Shelley

Mamá maldita

Shelley

Louise y Kasper, una pareja danesa, viven en una villa aislada en medio del bosque, lejos de la vida moderna. El mayor sueño de Louise es llegar a ser madre, pero no puede tener hijos. Finalmente se decide, por desesperación, a sellar un pacto con su criada rumana, Elena. Elena acepta llevar al hijo de Louise como una madre de alquiler a cambio de una gran cantidad de dinero. Pero la vida que crece dentro de ella está creciendo demasiado rápido, afectando la vida alrededor como una fuerza maligna.

¿Una re interpretación de “La Semilla del Diablo”, peliculón de Polanski y novela de culto de Ira Levin? Así nos presentan a “Shelley”, coproducción entre Dinamarca y Suecia que ha causado bastante interés por los festivales por donde se ha proyectado: el primero el prestigioso Festival de Berlín, y el último hasta la fecha el Fantasia canadiense. Ali Abbasi, su director y coguionista, debuta con un largometraje que bebe de las fuentes góticas del siglo XIX, pasadas por un tamiz visual bastante moderno, una historia que podemos unir al selecto grupito de películas sobre bebés asesinos. ¡Esto del terror no será por sub géneros! Es decir, a “Baby Blood”, “Estoy Vivo”, “Cromosoma 3”, “Grace”, “Tamami” y, la citada, “La Semilla del Diablo”…

Carnage Park

Carnaza de la mala

Carnage Park

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Carnage Park

Un par de aspirantes a atracadores acaban secuestrando a una mujer durante uno de sus trabajos, que se va a la mierda cuando uno de ellos acaba tiroteado por la policía. En su huida hacia México, sin saber por qué, terminan aislados en un erial donde un ex militar, francotirador para más señas, se dedica a torturar a todas las víctimas que caen en su trampa.

“Carnage Park” es una película que empieza de forma prometedora, con mucha fuerza y un sincero tributo a la violencia imperante en la “exploitation” norteamericana de la década de los setenta. La imagen, el sonido y la edición; su aspecto visual y el trepidante ritmo forman un todo difícil de ignorar como amante de las películas de Russ Meyer o Fred Williamson. El calor emana de la pantalla, ardiendo como lo hacen los cañones de las armas de fuego que se erigen en verdadero atractivo de la cinta. Mucha poesía estética que se va desmoronando tras los títulos de crédito: “grindhouse” como si no hubiera mañana, una narrativa que se abandona a una rápida caída en el momento que las referencias a Quentin Tarantino se hacen explícitas hasta límites… ¿paródicos?

Lo mejor: Destellos ocasionales de violencia que nos recuerdan a las cintas "prohibidas" de los setenta.

Lo peor: El aburrido "corre que te pillo" al que se termina reduciendo.


Feed the Devil

Muestra respeto por los Antiguos

Feed the Devil

Siguiendo el mapa de una plantación de marihuana situada en una zona desértica de Alaska, Marcus y su novia Stella encabezan una expedición para lograr el cultivo y hacer dinero fácil. La misión se convierte rápidamente en mortal cuando Stella desaparece y su búsqueda desemboca en un rastro de víctimas relacionadas con un antiguo mito indio. La búsqueda se convierte en un juego letal de supervivencia al ser perseguidos por la bestia demoníaca detrás de la leyenda.

Imagino que Feed the Devil, segundo trabajo del director y guionista Max Perrier, no lo habrá tenido fácil para llegar hasta aquí. Por lo visto la película tuvo su prematura premier a finales del 2014 en el marco del festival Fantasia, pero no ha sido hasta ahora, año y medio más tarde, cuando se ha confirmado el estreno de la película —en formato VOD— para mediados del mes de agosto. La película buscó su inspiración en los cráneos de yeso de la antigua Jericó y en una amalgama de viejas mitologías del norte de los Estados Unidos. El resultado de tan extraña combinación parece ser un survival de manual en el que los estúpidos humanos pagaran el precio de su arrogancia al profanar sagradas tierras ancestrales.

Blood Hunters

La evolución de los chupopteros

Blood Hunters

Una mujer se despierta en un centro médico desierto para descubrir que alguien le ha borrado la memoria y masacrado a todos el personal de la institución. Por si fuera poco comprueba que está en avanzado estado de gestación de algo que no parece humano.

También llamada “One Drop”, “Blood Hunters” es una nueva serie B proveniente de Canadá que viene a resucitar (¡como si alguna vez hubiese muerto!) la figura del chupasangres, aunque esta vez con un componente ligeramente distinto por aquello de la experimentación médica de por medio. Tricia Lee, su directora, ya probó suerte en el terror con “Silent Retreat”, acompañada por su guionista Corey Brown como en la presente. ¿Los resultados? Intrascendentes. Tampoco podemos tirar fuegos artificiales con “Blood Hunters”, tanto su cartel como su tráiler demuestran poca imaginación y unos medios bastante dudosos. ¿Qué coño es ese bicho que quiere chocarnos los cinco? No estamos hablando de Drácula, sin duda, el chupa-chupa le toca esta vez a unas criaturitas cuyo modus operandi se asemeja más al de un Alien™ que al del atormentado conde transilvano.