Has filtrado por autor: Bob Rock

Shimauma

¿Torturas niponas? ¡Póngame cuarto y mitad!

Shimauma

Una banda de extorsionadores de poca monta se cruza con Akasada, antiguo compañero de colegio de uno de los maleantes. Cuando descubren que “Aka” es en realidad un sádico asesino adicto a la tortura ya será demasiado tarde.

¿”Shimamuma”? No sé si será buena o no. Tampoco si el manga en que se basa valdrá un mojón, aunque he visto extractos de la obra publicada en 2010 por Fumio Obata, japonés afincado en Inglaterra, y la cosa promete sexo y violencia sin tapujos. Desconozco si su director, Hajime Hashimoto, es un artista audaz u otro de los formales y técnicos robots que produce el exótico país del sol naciente. A juzgar por su filmografía, títulos dramáticos apenas conocidos en occidente, probablemente estemos hablando de un director especializado en encargos, pues como potente productora hayamos una división de la prestigiosa “Toei”, conocida en el mundo entero por sus animes. Lo que indica que, tratándose de la adaptación de un exitoso comic, la compañía no busca tanto una obra de arte como un producto que atraiga a todos los lectores a los que Obata ya fascinó con su brutalidad.

Last Girl Standing

Los últimos serán los primeros

Last Girl Standing

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Last Girl Standing

Muchos han sido los clavos que han intentado cerrar de forma definitiva el ataúd del “slasher”, sub género que adoramos en Almas Oscuras, sin embargo este se niega a morir como corresponde a la vertiente más sangrienta del séptimo arte. De hecho, las películas adscritas a los parámetros de un asesino despiadado y unos jóvenes gilipollas corriendo delante de su machete siguen prodigándose como caracoles tras una lluvia de Mayo: Más o menos cómicos (“Lost After Dark”, “Stage Fright”); clásicos y brutos (“Laid to Rest”, “Hatchet”); fallidos intentos experimentales (“Open Windows”, “Beyond the black rainbow”); nostálgicas “italoexploitations” muy deficitarias (“Violent Shit”, “Morituris”, “Christopher Roth”) producciones penosamente baratas (“Lizzie Borden”, “Pinup Dolls on Ice”); slashers que no son slashers, destinados a los “sofisticados” gustos de las nuevas generaciones (“The Final Girls”, “L.A. Slasher”); incluso remakes impensables hace años(“Maniac”, “Viernes 13”). Eso en cuanto a un somero vistazo a vuela pluma, porque como ya demostramos en nuestro especial “Puñaladas Traperas”, estamos ante un sub género que puede dar para semanas enteras de debate aunque sólo sea por su variedad. Pero dejemos el estado actual del slasher, preocupante pese a su importante peso en la producción terrorífica, para otra ocasión.

Lo mejor: Su arranque y el intento de presentar un tipo de slasher distinto.

Lo peor: Personajes mediocres, un nudo demasiado dramático para mi gusto y un índice de predictibilidad más alto que el precio de las almendras.


The Wolf Family Treasure

Los guardianes del tesoro

The Wolf Family Treasure

Un grupo de perdedores, aficionados al robo como solución a sus males económicos, descubren el supuesto paradero de un tesoro, pero uno maldito, como no podía ser de otra forma. La familia Wolf, infame por sus supuestas actividades como brujos, escondió una verdadera fortuna que sólo será alcanzable por aquellos sin miedo a los encantamientos, las pesadillas y las posesiones. ¿Serán nuestros protagonistas?

Dicen los políticos con los bolsillos mejor engrasados que la crisis ya ha terminado. ¿De verdad? ¿Han ido recientemente a una entrevista de trabajo/semi esclavitud? Peor todavía, ¿han tenido que lidiar con esos salvadores que reprochan a otros, injustificadamente, el creerse dueños de la verdad absoluta cuando son ellos los que queman brujas como adalides de la libertad de expresión insultante? Y digo peor porque si algo puede ser más odioso que una crisis económica, eso sería una crisis de valores. Pero a los maleducados y ladrones de gomina, al igual que a la pobreza, no se les puede erradicar de nuestras vidas, hay que buscarse algún truco para simplemente capearlos. Los protagonistas de la norteamericana “The Wolf Family Treasure” se han decidido por la solución “Stevenson”; es decir, lanzarse a la búsqueda del tesoro sin importar quien pueda ser el guardián.

Sacrifice

Secta no hay más que una

Sacrifice

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Sacrifice

Tora Hamilton, cirujana de profesión, se muda con su marido a las Islas Shetland, a 100 millas de la costa de Escocia. Allí la pareja descubre los restos de una joven con extraños símbolos inscritos en su carne y el corazón arrancado. Lo que al principio parecen ser los restos de la víctima de un antiguo ritual, resultan pertenecer a un cadáver fresco, víctima de un folclore que sigue tan vigente hoy en día como hace siglos.

Thriller típico y tópico que abandona afortunadamente los dejes sobrenaturales con los que la productora “Blumhouse” ha copado el panorama. En este caso tenemos el consabido misterio, la desaparición de varias mujeres poco antes o después de dar a luz; la preciosa localización, una isla escocesa cuya mayor atracción es la lujosa clínica de adopción que ostenta, y los, igualmente conocidos, personajes secundarios altamente sospechosos. En cierta simpática forma, una inversión del tradicional “The Wicker Man”, donde una mujer se las ve y se las desea para descubrir el terrible secreto de una aparentemente tranquila comunidad. Alejada de los sobresaltos, “Sacrifice” se sitúa cómodamente en la franja horaria que comprende entre la sobremesa y la siesta, con una fuerte necesidad de café para alcanzar tintes de cierto interés, pues el estilo convencional con que se desarrolla la historia y los inexistentes giros, trama muy predecible, son ideales para realizar la digestión agradablemente tumbados en el sofá bajo una mantita.

Lo mejor: Solidas actuaciones y bonitos paisajes irlandeses y escoceses.

Lo peor: Su convencionalismo y predictibilidad.