Preservation

Cazando a los perros de ciudad

Preservation

Wit, una inteligente anestesióloga, se dirige a una cacería en un coto de bosque acompañado de su esposo Mike, un gestor de fondos de cobertura, y su hermano Sean, un ex marine. Pero cuando los hermanos son acechados y capturados por unos desconocidos, Wit deberá dar rienda suelta a sus instintos animales sino quiere terminar siendo un trofeo de caza.

Preservation es la segunda película como director del actor, guionista y director Christopher Denham. Lo curioso es que hayan tenido que pasar la friolera de 6 años desde su debut tras las cámaras, con la muy recomendable Home Sweet. Si uno le echa un rápido vistazo a su ficha en IMDb se dará cuenta de que Denham, sin duda alguna, ha siguido prestándole mucha más atención a su longeva carrera como actor que a su prácticamente recién estrenada faceta de director. De hecho, durante los últimos años, su rostro se ha hecho muy habitual en televisión gracias a su intervención en series como The Good Wife o The Following; además de contar en su currículum como actor con películas tan interesantes como el Shutter Island de Scorsese o Argo. Pero ahora por fin regresa a su faceta de director de género con Preservation, un survival que inauguró el Midnight de la pasada edición del Festival de Tribeca cosechando excelentes críticas. Hay quiénes ya se han atrevido a señalar Preservation como un híbrido entre la fabulosa Eden Lake y Los Extraños (The Strangers, 2008). Todavía no existe tráiler oficial para Preservation - o al menos yo no he sido capaz de encontrarlo – , pero sí os podemos presentar algunas imágenes de la película y un clip con una escena de la misma.

Elves

Elfos de plástico bajo el control Nazi

Elves

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Elves

Una joven descubre que ella es el centro de un malvado experimento nazi que implica inseminación selectiva e invocaciones de duendes, un intento de crear una raza de superhombres. Ella y dos de sus amigas se encuentran atrapadas en una tienda con un avieso elfo salidoro, y sólo Dan Haggerty, como el renegado Papá Noel vengador, los puede salvar.

Como buscador de ponzoña fílmica para alegrarme la vista, veo como día a día es más difícil encontrar nuevos “truños” que me hagan pasar un buen rato fuera de los círculos habituales de la serie B, serie Z o trash cinema (elijan ustedes la denominación correcta). Y es que después de tantos años viendo películas de terror fantástico (a estas alturas ya rozan los treinta) siguen siendo las películas malas, baratas y descacharrantes las únicas que consiguen desintoxicarme de la realidad, sobre todo teniendo en cuenta el triste panorama que presenta el cine de terror actual, donde la comedia predecible se mezcla con el terror más predecible en interminables homenajes a una época, los ochenta, que mejor vivir en toda su pureza y larga filmografía; o peor aún, un panorama cargado de interpretaciones intelectuales de lo que siempre tuvo que ser un género para entretener y revolver los sentimientos del espectador sin tanta metafísica ni metalenguaje . Por supuesto esta es mi lectura, la lectura alegre de aquel cinéfago que ha vuelto a encontrar otra perla en el cajón de los VHS viejos para compartirla con todos vosotros, estéis más o menos interesados en el asunto.

Si en su día tuvimos Trolls, Goblins, Hobgoblins, Ogros, Gremlins, Critters, Munchies, Ghoulies y la madre que los parió a todos, hoy he podido descubrir que faltaba una nueva especie fantástica en la ecuación: Elfos. Pero no esos condenados mariposones que se dedican a lanzar flechas y dar saltitos vestidos con minifaldas. Olvidaos de las penas de Tanis el semielfo, siquiera del atormentado pasado de Drizzt, “Elves” nos cuenta las peripecias de un elfo feo y deforme invocado en su día por los nazis para la creación del Übermensch. Pues bien, su historia alcanza el presente (bueno, el presente que corresponde a los finales de los ochenta, época hortera dominada en la serie Z por el deseo de follar básicamente) para convertirse en una epopeya digna de figurar en el estante de las porquerías que ha parido la Full Moon. Y si la productora de Charles Band ya se caracterizaba por películas de serie B que bordeaban la ponzoña, hasta hundirse actualmente en la misma, la cinta de Jeffrey Mandel, obviamente señor que no ha hecho nada prospero como director, no desentonaría entre los muñecotes vengativos o la cabeza de familia. No obstante, hay que reconocer que hasta Charles Band se hubiese pensado dos veces en contratar semejante bodrio. Poseedora de un montaje penoso que hace dudar de tus sentidos peligrosamente, “Elves” mete en la coctelera una serie de elementos dispares con la intención de hacer una cinta de terror adolescente y… navideña.

Lo mejor: ¿Elfos inseminadores nazis os parece poco?

Lo peor: Un montaje digno de una abuela con parkinson.


El Eco del Miedo

Tiempo entre fantasmas

El Eco del Miedo

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

El Eco del Miedo

Gracias a Sam Reyes, director de la cinta, por cedernos una copia para su visionado y posterior reseña. Puedes ver “El Eco del Miedo” aquí

Andrea se muda temporalmente a una vieja mansión de la familia de su marido. La acompañan la hija de su pareja y un perro en la puesta a punto de la casa para una futura venta. Al poco del llegar, la casa comienza a ejercer una lúgubre influencia sobre la niña, obligando a Andrea a descubrir el trágico pasado de un caserón que esconde muchos fantasmas.

“El Eco del Miedo” es una película de bajo presupuesto que intenta resucitar el cuento gótico de fantasmas con un aire moderno directamente heredado de películas como “Los Ojos de Julia”, “El Orfanato”, etc. ¿Lo consigue? Dentro de sus limitaciones presenta una buena puesta en escena pero transita por lugares demasiado comunes sin aportar nada genuino o personal. Eso sí, no es un mal trabajo, más si cabe para un debutante y un equipo que se nota novel en bastantes terrenos. Así contamos con una mujer joven como protagonista, una bella hembra de raza, que dispone como compañía de una niña, la hija de su marido, y un perro que serán los canalizadores de la fantasmagórica historia encerrada en el espectacular caserón donde transcurre su particular odisea.

Cabe destacar la ubicación de la trama, como decía, la vieja mansión donde transcurren los acontecimientos se erige, gracias a su espectacularidad y atmosfera natural, como principal protagonista de la historia, dejando, como en los buenos cuentos victorianos, a los humanos que la pueblan como meras piezas de un juego tenebroso que no depara sorpresas más allá de sus últimos diez minutos. Y a la vez que se erige como principal valor también se erige en su mayor falla al explotarse sus rincones mediante una construcción de escenas harto típicas y rodadas con solvencia pero sin gancho. En defensa del guión quiero dejar claro que no defrauda en ningún momento, desde el primer minuto sabemos que nos internamos en una clásica historia de fantasmas, de hechos luctuosos que se repiten en el tiempo dando lugar al acertado título de la producción.

Lo mejor: La recta final con sus giros y sorpresas. La casa donde se ambienta la historia.

Lo peor: La planificación de las escenas es muy poco natural, ayuda al drama pero nada al terror que está bastante ausente. La música rompe en ocasiones la ambientación.


Blood Moon

El salvaje Oeste más salvaje que nunca

Blood Moon

Una diligencia repleta de pasajeros y un enigmático pistoleros, son tomados como rehénes por dos delincuentes fuera de la ley, pero los acontecimientos experimentan un giro inesperado cuando los viajeros empiezan a ser acosados ​​por una bestia mítica que sólo aparece en la noche de ‘la luna llena rojo sangre’.

Mezclar western y terror siempre he creído que era una operación que escondía un enorme potencial, sin embargo todavía estoy esperando esa película que realmente logre extraer lo mejor de ambos géneros y aunarlos sin que el resultado final chirríe en exceso. En Almas Oscuras os hemos hablado en varias ocasiones de películas que asumían el reto de combinar los áridos y polvorientos escenarios del western con el terror en cualquiera de sus manifestaciones, ya fuera desde la perspectiva entrañablemente zetosa de Albert Pyun en El Maldito Oeste, pasando por comedias zombis - pobres zombis… siempre acaban recibiendo – de medio pelo como Wanted: Vivos o no muertos, decepcionantes series B como Gallowwalkers, hasta llegar a propuestas con un contexto mucho más actual pero que perfectamente podríamos catalogar de neo-westerns, como la interesante Red Hill o la extraordinaria Blood River, de Adam Mason. Ahora le toca a la producción británica Blood Moon, película que recupera las hechuras del western clásico y las mezcla con una monster movie de manual.