Has filtrado por autor: Bob Rock

American Exorcism

Diablos y estrellas

American Exorcism

Damon Richter pensaba haber dejado atrás el mundo de las posesiones, los exorcismos y la lucha contra el Mal hasta que un viejo amigo llega con noticias horribles sobre su hija alienada. Sólo sus habilidades de otro mundo pueden salvar a la joven recientemente poseída en una fiesta rave.

¡Ojo! Que pinta tan cochambrosa tiene esta “American Exorcism”, pero también que divertida puede ser a juzgar de un tráiler llena de rayos de colorines y poseídos-lámpara. Tripp Weathers debuta como director y escritor dentro del largometraje el próximo dos de Mayo, por supuesto que formando parte del fondo de armario de los catálogos VOD de peor fama. Sin embargo, hay que reconocer la simpática cara dura que desprende la acción de andar por casa que nos ha regalado este sicalíptico tráiler, atención a esas patadas. Hablaba en la reseña de “Drifter” sobre los viejos tiempos de la “italoexploitation” y símiles actuales, por supuesto que alrededor de “Poltergeist” o “El Exorcista” se creó un negocio que perdura hasta día de hoy, mirad si no “American Exorcism”, que no siente vergüenza alguna por dejar las habilidades del padre Karras a la altura del betún.

Drifter

Mad Menox

Drifter

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Drifter

En el futuro la Tierra es poco menos que un enorme desierto donde los supervivientes viven rapiñándose entre ellos. Un par de hermanos, forajidos para más señas, buscan refugio temporal en un desolado pueblo habitado por una pequeña familia de locos psicóticos y caníbales.

Es de dominio público mi genuino aprecio por los desmanes italianos de la década de los ochentas, la italoexploitation, influencia directa de las tardes muertas frente a las estanterías de roñosos videoclubes diseminados por la ciudad que me vio crecer. En dichas sesiones de estudio de carátulas, y posteriores pesadillas servidas en bandeja por una febril imaginación, destacaba por encima de todas la sección de terror, donde Fulci, Deodato o Castellari influenciaba mi joven mente con sus particulares reinterpretaciones de lo que consideraban los éxitos de Hollywood dentro del género. Y aunque no se afiliaba al mundo de lo macabro o la ciencia ficción oscura, un subgénero concreto proliferó con una fuerza sorprendente desde las portadas plagadas de moteros musculosos y mutantes de medio pelo. “Mad Max” partía la pana en 1979, algo a lo que no fueron ajenos nuestros simpáticos espoliadores, dando a luz a decenas de títulos de dudoso gusto, resultados pobretones y escasa coherencia como “1990: Los Guerreros del Bronx”, “Rats – Notte di terrore” o “2019: Tras la Caida de Nueva York” (¿qué extraña obsesión sienten los italianos por ver caer la Gran Manzana?).

Lo mejor: La fotografía, ofrece bonitas vistas del desierto.

Lo peor: Una ambientación sonora oligofrénica.


Backwood Madness

De saunas y trolls

Backwood Madness

Durante la Segunda Guerra Mundial, en la fría Finlandia, termina por detonar un conflicto entre hombres y criaturas del bosque, una larga batalla que viene de largo. Contra los trolls y goblins, un hombre buceará en su pasado para alcanzar su destino como el último defensor de la humanidad.

Ante el reclamo de originalidad parece que los fineses acuden al rescate con su reinterpretación del terror en clave folclórica, una visión de bajo presupuesto pero que puede sacar la cabeza por encima de la media gracias a la experiencia de su director y guionista, Ari Savonen, como especialista en maquillajes protésicos. Aquí encontramos a los típicos goblins y trolls nórdicos que traen recuerdos de “black metal” y violencia, poco buen rollo para el hombre en esta historia capaz de mezclar cine bélico con el género fantástico oscuro, quién sabe en qué grado terrorífico. Lo que podemos asegurar en este punto, dadas las declaraciones del autor, es una buena cantidad de hemoglobina, siempre en pro de una fidedigna reproducción de la brutalidad inherente a la guerra. ¿Nos saldrá por el lado gore?

Flesh of the Void

¿Existe todavía algo extremo?

Flesh of the Void

La adolescencia, la juventud en general, provoca en el hombre un fuerte deseo de experimentación, beber la vida en todo su apogeo. Una explosión de lozanía y fuerza que marca el largo camino hacia la vejez y, posteriormente, la defunción. Quizás por aquello del equilibrio entre opuestos, algunos desarrollamos una malsana afición por lo macabro cuando llegamos a esos años adolescentes, interesándonos por el terror en cualquiera de sus formas, pero siempre ahondando en su lado más salvaje. Luego la pasión adopta otras formas y el placer por pasajes más ambientales bien merece alejarse de vísceras y cabezas partidas por la mitad.

En mi caso, cuestión meramente unida a la época, fue ahondar en el mondo y el gore alemán lo que despertaba mis bajos instintos. Una copia maltrecha en VHS de “Guinea Pig”, “Nekromantik” o “Aftermath” representaba una auténtica delicia para los sentidos, poco preocupados por argumentos con tantos años por delante. Pues bien, aunque “Flesh of the Void” no tenga nada que ver con mis arrebatos adolescentes en concreto, si me parece que exuda una malsana fascinación por la muerte, “el vacío”, que refleja a su vez ese oscurantismo al que algunas personamos nos abandonamos durante nuestra juventud. Una extensión industrial de una canción perteneciente a los “Christian Death” de principios de los noventa.