Has filtrado por autor: Bob Rock

Fertile Ground

Síndrome poliquístico fílmico

Fertile Ground

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Fertile Ground

Emily y Nate Waever, su amable esposo pintor, van a tener una preciosa niñita. En estado de buena esperanza celebran una fiesta con sus amigos y se desencadena el desastre: un aborto espontáneo. El convite acaba convirtiéndose en un triste sepelio.

Profundamente deprimida, Emily espera que la idea de su marido para reiniciar parcialmente su vida y huir de los malos recuerdos, funcione. Trasladados a la vieja mansión Weaver todo se torna idílico: los maizales y los trigales se extienden hasta el horizonte. No obstante la situación toma un giró radicalmente siniestro cuando descubren unos antiguos huesos enterrados bajo el jardín. Estos sacan a la luz una historia familiar macabra cuya influencia sobre el presente se muestra inusualmente fértil.

Llega la singladura del After Dark Originals 2011 casi a su fin en Almas Oscuras. Ha sido un viaje duro, la irregular calidad del “festival” es sobradamente conocida por todos los residentes de ésta vuestra web, y lo peor es saber que aun quedan un par de paradas obligatorias. La última acontecerá cuando los responsables de la distribución de los 8 títulos, que componen la cosecha de este año, tengan a bien editar la última de sus producciones: Re-Kill, una cinta sobre el “Apocalipsis Zombie” que muy buena tendría que ser para hacernos valorar el After Dark como una idea a seguir otro año más.

Lo mejor: La seriedad, una historia de fantasmas llevada hasta sus últimas consecuencias

Lo peor: La incapacidad para sorprendernos, una constante sensación de "déjà vu".


John Dies at the End

Un chute de serie B

John Dies at the End

Erase una vez una droga que prometía una sublime experiencia fuera del cuerpo con cada dosis. Las calles la nombran en susurros avariciosos: “Salsa de soja”, la llaman. Sus adictos juran y perjuran ser capaces de atravesar las dimensiones y doblar el tiempo con su uso, pero algunos de los que vuelven de estos “viajes” ya no son humanos. Parece que, repentinamente, la humanidad se ve sometida a una invasión soterrada de seres de otro mundo, y solo un heróe puede evitarlo. ¿Son John y David estos paladines? ¿Un par de vagos, incapaces de encontrar trabajo, metidos a detectives de lo paranormal? Vale, la humanidad está jodida.

Prestad atención, especialmente los amantes de la serie B, ¡Don Coscarelli vuelve con verdadera fuerza! “¿Quién diablos es este tipo con apellido italiano?”, os preguntaréis los más jóvenes. No es de extrañar que este director de cine fantástico permanezca, actualmente, en segundo plano debido a lo intermitente de su carrera, centrada principalmente en los ochenta y noventa, y su relativo silencio en los últimos años, así como una fijación malsana por los proyectos de bajo presupuesto controlados por el mismo (una de sus características más positivas es la redacción de la mayoría de los guiones de sus cintas).

Pues bien amigos, os hablo, ni más ni menos, que del director de la saga Phantasma (1979-1998) – cuyas dos primeras entregas son imprescindibles –, El Señor de las Bestias (1982) y la entrañable Bubba Ho-Tep (2002). Todas ellas son películas que destilan algo especial, podrán gustar más o menos sus historias, pero desde luego han conseguido elevar, de forma merecida, su estatus a cineasta de culto; al menos así lo ve un servidor y otros cientos de miles de aficionados. Con respecto a su peso en la industria del fantástico creo que es un hecho reseñable el que fuese invitado a participar con un capítulo en la serie, de obligado visionado, Masters of Horrors, aunque el resultado no fuese todo lo bueno de debería (Incident on and off a Mountain Road, 2005).

Presentación de Steve Gibson

El director de The Feed nos habla de su obra

Presentación de Steve Gibson

Siempre he sentido una fascinación reluctante por los programas de “caza fantasmas” que proliferan en la televisión por cable actual. Pero siempre he acabado frustrado con ellos. Parece que en cada episodio, tras horas de tedio, los investigadores siempre obtienen el mismo resultado: un golpe, una voz crepitante, una sombra… Nada que realmente ponga al equipo en peligro real. Para mí, lo más horrible de estos programas es la constatación de haber perdido otra hora de mi vida sin ver que suceda nada.