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My Soul to Take

Temed a la adolescencia

My Soul to Take

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  • Título original: My Soul to Take
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Wes Craven
  • Guión: Wes Craven
  • Intérpretes: Max Thieriot, John Magaro, Emily Meade
  • Argumento: Hace dieciséis años, el Destripador de Riverton fue atrapado por la policía, pero la ambulancia que le transportaba sufrió un accidente y el cuerpo nunca apareció. La leyenda dice que el Destripador volverá a Riverton dieciséis años después, justo ahora..


My Soul to Take

La adolescencia es una mierda. Con dieciséis años, la vida debería parecerse a las películas de John Hughes (“16 Velas”, “El Club de los Cinco”…), con la primera historia de amor rondándonos, el primer concierto, la primera borrachera, amistades eternas que no durarán más de dos años… y no a “Carrie” o “My Soul To Take”, donde el desajuste hormonal, la incomprensión del mundo adulto y el descubrimiento de la crueldad de tus semejantes colisionan y convierten esa etapa de tu vida en un caos. Los dieciséis años son como una obra de arte incomprendida en su momento: sólo años después se es capaz de ver que, efectivamente, había algo bueno en todo aquello.

Bug (Max Thieriot), Alex (John Magaro), Brittany (Paulina Olzynski), Penélope (Zena Grey), Jerome (Denzel Whitaker), Brandon (Nick Lashaway) y Jay (Jeremy Shu) son unos adolescentes conocidos como “Los Siete de Riverton”. Su vida es igual que la de cualquier otro joven de su edad salvo por una cosa: los siete nacieron la misma noche en que Abel Plenkov, asesino esquizofrénico conocido como “El Destripador de Riverton”, fue atrapado por la policía. Aunque, ese mismo día, su cuerpo desapareció, y una de las leyendas que rondan por el lugar es que cada una de las personalidades de Plenkov se reencarnó en cada uno de los siete de Riverton.

Lo mejor: lo que no tiene que ver con una película de terror.

Lo peor: las partes de terror.


Siren

Cabreado. ¿Qué se puede decir de una peli que no dice nada?

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Siren

“Siren” juega su carta principal desde el principio, quizás a sabiendas que es la única forma de que te quedes a verla entera. Anna Skellern (The Descent 2) interpreta a Rachel, una atractiva joven con un vestido corto que hace autoestop y que consigue que la pare Ken (Eoin Macken, “Centurion”), un chico también bien parecido. Los dos se detienen en una caseta abandonada junto a la carretera y deciden montárselo. Un plano después, descubrimos que en realidad se trata de una pareja haciendo un jueguecito para alegrarse su vida sexual. Desde el primer momento, “Siren”, como se ha dicho, ofrece su mejor carta: el sexo. Ni siquiera es demasiado explícito, ni demasiado real, y ni siquiera demasiado sugerente. Pero es el único motivo por el que se aguanta la cinta entera (bajezas de espectador: dos chicos y dos chicas, todos guapos, la expectativa es cuál es el siguiente en mostrar algo).

Después de su jueguecito, Rachel y Ken llegan al puerto, donde les espera Marco (Anthony Jabre), ex de Rachel, y los tres se embarcan en un yate, no sin que antes el hombre que les alquila la embarcación les cuente cómo se encuentran en la costa donde las sirenas sedujeron a Ulises en La Odisea (por si alguien tenía alguna duda sobre de qué podía ir una película llamada “Siren”). Comienza la travesía, y Ken, celoso de que Marco esté allí, se tira a Rachel.

Lo mejor: Técnicamente, es barata pero salva el tipo.

Lo peor: En una hora y media se pueden hacer tantas otras cosas...


Cold Prey 3

Tercera parte y primer tropiezo serio

Cold Prey 3

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Cold Prey 3

Los creadores de “Cold Prey” deben de sentirse muy orgullosos: han conseguido ser reconocidos en medio mundo, pese a que, salvo la primera parte, su saga no haya gozado de una buena distribución internacional. Además, partían de un slasher absolutamente convencional (y absolutamente encantador y fascinante, por otra parte), pero han sido capaces de encontrar los huecos para convertirlo en un producto con identidad propia, entre otras cosas por el buen hacer de sus responsables (curiosamente, las tres películas son de debutantes o el debut de su director). “Cold Prey” y su primera secuela se defendían por sí solas perfectamente e, insisto, sin ser nada del otro mundo, convencían y daban un par de buenos sustos. También, presentaban a la Laurie Strode nórdica del siglo XXI: Jannicke (Ingrid Bolso), que defendía su papel con uñas y dientes, a pesar de que más de uno piense que apenas tiene mérito porque era demasiado físico.

Y aquí llega Cold Prey 3. Lo primero que llama la atención es que intentaron venderla de una manera, pero luego la película es otra cosa. Los teasers iniciales presentaban el proyecto a modo de precuela en la que se contaría cómo el niño con la mancha en el ojo se convertía en un asesino. Esto es sólo el prólogo: no tarda en aparecer un cartel rezando “12 años después”, y tenemos a un grupo de seis jóvenes que van a pasar unos días a la montaña, atraídos por la historia macabra sucedida en el motel tiempo atrás. A partir de ahí, ya sabemos qué va a pasar, ¿no? Y, tratándose de una precuela, podemos hacer más de una apuesta: como que ninguno de ellos va a sobrevivir, puesto que no aparecían en las anteriores, o que ni de coña van a cargarse al asesino, porque sigue matando dos películas después (o antes). Sin embargo, ¿importa demasiado? Para mí, no, desde luego: si durante una hora y media tengo clima y un par de sustos apañados, me daré por satisfecho.

Lo mejor: La escena del sótano en una casa semiabandonada.

Lo peor: Es la más floja de la saga.


In Their Sleep

La buena samaritana

In Their Sleep

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In Their Sleep

El porqué se confía de primeras en una persona es un asunto delicado. Quien más y quien menos, tiene un par de personas a su alrededor de las que se ha hecho amigo sin saber muy bien porqué en un primer momento. Sólo después, cuando pasa el tiempo, se es capaz de encarar con relativa sinceridad el motivo por el que uno se abrió al otro. El motivo real, me refiero: qué tipo de impresión o interés fue la que provocó el acercamiento.

Desde luego, no es un tema sencillo. Y montar una película en torno al mismo es complicado. Quizás, requería un poco más de profundidad o inspección psicológica que la que ofrece “In Their Sleep”.

Lo mejor: El prólogo.

Lo peor: Lo bien que podía haber estado.