Annabelle

¿Me habéis echado de menos?

Annabelle

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Annabelle

No creo que haya sido fácil enfrentarse a concebir una precuela de The Conjuring. Seguramente, ésta sea la cinta de terror más amada y odiada de los últimos años; su director, James Wan, ha arrastrado a las masas hasta las taquillas, pero también ha levantado la más virulenta antipatía entre los seguidores del género: para muchos es un fraude. Además, de toda su filmografía, precisamente su cinta más exitosa, la ya mencionada “secuela” de la que ahora nos ocupa, probablemente sea una de sus películas más irregulares. Annabelle no parecía, por tanto, una tarea sencilla, y el resultado se ha saldado con lo que se preveía: división de opiniones y, eso sí, una jugosa recaudación.

Mia (Annabelle Wallis) y John (Ward Horton) son una joven pareja a punto de tener su primer hijo. Poco antes del nacimiento del bebé, son asaltados en su casa, y uno de los intrusos se fija especialmente en una de las muñecas que colecciona Mía, Annabelle. A partir de ese momento, una presencia parece cernirse sobre el hogar del matrimonio, y se vuelve mucho más agresiva a raíz del nacimiento del hijo.

Hay que darle la razón, sin duda, a quienes echan en cara a Annabelle ser un pastiche de multitud de títulos de terror previos. Comienza con una frase introductoria que bien podía estar copiada de Dead Silence, del propio Wan, y gran parte del trayecto parece un remedo de Insidious, Paranormal Activity y La Semilla del Diablo, sobre todo la segunda mitad de la película. En su defensa, sólo se puede argumentar que es una película estilosa entre cuyos rasgos está, desde luego, la falta de disimulo: no sólo no oculta sus referencias sino que las exhibe, hasta cierto punto obscenamente.

Lo mejor: Los sustos.

Lo peor: El guión es muuuy flojo.


Festival Sitges. Días 7 y 8

Traca final

Festival Sitges. Días 7 y 8

El agotamiento entre la gente de prensa es notable. El atracón de cine hace que cueste trabajo seguir según qué ritmos y que las percepciones no sean del todo correctas… Con todo y con eso, reunimos fuerzas y enfilamos el tramo final de nuestro banquete. Aunque lo temprano de la convocatoria no ayudaba a asimilar el ritmo pausado de esta aventura, The Rover nos deslumbró a la mayoría. Se trataba de un western ambientado en un futuro apocalíptico en el que agua, gasolina y energía, parecen escasear (personalmente me recordó al video -juego “Fallout 3 New vegas”). Guy Pearce y un excelente Robert Pattinson se unen en una cruzada por recuperar un automóvil robado. Un relato que habla sobre el cariño y la lealtad y sobre la importancia de demostrarlo. De lo mejor que he visto estos días.

La ciencia ficción de The Signal resultaba muy vistosa pero vacía. Misterio, abducciones, poderes, y mil giros la hacen tan disfrutable en su recorrido como hueca en su conclusión… por momentos parece el episodio cero de una serie juvenil. Los hombres lobos van a ser la nueva tendencia para el cine fantástico y son muchos los títulos que esperan en capilla y que van a tratar esta temática. When animals dream aborda la licantropía como una fase más en el desarrollo personal de la protagonista, una suerte de nuevo despertar de la adolescencia o una metáfora sobre la aceptación de nuestra propia naturaleza. Lo hace con una narración que la acerca a Let the right in pero que no logra los mismo resultados. Sumamente interesante; creo que merece la pena no perderla la pista.

Honeymoon

Polilla que al fuego se arrima, arde

Honeymoon

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Honeymoon

Honeymoon, debut en la dirección de Leigh Janiak, es un low-budget pequeño pero matón. Una mezcla descabellada entre el Anticristo de Lars Von Trier, Sospecha de Hitchcock y La invasión de los ladrones de cuerpos, bajo una dirección de pulso muy clásico, pero de formas indie. En pocas palabras, un soplo de aire fresco.

Aunque a primera vista pueda parecer que Honeymoon no pase de ser un telefilm precario y adverso, en realidad es todo lo contrario. De hecho son precisamente sus carencias y limitaciones las que hacen que resulte una propuesta tan sorprendente y las que la catapulten al estrellato, logrando un resultado final que destaca muy por encima de la mayor parte de filmes de este año. Tan solo dos actores y una atmósfera que, ciertamente, parece más propia de un telefilm, son los ingredientes justos y necesarios para que la pasional pesadilla de Janiak se haga realidad. Honeymoon cuenta una historia que escarnece a todas aquellas parejas jóvenes que deciden dar el gran salto hacia el matrimonio sin pensar, realmente, en si conocen a la persona junto a la que pretenden pasar el resto de sus vidas. No obstante Honeymoon no se empequeñece jugando con las menudencias de un típico telefilm de sobremesa; sino que propone toda una serie de giros que logran mantenerte en vilo en todo momento y expectante hasta el final; y sobre todo consigue que agradezcas haber invertido tu tiempo en un filme de estas características. Una alegría.

Lo mejor: la pareja protagonista. El clímax final es brutal.

Lo peor: tarda una hora en arrancar. Es una película de un solo visionado.


Festival Sitges. Días 5,6, 7

Un día regular lo tiene cualquiera y dos malos también

Festival Sitges. Días 5,6, 7

Pues justo cuando pensábamos que en calidad y selección de títulos de este año era sobresaliente llegó el cine flojo… L’Altra frontera es una cinta en catalán de ciencia ficción que funciona a modo de fábula y que está cargada de ingenuidad. Ingenuidad no sólo en la historia, sino también en la construcción de las secuencias y en la carencia de diseccionar, más a fondo y con acierto, su reflexión sobre la fama y el canibalismo de los medios de comunicación. También se hecha de menos que al hablar de refugiados y fronteras no se moje en ninguna lectura política. Su director, André Cruz Shiraiwa, es un tio joven, primerizo en esto del largo y que, pese a sus buenas intenciones, no ha sabido manejarse con un presupuesto tan bajo y un concepto tan ambicioso. Ojalá se le dé otra oportunidad y la ajuste a algo más sencillo.

Jamie Marks is dead recuerda mucho a la película de un estudiante de la ESCAC, Marcal Forés, presentada hace dos años: Animals. La vida, los conflictos de la adolescencia, el aislamiento familiar y la sexualidad se dibujan en la relación de los protagonistas con un joven fallecido que era víctima de bulling por parte de sus compañeros. Una vez muerto, se aparece para participar en las tribulaciones de sus amigos. Cine lento y un tanto pretencioso que cuenta, eso sí, con una factura visual y sonora muy interesante. Y en These final hours asistimos a las últimas horas de la humanidad y seguimos a un hombre que no tiene ningún deseo de pasarlas llorando. Camino de la fiesta del fin de mundo su destino se cruzará con el de una niña que se ha perdido. Cine apocalíptico que recuerda en algunos tramos a la española 3 días (magnífica, por cierto) y que gustó mucho en sus pases. Abunda la violencia y los desmadres de todo tipo.