The Last Will & Testament of Rosalind Leight
La fe es frágil

- Título original: The Last Will and Testament of Rosalind Leight
- Nacionalidad: Canadá | Año: 2012
- Director: Rodrigo Gudiño
- Guión: Rodrigo Gudiño
- Intérpretes: Aaron Poole, Vanessa Redgrave, Julian Richings
- Argumento: Leon Leigh,coleccionista de antigüedades, hereda la casa de su madre sólo para descubrir que vivía en un santuario dedicado a un misterioso culto a los ángeles.
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 2/5

Si hay alguien que no debería haber visto The Last Will and Testament of Rosalind Leight, ese debería ser yo. Cuando oí hablar por primera vez de la película con el fervor con el que algunos lo hacían, pensé inevitablemente que era candidata a convertirse en una de las películas del año. Mi error fue que no me molesté en leer las críticas al completo, simplemente leí la premisa inicial: grosso error. No fue hasta más tarde cuando me enteré de lo que realmente estaba a punto de ver: terror religioso puro y duro. No me gusta el terror religioso, básicamente porque es un terror que habla sobre conceptos y manifestaciones en las que no creo y que, por lo tanto, me cuesta interiorizar; además de incluir continuas peroraciones y parafernalias que me resultan siempre algo cansinas. Es un subgénero original, lo reconozco; pero en mi opinión está destinado a la reiteración continúa, ya sea en forma sermón… o no. Es por esa razón por lo que incluso me planteé la posibilidad de alejarme de esta reseña. De pasar página y olvidarme de la película… pero no lo hice, y creo que con acierto. A pesar de no ser el tipo de película ni el género que suele gustarme, hay una diferencia vital entre el terror religioso de siempre - con sus demonios y fantasmas inexistentes – , y el terror religioso de Rosalind Leight, y esa diferencia es la fe.
Rosalind Leight no me iba a gustar. Era una experiencia abocada al fracaso; y si tuviera que guiarme únicamente por las sensaciones iniciales del primer visionado no le habría dado el aprobado en prácticamente ninguno de sus apartados. Pero finalmente, y una vez analizada la película en su totalidad y de manera serena, sí hay algo que me gustaría destacar por encima de sus carencias: su guión. Todo comienza con las últimas palabras de Rosalind. Traspasamos puertas y salas a medida que Rosalind empieza a perorar bajo una voz en off de lo más armoniosa y apacible. Y es justo ahí, bajo el significado de esas últimas palabras, dónde se encuentra mi principal problema con Rosalind: la fe. En ningún momento he conseguido entender el porqué de su locura; solo podía intentar comprender a su hijo… y en realidad tampoco puedo decir que lo consiguiese.
Lo mejor: Vanessa Redgrave, una de las mejores voces en off de la historia.
Lo peor: El ritmo y su consecuente falta de interés.



