Cat Sick Blues
Creo que he visto un lindo gatito

Cuando el amado gato de Ted muere, el trauma le provoca un colapso mental terrible. Su cerebro roto le pide que traiga a su amigo felino de vuelta. Todo lo que necesita son nueve vidas humanas.
Sé que más de uno me acusará de emitir juicios de valor demasiado a la ligera. Que eso de decir lo que pienso sobre una película sin tan siquiera haberla vista, basándome únicamente en un tráiler y en algunas imágenes sueltas, no es de recibo. Pero es que no puedo evitarlo… Cat Sick Blues tiene pinta de ser rara de cojones (con perdón); y a la demencial imágen de un tipo que se esconde tras la máscara de un gatito, con una enorme polla de plástico colgándole, unas garras a lo Freddy Krueger y dando saltos, como un poseso, sobre una cama, a cámara lenta, me remito. La película, dirigida por el australiano Dave Jackson, es la adaptación al formato largo de un cortometraje homónimo dirigido por el mismo Jackson en 2013 que recibió un buen número de premios en Festivales especializados como los de Montreal, Denver, Atlanta e incluso en el Festival de Cinema Fatástico da Coruña.



