Inocentada Sangrienta
El final del verano en Crystal Lake

- Título original: April's Fool Day
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1986
- Director: Fred Walton
- Guión: Danilo Bach
- Intérpretes: Deborah Foreman, Griffin O'Neal, Clayton Rohner
- Argumento: Una joven invita a unos amigos a pasar el fin de semana a la mansión de sus padres. Pronto empezarán a desaparecer con el consiguiente misterio servido.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3/5

Muffy invita a sus amigos del instituto a pasar un fin de semana en la lujosa mansión de sus padres antes de comenzar la universidad. El caserón se encuentra ubicado en una isla, así que el grupo de jóvenes se las promete muy felices ante los días de sexo y borrachera que les espera. Sin embargo, cuando toman el transbordador que les llevará junto a Muffy, algo sale mal: una broma de los jóvenes provoca un accidente que causa la pérdida del rostro de un marinero. A partir de ese momento, la casa de la isla se volverá una prisión, ¡donde cualquiera puede ser un asesino!
Omnipresente en nuestros vídeo clubs durante la década de los ochentas, “Inocentada Sangrienta” fue, al igual que Adam Ant para el punk británico, el último clavo del ataúd del slasher. Navegando entre lo casposo, lo ridículo y lo decididamente serio – pues tras su sólido apartado técnico se observa el bagaje de su productor, Frank “Viernes 13” Mancuso Jr., y las ganas por su parte de recaudar a traición dentro de la platea más joven, cosa que consiguió – la cinta se pasa en un rato: hora y media de agradable tontería. Incluso, al igual que el vino gana con el tiempo, ha llegado a ganarse con el paso de los años una aureola de culto, injusta por una parte y apropiada por otra. En defensa de su lado negativo, pues “Inocentada Sangrienta” es una de las producciones más odiadas por los amantes del slasher, me gustaría añadir que en 1986 el subgénero ya se estaba parodiando a sí mismo de forma inconsciente, y lo hacía gracias a la proliferación de productos de medio pelo que arrastraban el slasher por el barro. Y aunque la cinta que hoy nos ocupa eliminó de forma definitiva la seriedad del cine de asesinos psicópatas con un argumento basado meramente en el “bluff”; al menos lo hizo de manera interesante, con ritmo y unos estándares de producción muy altos, entre los que destaca un escenario opulento y unos intérpretes que actúan por encima de la media. Si no hubiese sido esta película, el subgénero hubiese muerto a finales de los ochenta debido a su intrascendencia: con productos donde el terror ya había sido enterrado por una montaña de clichés que se traducían en verdadero motor de cualquier “slasher” de serie b que se preciase.
Lo mejor: Su ambientación, fotografía y ritmo.
Lo peor: Lo que representa: el final de la era dorada del slasher




