Buckout Road

Carretera y manta

Buckout Road

Buckout Road se posiciona como la carretera más embrujada del estado de Nueva York, pero nadie realmente lo creía… hasta ahora. Un proyecto universitario sobre mitología moderna puede destapar la verdad cuando un trío de estudiantes y un soldado amigo descubren la serie de horribles leyendas urbanas que rodean dicha carretera. Cuanto más profundizan en la oscura historia de la zona, más peligrosa se vuelve su búsqueda.

Resulta un hecho que muchos actores y actrices tienen que rebajar su caché considerablemente cuando la edad aprieta. De ahí que la serie B y peores se nutra en ocasiones de estas estrellas venidas a menos, regalándonos papeles secundarios que, lamentablemente, no consiguen elevar el tono de la película. En “Buckout Road” le toca el tuno a Danny Glover, y aunque durante el tráiler de la susodicha aparezca de manera sospechosamente breve, no me importaría ver al buen hombre luchar contra ese puñado de apariciones demoníacas que parecen caracterizar el casposo rumbo de este largometraje canadiense.

Corbin Nash

Vampiras boogie vamp

Corbin Nash

Ambientada en un sangriento Los Ángeles, la búsqueda obsesiva del irreverente detective Nash por la verdad detrás de los asesinatos de sus padres, lo lleva a enfrentarse a un monstruoso dúo conocido como Queeny y Vince. Estos criminales lo arrastrarán a sangriento submundo para el que nunca estuvo preparado. Perdido en un inframundo de horror que se remonta a los albores del tiempo, pronto descubre que en realidad es el último miembro superviviente de la familia Nash, un clan histórico de cazadores de demonios. Cuando se ve obligado a reconocer su destino, es atacado brutalmente y dejado por muerto, solo para ser salvado por Macy, un alma pura bajo protección del misterioso Profeta Ciego. Por fin, el detective Nash renace como el asesino perfecto. En busca de venganza, librará una violenta guerra violenta contra las Bestias que deambulan por la oscuridad de este mundo, abrazando finalmente su verdadero legado.

The Boneyard

Una morgue movidita

The Boneyard

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

The Boneyard

Surgida de los abismos de la serie Z de principios de los noventa, si bien su estilo de producción hereda la decadente presencia escénica de subespecies ochenteras como “Neon Maniacs” o “Trans–gen”, por nombrar dos a bote pronto, “The Boneyard” es un largometraje de horror sobrenatural que funciona mejor entendiéndolo como una broma, una oda a la ineptitud cinematográfica por parte de su creador: James Cummins (1959–2010). Experto en efectos especiales, marionetas y protésicos –podemos encontrar muestras de su ingenio en “La Cosa”, “Enemigo mío”, “House”, “Cocoon” o “El Beso de la Pantera”–, Cummings invertía sus ahorros en realizar una película que homenajease el género que le había dado de comer durante años. Ni corto ni perezoso prepara un guión con menos recovecos que una esfera y se lanza sin red de seguridad a los abismos del cine de muertos vivientes. Su atrevimiento quedó como una anécdota en los anales del fondo de catálogo de video clubes norteamericanos, aunque la difusión facilitada por la red de redes termina generando un pequeño culto alrededor de este despropósito, mala pero divertida por los pelos, preludiando la nueva edición en Blu–ray que por fin ha acaecido este año.

Lo mejor: Las caracterizaciones de los infantes vivientes.

Lo peor: Rítmica de un baile geriátrico.


The Ranger

Punk Rock Massacre

The Ranger

Cuando Chelsea y sus amigos se meten en problemas con la policía, huyen de la ciudad hasta un parque nacional cercano. Hasta el culo de una droga alucinógena llamada Echo, esperan esconderse en la vieja cabaña de la familia, pero Chelsea tiene reservas sobre volver a la naturaleza y ciertos secretos que se atreve a compartir con sus amigos. De repente suena un disparo, su pasado se viene abajo y los punks se enfrentan a la autoridad local: un guardabosque desquiciado con un hacha presta para la matanza.

Es unir en la misma frase “punk rock” y “slasher” y pensar inmediatamente en mis queridos amigos “Los Lügers”, la banda donde tuve el placer de militar durante cinco años. Actualmente se patean esta maldita piel de toro con un discazo bajo el brazo, titulado en honor de uno de mis subgéneros favoritos. Lo que me lleva a identificarlos con los chicos y chicas que protagonizan “The Ranger”^, otro intento de bajo presupuesto por traer a la actualidad las bondades del “grindhouse” más mugriento. Tiene la culpa “Glass Eye Pix”, la productora del inquieto Larry Fessenden, que aquí se reserva como siempre un pequeño papelito.