El esperado regreso de Victor Crowley
Hatchet lo consiguió. Con Victor Crowley de brutal maestro de ceremonias, Hatchet nos sumergió en un slasher de vieja escuela en el que se daban cita – con acierto – la acción, el gore y el humor. En realidad la fórmula era, aparentemente, sencilla. Pero la experiencia nos dice que lograr, a estas alturas, un retroslasher que convenza a un gran número de aficionados al subgénero con una mezcla de gore, humor y argumento rotundamente intrascendente, es un objetivo que se puede calificar de cualquier manera menos sencillo.
No tuvimos que poner a prueba nuestras dotes adivinatorias para augurar la gestación de una inminente secuela en la que Victor Crowley volviera a las andadas. El éxito cosechado por Hatchet hizo de su secuela una apuesta ganadora. Cuatro años tardó en llegar Hatchet 2, y la confirmación de que el propio Adam Green, responsable de la primera entrega de la serie y recién salido de su excelente survival Frozen, unido a los problemas que Hatchet 2 tuvo con la censura norteamericano debido al exceso de violencia; eran excelentes noticias para todos los aficionados que esperábamos impacientes el regreso de Crowley.
Lo mejor: Victor Crowley y el gore.
Lo peor: La pérdida considerable de diversión y entretenimiento respecto al Hatchet original.