La cara y el culo de la moneda
A muchos nos entusiasmó la primera parte, otros la odiaron visceralmente, pero lo que fue un hecho sin discusión, fue que no dejó indiferente a nadie.
Tom Six, gran provocador, con mucha astucia e inteligencia, fue avivando estas ganas de verlas con perlas como “esta segunda parte dejará a la primera como si fuera Mi Pequeño Pony”,y con imágenes convenientemente dosificadas, hasta que presentó a su gran baza: Martin.
Yo fui la primera que consideré que la labor de Dieter Lasser y su alter ego cinematográfico, el Dr. Heiter, sostenía en gran parte el peso de “The human centipede”, y tenía una curiosidad exacerbada por ver cómo se podía resolver su ausencia… y ya os digo, que en el primer momento en que vi a Martin, me olvidé de que existía el Dr. Heiter, y para mi, esto fue tan absolutamente brillante como incomprensible. Martin tenía magnetismo, me provocaba repulsión y eso que aún no sabía nada de él.
Con esta presentación, imaginaréis que mis expectativas eran brutales… y he aquí el resultado:
Lo mejor: Martin y su auténtica locura
Lo peor: El exceso