Death on Scenic Drive
La posesa me la pone tiesa

Esa joven de pronunciadas caderas que se muda a una casa y descubre un mal recalcitrante en el sótano. “¿Para qué bajas Paqui?” Pero ella se emperra y al final es poseida por mil demonios, como si las rebajas hubiesen llegado antes de tiempo este invierno. La chica, ya con los ojos haciendo chiribitas, dará por culo a su vecino, quién sabe si en un término literal, para demostrarle que ella es la misma muerte encarnada.
Tengo claro que mi obsesión con el terror comenzó cuando de vuelta del colegio, benditos tiempos sin la sobreprotección paterna, pasaba por delante de diferentes video clubes que no tenían reparo en exhibir su mercancía de cara al público. En concreto la mayoría parecían sentir especial devoción por el cine de género, surtiendo con mayor ahínco y asiduidad la sección de terror. De esta manera me provoqué una y mil pesadillas absorbiendo las carátulas de “Re animator”, “Trans gen”, “Terrovision”, “Gomia”, “Alien 2 (falsa)” y toda esa mierda que, dejando de lado el no debate sobre la calidad dentro de nuestro cine, sigue ardiendo sobre la boquilla de mi pipa de agua.




