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Amor en putrefacción

Flores para los muertos

Amor en putrefacción

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Amor en putrefacción

Magdalena y Víctor celebran su aniversario. El primero, el año uno de esta nueva realidad donde los muertos vivientes campan a sus anchas y los escasos supervivientes se esconden malviviendo con las migajas de una civilización en franca descomposición.

Estamos ante un cortometraje totalmente independiente, me niego a llamarlo “amateur” debido a su agradable acabado estético, realizado por el colectivo “Noche de Brujas”. Este grupo de artistas es un viejo conocido de Almas Oscuras, pues su primer cortometraje homólogo (podéis disfrutarlo aquí) generó cierta polémica y debate sobre los valores del cine underground, de guerrilla o de presupuesto cero. Ajenos a esta controversia, Augusto y sus cercanos vuelven a la carga con una pequeña pieza de diez minutos un poco más ambiciosa, y que no abandona el género del horror – como tampoco lo hizo Doppleganger, otro corto protagonizado por Minerva y que, aunque no pudiésemos apreciarlo en su momento (2012), hoy lo tenéis liberado aquí. Los alumnos de la escuela Ciudad de la Luz, un complejo industrial alicantino dedicado a la creación audiovisual y cinematográfica, repiten procurando alejarse del humor negro de su obra previa; hoy es el sentimiento de melancolía el que reina en su cortometraje.

Clara señal de esta nueva mirada, tan ambiciosa como lánguida, es la presentación del cortometraje en sobrio blanco y negro. Como su título indica, estamos ante una historia de amor que mezcla… obvio, ¿no? Pues sí, un nutrido grupo de muertos vivientes ejercen de maestros de ceremonias para un cuento trágico como todo parece apuntar. Por ello la elección de un blanco y negro, sustentado sobre una fotografía luminosa y brillante, casa como un guante a la narración que se nos presenta. Sin embargo, y esto es un hándicap importante, el tono usado para desarrollar el romance de nuestros protagonistas no acaba por definirse de manera coherente y decidida. Hablaba de melancolía; la tristeza intensa del amor que muere, pero a la vez nunca termina de superarse. Una sensación que esta nueva hornada, ¿los últimos diez años?, de cine de zombis ya ha explotado en diversas formas, nada más coherente dada la melancólica aureola que los zombis también pueden portar desde cierto prisma: sin ir más lejos, y de forma algo artificiosa, la también española [REC] 3 se hizo eco de esta ternura descompuesta. Como comentaba, Amor en Putrefacción no acaba de decidirse por un camino lírico, lo más acertado para su historia, y en numerosas ocasiones se aleja de lo poético, teniéndolo al alcance de la mano gracias a esa acertada fotografía, haciendo de nuevo uso del humor negro, marca registrada de Augusto y compañía.

Lo mejor: Una estupenda dirección y efectos de maquillaje. Estos zombis superan a los de muchas películas de serie B mejor valoradas.

Lo peor: Las actuaciones rozan un nivel muy bajo, se hubiesen podido “ocultar” con menos diálogos.


Vile

El dolor te salvará

Vile

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Cuatro amigos son secuestrados tras un fin de semana de acampada. Cuando despiertan están atrapados en una casa donde les esperan otros secuestrados y un monitor. La pantalla se enciende y una extraña mujer les informa de las reglas del experimento al que van a ser sometidos: dos viales tras la nuca, uno vacío y otro lleno con algo “peligroso”. 22 horas para llenar un porcentaje adecuado del vial vacío. ¿Cómo? Solo el dolor, la sensación cerebral de que nuestros días llegan a su fin hacen segregar las sustancias químicas que el aparato de sus nucas destila. En sus manos, en su calvario, está la llave de su propia liberación. ¿Quién será el primero en someterse a la tortura de sus compañeros para llegar al porcentaje que la mujer demanda?

Vile es una pequeña película independiente que expone sin pudor su amor por ese pseudo-género llamado Torture Porn, y que pese a su premisa inicial poco tiene que ver con Gantz, por si os lo preguntabais. Vaya por delante que cedo al uso de dicha clasificación para entendernos y que os podáis hacer una idea más clara de lo que esconde esta producción. En lo particular no comulgo con la etiqueta de marras, no solo porque la mayoría de las películas de nueva generación, que han intentado sumarse a este carro, no me han hecho excesiva gracia si no también por lo superior de sus raíces. No obstante reconozco el impacto que en su día me produjo SAW y, en menor medida, Hostel; mamás ambas de todo eso del Torture Porn. Si me permitís, sintetizaré mi opinión al respecto y de paso aclaro a los recién llegados que significa el término, así podréis juzgar con perspectiva mi opinión sobre Vile:

Cuando oí por primera vez del Torture Porn inmediatamente recordé uno de mis momentos adolescentes más oscuros. Aquel en que un amigo introducía en su reproductor VHS una copia pirata de Guinea Pig 2. El resto es historia, tremenda salvajada solo volvería a detonarme en la cara cuando accedí de forma similar a la genial Aftermath de un Nacho Cerdá muy “abandonado”, pero al conocer de SAW me sorprendió que todo el mundo alabase su capacidad para centrarse en la tortura y el dolor de forma explícita, de ahí que un crítico e sacase de la manga el término. Y digo que me sorprendió porque el concepto era algo tan viejo como el hombre, dentro del cine igualmente. Por poner un ejemplo, el cine Mondo (años sesenta) puede vanagloriarse de mirar las nuevas modas del Mockumentary y el Torture Porn como si de nietos juguetones se tratasen. Por lo que a un servidor le es imposible tomarse con la seriedad necesaria las nuevas producciones que prometen “estomagarte y aterrorizarte con un realismo atroz”. Bueno, entendedme, los que llevamos más tiempo en el negocio miramos como se reciclan modas para presentar lo mismo pero con otro nombre, y la “falsa novedad” ya no nos basta. Tampoco las referencia “equivocas”: cuando se anunció la edición de Vile, sus promotores aseguraban que algo de la imprescindible Cube encontraríamos entretejida en su argumento. ¡Ni de lejos! Remotamente, por aquello de la salvación mediante el sacrificio, pero una pista falsa que a más de uno habrá despistado.

Vessel

Richard Matheson en el avión

Vessel

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Vessel

Los pasajeros del vuelo 298 nunca pensaron que durante su apacible vuelo nocturno hasta San Francisco se vieran envueltos en una lucha por sus vidas, contra fuerzas que no son de este mundo. Una luz los envuelve y todo cambia para siempre.

Vaya por delante que aunque Vessel se venda como un corto de ciencia ficción, estamos ante una clásica historia terrorífica a todas luces. Una obrita que destaca inmediatamente por su gran acabado técnico: fotografía, edición decorados, sonido… todo brilla con luz propia, esa misma luz alienígena que desembocará en caos troncal, y verdadero meollo del cortometraje que nos ocupa. Precisamente, es gracias a la fotografía e iluminación como el espectador se ve atrapado en primera instancia. Y ese es, el concepto “atrapar”, el que toma una dimensión tan interesante como predominante a lo largo de toda la trama, pues – como tanto nos gusta en Almas Oscuras – toda la acción se sitúa a bordo de una claustrofóbico vuelo. Un avión, cuyo interior ha sido fielmente recreado, que se las tendrá que ver con un ser escalofriante, que no desentonaría en cualquiera de los cuentos de Lovecraft y su círculo.

Pero no sólo sobresalen los valores de producción que comentaba. Cuando le toca el turno a los efectos especiales es cuando nos preguntamos si no estaremos ante una producción destinada a las pantallas comerciales en toda regla. Mezcla equilibrada de efectos realizados por ordenador y métodos artesanos, Vessel se guarda sus mejores cartas cuando el “bicharraco” que aterroriza a los pasajeros del vuelo 289 hace su inmisericorde aparición. Y lo hace sin cortarse un pelo: con la dosis adecuada de gore y haciendo gala de una estética inquietante. En definitiva, visualmente es toda una delicia invertir 10 minutos en este corto. Algo que, a mi juicio, se sintetiza en el estupendo póster retro que han diseñado sus responsables, y que acompaña estas líneas. Aunque no os quiero llevar a engaño, toda la “chicha” se reserva para el verdadero protagonista alienígena del corto.

Lo mejor: Un apartado técnico logrado y un acertado sentido del ritmo.

Lo peor: Es bastante predecible, incluso para un cortometraje sin pretensiones.


Saturday Morning Mistery

Jugando al despiste

Saturday Morning Mistery

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Saturday Morning Mistery

Dos chicas, dos chicos, un perro y una furgoneta. El equipo suficiente como para desenmascarar el misterio de la casa encantada donde unos malandrines imprimen dinero falso. Así, decenas y decenas de infructuosos casos hasta que la casa Kyser se pone delante de las narices de nuestro aguerrido grupo de jóvenes investigadores. Su último encargo incluye pasar la noche en la casa con un amplio historial de locura, rituales satánicos y niños desaparecidos; para demostrar que se trata de una mansión completamente normal. ¿Lo es? Será la mañana del sábado la que responderá nuestra pregunta, cuando bien encontremos otros estafadores presos gracias a nuestros chicos o bien sólo encontremos sus restos descuartizados.

Saturday Morning Mistery, anteriormente conocida como Saturday Morning Massacre, es una cinta que corre el riesgo de pasar desapercibida por los amantes del cine de terror debido a sus orígenes independientes, así como a la forma de venderse. Nada sería más injusto, porque al margen de su germen underground nos encontramos con un proyecto que se toma muy en serio el diálogo con el espectador experimentado, buscando descolocarlo, atraparlo y epatarlo mediante una mezcla poco ortodoxa de subgéneros, tonos y escenas perturbadoras. Por no hablar de su genial arranque, como comedia negra, que no dejará de sorprender a nadie, incluyendo unos títulos de crédito que aunque económicos ya ofrecen algo distinto.

A pesar de sus fallos, que los tiene y la gran mayoría deudores de su escaso presupuesto, esta película norteamericana se pone el listón muy alto y deja más que satisfecho a cualquier amante del cine de terror. ¿Por qué? Como ya comentaba, su mezcla de subgéneros hace que el metraje transite durante su primera hora por una variedad de situaciones argumentales muy jugosas. No es mi tarea desvelaros nada de su argumento porque precisamente en la sorpresa basa tanto su mejor baza como esos problemas de “marketing” que pueden causar rechazo a cualquier que se introduzca a la cinta con su peculiar tráiler. Así que disculpadme si no comento nada de los cuatro volantazos o subgéneros que nos han preparado sus guionistas – tal vez en su elevado número encontremos la razón de este sabroso coctel –, puesto que sería alterar la inteligente experiencia que se nos presenta: un guión divertido que no se opaca incluso con un par de agujeros escandalosos.

Lo mejor: Su mezcla de géneros, tonos y los bruscos giros del guión que son capaces de descolocar al aficionado más irredento.

Lo peor: Su tramo final toma un rumbo más prosaico y directo que deja un poco frío ante su potente inicio.