El hombre sigue siendo un lobo para el hombre
Alexandre Aja, Fabrice Du Welz, Julien Maury y Alexandre Bustillo, Pascal Laugier… Les seguimos los pasos, a todos ellos, muy de cerca. Supongo que nadie se extraña de ello. Estos tipos fueron los artífices de la llamada Nouvelle Horreur Vague, un movimiento espontáneo surgido a principios del s.XXI que colocó a nuestro país vecino – Francia – en una posición privilegiada dentro del panorama del género gracias a títulos tan extraordinarios como Alta Tensión, À l’Interieur, Martyrs o Calvaire.
Y Xavier Gens, desde luego, se ganó a pulso el derecho a entrar en tan distinguido club social gracias a Frontiers, una revisitación de La Matanza de Texas tan escasamente original como tremendamente divertida. Con una sola película, oda a la brutalidad y violencia desatadas (atención a sus últimos 20 minutos), Gens logró ganarse las simpatías de los aficionados al género de medio mundo. De manera que, como al resto de sus compatriotas, un servidor siempre ha seguido muy de cerca los movimientos del director galo.
Lo mejor: El inicio y la fuerza visual que Xavier Gens le imprime a la película.
Lo peor: Le sobra metraje. Hay un momento en que el discurso se hace repetitivo y prima la forma sobre el contenido.