Altar

Perdidos en el bosque... otra vez

Altar

Un grupo de ex compañeros de universidad se pierden camino de una reunión de ex-alumnos en las montañas de Sierra Nevada. Tras hacer un alto en el camino para pasar la noche, tropezaron con algo mucho más oscuro… Ahora deberán luchar para escapar del mal que desataron; no sólo para salvar sus propias vidas, sino también para salvar sus almas.

Si cada vez que escribo las palabras “universitarios perdidos en un bosque” me dieran un par de monedas… probablemente seguiría siendo el mismo tipo sin pasta en los bolsillos que soy ahora. Y si alguien me preguntara por los dos géneros más trillados en el actual panorama del horror, es muy posible que términos como retroslasher y found footage salieran a la palestra. Pues bien, todo esto lo reúne una película de bajo presupuesto titulada Altar, escrita y dirigida por Matther Sconce, un tipo cuyo currículum incluye todos los oficios relacionados con el mundo del cine que uno pueda imaginar —actor, cámara, fotografía, edición, producción, guión, efectos especiales, coordinador de especialistas…— y que, con Altar, promete un intenso viaje repleto de “emociones, escalofríos y giros inesperados”.

Condemned

Street Trash 2.0

Condemned

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Condemned

Harta de peleas entre sus padres, la pobre niña rica Maya se muda con su novio a un antiguo edificio condenado en el Lower East Side de Manhattan. Sus vecinos son fabricantes de metanfetamina, drogadictos y degenerados, pero su infierno es aún más tóxico de lo que parece: un virus nace de sus nocivos residuos combinados con la basura infecta de los ocupantes del edificio. Ellos, uno por uno, sucumben a un patógeno aterrador que los convierte en asesinos sedientos de sangre, transformado su hogar en un salvaje matadero.

“Condemned” viene a reivindicar la dupla “Street Trash” y “Slime City”, películas neoyorkinas que portaban como estandarte el gore y mal gusto extrapolados a la degeneración de la Gran Manzana. Como si hablásemos de un híbrido entre estos dos mitos de la serie Z y el cine de la “Troma” más combativa, la obra escrita y dirigida por Eli Morgan Gesner, debutante en esto del terror, se estrenaba el año pasado sin pena ni gloria entre los aficionados. No era para menos, nos encontramos lejos de aquellos finales de los ochentas donde el cine basura nos sorprendía y nos fascinaba a partes iguales. ¿Cómo olvidar la primera vez que disfrutamos de “Mal Gusto” o de “Mutantes en la Universidad”?

Lo mejor: El asco que da, al más puro estilo de la Troma.

Lo peor: Superado su escaso humor negro, no existe nada técnica o argumentalmente.


Odisea en el Tiempo

Distopía sangrienta

Odisea en el Tiempo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Odisea en el Tiempo

En el 92 las cosas estaban cambiando, el jodido Cobi nos ponía en forma, España encontraba su lugar en el mapa a pesar de que África todavía empieza en los Pirineos, la oferta de ocio se ampliaba con nuevas cadenas televisivas, el laser disc parecía el futuro, el “acid house” daba paso a la cultura de club y los pastilleros a espaldas de los tormentos grunge… un surtido de errores, aciertos y desatinos que preconizaban el siglo XXI, y con el final del anterior, el aparente final del cine de terror. Los vídeo clubes entraban en su era crepuscular y la serie B directamente se bajaba un par de peldaños en la pirámide evolutiva para dejar paso a la sonrisa diabólica de Aznar. Con los coletazos de los ochentas, presas de una estética hortera donde el Príncipe de Bel-Air era sólo la punta del iceberg, surgieron algunas películas que venían a poner los últimos clavos al ataúd del cine de género, pero claro, las criptas son su hábitat natural y, más tarde o más temprano, iba a volver a resucitar, incorrupto o no, eso os toca a vosotros decidirlo.

Lo mejor: Angus Scrimm, el impresionante Vidente.

Lo peor: Un guión y un aspecto cutre en definitiva.


Sodomaniac

Menea tu cucú

Sodomaniac

Debería haber sido una noche de fiesta triunfal para los Wolfpack, una banda de matones de poca monta. A medida que la fiesta se desmadra, este grupo de amigos se preguntará a sí mismo hasta donde podría llegar por proteger las espaldas de cada uno de sus miembros. ¿Se atreverían a bajar hasta donde la espalda pierde su casto nombre? La moral de los Wolfpack es altamente cuestionable, de hecho, no existe. Y eso terminará por llevarles al fondo marrón de sus corruptas almas, de la mano de un justiciero con un humor de culo.