Has filtrado por autor: Bob Rock

The Caller

Si llaman del pasado diles que no estoy

The Caller

Mary Kee es una alegre divorciada cuyos problemas toman un tinte bastante terrorífico cuando se muda a su nuevo apartamento. Allí, encuentra un viejo teléfono del que inmediatamente se enamora. Una vez conectado a la línea empieza a recibir llamadas de una misteriosa mujer llamada Rose; al poco, entablan una amistad telefónica hasta que Rose afirma llamar desde el pasado. Cuando Mary quiere cortar el contacto con la que piensa es una chiflada, ésta amenaza con una terrible venganza que no solo afectará la Mary del presente si no también a la del pasado.

The Task

Sin respeto hacia el espectador

The Task

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The Task

Otra vez aquí, con una cinta del After Dark por reseñar y sin saber muy bien como alejarme de todos los clichés de los que he tenido que tirar para sacar adelante las críticas de otras películas del festival. De las cuales, por otro lado, poco se podía decir salvo: “no perdáis el tiempo con ellas”. Para aquellos que hayáis caído ya en sus aviesas garras, ya sabréis que me refiero a Prowl, 51 y Scream of the Banshee. Y eso sin pasar revista a otros años del festival, al que auguro seriamente un mal futuro si no se plantea cambios sinceros en la selección de largometrajes, donde un miserable 80% (tirando a lo bajo) de la producción se puede considerar cine basura o, peor, cine meramente aburrido. ¿Qué este porcentaje sea un reflejo del panorama cinematográfico actual y, quizás, de cualquier época pasada? Puede ser, pero no es suficiente razón para que los responsables de un festival, realizado por y para los amantes del cine de terror – supuestamente –, se burlen de los espectadores exhibiendo películas que, a todas luces, son peores que el cáncer.

Comenzar hablando de la parte negativa del nuevo paquete de ocho títulos que aborda el After Dark de este año, seguramente os aportará ideas claras de por donde transitan mis sensaciones con The Task. Para un servidor, y por desgracia, la cinta dirigida por un desconocido Alex Orwell y escrita por Kenny Yakkel, la mente “maravillosa” detrás de 51 y Dead Air, entra de lleno en el mismo saco mugriento al que sus peores hermanas pertenecen. Lejos, muy lejos, está de los únicas cintas rescatables del After Dark 2011 (Seconds Apart y Husk) y, sin embargo, esta vez no es por falta de esfuerzo, vagancia o desidia por parte de sus responsables, que están bastante más inspirados a nivel técnico. Tampoco suspende por el desastroso trabajo de los actores, curiosamente se ajustan a sus papeles adecuadamente; aunque desconozco si esta percepción es verdaderamente positiva o negativa.

Lo mejor: Cierta incertidumbre con respecto a supuesto encantamiento de la cárcel y unos valores de producción mejores de lo previsto. El ambiente del penal.

Lo peor: El final, triste forma de justificar un argumento para luego volverlo a tirarlo abajo. Demasiado mediocre en conjunto.


Morituris

¡Ave Cesar! ¡Los que van a masacrar te saludan!

Morituris

Roma, 73 antes de Cristo, Espartaco lidera la rebelión de doscientos gladiadores hartos de los juegos que el Imperio les fuerza a realizar. Durante los duros enfrentamientos, un reducido grupo de estos gladiadores se sumergen en un frenesí de locura, asesinatos y violaciones, siendo condenados a muerte por su líder, Espartaco. Pero más de dos milenios después, y como pronto descubrirán un grupo de jóvenes en busca de una fiesta en el bosque, la tierra que ejerce de tumba anónima, para estos degradados gladiadores, solo necesita ser regada con sangre para vomitar su corrupto contenido aun poseedor de una feroz hambre de batalla.

Sushi Girl

La venganza se sirve sobre un cuerpo desnudo

Sushi Girl

Fish ha pasado los seis últimos años entre rejas. Seis largos años callando sobre el robo que lo llevó a prisión y los otros hombres envuelto. La noche de su liberación, los cuatro hombres protegidos por su silencio lo esperan a las puertas de la cárcel: quieren invitarle a cenar como celebración por su flamante libertad. Lo que nos lleva hasta un opíparo ágape de pescado crudo y otras exquisiteces, servido sobre una bella mujer desnuda, que parece catatónica o entrenada para ignorar todo lo que suceda en el tatami privado, incluso aunque las cosas se pongan peligrosas. Los primeros compases de la cena preceden a un intercambio de torturas, reproches y sospechas por parte de los hombres reunidos, con el único objetivo de recuperar el botín del robo. Lo que ninguno sabe es que la clave está justo delante de ellos.