El Torreón de las Muñecas

Salem no queda tan lejos

El Torreón de las Muñecas

Ricardo y Silvia son dos reporteros que preparan un reportaje sobre el Síndrome de Diógenes. Una de sus visitas incluye Barcelona, y más concretamente un viejo edificio coronado por un lúgubre torreón. Allí conocerán a Antonia y empezará el horror; un horror que bebe de las turbias aguas de la brujería, la magia negra y lo ancestral.

Cuando un amigo me pidió que reseñase “El Torreón de las Muñecas” no las tenía todas conmigo. Hace años que apenas leo algo que no se haya escrito antes de la década de los 50, y principalmente de origen norteamericano. Con lo cual, acometer la lectura de una novela moderna y de origen español se presuponía como una especie de tortura particular.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad, la obra de Guillermo Tato me ha hecho acordarme del maravilloso refrán: “rectificar es de sabios”. Tengo que tragarme mi primera impresión y reconocer lo amena y divertida que ha resultado la experiencia con el debut de este escritor alicantino, curtido en el mundo de la televisión y el cine. Apunto que este último dato no es nada baladí, pues su novela presenta características muy cercanas a cualquier guion de cine al uso, especialmente en lo que refiere al planteamiento visual de cada escena.

Attack of the Beast Creatures

Locura tiki!!!

Attack of the Beast Creatures

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Attack of the Beast Creatures

Corre el año 1920, comienza la década más loca de los Estados Unidos. Pero el art decó, las revistas pulp, la prohibición y el “charleston” poco les importa a los supervivientes de un naufragio que ven como su bote es misteriosamente arrastrado hasta una isla aparentemente deshabitada. ¡Nada más lejos de la realidad! Los pobres desgraciados, sin agua ni alimento, se las tendrán que ver con los pequeños hombrecillos caníbales más absurdos jamás presentados en una pantalla. ¿Por qué el contenido de los lagos locales es ácido? Vaya, que pregunta, una buena película basura no los sería si algún protagonista no acabase derretido.

El párrafo anterior contiene el argumento completo, ida y vuelta, de la cinta de la que hoy tengo el gusto de hablaros. ¿Qué esperabais? Hoy nos adentramos en el cochambroso mundo de la serie Z. Más bien podríamos decir que amateur, pues “Attack of the Beast Creatures” son ochenta y dos minutos de puro desastre rodado, interpretado y editado por aficionados. La única película que vio la luz de manos de la productora “Obelisk” – de ahí el nombre de la barcaza que lleva a los infelices náufragos a la isla del terror diminuto –, y mejor así, porque incluso sorprende que esta penosa producción haya pasado el test del tiempo, siquiera que en su día se distribuyese de forma internacional; con más pena que gloria, por supuesto. Otra cosa sería saber si podemos englobarla dentro de esa lista de películas malas pero divertidas que El Culto de la Caspa promueve a diestro y siniestro como motivo de regocijo para los que disfrutan con la vergüenza ajena. No me atrevería a definirla como “imprescindible”, pero bien es cierto que la experiencia de ver a los veloces muñecotes devoradores de carne humana, más dopados que Lance Armstrong, resulta escalofriante, casi única. Que el precio que haya que pagar sea un aburrimiento atroz entre escena y escena no quita para que “Attack of the Beast Creatures” os divierta con amigos, marihuana y mucha cerveza. Si tuviese que montar algún día un festival nocturno de películas malas, me atrevería a cerrarlo con la obra de “Obelisk”, los cansados dormirían como bebés y los cinéfagos más despejados vivirían la fiesta “tiki” de sus vidas.

Lo mejor: La presencia de las bestias de marras, los pequeños caníbales son unos muñecos tan mal hechas y ortopédicos que es imposible no disfrutar viéndolos.

Lo peor: Tiene escenas tediosas a patadas, se repite más que el ajo y sus diálogos hacen desear que la película fuese muda.


El Bosque

Un nuevo relato de Beatriz Troitiño

El Bosque

Otra vez. Los golpes en las ventanas. Otra vez. A intervalos irregulares. Son piedrecitas, pequeñas y ruidosas, pero no tan grandes ni lanzadas con la fuerza suficiente como para romper el vidrio. Tlac, tlac… tlac… tlac, tlac, tlac……… tlac.

¿Por qué no sucede de día, ni tampoco a primeras horas de la noche? Siempre de madrugada. Al principio se asomó a ver pero no vislumbró a nadie, ni rastro del supuesto bromista pesado. Si se esconde en el bosque, no entiende como pueden llegar las piedrecitas hasta la casa, pues tendrían que romper los cristales con la fuerza necesaria para lanzarlas hasta aquí. Pero no es así, los impactos no dejan la menor huella en las ventanas, pero por la mañana los pequeños proyectiles continúan abandonados al pie de la pared.

Tlac, tlac… tlac… tlac, tlac, tlac…… tlac.

La verdad es que ya está harto, el ruido le desvela y no puede pegar ojo en lo que resta de noche, deseando ser sordo para no oír el inmisericorde sonido repetitivo. Es un acto tan absurdo como incomprensible ¿Quién puede estar dispuesto a pasarse la noche fuera medio congelado simplemente por molestar a un vecino tirándole piedrecitas contra las ventanas?

Wolf Creek 2

Regresa el Cocodrilo Dundee psicópata

Wolf Creek 2

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Wolf Creek 2

En 2005 el realizador australiano Greg McLean se ganó el aplauso de buena parte de los aficionados con una mezcla de survival y slasher titulado Wolf Creek. La historia, por lo visto basada en hechos reales ocurridos en Australia a finales del siglo pasado, no guardaba grandes secretos: tres jóvenes deambulando por las cercanías de Wolf Creek, un enorme cráter formado por el impacto de un meteorito; y un tipo aparentemente amable y bonachón cuya mayor afición, para desgracia de los sufridos excursionistas, era colgar y trocear a sus víctimas en el interior de una remota cabaña. Personalmente nunca he sido demasiado entusiasta de Wolf Creek. La película tenía cosas buenas… las vistas de Wolf Creek eran espectaculares y por otro lado era prácticamente imposible no tomarle cariño al entrañable personaje de Mick Taylor. Pero por desgracia la primera mitad de la película siempre me ha resultado difícil de soportar. En cualquier caso la película fue un éxito, cosechó algún que otro premio en festivales especializados y llegó a estrenarse en las salas de cine de nuestro país; por lo que una probable secuela de Wolf Creek parecía una apuesta segura. Sin embargo hemos tenido que esperar ocho largos años para tener lista dicha secuela.

Atraídos por la promesa de unas auténticas aventuras en Australia, tres mochileros visitan el legendario cráter de Wolf Creek. Sin embargo su aventura se convertirá en una pesadilla cuando se encuentren cara a cara con el último hombre que cualquier persona querría encontrar en un lugar como ese: Mick Taylor. Mientras los mochileros tratan de huír, el psicópata irá tras ellos a través de un territorio salvaje. Sólo cuando los jóvenes acaben en la guarida de Taylor, se darán cuenta de la verdadera monstruosidad que hay en su interior…

Lo mejor: Mick Taylor.

Lo peor: Lo rutinario y pesado que se vuelve su tercio final.