Chernobyl Diaries

¡Vacaciones radioactivas!

Chernobyl Diaries

Un grupito de seis turistas se las promete muy felices recorriendo la vieja Europa. Ansiosos de vivir nuevas experiencias, se embarcan en un “tour extremo”, y de la mano de un guía se interna en la ciudad de Pripyat, el hogar de los obreros que trabajan en la central de Chernobyl, pero una ciudad desierta en la actualidad. Tras unos emocionantes paseos por las calles abandonadas, los jóvenes viajeros se dan cuenta de que hay algo o alguien más entre las siniestras ruinas de los edificios.

El Último Fin de Semana

Apocalipsis en miniatura

El Último Fin de Semana

Ver ficha completa



El Último Fin de Semana

Recomiendo encarecidamente la adquisición de El Último Fin de Semana. A continuación os explicaré el porqué, pero sirva este aviso destacado para avisaros que solo podréis adquirir el DVD – de momento – a través de la propia página de la película, es decir AQUÍ. Todo a un precio ridículo y con el añadido de unos poquitos extras muy simpáticos, como las divertidas tomas falsas. ¡Qué lo compréis coñe!

Leo, Lisi y Diana, compañeras de trabajo y supuestamente amigas, se embarcan en un fin de semana de “chicas” junto a un agregado de última hora: el bueno de Roque. Una casa de campo será el escenario ideal para conocerse mejor, dejándose llevar por la bebida, el entorno y los sentimientos. Aunque a veces es mejor no averiguar cómo son de verdad tus amigos, porque todo el mundo esconde sorpresas, y los más cercanos las peores.

Lo mejor: La banda sonora, los paisajes, la entrega de los actores, los giros arguméntales, el final abierto, la magia de Norberto tras las cámaras…

Lo peor: Alguna escena desentona y provoca unos diálogos fuera de tiesto.


Rugaru

El sangriento secreto del bayou

Rugaru

Un paleto, vecino de los bayous de Luisiana, desata el horror tras solicitar los servicios de una siniestra bruja vudú. La hechicera convoca una criatura, el Rugaru, que salta del folklore cajún a los peligrosos pantanos del sur de Estados Unidos.

Irem

Horror Cósmico junto a Beatriz T. Sánchez

Irem

Supongo que a estas alturas casi todos conoceréis a la amable y tranquila gallega Beatriz T. Sánchez, y si alguno no la conoce, no sabe lo que se pierde. Una escritora que pone un especial cuidado a la hora de “tejer” sus historias, como viene a demostrar Irem: un sentido homenaje al genial Lovecraft. Podéis disfrutar del resto de sus obras publicadas en Almas Oscuras (El Averno de Lovecraft, Hacia el País Borroso, Sin Clemencia y La Búsqueda), pero sin género de dudas, el cuento de hoy tiene algo todavía más especial: la mefistofélica sonata de lo prohibido. ¡Qué lo disfrutéis!

Garabateo al borde de la locura solo porque una actividad cuerda y racional aleje por un rato el horror. Pero es imposible adormecer el torrente de delirios que escuché de labios de este moribundo enloquecido que las autoridades trajeron al hospital tras correr por la zona vieja lanzando alaridos. Ya ha muerto, pero lo que acabó con su cerebro roe ahora el mío. Durante esta noche infernal al lado de su catre, he escuchado las revelaciones más innominables, que me hicieron lamentar profundamente mi conocimiento del aborrecible Necronomicón. Aquellas lecturas furtivas del volumen guardado en la universidad Miskatonic donde primero estudié y ahora imparto clase, me llenaban del temor a encontrar atisbos de verdad en el legado del árabe loco, en esa reliquia mohosa donde resuenan las voces de los Señores del Caos que dormidos esperan a que seguidores humanos, o semihumanos, abran los Portales dimensionales que les den de nuevo acceso a un mundo por el que ya vagaron hace incontables eones. Fétidos, inmortales, indescriptibles.