Seekers

¿No acaba siempre igual?

Seekers

Acompañado por un camarógrafo, cuatro amigos (Mike, Eileen, Sarah y George) entran en los bosques de Polonia para rodar un documental sobre su hobby: el “geocaching”, una forma moderna de la caza del tesoro. Durante su búsqueda, los miembros del grupo encuentran un viejo hotel abandonado donde pasar la noche. Pero el edificio esconde un oscuro secreto… la desaparición nocturna de una de ellos dará pie a una noche de pesadilla a la que ninguno sobrevivirá.

Esta sinopsis os suena, ¿verdad? Qué mala idea resulta acampar en lugares desconocidos con una evidente aureola de maldad. Recuerdo que en mis breves escapadas fuera de la seguridad de la ciudad no sólo he evitado estos sitios sino que he corrido como alma que lleva el diablo cuando un sonido extraño ha perturbado la quietud del bosque. ¿Es propio de un consumidor irredento de cine de terror? Pues yo siempre explico que sí: no en vano hemos visto el final de cientos de personajes ficticios a manos de su propia curiosidad. Así que a otro ratón con ese queso.
Bromas aparte, es cierto: “Seekers” es un concentrado de la expresión “más de lo mismo”. No es que me importe de base, hace tiempo que rechacé la esperanza de originalidad dentro del género, pero apesta tanto a genérico, desde el argumento hasta las escenas mostradas en el tráiler, que no puede más que causar un poquito de vergüenza ajena. De nuevo pediros que no me malinterpretéis. Seguro que mis palabras sirven de reclamo para alguno de esos sectarios que me critican por el supuesto odio que esgrimo hacia el found footage; en serio, ¿odio? Si odiase semejante formato no estaría cada dos por tres trayendo noticias de más adiciones al mismo, o siquiera viéndolas y reseñándolas. Fui de aquellos a los que les causó una gran impresión ver “El Proyecto de la Bruja de Blair” en cine, y por ello siempre sigo con atención las nuevas producciones de found footage a la espera de llevarme una buena sorpresa.

From the Dark

Corre hacia la luz...

From the Dark

Sarah y Mark conducen a través de la campiña irlandesa, cuando de repente el coche sufre una avería. Perdidos y sin rastros visibles de civilización, la pareja no tiene más remedio que empezar a caminar hasta llegar a la residencia más cercana. Pasado un tiempo, descubren una casa aislada en cuyo interior yace un hombre herido. Cuando tratan de ayudarle, el hombre ataca a Sarah y Mark, víctima de lo que parece ser un episodio psicótico. Poco después, otra “cosa” empieza a atacar a la pareja. Sarah y Mark luchan contra la criatura, pero pronto se dan cuenta de que las probabilidades están en su contra mientras permanezcan en la oscuridad.

Este es el argumento (poco original donde los haya) de From the Dark, una película de terror independiente que nos llega desde Irlanda de la mano de Conor MacMahon, al que quizás muchos recordaréis por su anterior trabajo, la comedia de terror Stitches. En esta ocasión MacMahon parece decantarse por un terror más clásico, dejándose por el camino el factor cómico, y ofreciéndonos un survival minimalista, con “monstruito” incluído, protagonizado únicamente por dos personajes que deberán esquivar la oscuridad si pretenden salir con vida del pedazo de marrón en el que andan metidos.

Nocturna 2015 (parte 1)

Englund, Nispel y la Tetona Mendoza

Nocturna 2015 (parte 1)

El Nocturna Madrid International Fantastic Film Festival llega a su recta final, y nuestro querido Tito Jesús (acompañado de sus habituales colaboradores) ya tiene listo uno de sus estupendos videos que nos resume lo más destacado del certámen hasta la fecha. Desde la visita del mítico Robert Englund, presentando su nueva película Fear Clinic, pasando por la nueva visita a España del Horns de Alexandre Aja, el pelotazo de It Follows (que este mismo fin de semana se estrena en las salas españolas), lo nuevo del alemán Marcus Nispel (Exter), el Headless de Arthur Cullipher, la Tetona Mendoza o el regreso al Festival de los triufadores de la pasada edición, Sonny Laguna y Tommy Wiklund, que en esta ocasión se postulan con un rape&revenge titulado We are Monsters.

Os dejo con la crónica en vídeo de la primera mitad del Nocturna de la mano de Tito Jesús, y os invito a que permanezcáis muy atentos porque en breve tendremos listo un segundo vídeo que nos descubrirá todas las sorpresas que todavía nos tiene preparadas el Festival hasta el día de su cierre de puertas.

Kung Fury

Un pecado autoindulgente

Kung Fury

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Kung Fury

El agente de policía Kung Fury vio como su compañero y mentor fue asesinado por un maestro ninja delante de sus narices. La rabia del momento, un rayo cayendo sobre él y la picadura de una cobra le otorgaron los poderes de un kung fu imparable que, desde ese momento, dedicó al servicio del bien. Cuando descubre que Hitler ha viajado al presente para robarle sus poderes, pondrá en marcha junto a su buen amigo Hackermaster una máquina del tiempo con tal de acabar con su archienemigo fascista.

El homenaje a los ochentas sigue estando en el candelero, y aunque las miradas de los aficionados ya se posan en los noventas como década a espoliar, sigue siendo la era del vídeo club y las máquinas recreativas la que más me llama la atención. El estilo retro se ha convertido en caballo de batalla de muchos artistas, desde creadores de videojuegos hasta dibujantes de comics; y en cuanto a lo que es el cine, vive una buena época especialmente en lo que viene a ser la industria underground. Si hace poco repasábamos con “Electric Boogaloo” la historia de la emblemática “Cannon”, productora famosa por su cine de acción hiperbólico y barato; hoy se rinde homenaje a ese cine con la presentación de “Kung Fury”, un mediometraje sueco que está corriendo como la pólvora contando ya con más de cinco millones de reproducciones en Youtube, donde ha sido publicado de forma gratuita, además del éxito en su presentación en Cannes. Esta obrita se inició como proyecto de Kickstarter con un tráiler muy interesante que pronto atrajo la atención del público, llegando a recaudar más de 600.000 dólares, bien invertidos en efectos especiales de los que la cinta hace gala constantemente; por no decir que es un efecto especial en sí.

Lo mejor: La capacidad para condensar casi todas las tonterías que se nos ocurrían de críos mientras jugábamos.

Lo peor: A veces el tono ochentero se pierde debido a unos efectos especiales en CGI que bien podrían haber sido maquetas y miniaturas.