyacentes: el libro de estilo marcado principalmente en la década de los ochenta – auténtico criadero de asesinos en serie del celuloide – y el esfuerzo por encumbrar a la figura de un serial-killer como nuevo icono del cine de terror del siglo XXI. En este periodo, que a efectos prácticos y para mi propia conveniencia consideraré como una única década, se han asomado a la gran y pequeña pantalla todo un batallón de psicópatas, y junto a ellos sus a veces combativas victimas (la otra clave para la supervivencia del subgénero), pero yo me quedaría con unas pocas cintas (eludiendo los molestos remakes de turno) si tuviera que hablar de proyectos validos y memorables, sobre todo en base a sus estrellas: los asesinos.

En cuanto a su capacidad para pervivir residualmente en los pliegues de nuestro cerebro; esta lista, ni mucho menos definitiva, podría componerse ni más ni menos que con School Killer (El Vigilante) – con un Paul Naschy que exudaba amor por el cine de género en cada segundo de sus intervenciones –, Behind The Mask (Leslie Vernon), The Hills Run Red (Baby Face), Laid to Rest (Chrome Skull), Wrong Turn (Los mutantes), Venom (Ray Sawyer), All the Boys Loves Mandy Lane? (¿?), Midnight Movie (Killer), Cut! (La familia psico-cinéfila), Hatchet (Victor Crowley).
Sin embargo, todos tienen un factor en común: por una razón u otra no llegan a despuntar, a ponernos el corazón en un puño o hacérnoslo pasar realmente mal como sí lo hicieran en su día las luminarias del slasher clásico – en este caso podéis confeccionar la lista a vuestro gusto –.
Seguramente, las causas de tamaña liviandad habría que buscarlas en cada película por separado, aunque a nivel general destacaría ya sea demasiada autocomplacencia o quizás una falta de visceralidad flagrante.

No obstante, lo que realmente importa es que la espera ha terminado. La joya underground que hoy nos ocupa, se salta directamente esta última época y, merced a un eficaz uso de las nuevas tecnologías como propaganda viral, entronca con los grandes del subgénero para alumbrar al psycho-killer del nuevo siglo. Temblad porque entre nosotros medra la oveja negra, el homicida sin conciencia… Marcus Miller ha venido para quedarse y es El Asesino Huérfano.

La atractiva Audrey apenas recuerda ya a su hermano. Inconsciente de la tormenta que se acerca, prepara la función de fin de curso en el orfanato donde trabaja como maestra y residió de niña. Victima de una tragedia terrible, acaecida en su tierna infancia, ha preferido pasar página y olvidar esa parte de su pasado que podría hundirla. Marcus, el hermanito en cuestión, es una difusa y tenebrosa sombra al fondo de su quebrada memoria.

Sus padres fueron sádicamente asesinados por unos ladrones; mientras, Marcus y Audrey se escondían asustados hasta que la masacre llegó a su terrible fin. Huérfanos y sin familia conocida, el estado se hizo cargo de ellos a través de una institución religiosa. Un orfanato católico donde curar las heridas y buscar el rayo de esperanza que representaban unos padres adoptivos; pero las heridas nunca cicatrizaron en Marcus. El pequeño aprendió a canalizar su dolor mediante la violencia, celoso en el rol de protector de su hermana, maltrataba hasta la muerte a todo el que se acercase a ella. Su leyenda de maldad empapó las paredes de aquel estricto edificio.

Las monjas del hospicio no sabían como encauzar a Marcus, desesperadas ante su crueldad y falta de culpabilidad, decidieron apartarlo de los demás chicos tras una horrible máscara que, al asustar tanto a sus compañeros, evitaba males peores. Curiosamente, Audrey era una niña dulce que no tuvo problemas para encontrar un padre adoptivo, un amable policía, y abandonar así la negativa influencia de su hermano; un chico que sometido a los castigos católicos, a la soledad y al desprecio de todos, creció amamantado por la locura. Un hombre transformado en bestia que, tras pasar años desaparecido después de escaparse, no puede resistirse a la llamada de la sangre. El olor de su hermana lo guía, lo enferma, lo guía, lo perturba, lo guía, lo acuna… y allí, de nuevo en el viejo orfanato, la siente tan, tan cerca…

Vaya por delante que un servidor es un gran fanático de los slashers de la vieja escuela. Los ensangrentados brazos de Michael Myers, Jason, Chucky y Freddy han sido siempre un refugio cuando la dura (¿?) vida real del adolescente se revelaba como demasiado complicada. Así que siempre he observado la época moderna del subgénero – para mi iniciada a partir de la primera Scream – con excesivas dosis de suspicacia… hasta el día de hoy. The Orhpan Killer añade al imaginario colectivo la figura atemorizante y carismática que todos los aficionados llevábamos reclamando durantes muchos largos años.

En este punto no me puedo resistir a citar a nuestro redactor Blanch; en su reciente reseña sobre Mask Maker, otro de esos retro-slashers poco satisfactorios. El ella resumía muy bien que esperamos todos los adictos de un largometraje adscrito a este estilo: ”En un slasher se pide que el asesino tenga carisma, que provoque miedo con solo hacer acto de presencia o, sin más, que utilice armas, trucos o estratagemas un poco diferentes a lo visto hasta el momento”.

Más claro imposible. Y precisamente, como si uno de nosotros se hubiera colocado tras la cámara, The Orphan Killer roe los huesos del cadáver de Michael Myers para luego lanzarnos, a la cara, la medula chupada y reblandecida como gesto de aprecio. Todo merced al trabajo artesano de los dos principales artífices de la cinta: Matt Farnsworth – guionista, director, creador – y Diane Foster – protagonista y productora –. Para ello han desempolvado toda su cultura cinematográfica y conocimientos de marketing; su trabajo se ha alargado años y cubre diferentes facetas acertadamente, de tal forma que consiguen un producto compacto y con clara vocación a convertirse en obra de culto.

El aspecto que primero salta a la vista es cierto revuelo mediático – siempre en círculos independientes – que se ha conseguido usando la mayor herramienta de destrucción masiva conocida: Internet. La publicidad viral ha demostrado su eficacia con creces en cintas anteriores; como Cloverfield, ya famosa por revolucionar, en cierta medida, la publicidad dentro del cine. Esta vez la estratagema se ha perpetrado de una manera diferente, y, aunque seguramente podamos encontrar otros ejemplos anteriores, es la primera vez que ciertas tácticas comerciales se unen de forma tan acertada a la película con que se asocian, cumpliendo las expectativas que su promoción había creado.
Las interfaces usadas para divulgar la buena nueva han sido un “blog” y “facebook”. The Orphan Killer parece solo un slasher independiente más, pero gracias a la creación de los correspondientes perfiles virtuales para Marcus Miller se convierte en algo mayor: un pequeño fenómeno que, antes incluso de la salida de la película, reclama toda nuestra atención sobre la figura de un serial-killer tridimensional y de marcada personalidad… precisamente lo que exigimos.
Podéis visitar El Blog del Asesino Huérfano para haceros una idea de lo que estoy hablando; estamos ante un escaparate lleno de golosinas rellenas de cuchillas de afeitar. Todo ello pese a la polémica que poco a poco irá generando seguramente; ya que veo bastante audaz el exponer, de forma pública, un personaje que promulga el asesinato de religiosos como máximo placer; por mucho que se trate de ficción, todos sabemos lo cortas de miras que son algunas instituciones.

Y lo que podía haberse quedado en meros fuegos de artificio detona como un barreño lleno de nitroglicerina sobre cuatro cajas de dinamita encendida. Farnsworth acierta de pleno tanto en lo estético como en lo conceptual. Eliminado elementos superfluos y usando Halloween de John Carpenter de modelo argumental, perfila un asesino de los de antes; una representación muy cuidada de la muerte y de una victima cualquiera de la sociedad.
El arrojo visual con que filma, este adalid en la lucha contra la meta anfetamina (¿?), se traduce en una suciedad y crudeza heredera del grindhouse de los setenta y de los VHS gore de los noventa – esta última sensación viene agudizada por el adecuado uso de una banda sonora que se cimienta sobre un potente trash-metal gótico -. Mención especial para una fotografía áspera y una iluminación crepuscular que contienen incluso influencias, a mi parecer, del spaghetti-westernCarpenter de nuevo –.

En resumidas cuentas, la experiencia que proporciona The Orphan Killer resulta peligrosa; no solo por los ataques directos contra la institución católica si no por la certeza de que nos hemos quedado dormidos frente a la pantalla y estamos viviendo una pesadilla sin final. Por mucho que corramos nos espera, tras una esquina desconchada, Marcus Miller sosteniendo entre las manos una nueva e imaginativa forma de causarnos dolor.
Un atmósfera nocturna, onírica, decadente y caracterizada por una niebla carmesí constante, nos reafirma en nuestra primera impresión: ”es un mal sueño, esto es un mal sueño… ¡debo despertar!”.

La sangre y el gore rubrican esta visceralidad; refuerzan la aureola despiadada que envuelve al asesino y, evitando lo “pornográfico”, ofrece en primer plano un sadismo que muchos añoramos dentro del cine de terror.
El drama se tiñe de rojo y aquí no hay tiempos para juegos; aunque Marcus consigue ser el hijo bastardo de un serial-killer hablador – Freddy – y un psicópata brutal a la par que silencioso – Jason –, destaca sobremanera su faceta ejecutora y la violencia de los efectos especiales caseros, los cuales alcanzan un nivel espectacular, que ilustran sus métodos.

La otra faceta, la de victima o monstruo engendrado por la sociedad, ve la luz a medida que transcurre el metraje. De forma tranquila, sin estar fuera de lugar, conocemos como ha nacido esta nueva máquina de matar y, comentarios mediante, nos adentramos en su simplista necesidad de venganza de forma muy natural. Obviamente no se trata de un perfil psicológico profundo ni ofrece un giro innovador sobre el origen del “mal”, no obstante esta sencillez ayuda a convertir a Marcus en una presencia temible; no existen dobles interpretaciones ni enseñanzas morales, nada que nos pueda distraer de lo relatado.

Sin embargo, esto no funcionaría sin el contrapunto que el personaje de Audrey representa. De nuevo volviendo a los clásicos, Diane Foster se adentra en un papel muy físico que hace renacer las viejas glorias de las scream-queens de antaño; esas bellas mujeres que hacían frente al acoso de su torturador, habitualmente procedente de un trágico pasado, desde una posición vulnerable; sin perder el valor pero sin convertirse en expertas luchadoras por arte de birlibirloque.
La Foster, pareja de Matt Farnsworth, muestra sus atributos como mujer de bandera que es y se deja la piel – en alguna escena literalmente – para encarar un papel que resulta creíble gracias a su expresividad y capacidad de sacrificio. Un trabajo serio que demuestra el grado de implicación que se alcanza en un proyecto underground y deja en pañales las grandes estrellas de la maquinaria comercial de Hollywood. Su actuación es tan sobresaliente que el resto del reparto, a excepción de un embozado Marcus, queda en una situación de clara desventaja; incluso los diálogos de algunos secundarios son extremadamente artificiales. Pero estamos ante una producción mucho más modesta de lo que su perfecto acabado visual deja intuir, creo que a nivel interpretativo no sería justo pedir más.

Por desgracia, The Orphan Killer también posee algunos defectos y carencias que enturbian la experiencia. Y el más grave es el diseño de sonido: bastante amateur, el sonido de golpes, desgarros y amputaciones es más bien pobre. Tampoco el audio ambiente está muy controlado, consiguiendo ocasionalmente distraer y enturbiar el cuidado diseño de escenas. Aunque sinceramente, e igual me pilló en un buen día, tras acostumbrarte un poco, las voces distorsionadas y el sonido completamente irreal de la sangre corriendo, me sumergieron un poquito más en esa sensación de pesadilla que acompañó a mi visionado en todo momento.

Tampoco sus exageradas similitudes con Halloween son positivas; simplifica hasta el límite el argumento de la cinta de Carpenter y obtendrás la trama completa de The Oprhan Killer. Aunque siendo justos, el noventa por ciento de nuestros slashers favoritos siguen unas pautas muy similares, así que no lo veo como un gran fallo; sobre todo cuando el carisma de Marcus Miller se lleva el gato al agua.

Dejando el entusiasmo aparte – el cual ha guiado gran parte de esta reseña –, reconozco que The Orphan Killer es un producto difícil. Al reducir a la mínima expresión las bases de un subgénero, solo podría recomendarla a fanáticos del mismo; seguramente espectadores más objetivos encontraran la película aburrida y no pasaran por alto los flecos técnicos inherentes a una obra artesanal. Incido sobre el origen independiente de la cinta, puesto que pese al amor invertido en el proyecto, es evidente que el peso de la producción ha recaído en un equipo pequeño, el cual ha trabajado durante varios años en conseguir un largometraje por y para aficionados dentro de sus limitaciones.
No obstante, si caes dentro del saco de los aficionados a muerte de los slashers “old school” estás antes una renovada piedra de toque, una joya a disfrutar plenamente y en base a la que se medirán otras películas similares en próximos años.

… y si alguien se ha sentido defraudado viendo The Orphan Killer siempre puede contárselo al propio Marcus Miller en su “blog”. Seguro que sacará un minuto para contestaros como merecéis… católicos abstenerse!!

Lo mejor: Marcus Miller "El asesino huérfano"

Lo peor: Las similitudes con otros títulos anteriores, le restan un poquito de frescura.

POR: Bob Rock el 13/10/11
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Festival Sitges 2011: Día 4

Joe Cornish y las sardinas

The Last Days

Los hermanos Pastor ofrecieron un adelanto de su próxima película, The Last Days, un thriller claustrofóbico y apocalíptico que se desarrolla en las calles de Barcelona. Joe Cornish respondió a nuestras preguntas en el espacio Fórum FNAC durante un día en el que se proyectaron títulos como Another Earth, Les contes de la nuit o las españolas Verbo y Amanecidos.

Nos alejamos un poco de las salas de proyección en la cuarta jornada del Festival para asistir a dos actos inéditos: por la mañana, una presentación del próximo trabajo de los hermanos David y Àlex Pastor – directores de Infectados -, y por la tarde, un encuentro con el director británico Joe Cornish en el que le preguntamos sobre su debut con Attack the Block y otros temas. Antes había pasado por la sala Tramuntana el profesor Iroshi Ishiguro, uno de los especialistas en informática y robótica más reputados a nivel internacional.

THE LAST DAYS es el título de la nueva película de estos dos hermanos catalanes que convencieron con su debut en el largometraje en 2009 con un drama pandémico en Carriers (Infectados). Producida por Alberto Marini, guionista y productor de Mientras duermes, Para entrar a vivir o Romasanta, The Last Days cuenta la historia de unos personajes encerrados en un edificio sin posibilidad de salir al exterior debido a un repentino e inexplicable ataque de agorafobia. (Continuar leyendo).

Conoce más detalles sobre The Last Days (incluído un teaser trailer de presentación), el nuevo proyecto de los hermanos Pastor, y sobre Attack the Block de la mano de su director Joe Cornish.

POR: Samdra el 13/10/11
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Mr. Bricks - A heavy Metal Musical

Te voy a cantar una de G.G. Allin mientras te mato

Mr. Bricks Grande

Mr Bricks PosterMr. Bricks (Tim Dax) es un ex-convicto dejado por muerto en un almacén abandonado de N.Y. Shitty. Traumatizado por fuertes dolores de cabeza, causados por los restos de una bala alojada en su cerebro, comienza a poner las piezas del puzzle de sus recuerdos en orden: el cañón de una pistola, el alarido de una chica y la cara, el jodido rostro, del policía corrupto que apretó el gatillo (Vito Trigo). Todo lo que Mr. Bricks desea es encontrar a su chica desaparecida, a Scarlet (Incola Fiore), y está dispuesto a masacrar a quien quiera cruzarse en su camino. ¿Pero qué ocurriría si Scarlet no quisiera ser encontrada? El amor se transforma en asesinato en este sangriento cuento de lujuria, deseo y venganza… ¡narrado como si fuese un anti-musical de Brodway!

La productora y distribuidora Troma, si no sabes de que productora hablamos mejor que acudas a tu médico más cercano, se ha agenciado los derechos de Mr. Bricks: A heavy Metal Musical, un musical de serie Z con mucha mala baba rojiza que, además, ha sido estrenado mundialmente en primicia el pasado lunes día 10, de manera gratuita, para los afortunados asistentes a la sala Brigadoon, dentro del Festival de Sitges de 2011. Algo que nunca podremos agradecer suficientes veces al señor Lloyd Kaufman, presidente de Troma que incluso se ha reservado un cameo en este musical, véanse los fotogramas que acompañan la noticia. No es la primera vez que la productora airea un musical underground; la última vez fue con la recomendable Poultrygeist: Night of the Chicken Dead, un medio acertado intento de volver a los orígenes de la productora que nos trajera obras imperecederas de anti-arte como El Vengador Tóxico, Sgt. Kabukiman o Mutantes en la Universidad.

Un proyecto que ha sido definido, creo que algo generosamente, como un cruce entre las actuaciones de G.G. Allin y la famosa Rocky Horror Picture Show, bien merece un poquito de atención por nuestra parte. Para los que desconozcáis la carrera de G.G. Allin comentaros que fue un “punkrocker” muy polémico en Estados Unidos por llevar una vida miserable que nos regalaba a todos en sus conciertos: auto-mutilación, provocación, coprofagía, vejación, etc. Sobre todo una rabia y una violencia que impactó a muchos hasta el día de su triste fallecimiento por sobredosis en 1993. Una buena e influyente pieza del que podéis ver un documental cortesía del siempre amable Eddie Lamorgue. Aunque os prevengo: solo apto para estómagos fuertes.

Precisamente, Tom Dax, que interpreta a Mr. Bricks en la cinta homónima, comparte ciertos rasgos físicos con Allin, pero sobre todo una rara pleitesía al cuerpo que parte de su alteración, y en el caso de Dax sería el body-building y los tatuajes extremos. Desgraciadamente se nota que ha sido elegido para el papel por sus características físicas antes que por verdadera capacidad interpretativa… pero esto es cine trash, pequeño; dejemos las exquisiteces para directores albinos de Dinamarca.

Así que, sin tapujos, ya sabéis ante lo que estamos: un tributo al hardcore de los 90 y al metal de toda la vida, y a la energía que siempre ha sido su gasolina; en último termino tenéis un teaser, al final de la noticia, acompañado con una “balada” de Motörhead que le va ni pintada. Y si no sabes quienes son los Motörhead… ¿¡qué demonios haces leyendo esta noticia todavía?!

El anti-musical, la casposa respuesta de Troma a Glee y todos esos aburridos shows de Brodway que solo quieren sacar los cuartos al espectador y hacerle vomitar. ¡Pues bien! Mr. Bricks es mucho más honesta, con sus nueve números musicales solo quiere haceros vomitar, al ritmo del metal más pesado que ha perpretado su director, el debutante neoyorkino Travis Campbell.

Una bala de puro acero nacida del corazón de un amante del cine underground, y dirigida a la entrepierna de otros amantes de las emociones fuertes.

Teaser al ritmo de Motörhead

G.G Allin – Bite it you scum

Una pequeña gema punk, no apta para gente delicada.

POR: Bob Rock el 12/10/11
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The Yellow Sea

Thriller coreano con "Deja-vu" a la realidad de las fricciones entre las dos Coreas

The Yellow Sea

  • Título original: The Yellow Sea
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2010
  • Director: NA Hong-jin
  • Guión: NA Hong-jin
  • Intérpretes: HA Jung-woo, KIM Yun-seok, CHO Seong-ha
  • Argumento: Frontera entre Rusia, China y Corea del Norte. Acosado por las deudas, cerca de la miseria, un hombre acepta un contrato para asesinar a alguien. Es su último recurso para cubrir las necesidades de su familia.

LA VALORACIÓN:

83 |100

Estrellas: 4

The Yellow Sea

Na Hong-jin: “Quería reflejar las lagunas del sistema coreano”. Con esas palabras describía The Chaser, el que fue su debut en la dirección de películas. El director no es un Michael bay al uso; su uso de la violencia tiene una explicación, mas política de lo que muchos creen. Sus películas son virulentas y con mucha carga emocional. Siempre hay perdedores, más que ganadores. Es una llamada a la razón, a los problemas sociales y gubernamentales que afronta el país. En The Yellow Sea vuelve a la carga para denunciar los conflictos con sus vecinos del norte y en menor medida con China.

La gente que ha visto The Yellow Sea enseguida la ha comparado a The Chaser. Probablemente algo de razón existe en esa comparativa. El mismo director, Na Hong-jin, y los mismos actores, Ha Jung-woo y Kim Yun-seok. Dos años mas tarde repiten colaboración este genial trio, solo que con los roles de “malo y bueno” cambiados, incitan a pensar lógicamente en la película de 2007. Hasta aquí las semejanzas, aunque puedan haber comparativas en estilos y modos de visión del director, e incluir detalles vistos en The Chaser, esta The Yellow Sea se desmarca por varios motivos de su anterior obra.

The Yellow Sea es el nombre con el que se conoce al mar amarillo que se encuentra entre China y Corea, su nombre original es Hwanghae. La Zona Económica Libre del Mar Amarillo es la base central de la logística, la industria de semiconductores, de monitores y otras industrias IT cercanas a China. Esta zona económica está compuesta de 5 áreas que son Asan, Seosan y Dangjin de la provincia de Chungcheong-do y Pyeongtaek y Hwaseong de la provincia de Gyeonggi-do. El puerto de Pyeongtaek-Dangjin está diseñado para manejar la mayoría del volumen de carga que entran o salen del área metropolitana de Seúl por el mar, cumpliendo el papel de la base de intercambio comercial con China y Asia Sur oriental. Este puerto cuenta con 20 amarraderos y tiene el plan de agregar 13 amarraderos más hasta el 2015 para asegurar su función de base de logística de la Zona Económica Libre del Mar Amarillo.

En la película se repiten muchos términos de habla o jerga local que son interesantes de nombrar. Así pues, Joseon (Choson), en Corea del sur así se les dice a los norcoreanos ó a lo que tienen origen norcoreano, hayan nacido o no en ese país (no se utiliza como termino despectivo). Yeon Gil (Yanji), Cd. china que se encuentra al norte de Corea del norte, y donde residen mayormente norcoreanos inmigrantes. Es una zona autónoma de china, de habla coreana. A esa zona se le conoce como prefectura autónoma coreana de yanbian (El término prefectura ha sido usado para denominar un órgano de gobierno o área territorial). Ahjumma/Ahjusshi , se le dice al hombre/mujer que pasa de los treinta años y es de nacionalidad coreana, que aparente no sea casado/a, aún si fuera mucho mayor, ó este no aparente esa edad, vendría siendo la manera de decir Sr./Sra, pero de forma respetuosa. Aigoo, expresión equivalente a !dios mío!. Oppa/Dongseng, se le dice así a una relación de hombre/mujer, cuando uno de ellos es mucho más grande que el otro.

Como decía anteriormente, The Yellow Sea se desmarca de The chaser por diferentes motivos. En primer lugar es mucho mas pausada y emplea mucho tiempo en sus dilatadas 2 horas y 20 minutos en contar la historia de un taxista, que debido a ciertas circunstancias, acepta el encargo de matar a un hombre. Se recrea, tal vez a veces demasiado en contar su vida, sus miserias y sus problemas familiares. Es en ese segmento donde creo personalmente que mucha gente no tiene la paciencia o el agrado de ver ese tramo expresamente lento (y típico de las películas coreanas), donde se profundiza completamente en contar historias paralelas a la principal, que a veces no vienen al caso y pueden ser cansinas, aunque yo estoy mas que acostumbrado a ello y ya me lo suelo ver venir. Luego entra en la espiral del buen thriller, con mucha violencia, mucha sangre, y la película pasa de un estado de serenidad a uno donde la cámara parece transformarse al estilo Hollywoodiense de las películas de Michael Bay, y se vuelve frenética y veloz por momentos.

El guión, por otra parte tiene sus trampas. Narrada de forma realista, las calles , los aromas, la comida y las gentes que rodean las vivencias del protagonista destilan el sabor de la pobreza, de sus penurias y esos malos tragos que pasan día a día bajo el yugo de un conflicto entre países que siempre roza el limite de su erupción. La fotografía granulosa y opaca ayuda mucho a que se pueda percibir todo eso, y por ello la considero un acierto. La parte tramposa, entre comillas, seria que el director juega a veces con el guion demasiado al despiste, a las cabriolas argumentales y a ciertos giros en el devenir de protagonistas e inclusive secundarios, que a veces, si no se esta muy atento, puede despistar y sacar de la trama con cierta facilidad.

He mencionado al principio que The chaser y The Yellow Sea compartían además del mismo director, a los mismos actores principales. Evidentemente, Ha Jung-woo y Kim Yun-seok son dos actores de primer nivel, y aquí demuestran su capacidad de hacer implicar al espectador y sentir las necesidades de ambos protagonistas, uno por salir del atolladero y otro persiguiendo a sus enemigos a cualquier precio. Los secundarios están a buen nivel también, aunque decir que chirrían algunas actitudes en el devenir de la cinta.

El caso más flagrante es la ineptitud policial en la persecución del protagonista. No solo emplean sus armas en pocas ocasiones, si no que acusan una falta de acierto alarmante. Peor aún están para echar una carrera y echarle el guante a su presa. Nunca son capaces de alcanzarlo y si lo hacen les entra mantequilla en las manos y se les escapa de nuevo. Con los malosos de turno pasa algo parecido, son bastante torpes y entre 4 o 5 no son capaces de capturar y abatir a su presa, ni con balas ni con armas blancas o tuberías, hachas y utensilios tan raros como huesos resultantes de acabar de comer y usarlos para atacar. El jefe ya es otra cosa, es más listo, más rápido y más eficaz en su propósito; que lo consiga o no ya es cosa que se desvela al final de la película y que es el momento cumbre de acción de la misma.

Toca mencionar que en una entrevista que le hicieron al director, después de la aclamada The chaser, comento a la pregunta de que en esta se retrataba con dureza la ineptitud policial, su respuesta fue: “Es cierto. En The Chaser quería reflejar efectivamente las lagunas del sistema. Durante los tres meses que dediqué a investigar los casos reales que inspiraron la película, me percaté de la ineficacia y los errores de los métodos policiales. Aquello que muestro en el film no deja de ser la cotidianidad de cada día.” Curiosamente, cuando la película se estrenó en Corea el país se tambaleó ante el asesinato de unos niños y muchos trazaron terribles similitudes entre ese acto atroz y los acontecimientos narrados en “The Chaser”. Podemos apreciar que era a propósito esas formas de actuación policiales, aunque a mi gusto son demasiado y excesivamente ineficaces.

The Yellow Sea es otra excelente película al nivel de The chaser, pero de diferente factura en el postulado de la trama , con un ritmo más pausado en su primera parte, y más exacerbado en su segunda. Muy violenta , con sus pros y alguna contra. Narrada inteligentemente con mucha habilidad , aunque se explaye en demasía en contar asuntos que no son necesarios y hace que se alargue tal vez demasiado una película que en 2 horas hubiera entrado más diligentemente.

Lo mejor: Que su director siga en estado de gracia y nos cuente otra gran historia en otra gran película. El nivel actoral principal es altísimo. Lo acertado de su fotografía. Las excelentes orquestaciones en los momentos de lucha y persecuciones.

Lo peor: Se recrea algo mas de la cuenta en contar partes que no son tan necesarias y que alargan un poco la película. la ineptitud policial a veces es exasperante.

POR: Mr. Zombie el 12/10/11
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COMENTARIO/S
 

The Caller

¡Vaya factura de teléfono que te va a llegar este mes nena!

The Caller Póster

  • Título original: The Caller
  • Nacionalidad: UK/Puerto Rico | Año: 2011
  • Director: Matthew Parkhill
  • Guión: Sergio Casci
  • Intérpretes: Stephen Moyer, Rachelle Lefevre, Luis Guzmán
  • Argumento: Una chica se muda a un nuevo piso después de un divorcio tortuoso. Pronto empezará a tener llamadas bastante inquietantes.

LA VALORACIÓN:

63 |100

Estrellas: 3

The Caller Grande

Suena el teléfono en tu nuevo apartamento el primer día de tu estancia. Una mujer histérica al otro lado de la línea empieza a chacharear sobre dónde esta su marido y quien coño eres tú a golpes de chillido. ¿Qué haría una persona normal en esta situación? Una personal normal no sé, pero yo le seguiría un poco la conversación. Ya sea por aburrimiento o por cotilleo.

Precisamente es lo que hace Mary Kee (Rachelle Lefevre), escucharla y darle un consejo. Pero ¡ay amigo! Ten mucho cuidado qué consejos das y más cuidado aún a quién se los das porque antes que dar consejos a nadie es mejor arreglar los propios problemas que uno ya tiene en casa.

Y este problema tiene un nombre, Steven (Ed Quinn), su ex marido. Un hombre que con su sola presencia ya te inquieta y aun más cuando sale su personalidad de macho alfa violento. Pero suerte que también hay buena gente, y ahí entra su nuevo vecino, el señor George (Luis Guzmán) y también el guaperas de turno, John, que de seguro que los fans de True Blood lo vais a reconocer enseguida.

Hasta ahí los personajes principales, solo nos faltaría quién está detrás de la línea de teléfono. Su nombre es Rose y lo único que quiere es tener una amiga. Y mira por donde que el marrón, porque es un marrón, le ha tocado a Mary.

Como siempre, aviso. Si no sabes nada de la trama deja de leer ya que se me es difícil hablar de ella sin destripar lo que sería su principal sorpresa de la trama, aunque intentaré no destripar el final.

El tema que toca la película es un tema muy interesante, de largo debate y de grandes contradicciones. Regreso al futuro, Terminator, Frequency, Timecop (de las mejores de Van Damme), El Efecto Mariposa, Donnie Darko, Triangle… todas ellas tocan el mismo asunto: El continuo-espacio-tiempo. Personalmente la mejor explicación dada es la que le da Doc a McFly en Regreso al futuro 2, explicándole el desdoblamiento del tiempo, sus causas y las realidades alternativas que se producen en una pizarra, en plan dummie, pero aún así quedan miles de incógnitas que resolver ya que como he dicho hay tantas posibilidades que ni siquiera sabría decir si es por el tiempo o por el espacio, e incluso por ambas.

En The Caller su argumento se basa precisamente en esto, entre la conexión del pasado y el futuro pero partiendo que tal argumento se da a entender tan deprisa que no da tiempo a dar juego a ninguna otra posibilidad de misterio y ¡si es que además utilizan ya algunas escenas de películas mencionadas anteriormente! su originalidad es cero.

Por tanto personajes que podrían haber dado más de sí, como su ex marido, quedan desde un primer momento en un segundo plano solo dándonos falsas alertas durante todo el metraje a través de sombras de siluetas de alguien vigilando cada movimiento de nuestra protagonista. Eso sí, muy inquietantes.

Otro personaje prescindible es el del vecino George, ¿sería un Deus Ex Machina?. Su función es la de cortar flores y… y ya está. ¿Desaparece? Bueno alguien tiene que hacerlo para dar un poco de chicha al asunto. Pero a parte de eso…

Así que la parte de este personaje me ha parecido bastante horrible, como horrible la explicación que le da su nuevo amiguete (en plan Doc) a la chica, en un bar y e una servilleta, explicándole las posibles realidades paralelas que han ocasionado sus consejos.

Mierda, lo siento, pero lo he encontrado tan mal explicado y con tan pocas ganas de tocar el tema principal que nos ocupa (el maldito espacio-tiempo) que al final solo opté por disfrutar de la atmósfera, de la tensión de cada llamada y de gozar de Lefevre, que las preguntas que me pudiera ocasionar la película se desvanecieron en el acto, no buscando ni los posibles fallos (en todas estas películas hay fallos, TODAS), ni nada más que no sea pura diversión, y mira por dónde que me lo he pasado bastante bien.

Solo me falta hablar de Rose, la telefonista. ¿Quién es en realidad? ¿Qué quiere a parte de la amista de Mary? ¿Seguirá los consejos que le ha dado ésta? Bueno, eso será mejor que lo acabéis averiguando vosotros mismos.

Como las películas no se hacen solas acabaré nombrando a los actores y director The Caller, que aprovecho para quien todavía no lo sepa que se proyectó en el Festival de Sitges de este año. Para saber un poquito de su director os invito ver la ficha que puso a disposición el Festival ya que es un director desconocido para mí.

De los que sí puedo hablar es de Rachelle Lefevre, cuya incógnita tengo de porque cojones la sacaron de la saga Crepúsculo con lo guapa y buena actriz que es, curtida en la televisión. Y como siempre digo ole sus cojones por mostrar sus encantos en The Caller. Luego tenemos ya al veterano Luis Guzmán y veterana Lorna Raver (Drag Me To Hell), al chupasangre Stephen Moyer y a Ed Quinn al cual lo recordaba por House of Dead II y Starship Troopers 2.

Lo mejor: El tratamiento de la imagen, ver a Lefevre y la intriga de las primeras llamadas.

Lo peor: La ya poca originalidad de las pelis espacio-tiempo, un final muy forzado

POR: Blanch el 12/10/11
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Psycho Street

Al final todos volvemos a casa

Psycho Street Grande

Psycho Street PosterPsycho Street es una antología de cuatro historias de horror. El primer segmento, “Come On Down” (dirigido por _Arthur Cullipher y Patrick Desmond), está protagonizado por la incombustible Tiffany Shepis (She Wolf Rising, The Violent Kind, 12/24, The Frankenstein Syndrome), nuestra querida “scream queen” cuya producción haría enrojecer al mismo Roger Corman. Este segmento será el nexo de unión entre los otros tres cuentos que, por otro lado, no tienen nada que ver entre ellos porque han sido rodados por diferentes equipos y en diferentes momentos; habiéndose reunido en un solo paquete gracias al dudoso esfuerzo de la productora Muscle Wolf y R Squared Films. Estos tres segmentos son: “Hypochondriac” (de Pete Jacelone), “No Rest for the Wicked” (dirigido por Raine Brown y Jeremiah Kipp) y “Lewis” (de Anthony G. Sumner), y del cuál pertenecen la mayoría de imágenes que acompañan a esta noticia.

No esperéis cine de calidad, la Shepis vuelve de lleno al terreno más trash, porque al final todos volvemos a casa. Al menos eso esperamos, o a nuestro querido Joan, uno de los seguidores más fieles de la Shepis que conozco, le daría un ictus. Así que de nuevo tenemos a la bella morena entre despelotes, sangre por doquier, valores de producción de andar por casa; solo para ejercer de nuestra anfitriona, mientras se deleita contándonos truculentas historias de miedo y sexo que bien podrían haber salido del canal Playboy a juzgar por el desfile de bellas mujeres y tíos mazas. No en vano, la infame productora Muscle Wolf aporta a muchos de sus actores: una manada de cachas que harán las delicias de las amantes de las tabletas de chocolate. Para que nuestras lectoras y amigas no se quejen de que esto a veces más que un portal de cine de terror parezca la mansión Hefner, y es que ya conocéis de la principal obsesión masculina, pues aquí os dejo el link de la productora, agarrad el babero…

En definitiva, y para no engañar a nadie, pura serie Z cuyo trailer, jodidamente largo, no esconde cual es su público potencial, ni lo inofensivo de su propuesta. Ya estrenada en circuitos festivaleros, sirva de ejemplo para aquellos que nos vamos quejando del aparente resurgimiento de las cintas de segmentos, y de su baja calidad por lo general (Slices of Life – del mismo director que el cortometraje “Lewis” -, Little Deaths, Deadtime Stories )… que a veces nos quejamos de vicio. “¡Hiiee, heiiie, heeiii!”, que diría el entrañable Guardian de la Cripta.

POR: Bob Rock el 12/10/11
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Chromeskull: Laid to Rest 2

Slasher minimalista

Chromeskull Laid to rest 2

  • Título original: Chromeskull Laid to Rest 2
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Robert Hall
  • Guión: Kevin Bocarde, Robert Hall
  • Intérpretes: Thomas Dekker, Mimi Michaels
  • Argumento: Chromeskull parecía haber muerto en la primera parte, pero un equipo especializado le atiende para que pueda seguir con su matanza...

LA VALORACIÓN:

65 |100

Estrellas: 3

Laid to Rest 2: Chromeskull

No es la máscara lo que asusta, es el rostro detrás de la máscara.

Chromeskull es el enésimo asesino enmascarado que ha rondado en los últimos años por las pantallas de nuestras teles. Sus andanzas, en “Laid To Rest”, del mismo director que ésta, su secuela, Robert Hall, constituyeron un ejemplo de algo que podría llamarse el Slasher Minimalista: poca historia, pocas motivaciones, sin apenas un asidero narrativo más allá de un asesino con una máscara cojonuda capaz de aparecer en cualquier lado y montar una orgía de cuerpos desmembrados en un abrir y cerrar de ojos. “Laid To Rest” apenas sí tenía una localización geográfica, lo que acentuaba su sensación de pesadilla, con un acertado retrato de los lugares en los que tenían lugar los crímenes: descontextualizados, aparentemente estancias vacías alejadas de cualquier lugar civilizado, pero siempre con un componente claro: la frialdad, la deshumanización, el metal grisáceo y cromado.

“Laid To Rest 2” sigue con esta estela. Comienza exactamente donde acababa la primera, en el lugar de los últimos crímenes, y tomando el punto de vista de Preston (Brian Austin Green, sí, el David de “Sensación de Vivir”), mano derecha del asesino cuyo rostro descubríamos al final de la uno. Eso sí, ahora, como en toda buena secuela de manual, el equipo ha aumentado: a sus filas se unen Spann (la scream queen Danielle Harris) y, a modo de guiño macabro, pues moría asesinado en la anterior, Jonathon Schaech, en el papel de Sells. Y, por supuesto, retoma al sufrido Tommy (Thomas Dekker, “Pesadilla en Elm Street 2010”), que se hace cargo de la chica desmemoriada de la anterior. Eso sí, introduce una nueva víctima, Jess (Mimi Michaels) y da alguna información más sobre quién es Chromeskull y por qué tiene un séquito a su servicio.

La primera hora de película es apasionante. Al igual que su predecesora, tiene una energía terrorífica arrolladora. Va directa al grano, sin entretenerse en momentos muertos, algo que parecen haber aprendido los mejores slashers de esta primera década del siglo XXI (con “The Orphan Killer” a la cabeza). Me refiero a que este tipo de slasher, en el que lo mejor es que la excusa narrativa sea mínima para centrarse desde el primer momento en lo que interesa, ha existido desde los ochenta; la diferencia es que, en los de hace treinta años (treinta años, señores, viendo a asesinos de rostro cubierto matando a adolescentes!!!!) parecía que el miedo a romper la fórmula les obligaba a dedicar cuarenta minutos de metraje a retratar unos personajes (generalmente mal escritos) mientras que, ahora, asistimos impávidos a una sabiduría narrativa muy superior: en dos escenas, están descritos los rasgos principales de un chico o una chica que, por otro lado, lo que quieres es ver en acción, no descubrir su pasado y sus inquietudes, a no ser que jueguen un papel importante. Vale, es cierto, todo esto tiene una parte muy negativa: la práctica inexistencia de una historia reduce considerablemente el alcance que pueda tener la peli fuera de las fronteras del género y sus más fieles seguidores. Pero, oigan, con la comedia romántica sucede lo mismo y se estrenan todos los años en mil cines de medio mundo. Así que, complejos fuera.

Como decía, Robert Hall sabe lo que se hace. Busca una víctima nueva, Jess, que vive en una casa aislada en una montaña; Tommy vive en un bajo de una calle aparentemente suburbial: de nuevo, todo está tan descontextualizado, y con una narrativa extrañamente fragmentada, sin solución de continuidad espacial que, lo que en otras películas serían problemas de casualidades, o incoherencias temporales, aquí se vuelven pesadillescos rasgos de una obra donde el único fin es el que es: la sensación de inseguridad y asedio constante. El vídeo digital, que tanto perjudica al look de otras películas de presupuesto limitado, aquí está jugado siempre a favor: iluminaciones saturadas, noches, hiperabundancia de primeros planos y planos detalles… las claves del terror más clásico resultan ser la manera más elegante y razonable para grabar una película de serie B. Porque el grueso del presupuesto se lo han llevado, sin ningún género de dudas, los efectos de maquillaje. Puede que las escenas de crímenes no sean muy espeluznantes –de hecho, van bastante a saco, probablemente a sabiendas de que tienen clima general durante todo el metraje, y no lo necesitan para los momentos puntuales-, pero sí son impactantes y gráficas, y con un nivel más que aceptable de hemoglobina y carne. Y algunas de las armas del asesino son flipantes.

En el tramo final, la cosa pierde un poco de intensidad, volviéndose algo más convencional. El número potencial de víctimas aumenta, convirtiendo los últimos veinte minutos más en un tiro al pato que en un ejercicio de tensión. Surge una rivalidad entre dos personajes que tampoco sirve para mucho más que todo lo anterior; o sea, se trata de ofrecer una víctima más. Y despacha a un personaje principal de un modo un tanto pobre. Esto último es coherente con el afán desmitificador de la película, pero no acaba de encajar bien. Además, se producen un exceso de explicaciones sobre la situación que rodea a la figura del asesino que empobrece unos apuntes que, hasta ese momento, eran bastante inquietantes. Y, sobre todo, Robert Hall comete pecado capital, el mismo que cometieron en su momento sagas como “Viernes 13” o “Pesadilla en Elm Street”: intenta convertir a su asesino en estrella, sacándolo a la luz pública. Sinceramente, y esto es una apreciación personal, prefieron que lo oscuro se mantenga en las sombras.

Aún así, Robert Hall y su legado terrorífico consiguen los suficientes méritos como para ser tenidos en cuenta. Como se dice en la película, “no es la máscara lo que asusta, es el rostro detrás de la máscara”. Y Robert Hall lo enseña. ¿Osadía o chulería? Rara vez la cara de un psicópata está a la altura de sus actos, y “Laid To Rest 2” no es una excepción. Por el contrario, en los mejores momentos de la película, nos trasladamos a una especie de lugar de pesadilla, a pesar de estar localizado en Miami, en el que se puede disfrutar, y mucho (en este sentido, pocas pelis consiguen un nivel de abstracción tan bizarro como su predecesora o la clásica “Phantasma”, de Don Coscarelli, donde la lógica es, una vez más, la de la pesadilla, no la de la historia narrativa). Por tanto, sí, claro que recomiendo esta película. Es entretenida, tiene buen clima y no hay que desconectar el cerebro para verla.

Lo mejor: Gran parte del trayecto es divertidísimo e inquietante.

Lo peor: El exceso de explicaciones sobre la organización y sus fines... sin que eso signifique que se explica algo.

POR: Manu el 12/10/11
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Thale

Cuidado con la chica guapa de la película poque esconde rabo

Thale

ThaleEl folclore escandinavo da mucho juego. Si el pasado año pegaron muy fuerte Rare Exports (que llegó a alzarse con el premio a la mejor película en la pasada edición del Festival de Sitges) y la excelente Troll Hunter (presente en la actual edición del Festival); este año le toca el turno a Thale, producción Noruega dirigida por Aleksander Nordaas que tiene por protagonista a una Huldra.

Y supongo que todos aquellos que no seais eruditos en cultura y folclore escandinavo ahora mismo os estareis preguntando qué narices es una Huldra. Pues bien, aprovechando que acerca de Thale, la película, no he encontrado apenas información, aprovecharé este espacio para adentraros en el misterioso y fascinante mundo de las Huldras (eso sí… tras la pertinente – y necesaria – consulta a esa fuente inabarcable de sabiduría virtual – a la que un servidor siempre mira con un cierto grado de desconfianza – llamada Wikipedia).

Las Huldras eran seres que vivian en el bosque y que tomaban el aspecto de una bellísima mujer con cola de vaca y una espalda con la forma y la textura de un tronco podrido. La Huldra solía esconder su cola al acercarse a los hombres con el objetivo de seducirles y mantener relaciones sexuales. Si la Huldra quedaba satisfecha tras una buena ración de mete-saca (no… esto no aparece en la wikipedia), el hombre recibía una recompensa. Y si una Hundra lograba contraer matrimonio con un humano, aquella perdía definitivamente su cola y se convertía también en humana. Pero si durante el matrimonio la Huldra sufría malos tratos, el monstruo renacía y su venganza podía ser terrible.

En fin, todo este rollo para anunciaros la existencia de una película noruega titulada Thale, de la que únicamente conocemos su primer teaser trailer, y que vistos los precedentes de cine de horror escandinavo… la cierto es que promete. Os dejo con el trailer de Thale… ya os adelanto que a la chica del trailer no le vemos la cola.

POR: Joan Lafulla el 12/10/11
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Festival Sitges 2011: Día 3

Las lágrimas de Balagueró

jaume_balagueró_premi_sitges_2011Jaume Balagueró recibió el premio Màquina del Temps en un Auditori abarrotado para asistir a la proyección de la última obra del cineasta leridano, Mientras duermes. Xavier Gens desveló en rueda de prensa que a menos de una semana de empezar el rodaje se quedaron sin presupuesto. Joe Cornish y su Attack the Block diviertieron al respetable con una mezcla de “Super 8 + 8 Millas”.

El director francés Xavier Gens hizo acto de presencia en la Sala Llevant del Auditori (espacio donde tienen lugar las ruedas de prensa) acompañado por Michael Biehn, su mujer Jennifer Blanc y el actor Iván González, un día después del pase de THE DIVIDE en el Auditori. Con un inglés marcadamente afrancesado, Gens comentó que en un primer momento no estuvo muy convencido de la primera versión del guión: “Me pareció un slasher más sobre un grupo de personas encerradas en un sótano. Les dije que aceptaría dirigir la película con la condición de que me dejaran reescribir el guión, de la historia original solo conservé los personajes”.

El rodaje se llevó a cabo en un lugar muy frío de Canadá, a unos 13 grados bajo cero que no permitían estar en el exterior durante más de 2 minutos, y en unas circunstancias económicas complicadas. A una semana de empezar el rodaje, informaron al director de Frontière(s) de que le retiraban la financiación, y si la película pudo llegar a filmarse fue gracias a la aportación inesperada de los padres de un meritorio de producción. (Continuar leyendo).

Conoce más detalles The Divide, la presentación de Mientras Duermes, la entrega de La Màquina del Temps a *Jaume Balagueró, y *Attack the Block pulsando el siguiente enlace.

POR: Samdra el 10/10/11
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Sint

Estas Navidades carbón y cabezas cortadas

Sint Póster

  • Título original: Sint
  • Nacionalidad: Holanda | Año: 2010
  • Director: Dick Maas
  • Guión: Dick Maas
  • Intérpretes: Huub Stapel, Egbert Jan Weeber, Caro Lenssen
  • Argumento: Cada 5 de Diciembre, si hay luna llena, el cadáver viviente, que es el verdadero “Sint Niklas”, se presenta por las calles de Ámsterdam para repartir sus particulares y sangrientos regalos.

LA VALORACIÓN:

66 |100

Estrellas: 3

Sint Grande

5 de Diciembre, luna llena, Ámsterdam, nieve. Y cuando todos los ciudadanos esperan la llegada de Santa Claus y sus regalos… ¿Todos? No, todos no. El detective Goert es el único que conoce, y de primera mano, la terrible maldición que se oculta tras la bucólica leyenda del gordo de rojo. Pronto las calles se tiñen de sangre, ni siquiera los niños están a salvo y es que el peaje por los pecados de la ciudad es un precio caro de pagar.

Sint representa el curioso regreso, al cine de terror, de uno de los escasos directores holandeses que se ha arriesgado sin prejuicios con el género. Estamos hablando de Dick Maas, un cineasta con clara vocación comercial y cuyos productos siempre han tenido los tres ojos puestos en la internacionalización. No en vano es responsable de la película de terror holandesa más exportable: Amsterdamned (1988), cinta que merece una revisión aunque solo sea por lo extraño de su desarrollo. Pero esa capacidad para crear obras terroríficas aptas para el público variado no se detiene aquí, Maas está detrás de otra obrita menor, pero nada desdeñable, como El Ascensor (1983) y la infame saga cómica de Los Flodder, un raro subproducto de paletos holandeses conocido a lo largo y ancho del planeta.

Como veis estamos ante una figura peculiar por su tendencia natural a realizar malabarismos tanto con el terror como con la comedia, incapaz de olvidar que el cine es negocio y que la patria vive en la sangre: creo que es destacable la influencia de los paisajes urbanos de Ámsterdam dentro de su filmografía, y Sint no es una excepción, es más, la famosa ciudad holandesa se convierte en parte integral de su avance siendo el “personaje” más destacable junto al cadavérico San Nicolás. Tampoco es un dato menor que el propio Maas se encargue de la redacción del libreto, de la banda sonora, de producir y de muchas cosas más; dándole esa obsesión por el control un remoto tono de autor, casposo – eso sí –, a todo el metraje.

Su regreso, tras años dando tumbos en proyectos intrascendentes, si bien no supone una salida triunfal por la puerta grande, representa una alegría y raro divertimento para los aficionados descerebrados y más apegados a lo que sería la serie B clásica con claras influencias de “la era del video-club”. Producto de consumo rápido que se nos vende como una comedia negra cargada de gore y humor ácido pero que finalmente se queda en una película de terror adolescente marcada por unos altibajos en el ritmo importantes.

No obstante, destaca la realización cuidada de Maas, muy enfocada de cara a la galería; entendiendo el cine de terror como un entretenimiento sangriento alejado de conceptos trascendentales o lecturas idólatras. Porque cuando destaca Sint, y únicamente lo hace en estos momentos, es cuando se centra en representar gráficamente los asesinatos y horrores que trae, cual presentes navideños, nuestro macabro “Papá Noel”; atrocidades hilvanadas a través de los consabidos interludios, bastante descafeinados y caóticos, protagonizados por jovencitos imbéciles, un detective atormentado y policías que de incrédulos resultan más tontos que los universitarios (¿?) a proteger. Y aunque se deje notar el humor ácido que tanto se ha publicitado, o bien no funciona o está tan plagado de tópicos (atención a ese final “conspiranoico”, ¿alguien se ha reído?) que de previsible aburre.

“Sint” (“Santo” en holandés) se titula la cinta que nos ocupa, en clara referencia a su figura principal: “San Nicolás”, que como muchos sabréis es parte fundamental, y origen, del mito (o como quieran venderlo las grandes corporaciones) de “Santa Claus”. En resumidas cuentas, no vaya usted de viaje turístico a Ámsterdam por Navidad y, tras salir de un “coffeeshop”, toque las narices a los lugareños señalando lo poco que se parece la figura de San Nicolás a la de Papá Noel. Y así, en base a este personaje histórico (acudan a su wikipedia más cercana para información adicional), Maas reinterpreta la leyenda aportándole los ingredientes necesarios para justificar la creación de una cinta de horror a la antigua usanza: Nuestro querido Santo ya no es el obispo que ayudaba a los pobres, si no un tipo con traje de prelado, eso sí, truculento y casi con tendencias pedófilas, el cuál junto a sus compinches españoles – los “hombres negros”… ¡pero cómo te lo fumas Dick! – se dedica a arrasar aldea tras aldea hasta que a unos pueblerinos medievales estándares se les hincha la aorta y deciden achicharrarlo, junto a sus alegres españolitos, dentro del barco pirata desde donde perpetra sus ataques a los poblados. Pero el mal no se erradica tan fácilmente, y la pira humana es solo el principio de una maldición que nos devuelve a San Nicolás, más cabreado a medida que pasan los siglos, cada 5 de Diciembre que hay luna llena.

Y tras la soberbia presentación de esta premisa, y un sub-prólogo, no menos soberbio, narrando la causa de la amargura que atenaza al detective Groer, nos encontramos con “otra película más de terror”. Esta frase aparentemente inocente esconde la verdad y nada más que la verdad de la serie B que hoy nos ocupa. Como ya comentaba previamente, casi todas las escenas donde los “hombres negros” (no afiliados a ninguna franquicia de Will Smith) o Sint Niklas no son los protagonistas, en primer plano u “off the record”, son bastante aburridas, todo gracias a unas actuaciones acordes con los personajes perpetrados por el guión: cartón piedra risible. Bueno, siendo justos no voy a negar que los actores maduros realizan interpretaciones acordes a su bagaje, siendo Bert Luppes (el detective Groer) uno de los pocos que de la talla por mucho que su personaje se vaya volviendo tan exagerado que pierda cualquier viso de realismo.

Así vivimos nuestra aventura en Ámsterdam: una breve escena de sádico asesinato /loca persecución/chimenea amenazante que entretiene lo suyo – gracias a un puesta en escena hábil y unos efectos especiales que comúnmente destacan para bien, a pesar de contener mucha infografía – para continuar con otra escena, desgraciadamente más larga, donde se intentan desarrollar unos personajes “indesarrollables” o avanzar la investigación de la policía o dar unas respuestas, de juzgado de guardia, a la presencia de nuestro “Papa Noel” cabreado. Todo esto hasta su inevitable conclusión, que afortunadamente llega bastante rápido dado lo ajustado del metraje, que en la más fiel tradición de la serie B resulta cutre y divertida a partes iguales, abonando el terreno para segundas partes.

No nos engañemos, Sint funciona porque el diseño de los malos de la función ha dado en la diana (para darle de comer a parte es lo del barco pirata, pero como forma parte de la leyenda de Sint Niklas, un servidor no dirá nada más al respecto) y porque los nudos de la trama se desenredan con decisiones dudosas o justificaciones tan traídas por los pelos (vale, había prometido no decir nada más, pero insisto en el explosivo desenlace náutico) que a los devoradores de basura fílmica nos es imposible no simpatizar con la propuestas de Maas. Amén de otros detalles de producción que están a la altura aun sufriendo altibajos constantes: ocasionalmente la dirección parece del propio David DeCoteau y, sin embargo, otras es espectacular (atención a la persecución que se marca Sint Niklas y su séquito de raperos… digo de “hombres negros”). Altibajos extrapolables a la música, la fotografía y hasta decorados.

Por todo lo comentado cuesta pronunciarse y recomendarla abiertamente, e imposible es definirla como una buena película; pero tiene algo: un desenfado, un malo cabrón al que se echa de menos en más escenas y eso que él y su “troupe” dejan victimas por doquier (decisión argumental acertada porque la dosificación de su figura la hace más especial), unos personajes principales ridículos (y graciosa carne de cañón por ende), una ambientación interesante (gracias a la de por si interesante Ámsterdam), la dosis suficiente de burradas y algún toquecillo de humor (anticristiano, por supuesto) que anima descaradamente el cotarro. Pero que nadie se deje engañar, el regusto agridulce es la sensación que nos deja al concluir su metraje.

En su sentido más amplio sería imposible aprobarla, pero su misma superficialidad la hace apetitosa desde el primero momento. ¿Qué más dan sus fallos arguméntales? Estamos ante una serie B, señores, y el séptimo arte se pervierte para un divertimento que hará las delicias, sin duda, de los afortunados que la puedan visionar en pantalla grande. Desde luego, frente a cintas de parecida intencionalidad, (a bote pronto diría – aunque os parezca cogido por los pelos del bigote – “Sé lo que hicisteis el último verano”) sale ganando sin lugar a dudas.

PD: No os preocupéis por los niños malos que han “desaparecido” a manos de San Nicolás. Según la leyenda, tiene planeado llevárselos a España, para lavar sus pecados en la próxima conferencia episcopal.

Lo mejor: Sint Niklas y sus "hombres negros made in Spain"

Lo peor: Un ritmo que sufre demasiados altibajos y unas actuaciones demasiado malas hasta para ser graciosas.

POR: Bob Rock el 10/10/11
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