Has filtrado por autor: Joan Lafulla

Éramos pocos y llegaron los Aliens

¿Queda alguien por invitar a la fiesta?

Éramos pocos y llegaron los Aliens

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Éramos pocos y llegaron los Aliens

Tengo la sensación de que el director Robbie Pickering ha querido tocar tantos palos… tantos subgéneros, que, finalmente, se ha quedado a medio camino de prácticamente todo, ofreciéndole al espectador, en última instancia, una de las comedias juveniles-vampírica-zombi-alien-apocalíptica más caóticas y extrañas —en el sentido de que no hay por dónde cogerla— de los últimos tiempos.

La pequeña localidad de Dillford, famosa por su producción de una exitosa comida de dudoso origen a la que se conoce como “Riblet”, parece ser el ejemplo perfecto de cómo vampiros, humanos y muertos vivientes pueden convivir en una aparente paz y armonía. Sin embargo, una repentina invasión alienígena provocará que los cimientos de dicha sociedad se tambaleen con excesiva facilidad. El caos, el terror y la anarquía se apoderarán de Dillford. Vampiros, humanos y zombis lucharán por sus propios intereses; y tan solo la unión de un miembro de cada una de las “especies” podrá otorgarle a Dillford la oportunidad que se merece… o no.

Lo mejor: Si te lo tomas con filosofía... son 90 minutos justitos de comedia intrascendente.

Lo peor: Demasiado intrascendente y carente de gracia.


Bunni

La conejita asesina

Bunni

Paige está disfrutando de la noche Halloween en una fiesta local juntos a sus amigos y su novio Chris. De camino a casa el grupo descubre lo que parece ser un edificio abandonado. Rick, un amigo de la pareja, toma la decisión de ayudar a Chris a irrumpir en la antigua tienda de disfraces y juguetes para adultos. Al entrar en la tienda se dedican a explorarla y a disfrutar de los placeres que ofrece. Únicamente Paige sigue empeñada en recordarles a todos que no deberían estar allí. Cuando los primeros cadáveres empiecen a aparecer y la lucha por la supervivencia se vuelva agónica, se darán cuenta que tendrían que haber hecho caso a Paige.

De la mano de los chicos de Wild Eye Releasing, el próximo 8 de marzo —en los USA— se estrenará en el mercado doméstico Bunni, una de esas películas que, ciertamente, no pretenden engañar a nadie. Su director, escritor y productor, Daniel Benedict, quien siendo un crío rodó en su casa, y en compañía de su mejor amigo, una secuela no autorizada de Viernes 13 (usando a sus propios padres como víctimas), ha decidido dar rienda suelta a su vena fanática y rodar un slasher de vieja escuela —regresamos, una vez más e inevitablemente, a los 80— en el que no faltarán a la cita la fiesta de Halloween, el edificio abandonado, el grupito de jovencitos estúpidos que están pidiendo a gritos que alguien les corte el cuello —a poder ser con un enorme machete bien afilado y mientras se encuentran en los preliminares de un coito que nunca properará— y el inevitable asesino enmascarado que, en esta ocasión, parece un cruce entre Michael Myers y una conejita del Playboy. Los aficionados al slasher tampoco pedimos mucho más. Os dejo con el tráiler y algunas imágenes de Bunni.

Bad Blood: The Movie

Un monstruo anfibio de la vieja escuela

Bad Blood: The Movie

Unos padres sospechan que las drogas están detrás de la desaparición de su hija, por lo que contratar a un investigador privado para que la encuentre. La realidad, sin embargo, es mucho peor: una horrible criatura anfibia ha dejado a la joven infectada con una enfermedad mutagénica. A medida que el investigador conecta su desaparición con científicos poco éticos y con un laboratorio secreto, la enfermedad sigue su inexorable curso, transformando a la víctima en un monstruo asesino. Finalmente, lo único que realmente puede traerla de vuelta es el sacrificio de un rehén muy especial.

Grandes noticias… Los creadores de la curiosa y muy recomendable —aunque estoy seguro que más de uno querrá ver mi cabeza en una bandeja de plata por semejante recomendación— The Demon’s Rook vuelven a la carga con Bad Blood: The Movie, cuyos principales reclamos son un inconfundible aroma a serie B, una hermosa criatura de látex y cartón piedra, unas buenas dosis de gore y un cartel publicitario que amenaza con derretir nuestras pupilas (feo con avaricia). De hecho, sus propios creadores definen Bad Blood: The Movie como un homenaje al tándem Stuart Gordon/Henenlotter y sus películas protagonizadas por un mad doctor —la sombra de Re-Animator es alargada…—. Le añadimos unas gotitas de humor negro, unos efectos especiales caseros (nada de pixels) y el resultado, con algo de suerte, puede ser un festín para los nostálgicos de los 80. Os dejo con algunas imágenes y el tráiler..

Frankenstein created bikers

Sex, Drugs & Rock'n'roll

Frankenstein created bikers

Un resucitado y proscrito motorista se hace adicto a la sustancia que le permitió regresar de la tumba. Con el fin de conseguir su dosis diaria, su banda se ve obligada a cumplir las órdenes de dos sádicos científicos que intentan capturar una mutación biológica y realizar un trasplante de cabeza en un par de adolescentes secuestrados. Cuando su ex novia sale de prisión, se embarca en una persecución en busca de su amante y la pandilla de degenerados que le rodean. A la fiesta se unen tres cazadores de recompensas disfuncionales, una banda de motoristas rivales y un ejército de strippers armadas hasta los dientes.

¿Alguien tuvo la oportunidad de ver en su día Dear God, No!? Yo no tuve dicha oportunidad —me quede con las ganas—, pero por lo visto se trataba de un new grindhouse en toda regla repleto de motoristas, delincuentes, chicas en topless, gore, rape&revenge, un bigfoot… y cualquier otra salvajada que se os pase por la cabeza. Uno de los principales reclamos de la película era que estaba rodada en unos gloriosos 16mm. Pues bien, ahora nos llega la secuela, rodada en unos… no sé… majestuosos 35mm, y que bajo el título de Frankenstein created bikers promete más motoristas, más delincuentes, más tetas, más culos, y profesor chiflado, con algo de suerte repetirá el bigfoot, y cualquier otra salvajada elevada al cubo que se os ocurra.