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Apartment 143

Nuevos espíritus, viejas reglas

Apartment 143

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Apartment 143

La profesión del futuro, según el cine de terror, es la de investigador paranormal. De Insidous a Grave Encounters, está claro que llega un momento en la vida de todo hombre en que los necesita. En “Apartmen 143”, Alan (Kai Lennox) recurre a uno de estos grupos porque, desde la muerte de su mujer, no han cesado los fenómenos paranormales en su vivienda, un pequeño apartamento donde vive con su hijo Benny (Damian Roma) y su hija adolescente Cinthya (Laura Martuscelli).

Así, lo que podemos ver en “Apartament 143” son las cintas de este grupo de investigadores, probablemente una gran primera pega para todo el que sea reacio a las películas tipo found footage. Si esto es sólo una cuestión de presupuesto, si es porque sus responsables piensan que esta “manera” resulta más aterradora… da igual, sea cual sea el motivo, lo cierto es que el límite de saturación está próximo a alcanzarse a este respecto, y aunque aquí la justificación tiene sentido, documentar el trabajo de este grupo de investigadores, esto no impide tener que vencer la resistencia inicial ante otro producto cámara en mano.

Lo mejor: Agilidad y buen pulso en dirección y parte del guión.

Lo peor: No tiene demasiada entidad.


Asylum Blackout

Apuntando buenas maneras

Asylum Blackout

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Asylum Blackout

Hay algo muy bueno en “Asylum Blackout”: es consciente de la película que es, y en ella están perfectamente ajustados las intenciones y los resultados. Eso significa que si su puntación global es de seis es porque no es una obra maestra, y lo sabe. Ni siquiera tiene grandes ambiciones, pero utiliza todas sus bazas para sacarle el máximo partido y lustre a su material.

George (Rupert Evans), Max (Kenny Doughty) y Ricky (Joseph Kennedy) trabajan de cocineros en una institución mental. El trabajo es gris y monótono, pero lo mantienen para poder seguir con su grupo de música. Esto cambiará radicalmente cuando un apagón les deja encerrados en el edificio, con todos los internos en libertad…

Lo mejor: es muy creíble.

Lo peor: el desenlace.


Empaquetado y Encapsulado

Un intenso relato de Manuel Gay

Empaquetado y Encapsulado

Los tres cabrones por fin iban a recibir su merecido.

Marcos, Alberto y Jaime quedaron en una cafetería del centro. Una para turistas, sólo que no había muchos porque hacía buen tiempo y la gente prefería pasear. Marcos, Alberto y Jaime se pidieron, cada uno, un vodka con Red Bull. Se sentaron en una mesa junto a la puerta, para poder fumar mientras bebían. Pero el camarero les amenazó con echarles por encontrarse dentro del local, así que se bebieron la copa de un trago y se largaron.

En el metro, Marcos le dejó su asiento a una anciana; Jaime, a una chica embarazada; Alberto miró, desafiante, a una colombiana de sesenta años que aguardaba a que él siguiera el ejemplo de sus amigos. Los tres la vieron desplazarse lentamente, agarrándose a los barrotes, hasta el otro extremo del vagón.

El metro llegó hasta Pitis. Fueron los tres únicos que se bajaron. En el andén, resonaron sus pisadas. Jaime se volvió un momento: creyó haber oído algo tras ellos.

- Venga, tío – dijo Alberto, y siguieron andando.

Al pie de las escaleras mecánicas les asaltó el guardia de seguridad con un trabajador de la red de metro. Les pidieron sus billetes. No lo sabían, pero los tres pensaron lo mismo en ese momento: o accedían al requerimiento, o los mataban. Y cualquiera de ellos tres podría ser, perfectamente, ese segurata. De su edad, delgado, horas en el gimnasio, acento cerrado, un tatuaje asomando por la manga…
Marcos, Alberto y Jaime abrieron sus carteras y enseñaron sus billetes…

The Fields

Cuidado con los Maizales

The Fields

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The Fields

Un par de advertencias antes de empezar: el cartel es el de una película de terror, pero “The Fields” no lo es; o, al menos, no al cien por cien. En ella, es más importante el drama que el terror. Es una película parecida a “Paper House”, de Bernard Rose, o “Lady in White”, de Frank LaLoggia. Si no te interesa el “horror bonito”, por así decirlo, no deberías acercarte ella ni por asomo.

Lo mejor: una historia de iniciación bien enraizada con el contexto histórico.

Lo peor: es “bonita”.