Tear me apart

Sobrevivir es lo único que importa

Tear me apart

Abandonados por la sociedad surgida del colapso de la civilización tal y como la conocemos, dos hermanos se ven forzados a vivir por su cuenta y riesgo en medio de un Cronwall desierto y salvaje. A pesar de que el mayor intenta mantener un cierto grado de humanidad en su supervivencia, ambos caen en el canibalismo atacando a los viajeros solitarios y devorándolos para sobrevivir. Hasta que Molly apareció en sus vidas, no habían conocido a ninguna mujer, cosa que lleva sus instintos masculinos básicos y sus emociones al límite.

Tear me apart es una de esas películas que ejemplifica a la perfección uno de los grandes atractivos de Terrormolins: descubrirnos una serie de títulos a los que díficilmente tendríamos acceso si no fuera por la labor y la repercusión del Festival. El debutante Alex Lightman se destapa con un drama post-apocalíptico en el que un par de supervivientes lucharán con todas sus fuerzas para no sucum ir, definitivamente, a la cruel y salvaje naturaleza primigenia del hombre. El objetivo es mantenerse en unos niveles mínimos de civilización a pesar de que nuestros instintos más primitivos afloran como la respuesta única hacia un mundo que se desmorona.

Planet Frankenstein

Las hijas del Monstruo en el espacio exterior

Planet Frankenstein

Durante una audaz fuga de la fortaleza de los vampiros, las hijas del monstruo de Frankenstein se cruzan con una poderosa tormenta cósmica que las deja atrapadas en un planeta prisión hostil. Durante las próximas 48 horas el rescate será imposible, así que las mujeres sólo tienen una opción: Sobrevivir.

¿Qué sería de la serie Z sin su dosis de carnaza? La figura femenina siempre ha sido un reconocido reclamo machista para el terror. Lo fue durante sus inicios, lo es todavía y, esperemos, que en el futuro cercano, mañana mismo, con la mujer integrada como un engranaje más de la maquinaria del fantástico, tradicionalmente muy cerrado, se deje de explotar el desnudo femenino como una herramienta barata de marketing. ¿Recordáis cual fue la primera película que utilizó abiertamente estos cantos de sirena?

Abattoir

¡Si William Castle levantase la cabeza!

Abattoir

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Abattoir

La dulce y morena Julia es una intrépida periodista de bienes raíces (¿cómo?) dejando atrás una turbulenta relación con un detective de novela negra y bajo la presión de un duro jefe adicto a los puros. Pero su apacible vida da un duro vuelco cuando su rubia hermana, “cuñaó” y sobrino tiernamente enfermo son asesinados sin razón aparente. Tras el entierro, un misterioso comprador adquiere la casa de su hermana para arrancar la habitación donde tuvo lugar el crimen. Esta pista llevará a Julia al sórdido poblado de New English, donde conocerá sus nada casuales orígenes y la influencia de un hombre obsesionado en construir una casa con los retales de otras, todas aquellas donde alguna muerte violenta tuviese lugar.

Quiero creer que debajo de “Abattoir” hay una película. Remotamente, puede que hasta una buena película. Sin embargo, esta necesidad de fe no puedo basarla en nada de lo ofrecido por el mesías Darren Lynn Bousman. A lo sumo jurar que, cuando conocí del proyecto, vi unos dejes de originalidad y profundidad esperanzadores.

Lo mejor: Jebediah Crone y su casa de retales.

Lo peor: Unas actuaciones que son canela fina.


The Obsidian Curse

El mal está suscrito al catálogo de Victoria's Secret

The Obsidian Curse

Una bella y opulenta rubia sufre una maldición que la convierte en una especie de imán para todas las criaturas del mal (especialmente para los teleoperadores comerciales, abominables seres de las tinieblas).

¡Qué bien! Hacía bastante tiempo que no me adentraba en algo genuinamente casposo. ¿Había cambiado el viejo y “amargado” Bob sus películas de mierda por las grandes superproducciones que obnubilan los ojos de las ovejas descarriadas? Tranquilos, que el bastardo seguirá siéndolo por mucho que le chorree purpurina brillante por encima. Lluvias doradas aparte, hoy tengo el dudoso privilegio de hablaros de “The Obsidian Curse”: todo un festival de efectos especiales de chiste, lencería fina, voces salidas del culo y camareras californianas. Esa frase hecha de “soy un imán para los tíos” reconvertida en “soy un imán para los monstruos”, ¡denle el jamón a su puñetero guionista!