Has filtrado por autor: Bob Rock

Zombie Fight Club

Caspa made in Taiwan

Zombie Fight Club

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Zombie Fight Club

En un bloque de apartamentos plagado por la delincuencia se detona el principio del fin. El arranque zombie que todos esperábamos se produce entre traficantes, drogadictos, mafiosos y mujeres pechugonas: el mejor sitio para contemplar como la humanidad se va a la mierda. Entre medias, una redada da pie al encuentro entre un policía y la chica de un camello de poca monta; ellos serán los que nos conducirán a una nueva era donde un loco se ha erigido supremo señor de los zombies, con su hija no-muerta muy cerca de él, y obliga a los menos afortunados a saciar su ansia de dolor en la arena de lucha… ¿quién no se apuntaría a semejante fiesta?

Uno no sabe que esperar cuando accede a títulos tan extremos como “Zombie Fight Club”. En concreto, y dado el origen taiwanés de la propuesta, no pensaba hallar ningún paralelismo con las conocidas obras del splatter japonés actual (principalmente los productos de la factoría “Sushi Typhoon” o anteriores como “Tokio Gore Police” y “The Machine Girl”) y sin embargo la experiencia se sitúa a la misma altura en cuanto a violencia. El nivel de gore transita muy alto y poco a poco se va adueñando de la pantalla en prejuicio de apartados más serios como actuaciones o dirección.
Tampoco creí que me enfrentaría a una versión radicalizada de los títulos de zombies de la infame productora “The Asylum”, pero precisamente son las comparaciones respecto a la locura argumental, al igual que el abuso de efectos digitales, que caracterizan a las obras de la productora norteamericana, las que mejor casan con “Zombie Fight Club”; añadiéndole un punto de velocidad que sólo el cine oriental, cuando pone la directa, sabe plasmar en pantalla.

Lo mejor: La falta de límites a la hora de exponer situaciones o muertes: ¿lo has imaginado?, aquí lo tienes.

Lo peor: Una narrativa inexistente, una pesadilla provocada por la fabada tiene mil veces más sentido y mejores fx que Zombie Fight Club. A evitar si quieres ver una película seria.


3 A.M. 3D 2a Parte

¡La peor hora del día!

3 A.M. 3D 2a Parte

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

3 A.M. 3D 2a Parte

Una tremenda decepción, digamos que la peor cara del cine Tailandés y, en su condición de secuela, el aspecto residual de todo lo positivo que presentó su primera parte, cinta que por otro lado recomiendo encarecidamente a los amantes del terror oriental. En lo que respecta a “3 A.M. II”, poco hay que detallar salvo la advertencia de alejarse de ella, de no ser para los curiosos que quieran observar las debilidades del cine asiático en su máxima expresión, o completistas sin escrúpulos como el que suscribe. Nótese que no sirve ni para reírse a su costa, así que tampoco se presenta como apta para los amantes del cine casposo y cutre, pese a gozar con características del mismo, en concreto las peores.

Dividida en tres historias, donde el terror o siquiera el vulgar susto brillan por su ausencia, la película se extiende más allá de la hora y media con una morosidad injustificable. No sólo eso, la falta de solidez en la trama distrae la atención del espectador más estólido y, de regalo, genera una maravillosa aura de tedio sustentada por la predictibilidad de sus pasajes. Podríamos hablar también de la falta de profundidad en sus personajes, el uso alarmante de un humor y romanticismo que resultan estomagantes, incluso veo necesario apuntar a sus patéticos efectos especiales, pero sobre todo destaca por lo pueril de su enfoque en todos los aspectos citados, presentándose como un sustituto inferior de cualquier capítulo de la famosa serie “Pesadillas” (de la que, por cierto, se espera versión cinematográfica para el presente año). Obviamente el objetivo tras este estreno no era otro que aprovechar el éxito de su predecesora y hacer caja gracias al nombre de ésta entre los aficionado. Pese a no haberla disfrutado en semejante formato, ni siquiera el reclamo de su estreno en 3D pueden justificar la existencia de este error: muchos planos se ven antinaturalmente forzados para la función estereoscópica, amén de basarse en unos simples efectos especiales digitales con único objeto de reforzar manos que salen de la pantalla y otras lindezas tan sosas como tópicas.

Lo mejor: La ambientación de la segunda historia.

Lo peor: Unos efectos especiales ridículos y tan infantiles como las resoluciones de los argumentos.


La Reina de la Magia Negra

Las raices del "Asian Extreme"

La Reina de la Magia Negra

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

La Reina de la Magia Negra

El cine asiático no fue hasta el nuevo milenio que adquirió las características que hoy se le conocen, es decir, fue durante los noventa que los suaves tintes occidentales democratizaron el género del horror haciendo que la idiosincrasia de cada región se difuminase y rindiese ante la concepción anglosajona del espectáculo, neutra sin lugar a duda y que también ha infectado títulos patrios como la saga [REC]. Y aunque a día de hoy nos siguen sorprendiendo las tradiciones y leyendas chinas, véase por ejemplo “Rigor Mortis” o “Hungry Ghost Ritual”, no es menos cierto que hace veinte años la mitología oriental se reflejaba con mayor fuerza en sus producciones cinematográficas, dando los primeros pasos hacia la internalización de una forma inocente que potenciaba sus locuras hasta cotas imposibles. ¿O alguien duda de la extravagancia que representa “Mystics in Bali”, con su “Penanggalan” (cabeza vampiro) volando mientras arrastra las entrañas? ¿Podremos olvidar el enfrentamiento del mundo del kung-fu con el de lo sobrenatural en “Encuentros en el más allá”? Fuertemente anclado en sus tradiciones ancestrales, el terror oriental de finales de los setenta y principios de los ochenta no gozaba de un público masivo para su consumo, lo que también explica que sus autores tendiesen a mirar con mayor respeto al público local; ofreciendo productos ininteligibles, al menos de forma estructural, por personas ajenas a la cultura en cuestión.

Afortunadamente, en lo que a que a nuestros gustos refiere, la industria del este siempre ha estado dispuesta a hacer caja gracia a la interpretación truculenta del terror, y estos títulos (por añadir referencias, “Seeding of a Ghost”, “Evil Fetus”, “The Boxer’s Omen” o “Corpse Mania”) ya introducen elementos muy del gusto de los amantes del exceso: principalmente gore a mansalva. Y es que la sangre cobra un fuerte protagonismo en el terror oriental (no hace falta que repasemos aquí la trayectoria del CAT III hongkonés, pero ya sabéis por dónde van los tiros) a finales de los setenta, y precisamente fue ese atractivo el que atrajo a miles de aficionados europeos y norteamericanos, un núcleo duro que no estaba tan bien visto como ahora, hacia la exploración del horror a lo largo y ancho de otras culturas.

Lo mejor: Las escenas gores; memorables y muy bien ejecutadas.

Lo peor: ¿Guión? ¿Historia? No andaba el cine indonesio en los ochentas para esos lujos.


Still 2

Un pasatiempo fantasmal

Still 2

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Still 2

Desde Tailandia nos llega una nueva antología de horror que hace hincapié, a lo largo de sus cuatro segmentos, en el tema de las venganzas sobrenaturales. Y lo hace, principalmente, con el telón de fondo de la violencia de género, denunciándola con el lenguaje y las herramientas a disposición del cine de terror, lo cual ya es todo un valor a tener en cuenta. Claro que esta denuncia del maltrato anida implícita dentro de la cultura tailandesa al ser tan machista, por desgracia, y tan rico su misticismo en fantasmas vengativos de pelo largo, no pensemos que esta colección viene a reinventar la rueda. No me entendáis mal, se agradece el sesgo humano que presentan sus cuatro historias, ver devuelto el daño que unos hombres presos por la pasión pueden causar sobre sus mujeres, es siempre un placer oscuro para este que suscribe.

Y lo más importante, venganzas (Tai Hong = espíritu vengativo) expuestas sin aburridas lecciones morales o discursos éticos de carácter occidental; aquí la verdadera pérdida la paga el amor, haciéndolo mediante esa sensibilidad oriental, tan simple como profunda, que aporta doble valor a una antología que, por otro lado, se parece demasiado al resto de sus congéneres; un escalón por debajo de, por ejemplo, la estimable “4bia” o la funcional “3 A.M. Con todo, incluso rozando las dos horas de duración, “Still 2” (segunda parte de la también recomendable “Die a Violent Death”) resulta disfrutable siempre que estemos habituados al cine tailandés y sus actores.

Lo mejor: El segundo segmento, lleno de humor chorras. El tercer segmento, buen terror.

Lo peor: La sensación de estar viendo más de lo mismo con respecto al horror oriental.