Agoraphobia

Atrapada en su propia red

Agoraphobia

Una joven que sufre ataques de agorafobia hereda la casa de su difunto padre, situada en un lugar remoto de Florida Keys. Una vez instalada en su nuevo hogar, cosas extrañas empiezan a suceder a su alrededor. Pronto descubrirá que que algo terrorífico está atrapado en la casa junto a ella.

Juntas a un actriz guapa con un largo currículum televisivo (Cassie Scerbo, la vimos en Sharknado 3) con un proyecto de mito viviente del horror moderno (Tony Todd, inmortal Candyman), mezclas a ambos en una trama no excesivamente original —siendo generosos— y el resultado no puede ser otro que Agoraphobia, un thriller psicológico y sobrenatural que, si no somos demasiado exigentes, con suerte nos hará pasar un buen rato. Tras las cámaras, la producción y el guión, un Juan Palomo llamado Lou Simon (en realidad es una chica) dedicada en cuerpo y alma al género del horror con un par de títulos a sus espaldas que, desgraciadamente, no he tenido la oportunidad de disfrutar: The Awakened (2012) y Hazmat (2013).

Tres recomendaciones noventeras para Halloween

Caspa o trato

Tres recomendaciones noventeras para Halloween

Si algo tiene la celebración de Halloween, día a día más masificado y casi perdiendo el gusto para los que evitamos las tendencias comerciales, es la capacidad para desempolvar películas de terror olvidadas, con tal de satisfacer las crecientes necesidades de cine de género que se aumenta esta noche a lo largo del globo. Las cadenas televisivas se pintan de naranja calabaza y nos ofrecen las golosinas de siempre, las películas pagadas e inocuas que nos recuerdan lo seguro que es ver gente morir desde la comodidad del sofá. Revisando las parrillas de programación me ha venido a la mente la primera mitad de la década de los noventa, cuando el Canal + se esforzaba por ofrecer cine fantástico con una profundidad hoy en día rara de ver. Así, y con un grabador de vídeo trampeado, mis amigos de instituto y yo nos pusimos las botas con esas cintas emitidas a horas intempestivas por el famoso canal de pago, que ahora, desde la perspectiva del tiempo, sólo pueden ser tildadas como casposas.
Eso sí, revisitando mis tres recomendaciones me he encontrado como en casa, una caspa más o menos premeditada que convierte estas obras, rozando el telefilme, en una experiencia divertida totalmente recomendable para Halloween. Cierto es que hay que superar sus reducidos recursos, su comedia mal entendida y sus actuaciones risibles; todo sea por buscar esa “magia” especial que estas películas esconden en algunas de sus escenas. No se trata tanto de reivindicar una década, los noventa, que es vilipendiada cinematográficamente por alejarse de la abundancia de títulos editados en los años anteriores, si no simplemente realizar una maratón cuya base sea esa ambientación grasienta y perversa a la que nos condenó el fin del milenio. No creo ni soy partidario de que se le tenga que rendir tributo a los noventa más allá de los buenos títulos que también nos dio, por ejemplo “Braindead”, “El Ejercito de las Tinieblas” o “En la boca del miedo”. Para bien o para mal no es el caso de hoy: ”Doppelganger”, “Mom” y “The Refrigerator” son películas malas que nos sacaran una sincera sonrisa, tanto por reflejar fielmente la época de producción, con los recuerdos de nuestras adolescencias ejerciendo de catalizador, como por la desvergüenza de serie B que lucen sin despeinarse. ¿Ancianas diabólicas, Drew Barrymore por partida doble, una nevera que se abre al Infierno? ¡Qué corra el Jägermeister y empiece la fiesta!

Rakoshi

Sacrificios en honor a la Diosa Kali

Rakoshi

“— Hay muchos templos dedicados a Kali — dijo el vendedor de agua —. Pero ninguno como el Templo de las Colinas.

— ¿De veras? ¿Y qué tiene ese templo de especial?

— Rakoshi.”

La India, 1857. El capitán de fusileros sir Albert Westphalen, destinado a una pequeña guarnición en Bengala, cree haber encontrado la respuesta a sus acuciantes problemas financieros: asaltar el templo de Kali bajo el pretexto de perseguir a rebeldes amotinados, y hacerse con sus increíbles riquezas. Pero el templo y sus tesoros tienen guardianes, y no todos son humanos…
Nueva York, hoy en día. Jack el Reparador se encarga de arreglar cosas, pero no es la persona a la que acudir con una tostadora rota: bajo la fachada de un negocio de reparación de electrodomésticos, Jack repara injusticias, llegando a menudo allí donde la ley no puede. Vive al margen de la sociedad por convicción y es un hombre violento por temperamento, pero su inteligencia y su capacidad de entrar en acción están al servicio de los casos que considera honorables. Ahora Jack es requerido por un diplomático indio para investigar el robo de un extraño collar, y al mismo tiempo su ex novia, Gia, pide su ayuda para encontrar a un pariente desaparecido. Su apellido es Westphalen, y puede haber sido víctima de una maldición ancestral… que no se detendrá allí. Ambos casos están entrelazados, y según se interna en ellos, Jack el Reparador comenzará a preguntarse si puede haber fuerzas que están más allá de sus habilidades de reparación

"Regalo del Egeo"

Un terror social(¿?) de Jorge P. López

"Regalo del Egeo"

No se trata de un relato excesivamente original, y, hasta cierto punto, se muestra un poco oportunista, pero en mi tradicional cuento de Halloween no he podido evitar fijarme en la realidad más de lo que suelo hacer. El resultado es, obviamente, bastante deprimente y nihilista, aunque espero que lo suficientemente bien escrito como para satisfacer vuestros apetitos. ¡No os amontonéis a la hora de enviar vuestras apreciaciones! Estaré igual de agradecido si echáis un tiento a mi última antología: Cuervología Nº 13, quizás podáis comprarla aquí. ¡Muerte a la humanidad!

Emergió de las aguas con la misma pereza que usaban las olas para arrastrarlo, noche casi cerrada, marea alta y aguas en calma con reflejos de verano. Cuando por fin alcanzó la orilla se sintió confundido, cansado y, a la vez, lleno de una energía cuyo origen sólo podía ser la esperanza. Lejos quedaba el frío, dueño de sus venas, que lo recibió tras la zambullida contra la superficie índigo del Egeo. Las duras ondulaciones de la arena seca le hicieron tropezar arropado por el gemido ahogado que emitió de forma involuntaria, fue la señal de salida para el riachuelo de vitriolo que clamaba libertad desde su estómago. Distante, así nacía su curiosidad frente al fino reguero de inmundicia: ¿algas deshilachadas, barro, salitre, pequeños peces? Nada que le importase en demasía; su único objetivo, su obsesión, era alcanzar la libertad de la tierra prometida, un paraíso vallado al que se rendía con tal de escapar de la guerra, esa hiena que se había ensañado con su gente.