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TORSO

Giallo y Slasher unidos por la espina dorsal

TORSO

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TORSO

En 1973 todavía quedaban unos años para la explosión del slasher. Es cierto que “Peeping Tom” (El fotógrafo del Pánico, Michael Powell) es de 1960, y según el imprescindible documental Going to Pieces: The Rise and Fall of the Slasher Film, ésta es la película fundacional del género; también se había estrenado ya “Bay of Blood” (Mario Bava, 1970), que es la precursora, según prácticamente toda la bibliografía sobre el tema, y según Ghostface, el asesino de Scream. Desde luego, los americanos que exportaron este tipo de películas habían visto, por fuerza, toda la camada de giallos italianos, y seguramente Italia fue el país donde menos impacto produjeron las masacres de asesinos enmascarados de Estados Unidos.

En la mayoría de los giallos, además, suele haber un body-count. Es verdad que a lo mejor no es un rasgo especialmente identificativo del género, más volcado en la investigación, la trama rocambolesca o los motivos “psicologistas” del asesino, pero son muchos los casos en los que el recuento de cadáveres es enorme y los crímenes se convierten en lo mejor de la función. En “Torso”, en concreto, las víctimas son unas atractivas estudiantes de arte en Perugia, casi no hay investigación criminal y el asesino es un enmascarado, por lo que realmente estamos muy muy cerca del slasher… que aún no había sido creado.

Lo mejor: el tramo final.

Lo peor: la conversación en la que el asesino desvela sus motivos.


ATM

Es mejor no pasar mucho tiempo en los cajeros.

ATM

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ATM

A Chris Sparling, el guionista de “Buried”, le excitan narrativamente los espacios cerrados. Este, su siguiente guión tras aquella, sucede casi íntegramente en el interior de un cajero automático. Emily, Corey y David son tres compañeros de trabajo que, tras salir de la oficina y tomarse unas copas, es la fiesta de navidad, se vuelven a casa juntos en coche. Paran un momento en un cajero automático a sacar dinero y, cuando se disponen a salir, ven que afuera hay alguien con un abrigo polar junto a su coche. La presencia les da mal rollo de por sí, pero es mucho peor cuando ven cómo éste asesina a golpes a un transeúnte que paseaba a su perro… La identidad del acosador es desconocida; sus motivos, también: los tres encerrados sólo saben que, si abandonan el cajero automático, lo más probable es que corran la misma suerte que ese hombre.

Aunque tiene en común con la película dirigida por Rodrigo Cortés el espacio cerrado y el clima claustrofóbico, la hazaña aquí se presenta un poco más sencilla. Hay tres personajes en vez de uno solo, el lugar de encierro es un poco más amplio, y siempre puede pasar alguien por la calle que pueda auxiliarles… elementos que, en principio, parecen una ventaja pero, viendo el desarrollo de la película, acaban jugando decididamente en su contra. “ATM” hace aguas, precisamente, por esto: ellos son tres y quien les acosa sólo uno. Es evidente que el miedo a lo que pueda hacerte alguien a quien has visto cometer un crimen debe ser un elemento bastante paralizador. Sin embargo, en varias ocasiones uno se descubre preguntándose por qué estos tres personajes no se atreven a salir. A esto, además, se suma el hecho de que vemos continuamente como el acosador se quita de en medio para hacer algo en la parte de atrás del cajero, dejándoles la salida libre. Insisto: quizás, en una situación similar, quien escribe se comportara igual, pero lo que cuenta no es lo que uno haría, sino lo que deberían hacer los personajes por sí mismos. Y, en este caso, la sensación es que han tenido más de una oportunidad de escapar que han desaprovechado.

Lo mejor: El punto de partida de la historia es interesante.

Lo peor: La falta de credibilidad.


Demons Never Die

Los Demonios Nunca Mueren... y es una lástima

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Demons Never Die

Lo peor de la era Internet, para mí, no es ni la piratería ni los virus ni el spam ni los blogs de moda… sin duda, desde mi punto de vista, lo peor es que se haga una peli como “Demons Never Die” y el equipo de la misma y afines se dediquen a entrar a IMDB y páginas similares a meter reseñas promociónales como críticas y a aumentarle la puntuación para que algunos (yo, el primero) caigamos y veamos su producto.

Lo mejor que se puede decir de ”Demons Never Die” es que es el equivalente a un anuncio de colonias versión slasher. Amy, una adolescente, se suicida tras un desengaño amoroso. Sus amigos del instituto deciden, entonces, seguir sus pasos (El título original de “Demons Never Die” era “Suicide Kids”) y matarse, pero un encapuchado se les adelanta, y los va eliminando uno a uno…

Lo mejor: el título no está mal, ¿no?

Lo peor: cualquiera de sus noventa minutos.


Occupant

Piso Busca Compañero

Occupant

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Occupant

La abuela de Danny Hill (Van Hansin) muere, aparentemente de un ataque al corazón. Danny es su único pariente, y como ella vivía en un piso de renta antigua, ve la oportunidad de quedarse en la casa pagando el mismo precio. Para ello, sólo tiene que cumplir un requisito: demostrar que vivía allí con ella. Por tanto, se muda al inmueble dispuesto a pasar doce días seguidos en él, el tiempo que, legalmente, le serviría para demostrar que ésa es su residencia habitual.

Desde la primera escena de “Occupant”, la muerte de la abuela, nos dejan claro que lo más probable es que haya algo extraño en ese apartamento. Joe (Thorsten Kaye), el portero del edificio tampoco ayuda a tranquilizar al personal: es excesivamente servicial. Tanto, que se diría que está más al servicio de la casa que de Danny en sí. Y los pocos otros habitantes del edificio que conocemos, no son mucho más convencionales. Así, Danny se encierra en el piso, sólo con su gato, a la espera de que transcurran esos doce días y poder recuperar su libertad. Sin embargo, poco a poco, el apartamento parece empezar a jugar malas pasadas al chico: ruidos, un enorme agujero en la pared de un armario… hasta que se presenta allí Sharleen (Cody Horn), una bloggera a la que ha conocido por la calle, y se produce un incidente que pone de manifiesto que quizás haya alguien más en la casa.

Lo mejor: No aburre...

Lo peor: ...pero no pasa nada.