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Life after Beth

Como ser zombi y no morir en el intento

Life after Beth

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Life after Beth

Las comedias sobre zombis son algo habitual en esta última década. La pionera Shaun Of The Dead (en España “Zombies Party”) mostró cual debía ser el camino acertado para que la combinación entre muertos vivientes y carcajadas funcionase con soltura y solvencia. Muchos títulos han desfilado por los últimos años intentando, con mayor o menor acierto, mostrar el aspecto más cómico de cómo ser un zombi divertido y morir en el intento. Life After Beth, la película que hoy nos ocupa, es una más de este tipo de comedias ciertamente ya muy vistas, y toca saber si vale la pena dedicarle un visionado para descubrir si es capaz de ser divertida y entretenida a partes iguales o si es tan solo otra película oportunista que intenta aprovechar el filón del subgénero zombie comedy.

La película de Jeff Baena tiene un buen inicio y durante su primera hora es francamente entretenida, contando con una historia que te mantiene atento y enganchado. No se dan muchas explicaciones del porqué la novia del chico, Beth, ha regresado de entre los muertos sin tan siquiera darse cuenta de en lo que realmente se ha convertido. Los padres, empujados por su religiosidad y su fe en el poder de Dios, creen que ha sido un milagro y que su hija ha resucitado como lo hizo Jesucristo en su momento. El novio, sin embargo, recela, ya que el comportamiento de Beth se va asemejando, poco a poco, y cada vez más, al de un zombi. El carácter de la chica se vuelve cada vez más agresivo, su cuerpo muestra signos de empezar a descomponerse y, ciertamente, su apetito se torna más audaz y carnívoro a cada día que transcurre.

Lo mejor: Aubrey Plaza. El humor sano que destila.

Lo peor: La última media hora. Un guión no del todo pulido y una falta de más leña al fuego que hace que se vaya apagando la película antes del final.


The Midnight After

De perdidos al rio… ¡o al autobús!

The Midnight After

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

The Midnight After

Lo nuevo del prolífico director hongkonés Fruit Chan es The Midnight After, y lo cierto es que se trata de una película con muchas deficiencias, demasiado insulsa y esperpéntica, y que no sabe muy bien como encasillarse a sí misma en un género, tocando varios de refilón sin postularse en ninguno en concreto. Definitivamente esta odisea en el autobús de paradas que es The Midnight After, hace aguas por todas partes. La película no empieza mal, pero de una manera excesivamente rápida empiezan a sucederse los devenires de varios de los protagonistas, y la historia no tarda en caer en la ofuscación y el desánimo cuando ves que todo acaba desembocando en un desmadre más propio de una comedieta hollywoodiense que de en un film de horror con tintes de survival como se supone que debería ser The Midnight After.

No voy a contar nada de la trama, pero más por lo aburrida que resulta que por no destripar nada de la misma. El resumen, más o menos, sería que David Bowie tuvo la culpa del desastre; o mejor dicho, que en una de las canciones más míticas del camaleónico y mítico cantante se descifran, como si de una especie de jeroglífico se tratase, las claves de la desaparición de la humanidad en un futuro venidero. Los usuarios del autobús urbano protagonistas de The Midnight After acaban dando con la tecla para resolver el enigma, olvidándose por completo de buscar más supervivientes, buscar ayuda en la tecnología, intentar consultar otras fuentes de información, etc. Por supuesto no vamos a resolver por nuestra cuenta el misterio, aunque las calles de repente se han vaciado…, no hay ni Dios por aquí, ni por allá.

Lo mejor: Si la has aguantado hasta el final, ¡apúntatelo como lo mejor!

Lo peor: Todo el conjunto es un despropósito, no se salva apenas nada.


Wyrmwood

Australian zombie rules

Wyrmwood

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Wyrmwood

Wyrmwood es una serie B australiana de muy escaso presupuesto. De hecho, sus dos creadores, los hermanos Kiah y Tristan Roache-Turner, comentaron en el Auditori que habían podido rodar la película con el dinero prestado de sus padres. Tiene mucho mérito - y eso resulta evidente, una vez vista la película – el buen uso que han hecho de ese escaso dinero, porque precisamente Wyrmwood escapa de la categoría Z gracias a sus buenos recursos fílmicos. Destaca una fotografía muy acertada que ayuda a que prácticamente no notemos que la película es prácticamente amateur. Y es que todo en general raya a muy buena altura, con actores poco o nada conocidos pero bastante mesurados en sus roles, mucha violencia explícita, ciertos guiños humorísticos que funcionan a la perfección, y una trama bastante sugerente en su conjunto, aunque no todo lo hilvanada que hubiese sido deseable. De ser así, de haber corregido estos pequeños defectos en la trama, sin duda la película hubiera ganado algunos enteros; aunque el conjunto, de por sí, sea lo suficientemente bueno y atractivo para que el visionado de Wynwood acabe resultando simpático, entretenido y hasta agradable.

La historia que cuenta Wyrmwood es lo de menos. De hecho no contaré nada acerca de ella, porque ciertamente es muy básica, trillada y rebosante de topicazos de las películas zombis. La base es una road-movie que trascurre por páramos y parajes de una frondosa Australia asolada por una pandemia zombi de la que no se nos dan demasiados detalles. Pero eso es algo que suele ser habitual últimamente. No se necesitan demasiadas explicaciones para colarnos una epidemia zombi, o las pocas que existan nos las revelan una vez iniciada la plaga, para ahorrar tiempo y esfuerzo en contarnos un origen para la causa. No es necesario, en Wyrmwood ya entras de lleno en la batalla por la supervivencia, y estando enfrascados en defendernos de los zombis poco nos importa qué diantres hacen allí.

Lo mejor: No escatima violencia y la solvencia de la película a pesar del escaso presupuesto.

Lo peor: Una película destinada a circuitos indie y festivales, que difícilmente verá la luz en ámbitos más accesibles. Explota un cine ya demasiado trillado, como es el de las pelis de zombis.


Kristy

No lleves libros al cole... lleva pistola y bates de béisbol

Kristy

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Kristy

Kristy es la segunda película del director Oliver Blackburn, tras la intrascendente Donkey Punch. Justine, una joven universitaria, estudiante y trabajadora, que decide quedarse en el campus durante las vacaciones de Acción de Gracias porque el vuelo para ver a su familia es demasiado caro, sufrirá el acoso de unos jóvenes con no muy buenas intenciones. El porqué de esta situación tendrá que ver con su propio nombre…, aunque ella jura no llamarse realmente Kristy.

La nueva película de Blackburn tiende hacia el thriller psicológico, por el tema del nombre de la chica, y en una serie de detalles que no quiero destripar; pero también contiene unas gotas de survival horror, puesto que toda la parte final de Kristy consiste en una serie de persecuciones a través del campus así como en el interior de sus edificios. El argumento no va más allá de lo que acabo de plantearos, pero los responsables de Kristy nos lo brindan de forma convincente, y especialmente amena de ver a lo largo de su escueto metraje.

La película cuenta con la solvente actuación de la actriz Ashley Greene, conocida por sus intervenciones en la saga Crepúsculo. La chica es guapa y actúa francamente bien. Y la actriz que desempeña el papel de antagonista tampoco lo hace nada mal. Desgraciadamente, en Kristy, los chicos son los que pierden, puesto que sus papeles e interpretaciones no sólo no están a la misma altura que las de las féminas, sino que además no son ni tan sólidos, ni aportan tanto a la trama de la película. Los roles masculinos son, de manera muy evidente, menos interesantes que los femeninos.

Lo mejor: Sabe mantener la tensión en sus momentos álgidos. Tiene los recursos necesarios para mantenerte atento durante su metraje.

Lo peor: Un inicio algo ramplón y que los interpretes masculinos están claramente por debajo de las interpretaciones de la féminas. Dirección eficiente, pero demasiado cauta en cuanto a mostrar violencia.