Emelie

La revancha de la Babysitter

Emelie

La niñera habitual de los Thompson no puede cuidar a los niños esta noche. En su lugar contratan a su amiga Anna para que los cuide mientras los padres salen a celebrar su aniversario de boda. Al principio Anna parece un sueño hecho realidad para los niños, ya que les permite jugar con cosas que, habitualmente, están fuera de sus límites. Pero pronto serán los mismos niños los que se darán cuenta de que las intenciones de Anna son cada vez más oscuras y retorcidas.

No confundir nuestra Emelie con la dulce y algo pirada Amelie de Audrey Tautou (sí… ya sé que nadie lo ha hecho), ni siquiera hay que confundirla con la señora Botz, aquella babysitter criminal que se topó con la horma de su zapato —Bart— en el mítico episodio de la primera temporada de Los Simpson titulado en España “La Babysitter ataca de nuevo”. De hecho ni siquiera me esforzaré en recordar a la sensual y peligrosa Rebecca de Mornay —ya tenemos una edad…— en La mano que mece la cuna (The Hand That Rocks the Cradle, 1992). Nada de eso… Nuestra particular Emelie es una hermosa y sana jovencita que ha decidido tomarse la revancha por la cantidad de cabronadas que han sufrido las babysitters en tantas y tantas películas de terror. En esta ocasión el asesino no lleva máscara, no llama al teléfono en horas intempestivas, ni mira a través de ventanas y ventanales. Ahora el asesino está dentro de la casa, se gana la confianza de los críos y se convierte, de paso, en la peor pesadilla de aquellos padres que dejan entrar a un desconocido en sus casas para que “cuiden” de sus vástagos.

The Hallow (The Woods)

Leyendas furtivas

The Hallow (The Woods)

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Hallow (The Woods)

Meter en el mismo saco ancestrales mitos y leyendas de origen céltico, un parásito devorador capaz de convertirte en un miembro destacado de los X-Men y un soterrado discurso ecológico con el punto de mira puesto en la siempre difícil relación hombre/naturaleza, es una manera tan buena como cualquier otra de complicar, sobremanera, una historia que debería ser mucho más sencilla y accesible de lo que finalmente acaba siendo. Y lo más curioso del caso es que el debutante Corin Hardy ejecuta tamaña pirueta mortal logrando caer de pie, ileso, y con una película de terror bastante aceptable bajo el brazo.

Un operario de deforestación, su mujer y su hijo recién nacido, se trasladan a un remoto pueblecito irlandés rodeado de inmensos bosques. La tarea del padre de familia consiste en pasearse por los bosques y decidir qué árboles serán talados, colocando una cruz sobre los mismos. A causa de su misión se granjea la desconfianza y el recelo de los habitantes del pueblo. Pero ese será el menor de sus problemas. En la profundidad del bosque habitan unos seres deformes que parecen estar muy interesados en el bebé y que harán lo posible para que la familia abandone el bosque. Una rara especie de bacteria carnívora no hará otra cosa que complicar aún más, si cabe, las cosas. La batalla por la supervivencia está servida.

Lo mejor: Su atmósfera, los monstruos y una historia que, a pesar de ciertos recelos, engancha.

Lo peor: El guion plantea demasiadas dudas.


Landmine Goes Click

Pisando fuerte

Landmine Goes Click

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Landmine Goes Click

La ganadora de festival de “La mano” de este año reúne todo lo que le gusta a cualquier aficionado de un buen thriller: tensión, giros sorprendentes y una contundente conclusión como broche final. Además es un producto con una factura excelente y buenas actuaciones: así que lo tiene todo.

Alicia y Daniel son una pareja norteamericana de excursión en Georgia (el país). Les acompaña Chris, que vive con el remordimiento de no haber confesado a su mejor amigo que ha tenido una aventura con su chica. En un ambiente cordial en apariencia, pero plagado de secretos, los acontecimientos se precipitarán cuando, haciendo una foto de grupo, Chris pise una mina abandonada. Sin posibilidad de separar su pie del funesto objeto contemplará impotente los amenazantes sucesos que se desencadenarán a su alrededor.

Decía Alfred Hitchcock que el suspense se generaba cuando el espectador era testigo de los acontecimientos pero los observaba hastiado al no poder intervenir en la escena y, aunque no se refería estrictamente a la situación que nos ocupa, las desventuras de Chris ganan en intensidad dada su nula capacidad de acción respecto a lo que le rodea. Como ya pasaba en cintas como Phone Booth o Grand Piano, el espacioso entorno en el que transcurre el film se transforma, con el paso de los minutos, en un claustrofóbico nicho del que, mucho nos tememos, no va a poder salir airoso nuestro protagonista.

Lo mejor: Perfectamente medida. Un villano de los que no se olvidan.

Lo peor: Sus 45 minutos finales son desoladores y muy duros.


Presagio

Terapia de choque

Presagio

Un joven escritor traumatizado por la muerte de su esposa e hijo describe sus experiencias perturbadoras a un psiquiatra, mientras que un misterioso hombre que se esconde bajo un paraguas le obliga a terminar dolorosamente su autobiografía sin importar las consecuencias.

Ganadora del premio al mejor largometraje latinoamericano en la última edición del festival “Nocturna”, “Presagio” (conocida internacionalmente como “Omen”) es un film argentino que está atrayendo bastante atención gracias a la potencia de sus imágenes oníricas, además del perenne sesgo psicológico que, como tan bien corresponde a los hijos de la pampa, inunda sus abundantes diálogos. Planteada como una narración a varios niveles, el lenguaje se convierte en la mejor herramienta para bucear en la psique del personaje principal, desvelando un pasado que, expresado mediante ensoñaciones macabras, será motivo de horror para todos los implicados. Metáfora tras metáfora, Matias Salinas debuta con este viaje a las entrañas de la locura, y lo hace de la mano de un escritor y un psicólogo, haciendo gala de los intereses argentinos. Salinas, perdona la broma, pero sólo te falta un futbolista para terminar con el triunvirato cultural de tu bonita y querida nación.