A estas alturas todos sabemos que el presente festival After Dark está siendo una decepción casi completa. Y siempre exponiendo esta desilusión desde el conocimiento de encontrarnos ante un proyecto independiente, así las expectativas siempre han de ser controladas. Sin embargo ni por esas: cada año es más complicado mirar de forma respetuosa las 8 cintas distribuidas.
A pesar de haberse reconvertido el festival y exhibir, esta vez, películas producidas por la misma organización, los resultados están lejos de la supuesta “libertad creativa” que se esgrimía como excusa para la producción frente a la distribución. Cierto que no todas las películas han sido una pérdida de tiempo, aunque lejos de la opinión puramente personal es justo reconocer que de las cuatro películas analizadas hasta la fecha, solo Seconds Apart es abiertamente recomendable, quedándose Husk, Prowl y 51 por debajo de lo honestamente aceptable en una película de terror.
Lo mejor: El constante tufillo a serie b casposa sin prejuicios
Lo peor: Realmente como pelÃcula vale muy poco