Has filtrado por autor: Tito Jesús

Bad Milo!

Un mojón de demonio

Bad Milo!

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Bad Milo!

Reconozco que aún me sigo riendo con el ruido de un buen pedo, con los chistes verdes y las procacidades salvajes… Así que la idea de un demonio alojado en el ojete del culo de un sufrido personaje, se me antojaba la mar de entretenida y una vez visto el aspecto del monstruito en cuestión mis ganas de verla no hicieron más que crecer.

Phil (Ken Marino) es un ejecutivo en estado constante de tensión. Su jefe es un auténtico tocapelotas y su madre y el joven amante de ésta le presionan con que tenga un bebé. Aunque al principio cree que el stress le ha causado un problema de estómago, la realidad es mucho más compleja, ya que lo que reside dentro de él es un demonio que sale de su intestino para alimentarse y de paso tomarse la revancha por el malestar de su huésped. Ahora Phil necesita controlar su ira para evitar que Milo (así bautiza al ser en cuestión) salga de su culo nuevamente a impartir justicia. Para ello contará con la ayuda de un excéntrico terapeuta (Peter Stormare) con el que analizará la naturaleza de su furia y su vida familiar actual, junto a su joven y bella esposa, y su vida pasada.

Bad milo! es una comedia escatológica que sigue un esquema ya clásico en el humor-terror: un personaje encuentra un ser terrorífico al que tendrá que hacer frente pero que, a su vez, le ayudará para encarar y eliminar conflictos que asfixian su existencia. Así que, antes del capítulo final donde ambos luchan para que finalmente no sufra un ser querido, el monstruito o monstruitos se llevarán por delante a vecinos tocapelotas, ex-mujeres, jefes, madres o suegras molestas… Ejemplos hay a miles, desde la planta carnívora de La pequeña tienda de los horrores pasando por los Gremlins, o las asquerosas ratas de Willard (en cualquiera de sus 2 versiones).

Lo mejor: El personaje del sicólogo, recuerda a la serie B de los 80.

Lo peor: muchos intentos de humor pero pocos chistes acertados.


The Colony

Caníbales on the rock

The Colony

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

The Colony

Las premisas son excelentes: la civilización ha desaparecido, el mundo que conocemos yace bajo una colosal capa de hielo y los pocos supervivientes que quedan malviven en pequeñas comunidades subterráneas que, en otra hora, fueron factorías o instalaciones. Sin apenas contacto entre ellos, con el hambre, el frío y sus recursos mermando por momentos, nuestro mundo se apaga…

Esta es la propuesta de inicio de The colony que viene avalada además por un reparto plagado de caras conocidas, muchas de ellas estrellas cuyo brillo han perdido lustre estos últimos años aunque siguen figurando en proyectos menores. El director Jeff Renfroe nos traslada a una de estas colonias y sin preámbulos realiza las presentaciones iniciales donde la pátina de ciencia ficción apocalíptica deja paso al western futurista con un chico rebelde (Kevin Zegers), un sheriff que de inflexible es malvado (Bill Paxton), el tipo duro (Laurence Fishburne), la chica guapa (Charlotte Sullivan) y el resto de personajes que pueblan nuestro micromundo. También se nos presentan las terribles leyes que rigen ese espacio… como en todo western que se precie las relaciones de los personajes serán llevadas al límite cuando una amenaza externa haga su aparición.

The colony es una cinta deudora del cine de Carpenter, y en menor medida de el de Walter Hill y Sam Pekinpah, también recuerda argumentalmente a esa rara joya de finales de los 90 que fue Ravenous (una cinta a reivindicar y una recomendación en el caso de que aún no la hayas visto). Todo este ramillete de buenas intenciones y aromas se ve lastrado desde sus primeros minutos por un dibujo de personajes excesivamente acartonado y superficial. Algo que dota al conjunto de un aire de comic de aventuras que, si bien divierte, lo cierto es que deja a la película lejos de los resultados que, con un poco más de intención y mala idea, podría haber llegado.

Lo mejor: Entretiene mucho sin requerir esfuerzo alguno por parte del espectador.

Lo peor: Sin pretensiones. Deja en continuará cualquier desarrollo argumental más complejo.


Hemorrhage

Demencia insulsa

Hemorrhage

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Hemorrhage

El cine más pequeño, ese que apenas cuenta con presupuesto, donde unos pocos técnicos se ocupan de hacer todo, y donde no se tienen los actores que se necesitan sino los actores que se han prestado a trabajar contigo… ese cine es complicado de reseñar. Y es difícil porque sus virtudes, de haber alguna, suelen quedar enterradas bajo gran cantidad de imperfecciones. Pero es en estos minúsculos filmes donde se forjan los futuros cineastas y donde, los que disfrutamos del cine, encontramos piedras preciosas sin pulir. Hemorrhage es una de estas películas. Desgraciadamente, éste que os escribe, no ha llegado a decidir si en esta producción hay un cineasta escondido o sus pocos aciertos son fruto de la casualidad… Como podéis imaginaros no es un título fácil ni de recomendar ni de comentar, pues su resultado es tan fallido como tedioso es su desarrollo… aunque también hay destellos aquí y allá.

Oliver (Alex D. Mackie ), ha pasado varios años encerrado en una institución siquiátrica tras sufrir, en su juventud, un brote extremadamente violento. Ahora la junta médica ha decidido que está preparado para comenzar una vida nueva fuera de los muros del centro. Pero Oliver no está curado. Su salto sin red en la vida real y su intento por conocer a una enfermera de su trabajo, Claire (Brittney Grabill), va a reabrir su fisura mental con funestas consecuencias. Fuera de control, terminará por secuestrar a su compañera y emprender un viaje sin un rumbo fijo… pues es imposible escapar cuando el peligro está en uno mismo.

Lo mejor: Sacar el proyecto adelante a pesar de sus evidentes carencias.

Lo peor: Su falta de ritmo. Oliver no sigue un proceso de degeneración, sino que pasa de sano a enfermo en un par de fotogramas.


Proxy

El horno está listo para bollos

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Proxy

Proxy viene a significar “intermediario” o “mediador”; algo que suele ser anónimo y ayuda a contactar a dos elementos o personas. Y eso es precisamente lo que buscan con desesperación y violencia los personajes de esta cinta: las conexiones ocultas que han generado un acontecimiento o las que unen a dos personas. Un juego del gato y el ratón donde todos son agresores y también son todos víctimas, y donde el espectador queda a merced de una trama absorbente e inesperada.

Poco tiempo antes de dar a luz Esther Woodhouse (Alexia Rasmussen), madre soltera, sufre una brutal agresión de un asaltante encapuchado que hace que pierda su bebé. Siguiendo la sugerencia de una asistente social, pasado el tiempo acude a un grupo de terapia para mujeres que han perdido a sus hijos en circunstancias violentas. Allí conocerá a Melanie Michaels (Alexa Havins) que, atormentada por la pérdida de su familia, se postula como una nueva amiga. Pero ni ellas, ni su entorno, son lo que aparentan en un principio…

Porxy llega casi dos años después de que su director, Zack Parker, nos sorprendiese con Scalene: un drama con muchos tintes de buen thriller, contado a tres bandas, totalmente recomendable. En él ya nos demostraba su gusto por las maneras del cine clásico de Hitchcock y sus discípulos, que aderezaba con una banda sonora a lo Bernard Hermann, planificaciones de escenas minuciosas y querencia por los personajes femeninos. La película que hoy nos ocupa continua esta senda pero tomando muchos más riesgos. Aunque no me queda duda de que el resultado, en términos de calidad, es algo menor a su título previo, para los amantes del suspense y el terror, estamos ante una cinta totalmente recomendable que tiene ingredientes y maneras para llegar a ser de culto.

Lo mejor: Es intrigante y engañoso para bien. El final del primer tramo y el comienzo del segundo es magistral.

Lo peor: Se hace un tanto larga. Algunas actuaciones no están a la altura. ¡Dios! ¡Que alguien me diga ¿Quién demonios está en el sótano?!