Galaxy of Horrors

El horror que vino de las estrellas

Galaxy of Horrors

Atrapado en una vaina criogénica dañada, un viajero espacial se ve obligado a ver una serie de horribles historias de ciencia ficción, por cortesía de un cruel ordenador central, mientras sus sistemas vitales se agotan.

Ocho historias de terror y ciencia ficción, más bien lo primero, que llegan desde Canadá en formato recopilatorio por cortesía de diez directores de todos los rincones del globo. Producida por el magazine “Rue Morgue”, sinónimo de amor por el género, y el festival canadiense especializado en cortos de horror “Little Terrors”, “Galaxy of Horror” continúa la senda de una primera antología, “Minutes Past Midnight”, especializa en esta mezcla ganadora. ¿No es acaso “Alien” una de las mejores películas de todos los tiempos? Aunque lejos del poderío que demostraba la película de Ridley Scott, esta producción se contenta con agrupar en un segmento de unión ocho de los mejores cortometrajes de la pasada edición del festival. ¿Qué tenemos entonces sobre la mesa? Obras humildes pero que parecen atreverse con todo: ya sean tentaculados extraterrestres, conspiraciones corporativas o, incluso, un horror en gravedad cero que ríase usted de “Gravity”, o es un decir.

Don’t Knock Twice

Fantasmas after eight

Don’t Knock Twice

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Don’t Knock Twice

Jess es una escultora de éxito que intenta volver a acercarse a su hija tras tener que abandonarla muy joven debido al abuso de las drogas y las malas compañías. Más normalizada, quiere que Chloe deje el hospicio para vivir de nuevo como una familia. Sin embargo, los reproches de la joven serán el menor de los problemas, pues ésta se cruzado en su camino con la maldición de una bruja tras tocar en la puerta de su antigua casa dos veces seguidas. La maldición la perseguirá hasta involucrar a Jess en una carrera contrarreloj por salvar a su hija de… ¿”Baba Yaga”? ¿Una bruja devoradora de niños? ¿Una sierva de Satán? ¿Un detective pedófilo? ¿”Il diavolo”? ¿Una maldición rusa? ¿Un bodrio cinematográfico?

“Don’t Knock Twice” intenta ser una versión británica de “Insidious” o “The Conjuring”, básica y llanamente. Que el tiro le salga por la culata a su director, un tío de nombre tan gracioso como Caradog W. James, es algo que no debería extrañarnos a estas alturas: Ponga sobre la mesa las palabras “thriller”, “sobrenatural” y “drama” para obtener una combinación mágica ideal como iniciación al tedio.

Lo mejor: Las actuaciones de las dos mujeres protagonistas. Sobre todo cuando se trata de agudizar el elemento dramático.

Lo peor: ¡Qué final tan inconsistente, rebuscado y fuera de tono!


Life

Lo más pequeño podría cambiar nuestro mundo

Life

Jack Harrison, John McKay y la tripulación de la Estación Espacial Internacional viajan a Marte con el objetivo de comprobar si las muestras recogidas en el planeta rojo presentan indicios de vida inteligente. Cuando uno de los científicos a bordo examina la única célula encontrada, todo el equipo presencia un hecho insólito: la prueba incuestionable de que hay vida extraterrestre. Ante su asombro, deciden examinar y establecer el primer contacto con el organismo alienígena. Desgraciadamente, el grupo de astronautas descubrirá demasiado tarde que esta forma de vida es más inteligente de lo que esperaban, hasta tal punto que sus vidas podrían estar en grave peligro. Si ese ente microscópico llega a la Tierra podría poner en peligro toda existencia humana. ¿Cuál es exactamente la amenaza a la que se enfrentan? ¿Cómo le harán frente?

Si, ya hemos visto una historia similar en muchas películas de ciencia ficción y terror espacial. Aunque no tantas con un microscópico villano.

Detour

Varios caminos, un final

Detour

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Detour

La reseña puede contener SPOILERS. Se recomienda ver “Detour” con la menor información posible.

Harper, un estudiante de derecho aparentemente ingenuo, se obsesiona con la idea de que su padrastro está involucrado, de alguna manera, en el devastador accidente de coche que ha dejado a su madre en coma en el hospital. El chico ahoga sus sospechas en whisky, cuando, de repente, se ve envuelto en una extraña conversación con Johnny, un golfo que le ofrece una solución a sus problemas: liquidar al tipo a cambio de veinte mil dólares.

“Detour” ha funcionado conmigo no tanto por lo qué cuenta, bastante convencional como thriller, si no por cómo lo hace. No rizará el rizo, pues el truco narrativo subyace simplemente en desordenar temporalmente las piezas del puzle argumental, pero resulta muy atractivo comprobar el uso que se hace de los recursos de un medio, el cinematográfico, para llenar la cabeza del espectador de ideas engañosas. En este caso, lo más evidente sería la partición de la acción en dos líneas paralelas, quizás el “desvío” del título, recurriendo a veces a la pantalla dividida en dos, hasta en tres, para realzar esa sensación de paralelismo. Dualidad basada en la premisa soltada muy acertadamente por uno de los personajes principales durante los primeros compases de metraje: “uno no se arrepiente de las cosas que hace, si no de las que no se atreve a hacer”.

Lo mejor: La habilidad de Smith para dar vida a una trama manida mediante unos pocos trucos visuales.

Lo peor: No deja de ser una historia simple y vista, más o menos parecida, en otras ocasiones. Además los diálogos son cualquier cosa menos memorables.