She Who Must Burn

Pecado y culpa a la parrilla

She Who Must Burn

Una mortal tormenta se dirige hacia un pequeño pueblo minero cuando el predicador local alimenta el resentimiento que bulle en las almas de su rebaño. Ángela es el único recurso médico para las mujeres en esta desafortunada ciudad donde los bebés nacidos muertos y el cáncer se han convertido en algo común e inquietante. El predicador local y sus seguidores culpan a Angela de los abortos involuntarios y las muertes; e incluso su novio, ayudante del sheriff, no puede protegerla de la ira del pueblo. Las nubes oscuras se reúnen como seguidoras del predicador, infectadas con el fervor religioso e inflamadas con la justicia divina que limpiará la comunidad. Aquellos que pecan contra el Señor tendrán que pagar…

Phantasm: Ravager

El Canto del Pato

Phantasm: Ravager

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Phantasm: Ravager

Reggie sigue, como durante tantos años, la estela de destrucción que deja tras de sí El Hombre Alto. Espera acabar con él y recuperar a sus amigos, Jody y Mike, pero esta vez su cordura es su mayor enemigo, dictándole como demente y presa de una ensoñación que nada tiene que ver con un futuro dominado por las esferas cromadas del Hombre Alto. ¿O todo está sucediendo a la vez?

Dicen de los cisnes que emiten el más hermoso de los cantos al sentir las gélidas garras de la muerte llevándose su último aliento. Supongo que en el caso de los patos, aves que no me hacen ninguna gracia por algún tipo de razón que no llego a concretar, dada la misma situación emitirán un feo graznido sólo equiparable a la versión extendida de “La Salchipapa”. El animal se va, pero su salida, como corresponde a las miserias de la vejez, se convierte en un desfile de pañales para adultos, sondas, bacinillas y olor a corrupción. Asociada erróneamente a James Dean, tenemos la frase “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”, situándose en las antípodas de los sentimientos que provoca “Phantasm: Ravager”.

Lo mejor: Reencontrarse con mis viejos amigos Reggie, Mike, Jody y El Hombre Alto.

Lo peor: Unos efectos especiales de muy baja estofa, te sacan de cualquier atisbo de la historia, y mira que hay poca.


Officer Downe

¡Justice from Hell!

Officer Downe

Los Ángeles es un hervidero de criminales y gentuza, hasta que Officer Downe es resucitado por medio de una oscura tecnología y puesto a patrullar las sucias calles de la ciudad. Un agente incapaz de morir es la medicina para esa enfermedad llamada crimen.

Ultra violento, gamberro, políticamente incorrecto, insultante, obsceno… así han catalogado hasta la fecha las novelas gráficas protagonizadas por el “Officer Downe”, una serie de tebeos que no he podido catar hasta la fecha e incluso desconozco si tienen prevista alguna traducción al castellano. Aunque no hace falta ponerse las gafas de cerca para interpretar esa colección como una versión del Juez Dredd pasada por la batidora de Garth Ennis.

The Windmill

El regreso del slasher holandés

The Windmill

Jennifer ha viajado de Australia a Ámsterdam huyendo de su pasado. Afronta la fuga subida a un autobús de turistas que pretenden visitar unos famosos molinos de viento. Cuando el vehículo se estropea, el grupo no tendrá más remedio que refugiarse en un destartalado molino que esconde una oscura leyenda, sobre un devoto del diablo que recolectaba huesos humanos en lugar de cereales.

Holanda es un país que nos ha brindado, en ocasiones, buen cine de terror. El slasher holandés tuvo una época de gloria en los años 90. Películas como El Ascensor o Amsterdamned, ambas del director Nick Maas, gozaron de un cierto prestigio bien merecido. Eran películas que no estaban nada mal. Posteriormente la llama se fue apagando y se hizo bastante complicado ver alguna película de terror proveniente de los países bajos que mereciera realmente la pena, aunque alguna incursión suelta sí hubo.