Hemorrhage
Demencia insulsa

- TÃtulo original: Hemorrhage
- Nacionalidad: Canadá | Año: 2012
- Director: Braden Croft
- Guión: Braden Croft
- Intérpretes: Ryland Alexander, Benjamin Buchholtz, Braden Croft
- Argumento: Oliver, ha pasado varios años encerrado en una institución siquiátrica tras sufrir, en su juventud, un brote extremadamente violento.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 2/5

El cine más pequeño, ese que apenas cuenta con presupuesto, donde unos pocos técnicos se ocupan de hacer todo, y donde no se tienen los actores que se necesitan sino los actores que se han prestado a trabajar contigo… ese cine es complicado de reseñar. Y es difícil porque sus virtudes, de haber alguna, suelen quedar enterradas bajo gran cantidad de imperfecciones. Pero es en estos minúsculos filmes donde se forjan los futuros cineastas y donde, los que disfrutamos del cine, encontramos piedras preciosas sin pulir. Hemorrhage es una de estas películas. Desgraciadamente, éste que os escribe, no ha llegado a decidir si en esta producción hay un cineasta escondido o sus pocos aciertos son fruto de la casualidad… Como podéis imaginaros no es un título fácil ni de recomendar ni de comentar, pues su resultado es tan fallido como tedioso es su desarrollo… aunque también hay destellos aquí y allá.
Oliver (Alex D. Mackie ), ha pasado varios años encerrado en una institución siquiátrica tras sufrir, en su juventud, un brote extremadamente violento. Ahora la junta médica ha decidido que está preparado para comenzar una vida nueva fuera de los muros del centro. Pero Oliver no está curado. Su salto sin red en la vida real y su intento por conocer a una enfermera de su trabajo, Claire (Brittney Grabill), va a reabrir su fisura mental con funestas consecuencias. Fuera de control, terminará por secuestrar a su compañera y emprender un viaje sin un rumbo fijo… pues es imposible escapar cuando el peligro está en uno mismo.
Lo mejor: Sacar el proyecto adelante a pesar de sus evidentes carencias.
Lo peor: Su falta de ritmo. Oliver no sigue un proceso de degeneración, sino que pasa de sano a enfermo en un par de fotogramas.



