Clown
El payaso caníbal del Infierno

- Título original: Clown
- Nacionalidad: Estados Unidos, Canadá | Año: 2014
- Director: Jon Watts
- Guión: Jon Watts, Jon Watts
- Intérpretes: Peter Stormare, Andy Powers, Laura Allen
- Argumento: Tras encontrar un traje de payaso y enfundárselo, Kent no puede quitárselo, asistiendo atónito a la transformación de su cuerpo en algo horrible y hambriento de carne humana...
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3/5

Kent se entera a última hora de que su hijo Jack no tendrá el payaso que tanto deseaba para animar la fiesta de su cumpleaños. Padre abnegado, e incapaz de ver triste a su retoño, se hace con un traje de payaso y decide darle una sorpresa. Pero será él quien acabe sorprendido cuando descubra que no puede quitarse ni el traje ni la peluca que lo caracterizan como “Domo” el payaso. Esas ropas guardan en su interior una maldición milenaria que lleva a su poseedor a una transformación inaudita, una caracterizada por el hambre inhumana hacia los niños, los tiernos, tiernos niños…
“Clown” era una de las películas más esperadas del año, al menos para un sector de los aficionados entre los que me incluyo. Quizás no tanto por venir avalada desde la producción de Eli Roth, ni tampoco por haber visto la luz a partir de uno de los falsos tráileres de “Grindhouese” (a este paso no va a quedar ninguno en el tintero). La magia que atesoraba el debut, dentro del cine de horror, de Jon Watts radicaba simple y llanamente en la fuerza de sus imágenes promocionales y la sencillez de su propuesta, que venía a resucitar el horror sobrenatural de los ochenta con efectos especiales prácticos y una decidida apuesta por el miedo puro como motor de la cinta. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y aunque “Clown” se sitúa como un entretenimiento muy recomendable, y se mantiene fiel al hecho de tomarse muy en serio a sí misma, queda lejos de la película memorable que muchos auspiciábamos. Pero que nadie se preocupe, aquellos que no la hayan visto pueden confiar en dedicarle la hora y media que dura, porque sus defectos quedan en un segundo plano gracias, principalmente, a unos efectos artesanos de chuparse los dedos (como la colorida sangre de nuestro payaso) y un arranque que, como arma de doble filo, molestará a algunos por su rapidez y convencerá a los que sólo busquen un entretenimiento rápido y sin complejos. Abstenerse puristas de los dramas revestidos de horror, nada más lejos de la realidad, la caracterización bastante superficial de los personajes, aficionados a tomar dudosas decisiones y a involucrarse en situaciones irreales con tal de justificar la siguiente escena por los pelos, termina por alejar la narración de la disección humana o nada parecido. Y es que la figura de un sacrificado padre de familia transformado lentamente en payaso demoniaco devorador de niños daba para la construcción de una fábula oscura sustentada sobre el equilibro entre terror psicológico y físico, al estilo de “Starry Eyes” y otras obras influenciadas positivamente por Cronenberg.
Lo mejor: El maquillaje y diseño de la criatura payaso-demonio.
Lo peor: La trama es demasiado débil, se sustenta sobre decisiones y giros tan poco creíbles como predecibles.



