Has filtrado por autor: Bob Rock

Seekers

¿No acaba siempre igual?

Seekers

Acompañado por un camarógrafo, cuatro amigos (Mike, Eileen, Sarah y George) entran en los bosques de Polonia para rodar un documental sobre su hobby: el “geocaching”, una forma moderna de la caza del tesoro. Durante su búsqueda, los miembros del grupo encuentran un viejo hotel abandonado donde pasar la noche. Pero el edificio esconde un oscuro secreto… la desaparición nocturna de una de ellos dará pie a una noche de pesadilla a la que ninguno sobrevivirá.

Esta sinopsis os suena, ¿verdad? Qué mala idea resulta acampar en lugares desconocidos con una evidente aureola de maldad. Recuerdo que en mis breves escapadas fuera de la seguridad de la ciudad no sólo he evitado estos sitios sino que he corrido como alma que lleva el diablo cuando un sonido extraño ha perturbado la quietud del bosque. ¿Es propio de un consumidor irredento de cine de terror? Pues yo siempre explico que sí: no en vano hemos visto el final de cientos de personajes ficticios a manos de su propia curiosidad. Así que a otro ratón con ese queso.
Bromas aparte, es cierto: “Seekers” es un concentrado de la expresión “más de lo mismo”. No es que me importe de base, hace tiempo que rechacé la esperanza de originalidad dentro del género, pero apesta tanto a genérico, desde el argumento hasta las escenas mostradas en el tráiler, que no puede más que causar un poquito de vergüenza ajena. De nuevo pediros que no me malinterpretéis. Seguro que mis palabras sirven de reclamo para alguno de esos sectarios que me critican por el supuesto odio que esgrimo hacia el found footage; en serio, ¿odio? Si odiase semejante formato no estaría cada dos por tres trayendo noticias de más adiciones al mismo, o siquiera viéndolas y reseñándolas. Fui de aquellos a los que les causó una gran impresión ver “El Proyecto de la Bruja de Blair” en cine, y por ello siempre sigo con atención las nuevas producciones de found footage a la espera de llevarme una buena sorpresa.

Kung Fury

Un pecado autoindulgente

Kung Fury

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Kung Fury

El agente de policía Kung Fury vio como su compañero y mentor fue asesinado por un maestro ninja delante de sus narices. La rabia del momento, un rayo cayendo sobre él y la picadura de una cobra le otorgaron los poderes de un kung fu imparable que, desde ese momento, dedicó al servicio del bien. Cuando descubre que Hitler ha viajado al presente para robarle sus poderes, pondrá en marcha junto a su buen amigo Hackermaster una máquina del tiempo con tal de acabar con su archienemigo fascista.

El homenaje a los ochentas sigue estando en el candelero, y aunque las miradas de los aficionados ya se posan en los noventas como década a espoliar, sigue siendo la era del vídeo club y las máquinas recreativas la que más me llama la atención. El estilo retro se ha convertido en caballo de batalla de muchos artistas, desde creadores de videojuegos hasta dibujantes de comics; y en cuanto a lo que es el cine, vive una buena época especialmente en lo que viene a ser la industria underground. Si hace poco repasábamos con “Electric Boogaloo” la historia de la emblemática “Cannon”, productora famosa por su cine de acción hiperbólico y barato; hoy se rinde homenaje a ese cine con la presentación de “Kung Fury”, un mediometraje sueco que está corriendo como la pólvora contando ya con más de cinco millones de reproducciones en Youtube, donde ha sido publicado de forma gratuita, además del éxito en su presentación en Cannes. Esta obrita se inició como proyecto de Kickstarter con un tráiler muy interesante que pronto atrajo la atención del público, llegando a recaudar más de 600.000 dólares, bien invertidos en efectos especiales de los que la cinta hace gala constantemente; por no decir que es un efecto especial en sí.

Lo mejor: La capacidad para condensar casi todas las tonterías que se nos ocurrían de críos mientras jugábamos.

Lo peor: A veces el tono ochentero se pierde debido a unos efectos especiales en CGI que bien podrían haber sido maquetas y miniaturas.


The Human Centipede 3

100% basura

The Human Centipede 3

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

The Human Centipede 3

En la prisión federal Geoge W. Bush, el alcalde Billy Boss está desesperado. Ni siquiera los abusos sexuales a los que somete a su secretaria terminan por relejarlo. El gobernador está de mal humor porque la penitenciaria es un agujero económico inasumible y amenaza con despedir a su director, Boss. Afortunadamente, su fiel contable ha tenido una brillante idea tras ver las películas de “The Human Centipede”: crear un ciempiés humano con todos los presos recluidos para ahorrar una perrillas al estado y, de paso, explorar los límites de la conciencia humana.

Si quedáis con buenos amigos, encendéis unos cigarros de la risa, sacáis el Jagermeister a pasear y os ponéis a decir burradas, sin mucho esfuerzo, probablemente podríais imaginar un guión para “The Human Centipede 3” varias veces superior al ideado por Tom Six. Así acaba, en principio, una de las sagas más controvertidas del género de terror moderno: sumida en la parodia más infecta que únicamente funciona si ponéis el cerebro a cero. Si buscáis la parodia chusca, y lo dice un aficionado a la comedia “barata” (pondré como tímido ejemplo “Casa de mi padre”), quizás encontréis una suma de absurdos que bien merezca cuatro carcajadas por las locuras expuestas. Si buscáis una continuación lógica a las dos partes previas, claramente defendidas por Almas Oscuras (ya no tanto por un servidor), os tiraréis de los pelos por la hora y media larga que habréis perdido. Emulando a Uwe Boll, Tom Six intenta darle la vuelta a la tortilla en cuanto a la controversia generada por su saga, y así hace suyo un nuevo lema que ridiculiza el de las anteriores películas: 100% políticamente incorrecta, frente a 100% precisa medicamente (o algo así).

Lo mejor: El grado de locura que alcanza en algunos momentos, aunque todo es bastante inocuo, hay ideas que son divertidas... si las comentas fumado con tus amigos, claro está.

Lo peor: La incontinencia verbal de Laser y la actuación de Tom Six.


Una temporada en Carcosa

El Rey Amarillo te llama

Una temporada en Carcosa

El reputado autor de ficción extraña Joseph S. Pulver Sr. ha reunido en esta antología a una nutrida nómina de autores de terror contemporáneos y les ha pedido que dejen volar su imaginación en torno a aquella obra maldita de locura y realidades alteradas imaginadas por Chambers que es «El rey de Amarillo».

En 1895 se editaba una colección de cuentos bastante raritos: “El Rey de Amarillo”, su autor, Robert W. Chambers, conseguía resucitar en cierta manera el decadentismo de Poe modernizando sus conceptos en forma de onirismo macabro. Es decir, una obra única cuyos ecos se remontan hasta la actualidad. Tomando detalles de Ambrose Bierce, en concreto la ciudad de Carcosa donde tiene lugar la infame obra de teatro que da nombre a su colección de relatos, Chambers escribió unos cuentos cuyo mayor logro es preludiar el horror cósmico de Lovecraft, cuyo círculo terminó de reciclar las invenciones sobre el Rey de Amarrillo a sus propios ciclos. Así Hastur se presentaba envuelto en los harapos del Rey como avatar de locura, especialmente reservada a los artistas y otras mentes sensibles; Carcosa era finalmente situada junto a la estrella Aldebarán en la constelación de Tauro y la obra de teatro que tiene como protagonista al Rey, principal leitmotiv de los mejores cuentos de Chambers, se asume como otro tomo prohibido perteneciente al canon de los Mitos de Cthulhu. Sin embargo, los soñadores impenitentes han sabido ver más allá de la estandarización de los decadentes cuentos de Chambers: más allá de su asociación con el horror cósmico, el Rey de Amarillo es un potente símbolo de la obsesión y tortura que representa la creatividad, en su modalidad más artística. Así, quien lee la dichosa obra de teatro que llegó a perfilar Chambers se vuelve loco o, peor aún, invoca fuerzas incontrolables que abren portales a una ciudad en ruinas donde se representa una tragedia eterna.