El Carpintero
Cutreterror y Bricomanía

- Título original: The Carpenter
- Nacionalidad: Canadá | Año: 1988
- Director: David Wellington
- Guión: Doug Taylor
- Intérpretes: Wings Hauser, Lynne Adams, Pierre Lenoir
- Argumento: Un extraño y sangriento carpintero vuelve para terminar su casa de ensueño, ahora habitada por un joven matrimonio.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3/5

Alice ha pasado una temporada en el hospital psiquiátrico, será que le falta algún tornillo. De vuelta a su nueva casa, su marido no le hace ni caso, ocupado como está tirándose a una alumna y supervisando la reforma de la casa, prefiere ignorar las gilipolleces de una mujer con cara de trastornada. Y aunque finalmente Alice consigue hasta un trabajo, todo se va derrumbando a medida que los hombres que la rodean demuestran su incapacidad para tratarla bien. Por suerte, un extraño carpintero se encargará de protegerla aunque tenga que cortar un par de miembros de más.
El verano va llegando a su fin y la rutina nos espera a la vuelta de la esquina, si no estamos ya algunos ahogados por el trabajo u otras tareas peores. Que mejor para celebrarlo, mientras los rayos del sol van perdiendo fuerza a media tarde, que sumergir nuestros cuerpos desnudos bajo un mar de tibia caspa llena de títulos VHS capaces de obligarnos a arrancarnos las retinas. Así que sin más dilación vamos a hablar de “The Carpenter”, porque un buen carpintero tiene que usar manos y herramientas día y noche, pues el mundo no se hizo sin trabajo.
Parece ser que el viaje por las estanterías de 100 pesetas de nuestro vídeo club imaginario nos llevan a Canadá, país de origen de esta cinta de 1988 que uno no sabría muy bien clasificar: ¿es un slasher?, ¿es una comedia?, ¿es una cinta experimental?, ¿es un drama romántico?, ¿es una basura absurda? A esta última pregunta tengo que responder un rotundo “sí”, al resto, pues aquel que se atreva a verla tendrá que decidir, por mi parte me parece uno de esos intentos por hacer cine diferente, a costa del terror, que no llega a nada y por eso toca tantos palos (y tan mal, por cierto). Pero hay que reconocer que la condenada tiene un “algo”.
Lo mejor: La surrealista trama que combina diferentes elementos terroríficos con otros detalles originales en una mezcla obviamente fallida pero muy, muy divertida.
Lo peor: Actuaciones inconsistentes y un acabado estético barriobajero se unen a un ritmo irregular para perjuicio de nuestra salud mental.



