Flight of the living dead

Prefiero los zombis a las serpientes

Flight of the living dead

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Flight of the living dead

En 2006, el espabilado David R. Ellis creyó que sería una genial idea combinar el género de las catástrofes aéreas con el de los animales agresivos (en este caso serpientes). Con el avión y las serpientes en el saco, lo único que le faltaba a su cóctel explosivo era encontrar a un actor con cierto carisma que se implicara en el proyecto (Samuel L. Jackson haciendo de… Samuel L. Jackson) y orquestar una campaña de marketing de tres pares de narices que pusiera la miel en los labios a miles de aficionados en todo el mundo.

Finalmente la cosa no fue para tanto, y Snakes on a Plane (Serpientes en el avión, 2006) fue poco más que un par de secuencias de acción dignas de mención y algún que otro chiste facilón con señora gruesa y serpiente urgando en su refajo.

Lo mejor: Cuando el primer zombi hace acto de presencia la rueda empieza a girar... y ya no para.

Lo peor: Malos actores, un guión de risa, 30 minutos iniciales que sobran y falta de gore.


Werewolf Fever

Licántropos descacharrantes en el Kingburger

Werewolf Fever

Creí que este año 2010, a raiz del estreno mundial del The Wolfman de Benicio del Toro (si no me equivoco ha sido un pequeño desastre en la taquilla norteamericana), sería el de la fiebre licántropa.

Finalmente la fiebre peluda no se ha extendido, y tanto los zombis como los vampiros parecen ser que vuelven a llevarse el gato al agua. Pese a ello no llega algún que otro coletazo del subgénero cercano a la serie Z como puede ser este Werewolf Fever, escrita, producida y dirigida por el canadiense Brian Singleton.

The Blackout

Ni Bioman nos libra de esta.

The Blackout

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The Blackout

Por si la decepción que me llevé con Legion no hubiera sido poca, decidí embarcarme recientemente en otro viaje cinematográfico con fuertes reminiscencias de Feast. Y es que esto de dejar a un grupo dispar de personas atrapadas en compañía de monstruos, demonios ó mutantes; siempre ha sido un plato de mi gusto.
Desgraciadamente me he vuelto a equivocar eligiendo la película. En cuanto se publicitaron los primeros carteles, imágenes y argumento de esta cinta independiente de serie B (y asignarle esta letra es darle punto inmerecidos a este telefilm); surgió la polémica, sobre todo por el parecido entre la portada de The Blackout, con Feast. Ojala se hubieran parecido en más aspectos. No deja de ser chocante que los creadores de The Blackout, se molestasen tanto en copiar carteles de otras producciones, cuando su película toma la base argumental de toda la vida, grupito de gente dispar contra bichos de origen desconocido, y se aleja todo lo que puede de Feast. Pero no os hagáis ilusiones, buscadores de originalidad, se aleja dando todo paso incorrecto habido y por haber. Entonces, ¿de qué trata el primer film del director Robert David Sanders?

Es la víspera de Navidad, en un edificio del centro de Los Angeles, un grupo de amigos y vecinos se dispone a celebrar la llegada de Papa Noel con una fiesta por todo lo alto. Sin embargo no es un día típico de diciembre en California: Las temperaturas son extremadamente altas, se producen continuos temblores de tierra y las señales de radio y televisión fallan por momentos. En este ambiente nada halagüeño, la fiesta parece discurrir con normalidad hasta que un temblor deja al edificio sin luz y a los invitados atrapados en el edificio junto a unas criaturas monstruosas salidas de las entrañas del edificio en busca de sangre humana.

Lo mejor: Es corta y el final no provoca nauseas.

Lo peor: Los efectos de sonido cutres, los actores cutres, los CGI cutres, los decorados cutres, la edición cutre, la fotografía cutre...