Has filtrado por autor: Bob Rock

Elevator

Música de ascensor explosiva

Elevator

Nueve personas acuden a una fiesta en un gran rascacielos cuando quedan atrapados dentro de un ascensor a 50 pisos de altura sobre Manhattan. Lo peor no es el sudor, la raza del pasajero de al lado, no, una bomba colocada en el ascensor desencadena una situación extrema que solo la cooperación puede desenmarañar. Pero los resentimientos son una corriente demasiado subterránea, y cada personaje posee su propio motivo para acabar con la supervivencia del resto de cautivos.

Con el racimo, la avaricia, la política, la guerra y la infidelidad como telón de fondo, convergiendo en un reducido espacio, Elevador pretende ofrecer una nueva perspectiva, dentro del más puro entretenimiento, sobre el terrorismo. Así mismo, y según sus responsables, también pretende que el espectador se cuestione su perspectiva sobre el crimen, dentro de un mundo donde los mercados financieros pueden ser fácilmente manipulados por unos pocos.

Rage

El diablo sobre DOS ruedas

Rage

Dennis Twist, un hombre de unos treinta años, provoca sin querer la ira de un misterioso motorista. La confrontación entre los dos acaba en una batalla persecutoria al estilo el gato y el ratón. Lo que empieza con bromas inofensivas rápidamente se va convirtiendo en algo más serio y después en… ¡algo inimaginable!

El propio director de Rage, Christopher R. Witherspoon, reconoce en su película la huella indeleble de todo un clásico como es El diablo sobre ruedas (Duel, 1971), telefilme que el gran Steven Spielberg dirigió en sus años mozos - con guión del no menos genial Richard Matheson – , y que el paso del tiempo se ha encargado de colocar en el sitio que se merece: el de una obra maestra inconestable del cine de los 70.

Chillerama

Una broma interna muy larga

Chillerama

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Chillerama

Es la noche de cierre del último drive-in de Norteamérica. El mágico lugar donde miles de parejas han intimado dentro de su coche, bajo la atenta mirada plateada de la pantalla. Cecil B. Kauffman, su viejo y desquiciado gerente, ha planeado terminar con su negocio a lo grande, la traca final, cuatro películas prohibidas durante años y que solo ahora verán la luz para escándalo de los escasos asistentes a esa última noche. Horror y humor se dan la mano para homenajear una forma única de entender el cine, sombras y engaños para verter sangre y esperma sobre los encandilados ojos de los espectadores.

Hoy me gustaría hablaros un poquito – atención a la tremenda chapa que suele seguir estas palabras – sobre Chillerama. Una de las antologías de terror de hornada reciente más esperada por los aficionados a la serie B. Cuatro cortometrajes que intentan rendir tributo al cine con que sus directores alimentaron su pasión por el séptimo arte y, más en concreto, el género del terror, independientemente de su pelaje, credo o contenido. Puro espectáculo de entretenimiento medido a través de los ojos de cuatro cineastas modernos con cierto bagaje en esto del retro-cine, con habilidad para entreverar sus obras con un sabor deudor de décadas pasadas. Una mezcla que nace de la falta de prejuicios, el descaro, el gamberrismo y el humor más chusco, con la intención de pasar un buen rato, tanto creando el producto como vendiéndolo (los caretles y artwork no tienen desperdicio, la verdad). Pero aquí radica el primer y más grave escollo de Chillerama: ¿dónde queda el público? Los ojos externos que intentan disfrutar, divertirse con la creación artística de otros. Pues para ser sinceros, el espectador pasa a un triste segundo o tercer plano en cuanto a lo que esta antología nos ofrece.

Lo mejor: La última de las historias "Zom-b-movie" y el constante homenaje a cintas clásicas del género.

Lo peor: El nivel cómico es muy bajo, esta tomada tan poco en serio que resulta poco menos que una broma: muy divertida para sus creadores y algo fría para nosotros, como espectadores.


POV: Norowareta firumu

Fantasmas que se ven venir

POV: Norowareta firumu

Las actrices Mirai y Haruna, que se interpretan a sí mismas en la cinta, presentan un humilde show de televisión sobre fenómenos paranormales. De repente, un video no planificado comienza a reproducirse en los monitores. Ambas quedan en estado de shock ante las inquietantes imágenes de la pantalla, pero ni cortas ni perezosas acuden a la escuela Haruna, donde supuestamente se rodó el video, para conocer la aterradora verdad.

¿El último grito en J-Horror? ¿El resurgimiento del terror japonés de calidad, el horror puro sin aditivos de otros géneros? Tal vez eso sea lo que pretende la misteriosa Pov, cinta netamente encuadrada en el cine de “sustos” que llega sin imágenes promociónales o una sinopsis oficial clara (sobre todo porque la información que tenemos llega únicamente en perfecto japonés), solo un trailer que muestra a las claras la intención de sus responsables por asustar a la vieja usanza: volumen incrementado repentinamente, presencias fantasmales y un poquito de “cámara en mano” para no desapegarse de las nuevas tendencias.