Roadgames

Hitchcock desde las Antípodas

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Roadgames

La sombra del orondo británico es alargada, máxime en unos primeros ochenta que asistieron a su muerte, y al inevitable grupo de realizadores que quisó rendir homenaje a su manera al maestro del suspense. En Roadgames (1981) es Richard Franklin,uno de sus discípulos más aventajados (no en vano rodaría en 1983 la segunda parte de Psicosis, junto a Anthony Perkins) quien dirige este sandwich de El diablo sobre ruedas y La ventana indiscreta, que recuperamos para Almas Oscuras más de treinta años después de su estreno. Una obra menor cuyo visionado, no obstante, no hace el menor daño.

Aún fácilmente clasificable como slasher, Roadgames es uno poco arquetípico. Que nadie espere ver la sanguinolencia de otros exponentes del género como Viernes 13, Halloween o Intruso en la noche. Aquí, la violencia en cámara está tan ausente como la lluvia en esas planicies australianas por las que circula el Pat, el personaje central de la película. Pat es un camionero americano que transporta carne de cerdo por carretera, y a quien intrigan unos misteriosos asesinatos cometidos en las habituales paradas a los largo del asfalto. Empezará a tejer una teoría de lo más sólida cuando recoja a una autoestopista sin nombre que no parece encajar en los perfiles habituales.

Lo mejor: Reparto con solera. Regalo para fans de Hitchcock.

Lo peor: Sobra metraje. Acción demasiado dosificada.


Horns

Corneado por el amor de una mujer...

Horns

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Horns

De entrada podríamos afirmar que Horns es una especie de rara avis dentro de la filmografía del francés Alexandre Aja. Alejada del horror contundente y sangriento de películas como Alta Tensión (Haute Tension, 2003) o el remake de Las colinas tienen ojos (The hills have eyes, 2006), Horns tira más hacia el drama, con el suspense añadido de descubrir quién puede ser el asesino de la víctima. Aunque la película rebosa mala baba, la nueva propuesta del director galo, ya totalmente asentado en la industria yankee, no abusa de la sangre, y el resultado final es bastante contenido en ese aspecto. Hacia el tramo final de la película, Aja se decanta por utilizar efectos creados por ordenador que resultan bastante cantarines y no acaban de cuajar en su cometido.

Merrin Williams (Juno Temple) está muerta. Ha muerto en extrañas circunstancias, y su novio Ignatus ‘Ig’ Perrish (Daniel Radcliffe) es el único sospechoso. En el primer aniversario de la muerte de Merrin, Ig se pasa la noche borracho y haciendo cosas espantosas. Cuando despierta, tiene una resaca tremenda… y unos cuernos que le están naciendo en la cabeza. Ig posee un nuevo poder macabro que intenta usar para descubrir al monstruo que mató a su amor. Ser bueno y rezar no le llevó a ningún sitio. Ahora llega el momento de la venganza.

Lo mejor: Daniel Radcliffe excelente, Juno Temple maravillosa. Interesante realización de Aja. La magnifica banda sonora compuesta por Robin Coudert.

Lo peor: Le falta más osadía para ser realmente una película de culto. El papel de Temple es demasiado pequeño y las escenas calientes muy lights.


The Atticus Institute

Satán Vs. Ciencia

The Atticus Institute

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

The Atticus Institute

Este documental saca a la luz el terrible caso de Judith Winstead: una mujer que fue estudiada durante 1976 en el Instituto Atticus, famoso por sus investigaciones sobre fenómenos paranormales. Lo que al principio parece un simple caso de autismo, telequinesis y precognición, se convierte en un evento de dimensiones nacionales en el que tiene que intervenir el ejército, con funestas y obvias consecuencias. Cuarenta años después, verán la luz los detalles del único caso de posesión filmado y verificado por científicos.

Se supone que el miedo es la perturbación angustiosa que sentimos ante un riesgo, ya sea real o ficticio, pero este último pasa por verídico ante el asustado ojo del espectador. Entonces, cuando hablamos de sentir miedo ante una narración, la clave estría en hacer pasar como real una historia que sabemos falsa; y la base de este logro radica en la autenticidad de como se expone dicha narración y la capacidad de la misma para suspender la incredulidad del receptor, implicándole de alguna forma, como por ejemplo apelar a fobias o experiencias personales traumáticas. La realidad supera a la ficción, decimos, pero de nuevo el arte, cine en este caso, se yergue para demostrarnos que, en una doble pirueta, las barreras entre vigilia y pesadilla se pueden desmoronar en un ejercicio intelectual muy placentero. Si bien “The Atticus Institute” fallará probablemente en involucrar al espectador como si fuese un personaje más de la trama, sí conseguirá suspender su escepticismo ante un falso documental tan bien realizado que podría estar siendo emitido ahora mismo por televisión.

Lo mejor: La capacidad para pasar por un verdadero documental. Excelente soporte de los actores.

Lo peor: Un final demasiado espectacular y tópico.


The Phoenix Project

De experimentos en el garaje

The Phoenix Project

Cuatro jóvenes científicos trabajan diseñando una máquina para reanimar organismos fallecidos. A medida que desarrollan el proyecto, la máquina supera sus expectativas más salvajes, creando posibilidades ilimitadas que desafían la naturaleza misma de la existencia humana. Sin embargo, el éxito del experimento tiene un precio, terribles consecuencias que ninguno de ellos podía predecir. Cuando el tiempo para dar marcha atrás y los recursos se desvanecen, este equipo de científicos visionarios deberá enfrentarse a los resultados de la tarea que se habían fijado: la capacidad de los muertos para volver a la vida.

¿Científicos jugando con los límites de la ciencia en un garaje? ¿Maquinaria de guerrilla capaz de romper la barrera entre la vida y la muerte? Suena a “Primer”, huele a “Primer” y, ojala, sea una digna sucesora espiritual de “Primer”, la cinta británica que abordaba el tema de los viajes en el tiempo desde una perspectiva tan inteligente como inquietante. Además, no olvidemos el argumento trasfondo de “The Phoenix Project”: la resurrección de los muertos, terreno abonado para la recreación de una historia mezcla de ética, ciencia ficción y terror, combinación de la que el siglo XXI necesita una buena dosis más allá de videojuegos como “Dead Space” o decepciones de la talla de “Prometheus”, aunque el tráiler que hoy os enseñamos nos deje bastantes dudas al respecto del citado cóctel.