Has filtrado por autor: Bob Rock

Summer of Blood

Un verano distinto en la gran manzana

Summer of Blood

Eric, misántropo e inmaduro como sólo puede serlo un neoyorkino, afronta una prematura crisis de la mediana edad cuando es abandonado por su novia. Sin carrera, y mucho menos carisma, este perdedor abandona a pasos agigantados las escasas esperanzas de convertirse en un Casanova moderno. Por fortuna, los hados se muestran conmovidos y deciden cruzar sus pasos con los de un vampiro, que tendrá a bien transformarlo en un callejón de Brooklyn. Con un fulgurante camino sangriento frente a él, Eric aborda su nueva condición con el aplomo de un intelectual de medio pelo.

Siguiendo la línea de las primeras obras de Woody Allen, probablemente el personaje cinematográfico más odiado por nuestro querido Lafulla, Onur Tukel dirige, protagoniza, escribe y produce esta comedia de horror independiente que está cosechando muy buenas críticas en cada festival al que va a dar. Curiosamente, la prensa internacional destaca la falta de pretenciosidad de la que hace gala, mal endémico del actual cine underground de género; y me resulta curioso el apunte porque tanto su tráiler como otros detalles parecen querer encasillarla como típica comedia neoyorkina, de ombligismo declarado y tan “chachi guay” como la pléyade de artistas independientes vomitados por la Gran Manzana, y de los que parecen haber surgido Tukel y su cohorte. Un claro signo es la presencia de actores de moda en Nueva York, actores que por supuesto también dirigen, escriben y esculpen jarrones con su nabo; por ejemplo alguno de los protagonistas de una serie de moda entre los veinteañeras: Girls, la cual tiene su aquel, no voy a negarlo pues sus guionistas a veces aciertan a tocar la tecla adecuada.

Indigenous

¿El "chupacámara"?

Indigenous

Cinco amiguetes se largan a Panamá con la sana intención de estrechar lazos entre ellos. ¡Ah!, que tiernos estos americanos. Como no podía ser de otra forma, conocen a una exótica chica local que les propone bañarse en una paradisiaca cascada a la mañana siguiente. Queriendo quitarse el olor a alcohol y cebolla, los colegas acuden a la cita para descubrir que la selva oculta un horror ancestral: ¡el loco chupacabras!

Disculpad mi sentido del humor habitual, pero resulta difícil tomarse en serio un argumento manido como pocos, y menos cuando viene presentado con el papel de regalo de un mockumentary: ¿otro? Sí, otro. Y de nuevo con unos amigotes de farra por bellos parajes naturales. Lo que no quita para que pueda resultar una cinta interesante y trepidante, ahora vuelve a estar de moda el asunto gracias a “Afflicted”, aunque visto el tráiler de “Indigenous” dudo mucho que a nivel técnico aguante el tipo. Desde luego, lo que compartirán sin duda será un guión digno de figurar en una servilleta de papel, tanto por tamaño como por profundidad. A ver, ¿alguien espera una vuelta de tuerca de cualquier tipo viendo a jovencitos corriendo como pollos sin cabeza por la jungla, mientras una criatura más fea que un pene con gonorrea les persigue agitando su lengua CGI?

El Barco de la Muerte

My torture will go on

El Barco de la Muerte

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

El Barco de la Muerte

Un crucero de placer navega plácidamente hacia su destino cuando el barco de la muerte, negro como la noche, intercepta su trayectoria. Ese viejo buque oxidado y abandonado surca el océano en busca de presas, y en los supervivientes del crucero que acaba de golpear encuentra a las ideales. Los pobres náufragos, una vez a bordo del derelicto mortal, descubrirán como la historia infecta con veneno cada uno de los oscuros recovecos del impresionante navío.

Junto con la imprescindible – aunque algo casposa con el tiempo – “El Triángulo de las Bermudas” (1978), “El Barco de la Muerte” fue una de esas películas de horror marítimo que colmaron de pesadillas durante bastante tiempo mis noches infantiles. Vista con el tiempo resulta complicado entender como semejante patraña, en cuanto a terror se refiere, pudiese causar malos sueños a ningún infante. Claro que los principios de la década de los ochenta se caracterizaban por una mayor inocencia en lo que a cualquier rango de edad se refiere. Aun con la perspectiva del tiempo asumida, resulta conmovedor volver a revisionar un clásico de la serie b más casposa, con la mente lo más abierta posible, para descubrir que pese a sus tremendos fallos mantiene un aura especial capaz de causar una inquietud de la que muchas películas actuales carecen. Y os hablo de esa ambientación que, agudizada por una vergonzante falta de medios, abandona el sobresalto, el susto barato de los efectos especiales y el aumento brusco de volumen, en pro de una extrañeza psicodélica agudizada gracias al apartado visual propio de una de esas pesadillas infantiles de las que os hablaba.

Lo mejor: El barco de marras, una ambientación extraña gracias a la oxidada nave que bien podría pertenecer a un mal sueño de legumbres.

Lo peor: La dirección, y en general todos los apartados técnicos, son tan caóticos que puede llegar a provocar más de un dolor de cabeza.


Discopath

Ah-ah-ah! Stayin' alive!

Discopath

Joven, tímido, neoyorkino, atractivo, poseedor de una infancia traumática… el caldo de cultivo perfecto para una psicopatía, una enfermedad mental que detona merced a los trepidantes y novedosos ritmos de la música disco. Sometidos a sus más bajos instintos cuando la bola de espejos gira, Duane Lewis se recluye en Montreal intentando escapar de sí mismo. Pero eso es imposible, ¿verdad?

Renaud Gauthier debuta como director y guionista de este violento thriller canadiense, que coquetea sin pudor con el horror propio del slasher de toda la vida, el cual ha cosechado las suficientes buenas críticas como para haber encontrado su hueco en el mercado doméstico: el día 29 de abril en iTunes y el de 10 de junio en DVD, editado de momento en su tierra natal.

Y es que la prensa internacional destacaba la credibilidad desprendida por una obra independiente que ha puesto su mayor mimo en los detalles. De tal modo que la recreación de una encantadora época, como los setenta, ha sido lograda tal que, por ejemplo, grandes producciones del estilo de Boogie Nights o Studio 54, pero girando hacía el terror, que es lo más atractivo para los aquí presentes. España también tuvo su toma de contacto con tan prometedora obra; más en concreto con el público de la pasada edición del interesante festival Terrormolins. Quizás alguno de los afortunados puede decirnos si la obra en concreto merece el revuelo que está generando.