Has filtrado por autor: Bob Rock

Sauna

Abedul, pecado y culpa

Sauna

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Sauna

La décima reseña sobre casas encantadas marca el final de este especial que he ido prolongado durante el año. Diez películas que si bien no son clásicos indiscutibles, salvo alguna excepción, sirven para complementar las listas habituales y dar una visión personal, la mía, sobre un subgénero que nos ha dado grandes alegrías a los aficionados al terror. El presente de este tipo de argumentos vive una época muy dulce a nivel comercial,“Crimson Peak”, “Sinister 2”, “The Conjuring”, pero es que su futuro no luce menos halagüeño. Así que disfrutemos de la arquitectura del terror con una película distinta en todos los sentidos. Por una vez alejado de la serie b que me ha visto crecer, “Sauna” es una genial demostración de que la originalidad tiene cabida en cualquiera de las facetas del cine de género, siempre que se respete la atmósfera inquietante, tan necesaria para la construcción de un relato de miedo inspirado en nuestros hogares, cuna y tumba de la civilización. Si queréis repasar las diez reseñas, aquí disponéis un link para tal efecto: ¡¡¡pínchame!!!

“Sauna” es una fría película proveniente de la fría Finlandia, fielmente acogida al carácter hosco, intimista y reflexivo de sus habitantes, estamos ante una fábula sobre el pecado y la culpa que se adscribe al género de terror únicamente en su cobertura, desvelando un tuétano dramático que, afortunadamente, no rechaza la atmosfera sobrenatural, incluso con gotitas de “j-horror”, para gozo y disfrute del espectador tradicional. No obstante, la mirada artística de su director, más interesado en crear una obra que optase mediante cierta intelectualidad a premios en granados festivales, coloca la experiencia en la frontera con lo pedante, resultando un plato de difícil digestión para los que buscan emociones fuertes y directas.

Lo mejor: Las diferentes ramificaciones e implicaciones de su historia. Una película que invita a analizar la culpa, el gran mal de la sociedad occidental.

Lo peor: Un final demasiado abierto a la interpretación.


Scare Campaign

Comerciando con el miedo

Scare Campaign

El popular programa de televisión sobre bromas de cámara oculta, “Scare Campaign”, ha entretenido al público durante los últimos 5 años con sus arriesgadas ocurrencias. Pero a medida que entramos en una nueva era de la televisión, los productores se encuentran con más y más competencia online. Así que es hora de subir la apuesta, pero… ¿habrán ido demasiado lejos esta vez y se habrán metido con la persona equivocada?

Cada vez más de moda, todos hemos visto alguno de esos vídeos donde se desarrollan las bromas más rocambolescas para gozo del espectador anónimo, ávido de reírse a costa de los demás. Desde los clásicos de Summers, “Todo er mundo e gueno” y “Todo er mundo es mejor”, hasta la fecha la cosa ha evolucionado bastante, tomando unos derroteros que alcanzan el terror de forma directa, pues lejos de rodar con cámara oculta las reacciones del viandante a un enano encerrado en una jaula, ahora se estila en poner a desconocidos al límite del ataque cardíaco, ya sea con una pandilla de payasos asesinos o un ataque zombie en medio de un metro de Río de Janeiro. Cuando las películas de horror ya no aterrorizan, el nuevo límite es trasladar experiencias de alto voltaje a la vida real, pero, mejor todavía, sin el consentimiento de las víctimas. Uno pasea por YouTube, gran “culpable” de este auge de bromas macabras, y no puede evitar plantearse, entre risa y risa de cabrón, cuál sería su propia reacción ante los sustos a los que algunos son sometidos.

Bigfoot vs. Zombies

El peludo salvador de la humanidad

Bigfoot vs. Zombies

Un científico más o menos loco crea un liquidillo que convierte lentamente a las personas en rabioso seres hambrientos de carne. ¿Quién podrá detenerlos? ¿La Masa? ¿Las Cazafantasmas? ¡No! ¡Un felpudo con patas primo de Chewbacca!

Aquí no vamos a engañar a nadie, algunos os habéis quejado amargamente de que el bueno de tito Bob sólo os trae películas de mierda que llevaros a la boca. ¿Debería justificarme? Me gusta la ponzoña, pasado de rosca tras años de ver cientos de películas de terror, parando a ratos para liarme otro junto a los amigos de toda la vida, uno tiene el ojete tan dilatado que entra cualquier cosa. Lo que no me anula ni el sentido del gusto (o del tacto, mejor dicho) ni el sentido común: el 90% de películas que veo son horribles, una especie de tortura gozosa donde el masoquismo ha tenido un efecto perjudicial en mi forma de entender la vida. Pero sabiendo que hay un nutrido número de clientes en ciertos locales tailandeses decorados como celdas de tortura donde el cuero, el látex y los guantes de goma campan a sus anchas, creo que lo mío es “pecata minuta”.

Endor

¡Qué mueran los putos Ewoks!

Endor

Los estudiantes de posgrado Keira y Russ están en un viaje por carretera a Omaha en la celebración de su primer aniversario cuando tienen que parar en una granja local a pedir ayuda con el coche. Después de presenciar allí un asesinato brutal, son perseguidos a través del municipio agrícola de Endor.

Slasher de bajísimo presupuesto (diez mil dólares y gracias) que, lejos de la Luna Santuario, nos adentra en las zonas rurales del centro de Estados Unidos. Con dos protagonistas que rozan la cuarentena ejerciendo de recién graduados, será que les costó terminar la carrera, nos sumergimos en un festival de personajes garrulos, a juzgar de su tráiler, entremezclados en una especie de “road movie” con gore barato y un asesino con peluca. De nuevo me pregunto: ¿cómo? Cómo diablos llegamos a tener noticias de estas películas de rastrillo estando la difusión cultural tan jodida. En España, donde por ejemplo las editoriales suelen descojonarse de los autores que intentan publicar una antología independientemente de su calidad, esto jamás pasaría. El cine amateur, incluso el comercial, se queda cómodamente en casa mientras que los artistas de talento emigran para poder llevarse un mísero mendrugo a la boca. Y no es una reflexión gratuita, si “Endor” tiene cabida dentro de circuitos que hagan ganar dinero a sus autores es porque en otros países, por ejemplo en Francia, el ciudadano medio paga por acercarse a la cultura, cimentando una industria del ocio bien engrasada, al menos con capacidad para subsistir.