Invasión: los ladrones de cuerpos
Cuando la película supera al libro

Santa mira, un pequeño pueblo del norte de California. El Doctor Miles Benell recibe en su consulta a varios pacientes con una extraña dolencia que es incapaz de tratar: todos ellos insisten en que un familiar cercano, como su tío, padre, hija o marido, no es realmente quien aparenta ser. Intrigado y desconcertado, Miles recorre el pueblo en compañía de Becky, su viejo amor de juventud, y de sus amigos Jack y Theodora Belicec, comprobando que una serie de peculiares fenómenos tienen lugar en los sótanos y armarios de las casas, mientras los vecinos duermen… El psiquiatra Mannie Kaufman, al que Miles acude en busca de ayuda, le asegura que no se trata más que de un caso de histeria colectiva, pero paulatinamente la aterradora verdad se impondrá con irresistible contundencia.
Jack Finney
Su auténtico nombre era Walter Braden Finney (1911-1995). Nación en Milwakee (Wisconsin, Estados Unidos) y trabajó en publicidad en Nueva York hasta que decidió dedicarse a la narrativa. Su primer cuento The Widow’s Walk ganó el concurso “Ellery Queen’s Mystery Magazine” y colaboró con otras revistas como “Collier´s” y “The Saturday Evening Post”. A comienzos de los años ‘50 se convirtió en escritor a tiempo completo produciendo ocho novelas, varias colecciones de cuentos y dos obras de teatro. Entre sus producciones destacan Ahora Y Siempre (1970), sobre un ilustrador de publicidad contemporáneo que es enviado por un proyecto ultrasecreto del Gobierno a la Nueva York de 1882, su secuela From Time To Time (1955) en la que el protagonista intenta evitar la Primera Guerra Mundial; las novelas de acción Five Against The House (1954) y Assault On A Queen (1959); la comedia Good Neighbor Sam (1963) que conoció una versión cinematográfica protagonizada por Jack Lemmon; Forgoten News: The Crime Of The Century And Other Lost Stories (1983) sobre sucesos que causaron sensación en el siglo XIX; y Los Ladrones De Cuerpos (1955) que fue interpretada como una alegoría del MacCartismo, del Comunismo o incluso de ambos, aunque Finney siempre insistió en que era tan sólo una historia más fruto de una horrible pesadilla nocturna.


