Has filtrado por autor: Bob Rock

Night of Something Strange

Bucake de fresa y nata

Night of Something Strange

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Night of Something Strange

Entre el patetismo de un empollón adicto a las pajas y la agresividad de un paleto endogámico, me he encontrado disfrutando de manera culpable, altamente culpable, de esta infra serie B llamada “Night of Something Strange”. Estandarte de la ofensa más directa y sesgada por una rogativa salida del gabinete Trump, uno duda de las intenciones, del discurso personal que mantendrían los creadores de este engendro – influenciado según los mismos por “El terror llama a su puerta”, “La Matanza de Texas” y el remake de “The Blob” – ante la homofobia, el machismo o el racismo.

Los chavales de siempre: el gordito, el chulito, la protagonista, el negro y la estrecha. Súmenle a este saco de tópicos una chica ligera de cascos, al puñetero “Hard” Dirk, a varios primos de Leatherface, a unos zombies con una seria adicción al sexo y ya tenemos los ingredientes necesarios para un viaje que termina en un motel infecto, donde las jugos de la libido manaran formando riadas. Todo por cortesía de una contagiosa enfermedad de transmisión sexual que deja a los “infectados” de “28 Días Después” como unos angelitos.

Lo mejor: Alto nivel de escatología (si considero esto lo mejor creo que debería hacérmelo mirar), lo que me pareció muy divertido dentro de su pueril ofensa.

Lo peor: Actuaciones nivel ameba, ambientación y técnica al borde de lo amateur.


Officer Downe

La ley es ciega y cutre

Officer Downe

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Officer Downe

Los Ángeles está sometida al terror de los “Fortune 500”, una banda de despiadados mafiosos a los que les ha salido un grano en el culo: el oficial Downe. Este agente de frío corazón es el exitoso experimento del departamento de policía de la ciudad, un hombre que resucitará cuantas veces haga falta para impartir justicia a base de plomo por toda la ciudad. Ni los más estrafalarios villanos podrán contra esta imparable máquina de matar adornada con un pícaro bigotito.

Tremenda decepción la que ha supuesto esta “Officer Downe”. Basada en un ultraviolento comic homónimo que a pesar de su buena fama no conozco, esta película supone otro de los muchos clavos que van cerrando la tapa del ataúd de la serie Z. No es que esperase mucho de una obra que fagocita a “Robocop”, “Demolition Man” o “Juez Dredd” de forma descarada y cuyo presupuesto auguraba una dolorosa limitación a un estilo que, por otra parte, requiere recursos de altos vuelos y talento para plasmar tanta locura en pantalla. ¿Monjas adictas a la violencia? ¿Mafiosos aficionadas a llevar máscaras de animales y a coleccionar cabezas humanas? ¿Un maestro kung fu negro con poderes de teleportación? ¿Ninjas a la última moda del rap? ¿Una ciudad de Los Ángeles alternativa donde el crimen campa a sus anchas y la última barrera entre el orden y el caos es un policía inmortal?

Lo mejor: Un increíble potencial...

Lo peor: ... que no acaba materializándose.


Devil’s Domain

¿De qué vive el diablo?

Devil’s Domain

LIsa Pomson, una adolescente problemática, obsesionada con las redes sociales, se enfrenta a sus padres a causa de una sexualidad desbordante. Cuando Lisa es filmada secretamente mientras se toquetea, el vídeo se vuelve viral, sufriendo un cyberacoso extremo. Al borde del suicidio; una extraña, misteriosa y bella desconocida inicia una relación en línea con ella. Cuando se encuentran, esta extraña ofrece su ayuda a cambio de un favor: Satanás la librará de los matones si engendra a su bebé. Lisa acepta encantada a convertirse en la puta de Satán, pero como los matones mueren uno por uno, la conciencia de su parte más adolescente entra en acción intentando deshacer el trato con funestas consecuencias.

Domingo = cine casposo

Der Nachtmahr

Alienación teutona

Der Nachtmahr

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Der Nachtmahr

¡Vaya paranoia! No en vano estamos ante una película que empieza advirtiendo que sus patrones lumínicos pueden provocar ataques epilépticos. Y aunque ciertas secuencias son realmente mareantes gracias a la fuerte música industrial (¿?) y a las brillantes luces intermitentes, la sangre no llega al río. La paranoia y el desconcierto vienen del lado argumental, con un misterio interesante y sustentado de forma honesta por una narrativa fragmentada, similar a los efectos sobre la percepción que ejercen drogas como la anfetamina o el éxtasis. Desgraciadamente la gran incógnita de “Der Nachtmahr” (“La Pesadilla”) nos lleva hasta un callejón sin salida donde toda la evocación de las cuitas de su protagonista, sumida en una metáfora del paso de la infancia a la madurez que no llega a detonar, quedan expuestas como una mera burbuja sin ningún tipo de lectura crítica, emocional o causal. Es decir, el núcleo de la trama no tiene razón alguna de ser, mera excusa para estrenar una película que quizás guste a las nuevas generaciones de aficionados al terror, pero que de este género tiene solamente lo justo, un oxidado filo psicológico a lo sumo.

Lo mejor: su protagonista, una esplendida y joven Carolyn Genzkow.

Lo peor: Además de su lentitud germánica diseminada aquí y allá, una falta de coherencia y sentido flagrantes, por mucho que se esconda detrás de un surrealismo que no es tal.